miércoles, 9 de septiembre de 2009

Un antiguo gesto


EDNA ST. VINCENT MILLAY
(Rockland, EE.UU., 1892–Austerlitz, 1950)


Un antiguo gesto

Pensé, mientras los ojos me secaba con las puntas del delantal,
"Penélope también hizo esto
y en más de una ocasión", no puede uno pasarse tejiendo todo el día
y durante la noche deshaciendo;
los brazos se extenúan y la nuca se tensa
Y hacia el amanecer, cuando crees que jamás va a aclarar,
y tu marido se ha ido, y no sabes adónde, por años,
te pones a llorar;
Simplemente, no hay más que hacer.
Y pensé, al secarme los ojos con las puntas del delantal:
éste es un gesto antiguo, auténtico, ancestral,
en la mejor tradición, clásico, griego;
Ulises también lo hizo,
pero sólo era un gesto, un gesto que indicó
a la horda congregada de que él se sentía demasiado conmovido para hablar.
Lo aprendió de Penélope...
Penélope que fue la que en verdad lloró.
***
Sonetos
I

No eres más hermoso que las lilas —no,
ni que la madreselva; no eres más bello
que las blancas y sencillas amapolas —puedo tolerar
tu belleza; aunque me incline ante ti, aunque
de derecha a izquierda, sin saber a dónde ir
voltee mis inquietos ojos, ni aquí ni allá
encontré ningún refugio además de ti, sin embargo juro
que así ha sido con niebla —y con luz de luna también.

Como quien día a día a su poción
de veneno delicado añade una gota más
hasta que pueda beber sin daño la muerte de diez,
así, habituado a la belleza, quien ha bebido
cada hora más intensamente que la anterior,
bebo —y vivo— lo que a muchos hombres ha destruido.
***
II

El tiempo no trae consuelo; ¡todos han mentido,
quienes dijeron que el tiempo aliviaría mi dolor!
Lo extraño durante el llanto de la lluvia;
lo necesito durante la bajamar;
las antiguas nieves se derriten a cada lado de la montaña,
y las hojas del año pasado humean en cada sendero;
¡pero el amargo amor del año pasado permanece
colmando mi corazón, y perduran mis viejos pensamientos!

Hay cien lugares a donde temo
ir —¡pues con su recuerdo rebosan!
y entrando con alivio en un lugar tranquilo
donde nunca estuvieron sus pies o brilló su rostro
digo: «¡No hay recuerdo de él aquí!»
¡y así me quedo de pie, herida, recordándolo!

De Sé del silencio. Versión de Isabel Jazmín Ángeles.
***

He olvidado qué labios me han besado,
dónde y por qué, en qué brazos he dormido
hasta el amanecer; pero en el ruido
de la lluvia esta noche han llamado,
mi corazón dulcemente ha sufrido
por los tiernos muchachos que yo olvido
y que ya no despiertan a mi lado.
***
Asalto
I


Debo haber olvidado cómo suenan las ranas
tras un año en silencio; si no, no debería
haberme aventurado tan largo trecho sola
por esta carretera abandonada de noche.

II

Me asalta la Belleza. ¿Quién ha de acompañarme,
caminando entre el croar de las ranas y yo?
¡Oh salvaje belleza, permíteme que pase,
soy una mujer tímida, que recorre el camino
de una casa a la otra!

Trad. por E. Zaidenwerg
***

El mío es un cuerpo que en el mar morir debe,
y tener como tumba, en lugar de una tumba
de dos metros de hondo y de todo mi largo,
el agua que se encuentra por debajo de una ola,
y con peces terribles que tomaran mi carne,
al igual que pudiera temer un hombre vivo,
y me comieran mientras aún sigo fresca y firme
sin esperar que lleve un año ya de muerta.
***
LAMENTO

Escuchad, niños:
Vuestro padre ha muerto.
De sus sacos viejos
os haré chaquetillas,
os haré calzoncitos
de sus calzones viejos;
habrá en sus bolsillos
cosas que allí ponía:
llaves y centavos
llenas de tabaco;
Dan tendrá los centavos
para su alcancía;
Ana tendrá las llaves
para sonar un son bonito.
Hay que seguir la vida
y olvidar a los muertos.
Ana, toma tu desayuno;
Dan, toma tu medicina.
Hay que seguir la vida.
No recuerdo por qué exactamente.

Trad. José Coronel Urtecho
***
SONETO XXVIII (de Entrevista Fatal)

When we are old and these rejoicing veins
Are frosty channels to a muted stream,
And out of all our burning their remains
No feeblest spark to fire us, even in dream,
This be our solace: that it was not said
When we were young and warm and in our prime,
Upon our couch we lay as lie the dead,
Sleeping away the unreturning time.
O sweet, O heavy-lidded, O my love,
When morning strikes her spear upon the land,
And we must rise and arm us and reprove
The insolent daylight with a steady hand,
Be not discountenanced if the knowing know
We rose from rapture but an hour ago.

***
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char