sábado, 31 de enero de 2015

O polen / o pelusa de ciervos

Camilo Sánchez

(Mar del Plata, Prov. de Buenos Aires, Argentina, 1958)

Eso
que queda
en pie.

Un niño
que remueve
con la madera
de su soleado
mediodía

las brasas
del lenguaje.
***

en el aire de enero
al mediodía
flotaba
cierta nieve remota
con vestigios a ceniza
o polen
o pelusa de ciervos
llegando
desde el fondo
de la isla
***

desde
el ciruelo
cerca del molino
al sauce
de la orilla:
parecería
la garza
tener
un plan
de vuelo

el colibrí,
improvisa

De Del viento en la ventana, Ed. Descierto, 2014.

viernes, 30 de enero de 2015

Y ves la sombra a punto de sangrar

Jimena Arnolfi
De su blog corazón  de quimera

(Buenos Aires, 1986, entrerriana por elección)


Planisferio N° 5 con división geográfica de la angustia

Somos un bazar del litoral
siempre cerrado a la hora de la siesta
y vos, que no sos ni turista
ni de ningún lado
llegás a casa con tu bolsita a cuestas
pateando veredas rotas
e identificando los árboles de la ciudad
ese es un lapacho rosado
decís cuando llegás a mi casa
y ves la sombra a punto de sangrar.

Otra vez con el corazón como lata atada
al parachoques trasero
de un auto que pierde humo
porque vos no ves la cara que ponés
cuando hablás de antes de ayer
como estirando el cuello
para llegar a esa salina
que está a dos metros de altura
esa salina o desierto
que es la zona de la angustia
la que en los mapas
está dibujada con óvalos color té con leche
**
A la vuelta de todas las esquinas

La lentitud con la que cae la miel
en el frasco de plástico
la forma en la que caigo
en el medio de la calle
la ciencia ficción
de una soda que explota
después de ser agitada.

Creo que hay que entrar en ritmo
para registrar el silencio
que está en el fondo de las cosas.
**
Todo hace ruido

A veces recuerdo
el primer deseo:
irme lejos
a un lugar que sea natural.
Creo en los ritmos tristes de la ruta
en las pequeñas fábulas
al costado del camino
en el verano atemporal que vive en mi cabeza.
Mantuve el amor
cuidadosamente:
lo que antes
me hacía reír
ahora me hace llorar.
Siempre es así
lo que no llora de un lado
llora del otro.
Me gusta ir al río
sentir el orden invisible
lo hermoso y putrefacto del puerto.
**
El misterio de las cosas

Todo lo que tengo en la cabeza
es pánico
pero el corazón
es un músculo resistente.
Por la noche las ratas
juegan carreras
sobre el cable de luz.

Pienso en la caída,
tener estilo está sobrevalorado.

jueves, 29 de enero de 2015

Pechos al viento una atardecida

ÁGUEDA FRANCO

(Buenos Aires, 1957, donde vivió hasta los 17 años. Desde 1975 reside en General Pico, La Pampa, Argentina)

VISITA
Vino la niebla. Cuando el crepúsculo se deshizo en noche. Cuando la vocinglería de los pájaros se arrebujó en un nido blando y calladito. Cuando las luces de la calle se encendieron con un halo de santas. Vino la niebla a mí para mostrarme las difusas señales.
Quién me creí que era. Quién sería a esta altura de mi vida, cuando pesa más lo que hice que lo que resta por hacer.
La niebla entra al patio, deshace los contornos del follaje, borra los límites, dibuja el rostro de mi hermano muerto, hace crecer la enredadera que se vuelve caverna, boca oscura que traga sin saciarse.
Traspaso los cristales. Voy al follaje, al encuentro de su manto húmedo que desabriga. Tiemblo. Es un viaje hacia mí, hacia mi territorio. Mi cabellera indómita de diecisiete años sombreando las espaldas. Y esas ganas de arrancarle al mundo su lado más humano.
Blanco soplo de niebla rearma el paisaje del amor. Encendí la llama del hogar y creí que la soledad había perdido la batalla. No hubo soles más bellos que mis hijos. Y la niebla los borra y los devuelve jóvenes, por caminos inéditos, haciendo su sinuoso itinerario. Siguen siendo mis soles, no importa los caminos que transiten.
El tiempo del amor se diluyó, blanca cola de gasa deshilachada en las agujas de los pinos. Entré a un claustro plomizo que me dificultaba respirar. Extrañas criaturas arañaban mi sueño. Una pata deforme me aplastaba el pecho cada noche y no atinaba a liberarme.
Como un rompecabezas imposible de armar se descomponía mi vida. Las piezas se las comía el ácido. Cómo armar algo con tanto hueco.
La niebla ha borrado el tallo de las achiras. Una flor trasnochada, abierta a destiempo, flota sin que nada la sostenga. El jardín de siempre se convirtió en una alucinada alegoría.
No tuvieron en cuenta mi paciencia, el lento oficio que ejerzo desde siglos. Ni mi capacidad de resistir, de emerger como un metal que pasó por la fragua y fue ferozmente machacado.
De la caverna de hojas de la hiedra me levanto serena. Me palpo con cuidado. Estoy entera, fuerte, solitaria. Siempre yo después de las transformaciones.
Quiere amanecer. La niebla da un giro suave antes de replegarse. Se acuclilla. Se guarda. Su tiempo se enlentece. Espera.
Espera hasta la noche, su tiempo alucinado, para volver a compartir el silencio.
***
MUERTE EN SANTA ROSA

