martes, 28 de julio de 2015

Les contaré qué vi en la superficie

Juan Desiderio
Tomada de laseleccionesafectivas

(Buenos Aires, Argentina, 1962)

De La zanjita
(Fragmento)

III
—Bitácora de vuelo—

—no te hagás el espok
y corré más rápido
que nos matan
esto marciano de la 19
y te van a rodar
las orejas
hasta la zanja.
—La zanja. La recuerdo
tomando sol
a orillas de la zanja
sus pelos con abrojos
excitaban
a lo vendedore
de sandía
y su risa
helaba el barrio
todos la veían
le creían santa
por el barro seco
que frotaba en su pierna
y aparecía como
santa rita envuelta
en una nube
con su cara
color acero y
—seguí corriendo
que nos cagan a palo
—y te acordá del viejo
que creía ser san jorge
y yevaba al matungo
a tomar agua
a la zanja
se sentaba siempre
sobre el caño ése
que estaba roto
y miraba a la gente
y veía dragone corría
a los pibes les quería
sacar lo dragone
de la cabeza
te acordá
—sí, eran piojo
—no, loco
eran dragone en serio
—espok
no digá boludece
y decile a tu piba
que compre faso y gayetita.
**
V

La zanjita. A la zanja
según el más viejo del barrio
la creó el diablo
allá por el año en que
el más viejo del barrio
perdió una pierna
en una guerra en la que todos
perdieron una pierna
pero el más viejo
cree que el diablo bajó
con un látigo
pa castigar al hijo del del
garage porque se curtía dó
vino blanco por hora y a la
hija del cartero no
entonce enfurecido
pegó un chutazo
y volaron la piedra
y el barro
—ahora van a venir lo sapo
y la culebra
y todo lo vecino
van a ser bautizado
en esta zanja—
El diablo se fue
y lo sapo
no nos dejaron dormir
nunca más
**
VII

Aprovechaban que el viernes el
pelahueso dormía en la seccional y se
instalaban en la pared que da a los
monoblock. Los heavys con sus pelos
quemados y ojos de arsénico como tocaban
esos chicos la pared a cada rato
rituaban con eso de romper la puntita lo
divertido de romper la cajita del
tetra mientras apagaban el grabador sólo
la voz del viento sólo el ruido de
tijera que salía de entre los yuyos.
En el cementerio todo es posible los heavys
hasta pueden tener frío un radiador de
colectivo tirado ahí darte el calor todo
un invierno. Al fin la fiesta y arman una
nave y otra nave y fuman otra
nave más le cantan al azar a lo que puede
caer cantan al agua que sale de
los huesos fríos que forma un discreto lago
un hermoso ojo de agua
que descarga en una zanja.
**
Postales de la zanja (uno)

Un viejo de sotana agujereada
sentado en la vereda de la fábrica
de botellas sopladas
tira cáscaras de mandarina
al agua de la zanja.
Pero el cura ciruja ése
pasaba las noches leyendo
el apocalipsis y por las
mañanas a todo el que
pasaba
señalaba
vó te quedá
vó te vá al cielo
vó te quedá.
De noche
un cura sucio
de sotana rota
come mandarina
y tira la cáscara a la zanja.
La zanja se lleva un color
y pudre los zapatos de dios.

De La zanjita, Ed. Trompa de Falopo, 1996.
**

Las palabras se pierden en el ruido del viento
se mezclan con otras que flotan desde antaño.
Lenguas milenarias, fragmentos invisibles
así, el hombre se une a sus ancestros.

El bufón toma vida propia y enloquece al rey
cortesanas calientan sus imágenes y envainan,
aunque las luces sean tan hermosas.
En medio de la niebla, sean tan hermosas.
***


Reuniendo a las llamas de su reino,  habla

"Fuego mío, cuerpos de gas.
Les contaré  qué  vi en la superficie.
La carne se expresa mal, y eso está bien.
Usa uniformes y piensan parecido.
Es nerviosa y no acciona los asuntos del alma".

"Algunos son carnada
pero  todos, se carnean
Los fundamentos son tibios.
Despiertan de a ratos.
Débil será la voluntad
Lastimada sea la razón".
***

La electricidad es visible,
mientras pasa entre nubes densas.
Lluvia tibia, moja el calor,
y la atmósfera es sofocante.
El hombre va delante,
opus radiante.
***

Amo tu Alma
mas allá de las raíces
creo en tu niebla
detrás del espejo
resplandor
océano vacío
el camino es hoy
una fe desgarrada
el peso de la mente
la lejanía del cuerpo

lunes, 27 de julio de 2015

Ahora estoy en blanco, tengo que aprenderlo todo

ELIANA NAVARRO
(Buenos Aires, 1975, desde 1976 reside en Bariloche, provincia de Río Negro; Argentina)

Relación
Tomada de bariloche2000

Dejé
a un desconocido acariciar
mis pies
dormidos bajo la manta el tren
cruzaba la noche
la línea sur.
***

De cuerpo amaneciste nuevo
Florecida
tallada con cincel
de limar la omisión
oprimida que ibas
de no amor
No dejaste
beso en pie
no que raspe el abismo
la derruida flor el credo
la simetría de una cosa.
**

Entraron pájaros
no es que alguien hizo trampa
o sediento de poder
quiera capturar
cosas que vuelan
Son ellos. Los pájaros

se metieron en la casa
y después no hubo
salida

algo anda mal en mayo
gira y se cierra sobre si
la tarde

afuera el mundo
es un amor
que precipita

se pliega sobre sí una mujer
que tampoco
debería haber entrado

andaba igual
que esos
frágiles
buscando agua con azúcar

a cambio
entró a un sitio inmenso

no es la casa abierta así
desfachatadamente
¿quién hará después
la medición
real de los espacios?

aparte del dolor
aparte del deseo de salvarlos

¿cuánto vale una visión rotunda en esta casa?

¿cuánto ocupa lo que un pájaro
pierde
cuando entra por error
en otro mundo?

vidrio

el corazón de una mujer
que no puede salir
estalla y

no es la casa.
**

Regreso:
podría ser el nombre de este viaje, pero la machi al otro lado del pasillo no dejará correr esa mentira.
No sus ojos negros, ni su calma adivinatoria
ejercida sobre mí
a pesar de mí.

Pocos ríen en sus butacas.
Pocos van hacia la parte bella de su vida.

Continuidad, vacío, movimiento, pez.
¿quién puede asegurar que se trata de un regreso?

Años por esta develación.
Ahora estoy en blanco, tengo que aprenderlo todo

por ejemplo
que río significa río, pero además corriente, un devenir
un agua sin detenimiento.

Nadie vuelve.

Tocada por la noción más pura de tránsito
solo espero
encontrar aquélla escena, así arrojar mi cuerpo,
así la mutación callada o la otredad, ese germen concebido.

Vi distancias, fui cruzada por un puente
sin propósito
encontré en otros sitios la razón del espejo:
círculos de sal invitándome a subir. Y a rotar.

