domingo, 22 de febrero de 2009

quién sos, pequeño yo...

quién sos, pequeño yo...

quién sos, pequeño yo

(de cinco años o seis)
mirando desde una alta

ventana: el oro de

la tarde de noviembre

(pensando: que si el día
tiene que hacerse noche

ésta es una hermosa manera)


Edward Estlin Cummings (1894-1962)
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char