pechos al aire enormes como frutos
como melones de pulpa perfumada
la boca trampa granada roja oscura
salpica insultos besa besos duros

-madre desdibujada cabizbaja
y padre golpeador de vino malo-

la historia como otras de igual suerte
con violencia la infancia desflorada
igual que a otras parecida historia
vejámenes sin pausa como gotas
como ácido en cada uno de sus días

tempranamente supo que el varón
es el dueño es el fuerte es el amo
de su infortunio de su llanto seco
sus caderas se hicieron poderosas
ancas de potra para andar la calle
trota al final de la avenida oscura
se pierde entre arboledas de lujuria
el fiolo cruel le usurpa la ganancia
matriz de meretriz merece poco
respeto poco amor poca justicia
y el corazón que todavía le queda
acompasa su andar su balanceo
ese triste vaivén de buscadora

pechos al viento una atardecida
ella subió a un automóvil negro
o era un camión no importa no hay testigos
apareció su cuerpo sin audacia
nadie le oyó el último quejido
pechos al cielo se quedó tendida
carne marchita maltratada huérfana
sola sin amo se adentró en la muerte
el asesino humo sobre humo
violó y se fue
total
era una puta.
**
Imagen: tomada de huelvasurlibre.blogspot.com

miércoles, 28 de enero de 2015

Hay en el aire un emisario invisible

Ana Pérez Cañamares 
Tomada de antoncastro.blogia.com

(Santa Cruz de Tenerife, 1968. Reside en Madrid.) 

Hay en el aire un emisario invisible
que grita en susurros:
se acerca la tormenta.

Dentro de mí una calma maníaca
que no es calma, sino espera
a que algo estalle o me abrace.

Yo no entiendo cómo el cielo
abandonado por las nubes
puede aguantar su tensión azul.
***

Esto era la Crisis:
buscar una sonrisa
no con alegría
sino con desesperación.

Guardarla en el pecho
como un mendrugo de pan.
***
LOS ÁRBOLES

El autobús que nos lleva al metro
pasa en su trayecto por un parque.
A cada lado de la carretera
nos escolta una fila de árboles
que cada día asisten a la misma escena:
mi hija desayunando las galletas
yo viendo con la misma tristeza
cómo mi hija desayuna
frente a extraños, en un autobús.

Giro la cabeza y ahí están,
los árboles. Tristes y dignos
como profesores prejubilados
que han de callarse lo que saben.
No conozco sus nombres
ni cómo se llaman los viajeros
con los que coincido cada día.
Sólo sé que los árboles
con su tronco negro por el humo
me están susurrando:
nuestro sitio no es éste.
**

martes, 27 de enero de 2015

Sigue girando

GABRIEL CALDIROLA
(Buenos Aires, Argentina, 1986)

Las hojas
crujen
en la rama,
ya
no es
el sol
su caja.
**

Ya movido
o ya
el puente
de mañana
pasa un río.
**

Sola o
desafinada.

una clavija
sigue girando
por un
apuro
pasado.

De Hilo, Paradiso, 2014.

lunes, 26 de enero de 2015

Pero nosotras...



ALBERTO GIRRI
(Buenos Aires, Argentina, 1919-1991)

EL OYENTE ATENTO 

El inerme emperador
se amodorra
escribiendo poemas en un jardín
mientras sus ejércitos
matan e incendian. Pero nosotras,
en la pobreza sin amor,
conservamos alguna relación
con la verdad del infortunio
del hombre: dicen
las tardías flores, no dañadas
por los insectos y sólo
a la espera del frío.

domingo, 25 de enero de 2015

Y una línea de tiza interrogante

LEOPOLDO LUGONES

(Argentina, 1874-1938)

La garza 

En su abstracto candor, el tiempo vano
Inmoviliza eterno, hondo, distante,
La soledad obscura del pantano
Y una línea de tiza interrogante...
**

La torcaz

El pleno sol goza enhiesta
Sobre un seco y alto tronco.
Desgrana en su arrullo ronco
Su áurea mazorca la siesta.