Degustadora de la levedad, oidora del vuelo de los pájaros, roedora del sentido, heme aquí:
girando en espiral
hasta tocar la comprensión.

domingo, 26 de julio de 2015

Me hastían incluso las cosas que no tuve

MÁRIO DE SÁ-CARNEIRO 

((Lisboa, Portugal, 1890-París, Francia, 1916)


Yo no soy ni yo ni el otro,
soy tan sólo algo intermedio:
                  pilar del puente del tedio
                  que va desde mí hasta el Otro.

***
EPÍGRAFE

La sala del castillo: desierta y con espejos.

Tengo miedo de Mí. ¿Quién soy? ¿De dónde vine?
Aquí, todo ya fue... En sombra estilizada,
Murió el color -y aun el aire está en ruinas...
Viene de Otro tiempo la luz que me ilumina-
Un son opaco me diluye en Rey...
***
Estatua falsa

Sólo de oro falso mis ojos se doran:
Soy esfinge sin misterio en el poniente.
La tristeza de las cosas que no fueron
En mi alma descendió veladamente.
En mi dolor se parten espadas de ansia,
Retoños de luz en la oscuridad se mezclan.
Las sombras que yo dimano no perduran,
Como Ayer, para mí, Hoy es distancia.
Ya no estremezco la cara del secreto;
Nada me disuade ya, nada me aterra:
¡La vida corre sobre mí en guerra,
Y ni siquiera un escalofrío de miedo!
Soy estrella ebria que perdió los cielos,
Sirena loca que dejó el mar;
Soy templo presto a caer sin dios,
Estatua falsa aún erguida al aire...
**
ULTRA-TEDIO

Nada me expira ya, nada me vive –
ni la tristeza ni los bellos momentos.
Por no tenerlas y por nunca poder poseerlas,
me hastían incluso las cosas que no tuve.

Cómo quisiera, por fin con el alma olvidada,
dormir en paz en una cama de hospital…
Cansé dentro de mí, cansé la vida
de tanto pasearla por la luz irreal.

Otrora imaginé escalar los cielos
a fuerza de ambición y de nostalgia,
y enfermo-de-Joven-Dios, me fui
tras el gran rastro dorado que me ardía.

Partí. Mas pronto regresé al dolor,
pues todo se me desmoronó… Todo era igual:
la quimera, ceñida, era real,
¡la propia maravilla tenía color!

Retumbándome en silencio, la noche oscura
me lanzó así a la caída sin remedio;
yo mismo me tragué en la profundidad,
me sequé por completo, me endurecí de tedio.

Y sólo me queda hoy una alegría:
que, de tan iguales y vacíos,
los momentos se esfuman día a día
cada vez más veloces, más escurridizos…

(Traducciones de Rodolfo Alonso)
**

sábado, 25 de julio de 2015

Con esto que me queda

Marta Miranda
Tomada de www.flickr.com

(Mendoza, Argentina, 1962. Reside en Buenos Aires)

Postal

Quizá sea el momento
de tener una casa, un hogar
un perro que nos lama

Estampita
del álbum familiar
lejos del centro
tuvimos una casa
postal imperfecta
faltó siempre
el animal doméstico
**
DESEAR TENER PERDER
casi inmediatamente
volver a desear
desearte a vos
hasta que no sienta
nada

Tirarme al sol
que el calor sea aplastante y parejo
me cubra palmo a palmo
sin demandar mi vida a cambio

ser feliz
con esto que me queda
**
NO RECUERDO LA SONRISA DE MI PADRE

Aunque la enfermedad lo devoraba
siempre ponderé
la belleza de mi padre:
sus grandes ojos
sus manos alargadas
el aire irónico con que miraba el mundo


Desde su silla de ruedas
si alguien cometía una torpeza,
cosa frecuente dado el lugar
las circunstancias,
si me miraba en esas circunstancias
sonreía calladamente
yo tomaba ese gesto como una señal de bienvenida,
de ser parte de su mundo


Sin embargo
no recuerdo su sonrisa, digo,
lo material
de su sonrisa

¿Sus dientes eran amarillos
o parejos?
En el recuerdo
la sensación es de felicidad
pero la imagen congelada
al mirarme
es la sonrisa que ofrecemos al perro abandonado
que al cruzarnos en la calle nos sigue
mueve la cola, no nos muerde


Creo que es suficiente
con saber que mi padre sonreía
más allá del recuerdo
para poder creer en la regla de bondad
de todas las sonrisas
de todos los perros
de todos los padres de este mundo

De El lado oscuro del mundo, Bajo La Luna, 2015.

viernes, 24 de julio de 2015

Todo lo que brilla es satélite de alguna estrella opaca

VALERIA TENTONI
(Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires, Argentina, 1985)


ADENTRO DE LA HELADERA SIEMPRE ES DE DÍA

Las cosas que están ahí no se quejan, no le piden a ningún dios
que apague la luz. Esperan su turno.
Algunas se vencen, pero se quedan igual.
Me gustaría ser la botella de Coca-cola
que cargo con agua de la canilla. Algo que acepta su destino
sin escándalos.

Vivo arriba de un supermercado chino.
El otro día colgué un pantalón de la ventana
y el viento se lo llevó. Tuve que bajar, tuve que pedirles permiso.
Me dejaron entrar al depósito: fue como llegar
a la vasija de pepitas de oro al final del arco iris.
Durante mucho tiempo pensé que el ruido ese venía de la panadería
que está a mitad de cuadra. Resulta que no,
que viene de lo de los chinos.
Hay un enorme motor que usan para ventilar su mercadería.

Las cosas que están ahí no se quejan, no le piden a ningún dios
que haga silencio.

Todo lo que brilla es satélite de alguna estrella opaca.
Algún día esa estrella dejará de existir
antes que sus rayos
y caeremos a una fe ridícula.

Si no hubiese cosas más tristes que esa,
esa sería una cosa triste.
**
Este es mi año nuevo

Contaron nueve planetas y no se quedaron contentos. Se dijeron
que debía haber uno más para completar el número perfecto.
Lo llamaron Antitierra, el décimo planeta ficto. Estaba justo
detrás de nosotros, por eso no podíamos verlo.
Como alguien que llega por la espalda y te tapa los ojos,
te pregunta quién soy.
Nos engañamos con paciencia, nos esmeramos.
Alguien nos falsifica y dice que lo hace por nuestro bien.

Antitierra. Libros del Pez Espiral: Santiago de Chile, 2014.

jueves, 23 de julio de 2015

Como si estuviera sentado sobre el corazón de un amigo

Bei Dao
Tomada de internet

(Beijing, China, 1949)


Festival de la luna 

Los amantes sostienen el abismo en sus bocas
Hacen votos y se deleitan entre sí
hasta que un niño amniótico
periscopio sus padres
nace

Un invitado inoportuno toca
a mi puerta se propone ir más allá
al interior de las cosas

los árboles aplauden

espera un minuto la luna llena
y este plan ya me están poniendo nervioso
tiembla mi mano
sobre las oscuras implicaciones de la letra
déjame estar bajo la noche
un rato más como si estuviera sentado
sobre el corazón de un amigo

la ciudad está en llamas
en medio de un océano gélido
puede salvarse? Debe salvarse
gota a gota el grifo
se lamenta y vacía el depósito.

Versión de Diana Sofía Calderón y Alí Calderón.




miércoles, 22 de julio de 2015

Piel de gallina sólo sesgada

Manolo Marcos
Tomada de totbarcelona.blogspot.com

(Rotterdam, Holanda, 1968. Reside en Córdoba, Andalucía, España)




REMEDIOS CASEROS CONTRA LA ANSIEDAD

No vigile nunca a sus semejantes,
a lo sumo limítese a atarles los zapatos.
El interruptor de la luz es verdad.
La dialéctica de Dios es hablar entre líneas,
no se le ocurra imitarle.
Dios es camaleón en calma.
Para ser poeta del cambio,
primero hay que pasar por la etapa:
ubicuo mentor del absurdo.
Prefiera medusa aunque pique.
La ansiedad es verdad,
deje que se pasee por el salón y acaríciela
cuando se acerque a carantoña con usted.
La nada nada fatal, no se acerque a socorrerla o
morirá usted por nada.
Nada más. Eso es todo.
***
Guiso de lentejas para dos

Usted dice, béseme aquí
en el labio umbrío. A pupila abierta.
Yo le propongo
hacha o violín
o bien contar lentejas,
no condenar la negra huérfana
a la inclusa.

La nuda rajatabla de un abrazo
sin pactos de ceniza.
Sean mis días una sonata o
piel de gallina sólo sesgada
por su voz párvula, felina, indecisa,
que me dice:
córteme el aliento otra vez.

¿Con qué hacha o violín?
**
TRACTATUS

La totalidad de los hechos
en el espacio lógico
son = mundo

una suma de
estados de cosas
cuyas figuraciones
son los nombres,

que significan el mismo
objeto que nombran.

Sobre este particular no se admite discusión.
***
Aritmética pesadumbre

Si eso es lo que desea,
sumaré caballero su tristeza a la mía,
señorita (en el pelo la flor) sumaré
su tristeza a la ya grande mía
para colmo de males
y bien de la poesía.
Sumaré también ésta:
la tristeza que calla
que es obesa y paciente
o quizá muy delgada.
Tanta tristeza unida
como quepa en mi manga,
hasta sumar la más ancha tristeza.
Mi traje de hombre parecerá un guiñapo
urdido por precisas dentelladas de pena.
La pena universal, señor, usted también,
con su forma de pene por completo vacía.

Aunque sea una pena absurda,
fruto de la economía,
sumo a la mía todas las tristezas y penas
que el anónimo mundo lleva encima.

Pero que nadie piense que estoy triste,
la infinita tristeza es indolora
como el llanto de un niño,
que parece de mimbre.

martes, 21 de julio de 2015

Un ratón es milagro suficiente

Walt Whitman
(EE.UU., 1819-1892)




Hojas de hierba
(Fragmentos)

Creo que una hoja de hierba no es menos
que el día de trabajo de las estrellas,
y que una hormiga es perfecta,
y un grano de arena,
y el huevo del régulo,
son igualmente perfectos,
y que la rana es una obra maestra,
digna de los señalados,
y que la zarzamora podría adornar,
los salones del paraíso,
y que la articulación más pequeña de mi mano
avergüenza a las máquinas,
y que la vaca que pasta, con su cabeza gacha,
supera todas las estatuas,
y que un ratón es milagro suficiente,
como para hacer dudar,
a seis trillones de infieles.

Descubro que en mí,
se incorporaron, el gneiss y el carbón,
el musgo de largos filamentos, frutas, granos y raíces.
Que estoy estucado totalmente
con los cuadrúpedos y los pájaros,
que hubo motivos para lo que he dejado allá lejos
y que puedo hacerlo volver atrás,
y hacia mí, cuando quiera.
Es vano acelerar la vergüenza,
es vano que las plutónicas rocas,
me envíen su calor al acercarme,
es vano que el mastodonte se retrase,
y se oculte detrás del polvo de sus huesos,
es vano que se alejen los objetos muchas leguas
y asuman formas multitudinales,
es vano que el océano esculpa calaveras
y se oculten en ellas los monstruos marinos,
es vano que el aguilucho
use de morada el cielo,
es vano que la serpiente se deslice
entre lianas y troncos,
es vano que el reno huya
refugiándose en lo recóndito del bosque,
es vano que las morsas se dirijan al norte
al Labrador.
Yo les sigo velozmente, yo asciendo hasta el nido
en la fisura del peñasco.
(...)

Creo que podría volverme a vivir con los animales.
¡Son tan plácidos y tan sufridos!
Me quedo mirándolos días y días sin cansarme.
No preguntan,
ni se quejan de su condición;
no andan despiertos por la noche,
ni lloran por sus pecados.
Y no me molestan discutiendo sus deberes para con Dios...
No hay ninguno descontento,
ni ganado por la locura de poseer las cosas.
Ninguno se arrodilla ante los otros,
ni ante los muertos de su clase que vivieron miles de siglos
antes que él.
En toda la tierra no hay uno solo que sea desdichado o venerable.

Me muestran el parentesco que tiene conmigo,
parentesco que acepto.
Me traen pruebas de mi mismo,
pruebas que poseen y me revelan.
¿En dónde las hallaron?
¿Pasé por su camino hace ya tiempo y las dejé caer sin darme cuenta?

Camino hacia delante, hoy como ayer y siempre,
siempre mas rico y mas veloz,
infinito, lleno de todos y lo mismo que todos,
sin preocuparme demasiado por los portadores de mis recuerdos,
eligiendo aquí solo a aquel que más amo y marchando con {el en un abrazo
fraterno.

Este es un caballo. ¡Miradlo!
Soberbio,
tierno,
sensible a mis caricias,
de frente altiva y abierta,
de ancas satinadas,
de cola prolija que flagela el polvo,
de ojos vivaces y brillantes,
de orejas finas,
de movimientos flexibles...
Cuando lo aprisionan mis talones, su nariz se dilata,
y sus músculos perfectos tiemblan alegres cuando corremos en la pista...
pero yo sólo puedo estar contigo un instante.
Te abandono, maravilloso corcel.
¿Para qué quiero tu paso ligero si yo galopo más deprisa?
De pie o sentado, corro más que tú.
(...)
No pregunto quién eres, eso carece de importancia para mí.
No puedes hacer ni ser más que aquello que yo te inculco.