El follaje, más umbrío,
Le ofrece en vano su toldo,
Y en palpitante rescoldo
Mulle su pluma el estío...

sábado, 24 de enero de 2015

Pájaros ajenos

DE ARCHIVO

CÉSAR ROJAS
(Buenos Aires, Argentina, 1970.
Residió en Entre Ríos hasta 1992)
 

Las lavanderas

"los que viven por sus manos"
Jorge Manrique

I 

las mujeres 
en mi familia
lavaron

agua
jabón de pan
latón
la tabla de madera
a medias hundida
en el agua que se tiñe
de a poco
por el humo blanco
del jabón

las mujeres
temprano
en la mañana
lavaron

lo primero que se siente
es el olor acre
y dulce del
jabón
subiendo
las manos en el agua
fría
estrujan la ropa
la llevan contra el amor
áspero de la tabla
y allí la tienen
ida y vuelta
algún tiempo 
para luego
dejarla descansar

las manos
al comienzo se enfrían
luego se ponen coloradas
la sangre despertando 
revelándose contra 
la cercanía de la escarcha

las mujeres
en mi familia
lavaron y plancharon
para afuera
se decía entonces
sintiendo que
el adentro
menguaba

pero había también
el alambre
de lado a lado de los árboles
estaqueado con un palo
al centro para que el peso
no venciera el tendido


la ropa flotando al sol

pájaros ajenos
devueltos a la blancura
por manos silenciosas

se esperaba
que hubiera buen tiempo
que secase rápido
que la señora
mandara a buscar
por la tarde

claro está
que todo esto
no alcanza para construir
un pasado
de mujeres que lavaban
temprano en la mañana


los nombres que mi abuela
no dijo
lo que mis tías
callaban junto al fuego

se iba con el agua


se sabía que los hombres
llevaban y traían escondida
una palabra terrible
breve
fría como un pez

las mujeres
en mi familia
lavaron y plancharon

cuando la palabra
falta
el gesto canta


II

no
la palabra ácida
de los hombres

la canción dice:
el amor es una mancha
que no sale sin dolor

.........

la palabra
arde
corren
el agua
la espuma
las manos
frotan
esperan

las mujeres sin amor
lavan

acaso
canten
temprano en la mañana

III

cuando
la crecida grande
del río
contaba
la abuela -abuela
del ranchito de lata
que la corriente
arrancó de cuajo y
por un tiempo
anduvo
el rancho flotando

cuando el agua
bajó
estaba de nuevo
en su lugar
como si nunca
se hubiese movido

ese acto 
de justicia del río
debió provocarle risa
a la Antonia

el rancho
como ella
sabía
cuál era
su lugar

IV

se abrían
las latas grandes
de aceite
se las desfondaba y 
con un martillo
se las estiraba
para volver
a la hoja de chapa

se hacía esto
con varias
entonces
pegarlas
una a una
clavando contra
los tirantes del rancho
su esqueleto de madera

ganarle
a la intemperie
con escamas plateadas

el pez multicolor
después óxido
del rancho

tal vez 
prepararlo para

la suspensa flotación
de la noche crecida
que vendría

**

Tomado de REVISTA ATMÓSFERA

***
Y UNA YAPA AQUÍ

viernes, 23 de enero de 2015

Y cerré los ojos y escuché el sonido del agua

RAYMOND CARVER

(EE.UU., 1939-1988)

BAJO UNA LUZ MARINA CERCA DE SEQUIM, WASHINGTON

Empiezan los verdes campos. Y las altas, blancas
granjas después de los charcos de la marea,
y aquellos pequeños cangrejos
listos para echar a correr, o darse la vuelta, si
levantábamos la roca debajo de la que vivían. La languidez
de aquella carretera del campo. Hablando de París,
nuestro París. Y luego encuentras ese sitio en el libro
y me lees la vida de Anna Akhmatova allí con Modigliani.
Sentados en un banco de los jardines de Luxemburgo
bajo su enorme sombrilla negra
recitándose a Verlaine el uno al otro. Los dos
“todavía no alcanzados por el futuro”. Cuando
allá en el prado vimos
a un joven desnudo de medio cuerpo para arriba
y con los pantalones remangados,
como un antiguo remero. Nos miró sin curiosidad.
Se quedó allí observándonos indiferente.
Luego nos dio la espalda y siguió con su trabajo.
Mientras pasábamos como una hermosa guadaña negra
por aquel paisaje perfecto.
**
DOS MUNDOS 

En el aire denso
con olor a azafrán,

sensual olor a azafrán,
miro cómo desaparece el cielo limón,

un mar que cambia de azul
a negro aceituna.