Y tú, mar... También a ti me entrego. Adivino lo que quieres decirme,
Desde la playa veo tus dedos que me invitan,
Y pienso que no quieres marcharte sin haberme besado.
Debemos estar un rato juntos: me desnudo y me llevas muy lejos de la costa,
Arrúllame y durmiendo al vaivén de tus olas,
Salpícame de espuma enamorada, que yo sabré pagarte.
Mar violento, tenaz y embravecido,
Mar de respiros profundos y revueltos,
Mar de la sal de la vida, de sepulcros dispuestos aunque no estén cavados,
Rugiente mar que, a capricho, generas tempestades o calmas,
También soy como tú: con uno y muchos rostros
Partícipe del flujo y del reflujo, cantor soy de los odios y de la dulce paz,
Cantor de los amantes que duermen abrazados
También doy testimonio del amor a mis prójimos:
¿Haré sólo inventario de todos mis objetos olvidando la casa que los tiene y cobija?
No soy sólo el poeta de la bondad, acepto también serlo de lo inicuo y lo malvado,
¿Qué son esos discursos que nos cuentan de vicios y virtudes?
El mal me sugestiona, y lo mismo la reforma del mal, mas sigo imperturbable.
¿Soy un inquisidor, un hombre que desprecia cuanto encuentra a su paso?
No soy más que aquel hombre que riega las raíces de todo lo que crece.
¿Te temes que la terca preñez sólo engendre tumores?
¿Pensabas que las leyes que rigen a los astros admiten ser cambiadas?
Encuentro el equilibrio en un lado lo mismo que en su opuesto.
Las doctrinas flexibles nos ayudan lo mismo que ayudan las más firmes,
Las ideas y acciones del presente nos despiertan y mueven,
Ningún tiempo es más bueno para mí que este ahora que me viene a lo largo de millones de siglos.
No hay nada de asombroso en las acciones buenas de antes o de ahora,
Lo asombroso es que siempre existan los malvados o los hombres sin fe.
Se borran el pasado y el presente, pues ya los he colmado y vaciado,
Ahora me dispongo a cumplir mi papel en el futuro.
Tú, que me escuchas allá arriba: ¿Qué tienes que decirme?
Mírame de frente mientras siento el olor de la tarde,
(Háblame con franqueza, no te oyen y sólo estaré contigo unos momentos.)

¿Que yo me contradigo?
Pues sí, me contradigo. Y, ¿qué?
(Yo soy inmenso, contengo multitudes.)
Me dirijo a quienes tengo cerca y aguardo en el umbral:
¿Quién ha acabado su trabajo del día? ¿Quién terminó su cena?
¿Quién desea venirse a caminar conmigo?
Os vais a hablar después que me haya ido, cuando ya sea muy tarde para todo?

Ya he dicho que el alma no vale más que el cuerpo,
Y he dicho que el cuerpo no vale más que el alma,
Y que nada, ni Dios, es más grande para uno que uno mismo,
Que aquel que camina sin amor una legua siquiera, camina amortajado hacia su propio funeral,
Que tú o yo, sin tener un centavo, podemos adquirir lo mejor de este mundo,
Que el mirar de unos ojos o el guisante en su vaina confunden el saber que los tiempos alcanzan,
Que no hay oficio ni profesión tan bajos que el joven que los siga no pueda ser un héroe,
Que el objeto más frágil puede servir de eje a todo el universo,
Y digo al hombre o mujer que me escucha:
"Que se eleve tu alma tranquila y sosegada ante un millón de mundos."
Y digo a la humanidad: "No te inquietes por Dios,
Porque yo, que todo lo interrogo, no dirijo mis preguntas a Dios,
(No hay palabras capaces de expresar mi postura tranquila ante Dios y la muerte.)
Escucho y veo a Dios en cada cosa, pero no le comprendo,
Ni entiendo que haya nada en el mundo que supere a mi yo.
¿Por qué he de desear ver a Dios mejor de lo que ahora le veo?
Veo algo de Dios cada una de las horas del día, y cada minuto que contiene esas horas,
En el rostro de los hombres y mujeres, en mi rostro que refleja el espejo, veo a Dios,
Encuentro cartas de Dios por las calles, todas ellas firmadas con su nombre,
Y las dejo en su sitio, pues sé que donde vaya
Llegarán otras cartas con igual prontitud.

Versión de León Felipe

lunes, 20 de julio de 2015

Siglos de razón

MARIANA FINOCHIETTO
Tomada del blog de Marta Zabaleta

(General Belgrano, Provincia de Buenos Aires, 1971. Reside en City Bell, Buenos Aires, Argentina)

Estuve largo rato
mirando pasar
los pájaros.
No hay lugar,
pensé,
en mi corazón
para esa libertad
ondulada
por los vientos.
Siglos de razón
me atan a tierra,
al minucioso
orden del pensamiento.
Deseé
-cuanto deseé-
no ser
tan condenadamente
humana.
Ser
apenas una
y nada más
que una
pequeña
urgencia
de ala y vuelo.
**
33

Las mujeres de mi casa
me enseñaron,
junto al oficio de los fuegos,
a coser prolijamente
en puntadas
simétricas,
exactas.
Punto a punto,
eslabones de una cadena
perdida en el origen
de los tiempos.
Minuciosa,
he bordado cuarenta años
la engañosa trama.
Nadie supo
cuántas noches
a la luz severa de las velas
cosí mis alas
con hilos de agua.
Nadie sabe
que sólo espero
la gracia
de una noche sin luna,
y una brisa propicia.
**
46

Las manos
despiertan
el día
al abrir las ventanas.

Las manos
peinan hijos,
limpian, lavan,
planchan,
guardan la rutina
en prolijos cajones.

Llegada la noche
cierran las ventanas,
acuestan los niños.
Cuando llega el sueño,
si es que el sueño llega,
al cerrar el libro,
vuelan a tu almohada,
como las gaviotas
dueñas de una playa
desmesuradamente
sola.

domingo, 19 de julio de 2015

La paloma



Se equivocó la paloma.
Se equivocaba.
Por ir al norte, fue al sur.
Creyó que el trigo era agua.
Se equivocaba.
Creyó que el mar era el cielo;
que la noche, la mañana.
Se equivocaba.
Que las estrellas, rocío;
que la calor; la nevada.
Se equivocaba.
Que tu falda era tu blusa;
que tu corazón, su casa.
Se equivocaba.
(Ella se durmió en la orilla.
Tú, en la cumbre de una rama.)

Poema de Rafael Alberti (El Puerto de Santa María, Cádiz, 1902-ibídem, 1999), de Entre el clavel y la espada, Buenos Aires, editorial Losada, 1941, dedicado al poeta chileno Pablo Neruda.
Música: Carlos Guastavino (Santa Fe, Argentina, de 1912- ibídem, 2000).

sábado, 18 de julio de 2015

Textos cantados

Tomada de recursos.march.es


Figure humaine se compone de ocho poemas de Éluard escritos 
anónimamente durante los años de Ocupación. El último es el
conocidísimo, famosísimo, emblemático (como diría un periodista)
Liberté. Fue el símbolo de la auténtica república francesa contra Vichy y el Ocupante, esto es, contra la reacción y la barbarie. Curiosamente, Luigi Nono los utilizó años más tarde en una ópera suya para denunciar la tortura inflingida por el ocupante francés a muchos insurgentes argelinos. Fue en su ópera Intoleranza 1960.