Miro el relámpago que salta desde Asia como
dormido,

mi amor se agita y respira y
se vuelve a dormir,

parte de este mundo y sin embargo
parte de aquél.
**
ONDAS DE RADIO 
A Antonio Machado

La lluvia ha cesado, y la luna ha salido.
No entiendo nada de las ondas de radio.
Pero creo que se transmiten mejor justo
después de llover, cuando el aire está húmedo.
En cualquier caso, ahora puedo coger Ottava, si quiero,
o Toronto. Últimamente, de noche, me sorprendo
ligeramente interesado por la política canadiense
y sus asuntos internos. Es verdad. Pero normalmente
lo que buscaba era sus emisoras con música. Me siento
aquí en la butaca y escucho, sin tener nada que hacer,
o pensar. No tengo televisor, y dejé de leer
los periódicos. De noche pongo la radio.
Cuando escapé aquí trataba de alejarme
de todo. Especialmente de la literatura.
De lo que ella entraña, y de lo que trae a rastras.
Hay en el alma un deseo de no pensar.
De estar quieto. Emparejado con éste,
un deseo de ser estricto, sí, y riguroso.
Pero el alma también es una afable hija de puta
no siempre de fiar. Y olvidé eso.
Escuché cuando dijo: Mejor cantar a lo que se ha ido
y nunca volverá que a lo que aún sigue
con nosotros y estará con nosotros mañana. O no.
Y si no, también está bien.
Tampoco importa demasiado, dijo, si un hombre nunca canta.
Esa es la voz que escuché.
¿Puede imaginarse que alguien piense cosas así?
¡Qué absurdo!
Pero tengo estas estúpidas ideas de noche
cuando me siento en la butaca y oigo la radio.
Entonces, Machado, ¡su poesía!
Era como un hombrecillo mayor que se vuelve
a enamorar. Una cosa digna de observar,
y embarazoso, además.
Y llevo tu libro a la cama conmigo
y me duermo con él a mano. Un tren pasó
en mis sueños una noche y me despertó.
Y lo primero que pensé, el corazón acelerado
allí en el dormitorio a oscuras, fue esto:
Todo es perfecto, Machado está aqui.
Entonces me volví a dormir.
Hoy llevé tu libro conmigo cuando salí
a dar mi paseo. “¡Presta atención!” -decías,
cuando alguien preguntó qué hacer con su vida.
Conque miré alrededor y tomé nota de todo.
Luego me senté al sol, en mi sitio
de junto al río desde donde puedo ver las montañas.
Y cerré los ojos y escuché el sonido
del agua. Luego los abrí y me puse a leer
«Abel Martín».
Esta mañana pensé mucho en ti, Machado.
Y espero, incluso cara a lo que sé de la muerte,
que recibirás el mensaje que pretendo enviarte.
Pero está bien aunque tú no lo recibas. Que duermas bien.
Descansa. Antes o después espero que nos veamos.
Y entonces yo podré decirte estas cosas directamente. 

Tomados de atlasdepoesia.blogcindario.com

jueves, 22 de enero de 2015

Como si la vida fuese una larga curación

JOHN UPDIKE

(Reading, Pensilvania, 1932-Beverly Farms, Massachusetts, EE.UU., 2009)

DÉCOR

El marrón domina este bar
en el que envejecen los hombres:
los mozos Negros,
el whisky sin agua,
las voces texanas que se escuchan al vuelo,
los cigarros y la madera barnizada.

Marrón, o sea,
es una sombra del alma,
el color de un hombre:
bien bronceado y con manchas
hasta en la veta más profunda
como si la vida fuese una larga curación.
**
GAVIOTAS

Una gaviota, de cerca,
parece sorprendentemente embalsamada.
Su velludo pecho parece relleno
de un material barato de taxidermista
inserto en forma desprolija. Las patas,
rectas, como palotes de crayón infantiles-
demasiado simples como para funcionar.
Y aún las marcas de las plumas,
cuya intrincada simetría es la gloria habitual de los pájaros,
están desaliñados en la gaviota.
Como si Dios hiciera demasiadas
como para hacerlas muy bien.

¿Son inteligentes?
Nos imaginamos que sí, porque son feas.
El perfil sardónico de un-solo-ojo, ligeramente bizco,
la angosta, ectomórfica cabeza, mal peinada,
la ancha y nerviosa y bien musculada rabadilla-
todo sugiere un trabajo de escritorio: gastos de envío
de día, Schopenhauer
de noche, e interminable café.

A esa hora en la playa
en que las moscas empiezan a picar en la renovada frescura
y la reacomodante piel del post-surf
refleja un brillo morado antes de ser borrado,
las gaviotas vagan por una agujereada arena
como esas multitudes europeas melancólicas
que se reúnen en adoquinadas plazas públicas tras
los asesinatos o las invasiones
con las cabezas ladeadas para escuchar los últimos informes
                                                                              [de la radio.

Es también la hora en que regordetas parejas de jóvenes
caminan hasta el agua, chocándose entre sí,
y permanecen hundidos hasta los muslos en el cristal rítmico.
Después caminan de vuelta hasta el auto,
jalándose como si llevasen un secreto entre ellos,
pero que ninguno de los dos conoce bien;
andan por caprichosos senderos entre las dispersas gaviotas.
así como en ciertas mitologías
hermosos dioses se pasean despreocupados
entre nuestras mortales aprehensiones.
**
FIEBRE

He traído de vuelta un buen mensaje de la tierra de los 39°:
Dios existe.
Había llegado a dudarlo seriamente antes;
pero las patas de la cama hablaron de ello con la mayor de
[las confianzas,
los hilos de mi frazada lo dieron por hecho,
el árbol afuera de la ventana despachó todas las quejas,
y yo no he dormido tan justamente por años.
Es duro, ahora, transmitir
cuan emblemáticamente se sentaban las apariencias
sobre las membranas de mi conciencia;
pero es una verdad hace largo tiempo conocida,
que algunos secretos se esconden de la salud.

Tomados del blog inutilesmisterios.blogspot.com.
**
PERFECCIÓN DESPERDICIADA*

Y otra cosa deplorable acerca de la muerte
es la desaparición de tu propia marca de magia,
que te llevó toda una vida desarrollar y comercializar:
las ocurrencias, los chistes, el punto de vista
amoldado a unos pocos, aquellos seres queridos más cercanos
al escenario, sus suaves rostros blanqueados
por el resplandor de las candilejas, su risa al borde de las lágrimas,
lágrimas que se confunden con sus pendientes de diamantes,
su cálido aliento compartido al compás de los latidos de tu corazón,
su respuesta y tu actuación hermanadas.
Las bromas por teléfono. Los recuerdos
comprimidos en el archivo de acceso rápido. El acto en su totalidad.
¿Quién lo representará de nuevo? Muy sencillo: nadie;
imitadores y descendientes no son lo mismo.

*(Re Collected Poems: 1953-1993, Alfred A. Knopf, Nueva York, 2001. Versión de Jonio González.
**
De "Sonetos españoles"

A la luz del insomnio, aquellas verdades
que de día no nos parecen mal
(que estás en lo alto de una colina, que morirás,
o que mañana tienes una cita que no puedes eludir)
se convierten en un conjunto de cuevas resbaladizas.
Hechos desnudos que al mediodía nada aclaran
poseen eco y se estremecen, aparecen y desaparecen.
Estar con vida es estar loco.

¿Puede ser? Tan sólo Goya es capaz de pintar tales cosas.
Estas últimas pinturas ocres emborronadas en Madrid
llenan una habitación con las visiones del insomnio,
en un español rápido como una maldición.
La oración es una broma, el amor una secreción;
los torturados torturan y lo malo se vuelve peor.

Versión de José María Moreno Carrascal. Pre-Textos. Valencia, 2002.
**
Réquiem
(Fragmento)

Me di cuenta el otro día:
Cuando yo muera, nadie dirá
"¡Oh, qué pena! Tan joven, tan promisorio
¡Profundidades que jamás llegaron a explorarse!"
En cambio, un encogerse de hombros y ojos sin lágrimas saludarán a mi postergado fallecimiento
El comentario más común será, lo sé,
"Pensé que había muerto hace ya varios años”.
**
Requiem
It came to me the other day:
Were I to die, no one would say,
“Oh, what a shame! So young, so full
Of promise — depths unplumbable!”

Instead, a shrug and tearless eyes
Will greet my overdue demise;
The wide response will be, I know,
“I thought he died a while ago.”

For life’s a shabby subterfuge,
And death is real, and dark, and huge.
The shock of it will register
Nowhere but where it will occur.

Updike –reunida en Collected Poems (1953-1993), aumentada por Americana (2001) y, ahora, por Endpoint.

miércoles, 21 de enero de 2015

Nadie en verdad llega al hueso de nadie

FERNANDA CASTELL
Tomada del blog lospoetasnovanalcielo

(Coronel Dorrego, Prov. de Buenos Aires; reside en La Plata, Argentina, 1965)