Francis Poulenc recibió estos poemas poco a poco, por correo, como
tantos otros ciudadanos. Estos, y otros más. Y compuso en la soledad
clandestina de su laboratorio y casa una cantata que es testimonio y
obra de arte de un pueblo que no se resignaba a la barbarie nazi ni a la servidumbre de los patéticos gobiernos de Vichy, serviciales para el III Reich, profundamente reaccionarios, antisemitas, tradicionalistas, antirrepublicanos. Por suerte para todos, incluso para nuestro país, dejado en manos de la reacción zafia y criminal, la República Francesa se salvó. En Francia algunos trataron de exagerar la nota en la depuración de los numerosísimos franceses colaboracionistas, y la depuración se hizo poco menos que imposible. Esto lo decimos por Poulenc, que fue señalado como complaciente con los alemanes; lo mismo que Honegger, lo mismo que Maurice Chevalier. Gracias a exageraciones así se escaparon los muchos responsables. Fusilado Brasillach, suicidado Drieu la Rochelle, los ánimos quedaron un poco sobrecogidos. Y gracias a que se detuvieron las habladurías y acusaciones, Poulenc compuso Figure humaine y Un soir de neige.
Santiago Martín Bermúdez
***
Un atardecer de nieve
(Francis Poulenc. Texto de Paul Éluard)

Grandes cucharadas de nieve

Grandes cucharadas de nieve
Arrastran nuestros pies helados
Y con una dura palabra
Enfrentamos el testarudo invierno
Cada árbol tiene su sitio en el aire
Cada roca su pie en la tierra
Cada arroyo su agua viva
Nosotros nosotros no tenemos fuego
**
La buena nieve

La buena nieve el cielo negro
Las ramas muertas el desamparo
Vergüenza para el animal perseguido
La huida flecha en el corazón
Las huellas de una presa atroz
Audaz ante el lobo y siempre es
El más bello lobo y siempre es
El último vivo que amenaza
La masa absoluta de la muerte
La buena nieve el cielo negro
Las ramas muertas el desamparo
Del bosque pródigo en trampas
Vergüenza para el animal perseguido
La huida flecha en el corazón
**
Bosque herido

Bosque herido bosque perdido
De un viaje en invierno
Navío en que la nieve hace pie
Bosque de asilo bosque muerto en que sin esperanza
sueño con el mar de espejos reventados
Un gran momento de agua fría sorprendió a los
ahogados
La multitud de mi cuerpo sufre por ello
Me debilito
Me disperso
Confieso mi vida
Confieso mi muerte
Confieso ajeno
Bosque herido, bosque perdido,
Bosque de asilo bosque muerto
**
La noche fría la soledad

La noche fría la soledad
Me encerraron con mucho cuidado
Pero las ramas buscaban su camino en la prisión
A mi alrededor la hierba encontró el cielo
Aherrojaron el cielo
Mi prisión se derrumbó
El frío vivo el frío ardiente sí que logró atraparme.
***
Figura humana
(Francis Poulenc. Texto de Paul Éluard)

De todas las primaveras del mundo
De todas las primaveras del mundo
Ésta es la más fea
Entre todas mis maneras de ser
La confiada es la mejor
La hierba levanta la nieve
Como la piedra de una tumba
Yo duermo en la tempestad
Y me despierto con ojos claros
El lento el pequeño tiempo concluye
En que cualquier calle ha de pasar
Por mis más íntimos retiros
Para que yo conozca a alguien
No escucho hablar a los monstruos
Los conozco lo han dicho todo
Ya no veo más que los rostros bellos
Los rostros buenos seguros de sí mismos
Seguros que abatir muy pronto a sus amos.
**
Cantando se arrojan las criadas

Cantando se arrojan las criadas
Para enfriar el sitio en el que mataban
Chiquillas en el polvo pronto arrodilladas
Las manos en los tragaluces del frescor
Son azules como una experiencia
Una gran mañana alegre
Asumid en sus manos los muertos
Asumid en sus ojos líquidos
Es la vestimenta de los efímeros
La última vestimenta de la vida
Las piedras descienden desaparecen
En el agua inmensa esencial
La última vestimenta de las horas
Apenas un recuerdo emocionado
En los pozos secos de la virtud
En las largas ausencias gran estorbo
Y nos abandonamos a la suavísima carne
A los prestigios de la debilidad.
**
Tan bajo como el silencio

Tan bajo como el silencio
De un muerto plantado en la tierra
Tan sólo tinieblas en la cabeza
Tan monótono y sordo
Como el otoño en la charca
Cubierta de vergüenza mate
El veneno viudo de su flor
Y de sus animalejos dorados
Esconde su nombre encima de los hombres.
**
Tú, mi paciente

Tú, mi paciente mi paciente mi pariente
Garganta arriba suspensa órgano de la noche lenta
Reverencia al esconder todos los cielos en su gracia
Prepara en la venganza un lecho en el que naceré yo.
**
Riéndose del cielo y de los planetas

Riéndose del cielo y de los planetas
Empapada la boca de confianza
Los sensatos
Quieren hijos
E hijos de sus hijos
Hasta perecer de erosión
El tiempo no mide sino a los locos
Es el abismo lo único que florece.
Y qué grotescos son los sensatos.
**
El día me sorprende y la noche me da miedo

El día me sorprende y la noche me da miedo
El verano me obsesiona y el invierno me persigue
Un animal en la nieve posó
Sus patas encima de la arena o en el barro.
Sus patas desnudas más lejos que mis pasos
En una pista en que la muerte
Tiene las huellas de la vida.
**
La amenaza bajo el cielo rojo

La amenaza bajo el cielo rojo
Llegaba desde debajo de las mandíbulas
Escamas de los eslabones
De una cadena escurridiza y pesada
La vida se distribuía
Con largueza a fin de que la muerte
Tomase en serio el tributo
Que se le pagaba sin escatimar
La muerte era el Dios de amor
Y los vencedores en un beso
Se desmayaban encima de sus víctimas
La canalla tiene buen corazón
Y sin embargo bajo el cielo rojo
Bajo los apetitos de sangre
Bajo la lúgubre hambruna
La caverna se cerró
La tierra útil borró
Las tumbas cavadas de antemano
Los niños ya no tuvieron miedo
De las profundidades maternas
Y la pequeñez y la demencia
Y la bajeza dejaron sitio
A unos hombres hermanos de hombres
Que ya no luchaban contra la vida
Unos hombres indestructibles.
**
Libertad