Definir

producir momentos de buena calidad
es hacer magia de la buena.
En el borde de un ciclo se presenta la urgencia
de definir. Seguir el contorno de la luna con el
dedo. Es redonda o menguante. No importa.
Tampoco la tocamos. Pero somos animalitos
visuales. Nos equilibra cierta ilusión visual. Está
allí. La puedo definir con la  punta de mis
dedos. El calor del otro es también una linda manera
de encontrar confortabilidad. Un impulso vital último
puede ser enviar un mensaje amoroso. He pasado por
aquí. Te he conocido. No lo suficiente. Tal vez como
todos. Nadie en verdad llega al hueso de nadie.
Pero la gestación deja una huella inmensa en las fibras
musculares del corazón y del útero. He alojado
a un ser. Si de invención tiene algo la vida, es la vida
misma el reverso de una experiencia inefable.
Me han dado vida a mí del mismo modo.
Es un dato de la realidad. He nacido de otra persona
alguien que apenas conozco. Estamos casi en la misma
etapa. Pero miro con extrañeza. Yo estoy en las puertas
de la orfandad. No hay agua ni sangre por ahí.
Ni reserva cognitiva de recuerdo. La edad de la
áspera verdad de las cosas. La soledad.
Tampoco será real ésto. Es definir lo que produce
vaciedad crítica.
La calma será cesar.
**
Soledad

El cuerpo es la casa de Dios
me enseñaron. En verdad decían
Templo. Y yo, que apenas podía
ocupar un lugar en mi cuerpo pensé:
Dios debe estar incómodo en un cuerpo
de 10 años. La comunión es el cuerpo de Cristo
me enseñaron y cuando comulgaba trataba de no pensar
en el canibalismo. Las religiones dicen tantas cosas
tremendas y prometen a cambio de la Fe, la vida en un
mundo mejor. Muchos, las víctimas verdaderas
hacen un mal negocio: se inmolan.
Imagino el día después de una inmolación, en verdad
el minuto siguiente: un silencio atroz.
**
La duda

Una mujer se está por casar y en un movimiento en
falso cae por la Garganta del Diablo. Se quería sacar
la foto que todas se sacan por protocolo que nadie
escribió. El vestido blanco y largo embarrado flotará
como una flor de loto hasta que finalmente integre sus
fibras  al espíritu del río. Quién podrá saber si fue
un movimiento en falso o un movimiento auténtico.
Nadie es coherente o somos muy coherentes
Nunca se sabe exactamente para qué lado de la identidad
juega el vasallo. Estamos aquí todavía pensando.

Tomados del blog astilladevidrio.blogspot.com.ar
***
Escribo cuando tengo ganas pero cuando lo hago a contramano, creo que trabajo mejor. Esto es: mi motor es cierto malestar. Inadecuación en estado puro. Lo tengo que transformar en acto. Sentarme frente a la pantalla y que la cosa acontezca. No me es fácil. El cuerpo traiciona. Tengo que estirar las piernas. Caminatas. Vuelvo. Las ideas se aclaran o las obsesiones se agudizan. Antes escribía en los bares. Pero resultaban ser cartas. Ciertas expresiones me sonaban a otra cosa y la carta, no enviada, cerraba en poema.

No hablo de lo que me pasa por ser mujer. Trabajo con lo que me pasa porque mi mayor obsesión en darle sentido a mi propia obsesión. Esto, en relación a lo que pensando en los tópicos de género, las mujeres trabajamos desde lo cotidiano, lo doméstico, lo corporal (y claro damos vida, como si los hombres no…). Y sí, trabajo esos tópicos porque además soy una ciudadana común con doble jornada laboral. Que se le va a hacer. “Cuando un hombre escribe es porque sabe, cuando lo hace una mujer, siente demasiado” Anne Sexton. Así como descreo a veces, de la taxonomía literaria, la escritura de género me resulta, sospechable.

No fui una escritora precoz. Pero disfrutaba mucho de las composiciones de la escuela. Sobre todo cuando las maestras nos introducían en el enriquezcasuvocabulario con palabras a buscar en diccionario y ejecutar en una oración que a mí, me ocupaba tres o cuatro renglones.

Las palabras para mí, son materiales. Lo único que rescato de mi pasaje por la escuela es el encuentro con la palabra escrita. Recuerdo los interminables y calientes veranos leyendo en la biblioteca de mi viejo. Leía con avidez mitología griega, crónicas de guerra, biografías. La serie amarilla Robin Hood, inolvidable.

Las clases de ciencias me develaban el misterio del ancho mundo que por supuesto me era ajeno. Era una niña con ganas de salirme de ese cuerpo sujeto a las interdicciones de la infancia.


Traslado a La Plata. Decido estudiar Antropología en el Museo de Ciencias Naturales. Mucho microscopio. Geología. Acrobacias matemáticas. Campañas arqueológicas. Reencuentro con viejas palabras de la infancia. Nuevos poemas, impublicables.

Podría haber estudiado letras. En un acto totalmente consciente, me preservo de la escritura de la Academia. La libertad para mí pasaba por otro lado (el mundo científico se constituyó en un gran banco de palabras). Eran otras épocas. La puerta de la democracia recién abierta pero las sensaciones del pasado estaban ahí. Imagen de infancia: requisa militar, quema de libros la noche anterior.

Rompiendo con mi tendencia solitaria, hoy me formo leyendo y discutiendo con otros escritores.

Palabras-ideas- ideas/martillo. Trabajo de pulido, esmerilado, devastado. Por etapas, arte textil. No necesito un lugar especial. Lo que no debe faltarme nunca es el mate (vicio de estudiante) trato de no fumar (es un vicio con el que estoy luchando de manera no muy entusiasta). En vacaciones, cuando voy al mar adoro las madrugadas. Esas horas plenas. Con minutos de grano grueso. Plena conciencia de la luna y el sol por despuntar. Como allí no dispongo de computadora apelo a los cuadernos y las microfibras que fluyen como una sangre en sinergia con la mano. El silencio de la playa. Austeridad del vacacionante. Se puede escribir a mano y en cualquier papel. Tiempo orgánico. Uno come cuando tiene hambre. Se lee mucho. No hay radio ni televisión. Las cuestiones cotidianas se simplifican. Casi no se habla. Porque cada uno está dejando su cuerpo al sol o al mar o al aire.

En general la escritura playera es el huevito. El larvado explota en la ciudad. Nuevamente aparece el acto de escribir. La carta que no será enviada.

La escritura en la ciudad es asíntota. Es como dice Jenny Disky: viajar hasta el Gobi y retirarse antes de tocar la arena. La construcción del poema conduce necesariamente a un clivaje que respira para comenzar con otro.


Me gusta recorrer largas distancias y mirar al vacío. Necesito la línea de horizonte. Voy al río. No es lo mismo pero parecido. Finalmente se trata del mismo planeta.


La construcción de un libro es otra cuestión. En general empiezo con una idea. Una conversación robada. Unos días de observación en la estación de tren. Gente, gente, gente. Universos cristalizados. El mismo planeta. Dialectos. Mucho conurbano. Me gusta viajar en tren. Mirar las casillas. El micro también me ofrece materiales. Observo.

Cuando llego a casa, si es posible hago un punteo. Un crudo. Y lo dejo. Luego lo retomo y doy forma. Relato lo que vi o sentí, como si esto fuera posible. Pero existe un momento en el que me desprendo de la experiencia directa y creo otra cosa. Y el procedimiento es variado. Se piensa más en la forma. Las lecturas son el diálogo necesario de cada día. Con el tiempo lo escrito sedimenta. Coagula. Cobran adherencia diría, orgánica. El libro funciona solo. No es la idea de la voz que me habla, como si se tratara de un ritual mediúmnico. Se trata de una intención.

De lainfanciadelprocedimiento.blogspot.com.ar/

martes, 20 de enero de 2015

Podéis llamarme ‘Pasteur’

JESÚS ESPINOSA
(Madrid, España, 1962)

A nadie la espalda, si nadie la desea.
Nunca más mis miedos, aunque me los pidan
por humanos y buenos, por bien nacidos.
Doy el aire por respirado.
Libero mis manos sobre la tierra.
Dejo mis hombros en la escalera.
Mis ojos al fuego.
La lengua lejos de mi boca.
Aun más lejos dejo mis labios.
Callad todos si mis palabras descansan blancas y negras.
Dejad que el viento se lleve lo que he sabido.
No os preocupéis por mí.
La he perdido.
***
Arderá mañana

Tú le pones nombre al pájaro y adivinas si es libre o preso por su trino
Soy yo quien vive en el corazón del pájaro
 Wendy Guerra

no todo se posee, ni se retiene,
las palabras significan,
las personas a veces no aceptan
 Belén Gopegui

Enemigos de las tempestades, tomad asiento.
No os voy a hablar de la sinceridad;
la maldicen los nuevos futuristas
y los celadores ciegos; basta.

Quiero hablar de mañana,
de la confianza.

Se oye un portazo.
Se oye un latido.
Nada más se oye.

Arde el aire bajo la lluvia.
Están quemando el algodón y las vacunas.

Aun con fiebre alta, me pongo una prenda
negra de abrigo, y salgo del teatro a luchar,
incondicionalmente libre.