En mis cuadernos del colegio
En mi pupitre y en los árboles
En la arena en la nieve
Escribo tu nombre
En todas las páginas leídas
En todas las páginas en blanco
Piedra sangre papel o ceniza
Escribo tu nombre
En las imágenes de oro
En las armas de los guerreros
En la corona de los reyes
Escribo tu nombre
En la jungla y el desierto
En los niños en las retamas
En el eco de mi infancia
Escribo tu nombre
En las maravillas de las noches
En el pan blanco de los días
En las estaciones enamoradas
Escribo tu nombre
En mis trapos azul cielo
En el estanque sol descompuesto
En el lago luna viviente
Escribo tu nombre
En los campos en el horizonte
En las alas de los pájaros
En el molino de las sombras
Escribo tu nombre
En cada bocanada de aurora
En el mar, en los barcos
En las montaña demente
Escribo tu nombre
En la espuma de las nubes
En los sudores de la tormenta
En la lluvia espesa y anodina
Escribo tu nombre
En las formas centelleantes
En las campanas de los colores
En la verdad física
Escribo tu nombre
En las sendas despiertas
En las carreteras desplegadas
En los lugares que desbordan
Escribo tu nombre
En la lámpara que se enciende
En la lámpara que se apaga
En mis manos juntas
Escribo tu nombre
En la fruta cortada en dos
Del espejo y de mi cuarto
En mi cama concha vacía
Escribo tu nombre

En mi perro comilón y tierno
En sus orejas alzadas
En su pata torpe
Escribo tu nombre
En el trampolín de mi puerta
En los objetos familiares
En el temblor del fuego bendito
Escribo tu nombre
En tu carne concedida
En la frente de mis amigos
En cada mano que se tiende
Escribo tu nombre
En el cristal de las sorpresas
En los labios atentos
Muy por encima del silencio
Escribo tu nombre
En mis refugios destruidos
En mis faros derrumbados
En las paredes de mi desconsuelo
Escribo tu nombre
En la ausencia sin deseo
En la desnuda soledad
En los peldaños de la muerte
Escribo tu nombre
En la salud que regresa
En el riesgo desaparecido
En la esperanza sin recuerdo
Escribo tu nombre
Y por el poder de una palabra
Mi vida empieza de nuevo
He nacido para conocerte
Para nombrarte
Libertad

Traducción: Santiago Martín Bermúdez
Fuente: ocne.mcu.es/fileadmin/user_upload/Contenido/descargas/CicloCoral16_04_2009.pdf

viernes, 17 de julio de 2015

Paciencia

EDUARDO MILEO

(Buenos Aires, Argentina, 1953)

Poema del amor triste
(Fragmento)

Adiós, amada.
Junta, de tu playa
los mejores cristales de mi arena.
La mar amarga, amor.
En el reloj de sal de los barquitos
ha dado la hora.
Pero la edad de madurar,
el sol de los frutales,
no llega a las orillas alejadas.
Paciencia.
Enhebraré de tu collar las perlas
como lágrimas alegres de mis ojos.

Adiós, amada.
Junto al hogar
donde se quema la madera viva
los animales hacen su refugio.
Pero la calle muda se vacía
en una helada hilera de luciérnagas.
Paciencia.
Quien llegue hará sonar su campanita.
Y en la terraza la camisa blanca
de la mañana volará
con nuestras alas.

Adiós, amada.
Brindo en tu boca
con el añejo vino del amor.
Hoy celebran misa de relámpagos
los mares inundados de mis ojos.
Mejor así.
Haber sacado al patio los sillones
para tomar el fresco.
En una casa vecina
se escucha alguna música
que no se alcanza a entender.
Paciencia.

Zumban
en mi boca abejas
atrapadas en su propia miel.
Pero la calle está quieta.
Sorda.
Embotellada en su licor narcótico.
Paciencia.
Algún sol brillará.
Alguna fiesta
animada por globos aerostáticos.

Detrás de las fogatas, las mujeres solas
conversan sobre un hombre que ha dejado de hablar.

De Poema del amor triste, Ediciones En Danza, 2001.

jueves, 16 de julio de 2015

Es como una escultura de sí misma

FABIO MORÁBITO

(Alejandría, Egipto. Reside en México, 1956-)


Mi madre ya no ha ido
al mar
lleva una buena cantidad de años
tierra adentro,
un siglo de interioridad
cumpliéndose.
Se ha resecado de sus hijos
y vive lejos
en toros consanguíneos.
Es como una escultura de sí misma
y sólo el mar
que quita el fárrago
acumulado en la ciudad
puede acercarla a su pasado,
hacia su muerte verdadera,
y hacer que crezca nuevamente.
Mi madre necesita algún
estruendo entre los pies,
Una monótona insistencia en los oídos,
una palabra adversa
y simple que la canse,
y necesita que la llamen,
oír su nombre en otros labios,
pedir perdón
y hacer promesas,
ya no se tropieza
en nada sustantivo.
Y yo tengo que armarme de valor
para llevarla al mar
armarme de mis años
que he olvidado,
reunirme con mi madre en otro tiempo,
con un yo mismo que enterré
y que ella guarda
sin decirme nada.
Tengo que armarme de valor
para perder confianza
en lo que sé,
tengo que regresar al día
en que mi risa quedó trunca
entre las páginas de un libro,
cerrar el libro y completar la risa,
cerrar todos los libros y reírme,
cerrar todos los ojos que he ido abriendo
para que nadie me agrediera.
Estuvo bien ya de crecer,
es hora de desdibujarme,
lo que aprendí enhorabuena,
lo que olvidé también,
es hora de ser hijo de alguien
y de tener un hijo
y un esqueleto para ir al mar,
para morir
con cada hueso sin pedir ayuda.
Salí hace años a rodearla a ella
para volver al mar más solo
o acaso fui a rodear el mar
para ser hijo de otro modo de mi madre,
ya no me acuerdo qué buscaba,
nadie recuerda lo que busca,
mi madre ya no ha ido
al mar,
es todo lo que sé,
y no llevarla es no reconciliarme
con el mar, no ver el mar
como se ve después de niño,
también no ver cómo es mi madre
ahora, no saber nada de mí mismo.

De archivo y cortesía de Sandra Ragusa

miércoles, 15 de julio de 2015

Lo dicho queda, cala

IDA VITALE 
(Montevideo, Uruguay, 1924-Actualmente vive en EE.UU.) 

Cirugía de invierno
Lo dicho queda, cala,
corroe la leve pulpa que otro construye a solas,
como en la fronda que el otoño ataca.
Porque el otoño seca las hojas
de manera bellísima:
deja en el aire las puras nervaduras,
ésas casi invisibles
en las que reparábamos apenas
y evapora esa verde sustancia que era,
para nosotros, hoja.
Así de pronto terminan los verdores.
Hay que arrastrar cadáveres amados
y consentir el lujo
de la infinita dilación indecisa
y el filo que mutila la voz, la tolerancia.
**
LA MÁQUINA CIEGA

Te estás acercando al lugar
                                       donde
mejor se muere;
                       allí
un sol negro alumbra
el frío.

Manos sin prisa
                       ceden
a la otra gravedad
donde caer definitiva
a solo.
Juntas todas las lágrimas
llevan a donde
estalla
         noche catedralicia.

martes, 14 de julio de 2015

La cocina a oscuras, la miseria de amor





CÉSAR VALLEJO
(Perú, 1892-Francia, 1938) 

Poema XXIII

Tahona estuosa de aquellos mis bizcochos 
pura yema infantil innumerable, madre.

Oh tus cuatro gorgas, asombrosamente 
mal plañidas, madre: tus mendigos. 
Las dos hermanas últimas, Miguel que ha muerto 
y yo arrastrando todavía 
una trenza por cada letra del abecedario.

En la sala de arriba nos repartías 
de mañana, de tarde, de dual estiba, 
aquellas ricas hostias de tiempo, para 
que ahora nos sobrasen 
cáscaras en relojes en flexión de las 24 
en punto parados.

Madre, y ahora! Ahora, en cual alvéolo 
quedaría, en qué retoño capilar, 
cierta migaja que hoy se me ata al cuello 
y no quiere pasar. Hoy que hasta 
tus puros huesos estarán harina 
que no habrá en qué amasa 
¡tierna dulcera de amor, 
hasta en la cruda sombra, hasta en el gran molar 
cuya encía late en aquel lácteo hoyuelo 
que inadvertido lábrase y pulula ¡tú lo viste tánto! 
en las cerradas manos recién nacidas.

Tal la tierra oirá en tu silenciar, 
cómo nos van cobrando todos 
el alquiler del mundo donde nos dejas 
y el valor de aquel pan inacabable. 
Y nos lo cobran, cuando, siendo nosotros 
pequeños entonces, como tú verías, 
no se o podíamos haber arrebatado 
a nadie; cuando tú nos lo diste, 
¿di, mamá?
**
XXVIII

He almorzado solo ahora, y no he tenido 
madre, ni súplica, ni sírvete, ni agua, 
ni padre que, en el facundo ofertorio 
de los choclos, pregunte para su tardanza 
de imagen, por los broches mayores del sonido.

Cómo iba yo a almorzar. Cómo me iba a servir 
de tales platos distantes esas cosas, 
cuando habráse quebrado el propio hogar, 
cuando no asoma ni madre a los labios. 
Cómo iba yo a almorzar nonada.

A la mesa de un buen amigo he almorzado 
con su padre recién llegado del mundo, 
con sus canas tías que hablan 
en tordillo retinte de porcelana, 
bisbiseando por todos sus viudos alvéolos; 
y con cubiertos francos de alegres tiroriros, 
porque estánse en su casa. Así, qué gracia! 
Y me han dolido los cuchillos 
de esta mesa en todo el paladar.

El yantar de estas mesas así, en que se prueba 
amor ajeno en vez del propio amor, 
torna tierra el bocado que nos brinda la 
MADRE, 
hace golpe la dura deglusión; el dulce, 
hiel; aceite funéreo, el café.

Cuando ya se ha quebrado el propio hogar, 
y el sírvete materno no sale de la 
tumba, 
la cocina a oscuras, la miseria de amor.
**
LOS PASOS LEJANOS

Mi padre duerme. Su semblante augusto
figura un apacible corazón;
está ahora tan dulce...
si hay algo en él de amargo, seré yo.

Hay soledad en el hogar; se reza;
y no hay noticias de los hijos hoy.
Mi padre se despierta, ausculta
la huida a Egipto, el restañante adiós.

Está ahora tan cerca;
si hay algo en él de lejos, seré yo.
Y mi madre pasea allá en los huertos,
saboreando un sabor ya sin sabor.
Está ahora tan suave,
tan ala, tan salida, tan amor.

Hay soledad en el hogar sin bulla,
sin noticias, sin verde, sin niñez.
Y si hay algo quebrado en esta tarde,
y que baja y que cruje,
son dos viejos caminos blancos, curvos.
Por ellos va mi corazón a pie.
**
Fresco

Llegué a confundirme con ella,
tanto...! Por sus recodos
espirituales, yo me iba
jugando entre tiernos fresales,
entre sus griegas manos matinales.

Ella me acomodaba después os lazos negros
y bohemios de la corbata.  y yo
volvía a ver la piedra
absorta, desairados los bancos, y el reloj
que nos iba envolviendo en su carrete,
al dar su inacabable milinete.

Buenas noches aquellas,
que hoy la dan por reír
de mi extraño morir,
de mi modo de andar meditabundo.
Alfeñiques de oro,
joyas de azúcar
que al fin se quiebran en
el mortero de losa de este mundo.

Pero para las lágrimas de amor,
los luceros son lindos pañuelitos
lilas,
naranjos,
verdes,
que empapa el corazón.
Y si hay ya mucha hiel en esas sedas,
hay un cariño que no nace nunca,
que nunca muere,
vuela otro gran pañuelo apocalíptico,
la mano azul, inédita de Dios!
**
Idilio muerto

Qué estará haciendo esta hora mi andina y dulce Rita 
de junco y capulí;
ahora que me asfixia Bizancio, y que dormita 
la sangre, como flojo cognac, dentro de mí.

Dónde estarán sus manos que en actitud contrita
planchaban en las tardes blancuras por venir;
ahora, en esta lluvia que me quita 
las ganas de vivir.

Qué será de su falda de franela; de sus 
afanes; de su andar;
de su sabor a cañas de mayo del lugar.

Ha de estarse a la puerta mirando algún celaje,
y al fin dirá temblando: "¡Qué frío hay... Jesús!".
Y llorará en las tejas un pájaro salvaje.


 Imagen: Jackson Pollock

lunes, 13 de julio de 2015

Te tienes que escribir con algo de letra muda

ELVIRA HERNÁNDEZ
(Lebu, Chile, 1951)

Desclasificación

Soy una hoja al aire, señor
De esas que vienen escritas por los dos lados
Y desprendida de su árbol mayor
- mi propio viento me descuaja –
Por cierto sin genealogía
Por entera volátil.
**
Por un rato me quedé en la Cantina Incolora
Vacié mis carteras en el mostrador
Los manojos de llaves no me hablaban del Cielo
Y el espejo taciturno me puso a penas
junto a un microcanthus strigatus
En todos los rincones se escondían dientes con coronas
Devotos de San Cristóbal y micreros bellas personas
Por mi cuerpo arteriado subía un tropel de algodones
Por la vena porta el estribillo de la tarde
Calada con una visera de reina normanda
Mi cabeza daba vueltas hasta detenerse en el número 32
Allí la Desgracia se había fugado con el Lavautos.
**

Dónde vi ese rostro?
ese entramado espectacular de cejas alcohólicas
esas venas desaguando en la yugular como represas
ese gesto de ave con plumas de siquiátrico
díganme mandíbulas oxidadas de mi memoria
cual erupción nos arrojó juntos al lado izquierdo
dónde estuvimos cara a cara o regateando
dónde ese gran fragor de huesos bloqueados por muslos
en qué país chupando de mi labio leporino
cercanos a qué homicidio nos miramos con los ojos cerrados
al tiempo que el olvido blandía su cimitarra
y por los suelos rodaban las hidras del temor o el placer.

Tomados de web.uchile.cl/publicaciones/cyber/16/escritoras6.html
**

por alguna razón que no entendemos
-la razón es corta-
esa magnífica producción
deslizada y publicitada en la cresta de la ola
en trajes de marca siempre a la medida
en uno de sus tantos vaivenes
se balsea a pique

se cimbra también en grados Richter y mercalli
ceniza le cae del cielo –parece-
le diluvia sobre mojado –un rato-
y no sabe si ha llegado al fondo
(poco y nada sabe de saberes)

si recuperaré la inversión –eso sí- me interesa
y de la inmersión se recuperará

a todas voces
(sin distinción de género sin pensar en darwin)
hay que agarrarse de algo

no veo cerca de mí ni arca
ni cohete ni ovni

no es la ola la que hace su recogida
no es la ballena la que te ha vomitado

De en un fantasma recorre el mundo, 2012
**
Una vez vi que la cabeza de Lenin se había
subido al piano y tocaba todas las teclas.
Después la vi por el suelo. Se cayó.

He visto páginas en blanco, ojos en blanco,
estómagos y cerebros en blanco, ningún
glóbulo blanco, hombres de blanco, blanqueos
al por mayor y mucha gente levantando bandera
blanca.

Hojeo la ojeada. Paso por los puzzles,
los consejos caseros, los horóscopos.

No veo ningún artículo sobre el azar del espacio
y el Zar del Tiempo.
**
Muy señor mío y señora mía...

muy señor mío y señora mía
pohetas:

te tienes que escribir con algo de letra muda para
entenderte, y entender que no puedes entrar en
globo aerostático o montado en burro a la ciudad.

¿vives acaso en la cima de una columna o estás
tratando de arrebatar el micrófono? (constato que
hoy todos chupamos ese candy de palabras con la
rara excepción tuya) ¿cuál es la palabra del poeta?

(quizás ya no quedan palabras)
te recomiendo mejor una de nuestras fiestas de
larga duración donde hombres y mujeres caen del
cielo y a pedir de boca el suche es rey y el rey paco
raso y las paganas vírgenes sabias mujeres, etc.
Todo se revuelve

no sé dónde deberías comprar ropa para lucir con
eso del hábito y del monje, ¡habitar tanto lugar
común!... Pórtate mejor como chaqueta amarilla

si te has ido a pique sobrevive en la submarina y
escríbenos en la arena porque igual te queremos
***
Elvira Hernández: Actas Urbe. Alquimia Ediciones, 2013.

Para leer más de la autora, aquí

domingo, 12 de julio de 2015

Polvo de oro en tus manos fue mi melancolía

ALFONSINA STORNI

Alfonsina Storni Martignoni
(Sala Capriasca, Suiza, 1892–Mar del Plata, Argentina, 1938)

Dulce tortura

Polvo de oro en tus manos fue mi melancolía
sobre tus manos largas desparramé mi vida;
mis dulzuras quedaron a tus manos prendidas;
ahora soy un ánfora de perfumes vacía.

Cuánta dulce tortura quietamente sufrida
cuando, picada el alma de tristeza sombría,
sabedora de engaños, me pasaba los días
¡besando las dos manos que me ajaban la vida!



sábado, 11 de julio de 2015

Denme sus manos, si es que somos amigos

WILLIAM SHAKESPEARE

(Stratford-upon-Avon, Warwickshire, Reino Unido, 1564-ibídem, 1616) 

Hada

Si yo no confundo tu forma y aspecto,
tú eres el espíritu bribón y travieso
que llaman Robín. ¿No eres tú, quizá?
¿Tú no asustas a las mozas del lugar,
trasteas molinillos, la leche desnatas,
haces que no saquen manteca en las casas
o que la cerveza no levante espuma,
se pierda el viajero de noche, y te burlas?
A los que te llaman «el trasgo» y «buen duende»
te agrada ayudarles, y ahí tienen suerte.
¿No eres el que digo?
Robin
Muy bien me conoces:
yo soy ese alegre andarín de la noche.)

(Act II, scene I.)
**
Tres versiones del Epílogo

PUCK

Si nosotros, vanas sombras, te hemos ofendido,
piensa nada más esto, y todo estará bien:
que te has quedado aquí durmiendo
mientras han aparecido esas visiones.
Y esta débil y humilde fantasía
no tendrá sino la inconsistencia de un sueño,
amables espectadores, no nos reprendan;
si nos conceden su perdón, nos enmendaremos.
Y a fe de honrado Puck,
que, si hemos tenido la suerte
de escaparnos ahora del silbido de la serpiente,
procuraremos corregirnos rápidamente;
de lo contrario, llamen a Puck mentiroso.
Entonces, buenas noches a todos.
Denme sus manos, si es que somos amigos,
y Robin los recompensará como merecen.

(Sale).
**

Si esta ilusión ha ofendido,
pensad, para corregirlo,
que dormíais mientras salían
todas estas fantasías.
Y a este pobre y vano empeño,
que no ha dado más que un sueño,
no le pongáis objeción,
que así lo haremos mejor.
Os da palabra este duende:
si el silbido de serpiente
conseguimos evitar,
prometemos mejorar;
si no, soy un mentiroso.
Buenas noches digo a todos.
Si amigos sois, aplaudid
y os lo premiará Robin.

**

Si nosotros, vanas sombras, os hemos ofendido,
pensad sólo en esto y todo está arreglado:
que os habéis quedado aquí durmiendo
mientras han aparecido estas visiones.
Y esta débil y humilde ficción
no tendrá sino la inconsistencia de un sueño,
amables espectadores, no nos reprendáis;
si nos concedéis vuestro perdón, nos enmendaremos..."
"Y a fe de honrado Puck,
que, si hemos tenido la fortuna
de escaparnos ahora del silbido de la serpiente,
procuraremos corregirnos lo antes posible;
de lo contrario, llamad a Puck embustero.
Así, pues, buenas noches a todos.
Dadme vuestras manos, si es que somos amigos,
y Robin os restituirá con resarcimiento."
**
Puck

If we shadows have offended,
Think but this, and all is mended,
That you have but slumber'd here
While these visions did appear.
And this weak and idle theme,
No more yielding but a dream,
Gentles, do not reprehend:
if you pardon, we will mend:
And, as I am an honest Puck,
If we have unearned luck
Now to 'scape the serpent's tongue,
We will make amends ere long;
Else the Puck a liar call;
So, good night unto you all.
Give me your hands, if we be friends,
And Robin shall restore amends.

De Sueño de una noche de verano (1595)
Versiones sin datos.
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char