Podéis llamarme ‘Pasteur’.
 ***
Regreso al final de la noche

Toma cualquier camino, cualquier cumbre y pregunta al árbol que quieras.
 ¿Me oyes? Todos los caminos de la tierra conducen a mi corazón.
No te distraigas mirando la luz. ¿Me oyes?... ¡Vuelve!
 Nikíforos Vrettacos

De te fabula narratur
 Horacio

He vuelto como consejo después de diez años
en Xanadú. Allí, mi natural asilvestrado se puso jardín.
Cambió el color de mis ojos, de amarillos a té con limón.
En el camino de regreso a casa, los girasoles se rieron de mí;
se partió algún roble, de los que me recordaban
con el cabello largo y mi tradicional ropaje muy alarmante;
las hierbas chicas del sendero se comieron entre sí, antes
de verse pisadas por un pisaverde
vestido para algún tipo de ocasión.
Cuando quemé el chaleco y los pantalones príncipe de Gales,
cesaron las catástrofes naturales y empezó a diluviar.
Pasé frío, mordí moscas espantadas, se me arrugó el pañuelo.
Eso es regresar, y no parar un camión en California, que es ir,
acaso viajar. Como hay que transformarse en los caminos
—disposición perpetuada tercera del Preámbulo—,
estudié pintura en vez de echarme a la mar,
que es un morir demasiado aventurado para mí.
Pero lo dejé, el día en que Damien Hirst quiso abrirme en canal
y volcar mi bandullo sobre un espejo destemplado.
Una vez en casa, me sentí muy feliz: mi biblioteca seguía allí,
tal como la dejé, congelada. Con un buen microondas,
voy releyendo, voy recordando. Pasaron los días con sus noches,
menos uno: me dormí y soñé contigo; con tu boca abierta contigo,
con tus largas piernas desiertas, y tu vientre como canciones
que nos acogen para reír y soñar, para gozar y tener dos pulmones.
Estoy leyendo los ensayos de Montaigne, y lloro.
Me recuerdan a ti. No sé qué haces en Xanadú,
como una rosa sin alas.
 ***
Los títulos de invierno

Amamos las casas llenas hasta arriba
o vacías totalmente,
no soportamos las mentes sanas.
 Pablo Fidalgo

Entré en el teatro de arte y ensayo
como un hombre en una carnicería.
Una señora de pocas palabras me preguntó
qué hacía. Le contesté que, además de escucharla,
no hacía nada. —Y, ¿entonces? —gritó.
—Sobreviví a un campo de trabajo. Luego, pensé
que la vida no da nada a cambio de nada; y descubrí
que el hombre no es un lobo para el hombre, sino un
escorpión para las ranas; un mal bicho
para los árboles que han perdido todas su ramas,
y para su propio pelo. Maltratamos nuestra única
cabellera sin ningún sentido. También los riñones.
Cuando no forzamos la voz y nos destrozamos
la garganta. —No necesitamos
a nadie de sus características —me dijo ella.
—¿Tengo, entonces, que volver a mi rústica oficina;
donde me humillan haciéndome encender fuegos
con dos piedras azules, una de ellas rota?
—En realidad, sólo tiene que marcharse
de aquí —concluyó.
En la calle (reacia a dejarme caminar con presteza,
pues había llovido, y los adoquines bailaban),
no pasé frío; ya en el puente, me descalcé,
y me tiré al río. Nadé hasta tu casa
para casarme contigo.
Menos mal que me dejaste entrar.
Eché a la chimenea la camisa de los domingos,
los pantalones, los calcetines y los calzoncillos.
Gracias a tus cuidados me curé del tifus,
de la malaria, del Beri-Beri, de la neblina, de la nostalgia,
de hablar a destiempo y sin ganas, de todo el mundo,
de quienes no saben qué hacer para tener una muerte digna,
y de nada más. Hemos sido muy felices: tú con tus libros,
yo con mis hijos. Sólo hace falta
que aprendamos a hablar el mismo idioma
bajo un mismo tejado. Aunque me gustaría follar
bajo la lluvia; follar y beber al mismo tiempo.

lunes, 19 de enero de 2015

Se la ve calma, pero el ramo que lleva en la mano tiembla

Claire Keegan

(County Wicklow, Irlanda, 1968 En la actualidad reside en la ciudad de Filadelfia, Estados Unidos, y en County Wexford, Irlanda alternativamente.)

—¿Hay algún patrón en la manera en que nacen sus cuentos? 
— Empiezan por accidente. El principio es atrozmente difícil. Dicen que no se debería pescar a un buen escritor tratando de alcanzar nada, pero cuando estoy escribiendo un borrador siento que estoy tratando de alcanzar algo inalcanzable. Me siento en una cueva oscura encendiendo fósforos que el viento apaga. Sé muy poco de mis cuentos cuando los empiezo, no sé el final, lo que ilumina lo que va a pasar es la escritura misma, no lo que pienso yo. Encontrar el lenguaje, descubrir qué palabras van bien y descartar miles de otras me guía hacia dónde va la historia. 
(De la entrevista de Inés Garland para Revista Ñ)
*
De “Nombre raro para un niño”:
(fragmento)

Solía creer que nunca sabría demasiado (…) Pero ahora sé demasiado; como alguien que escucha furtivamente, siento que casualmente he oído una historia irrefutable sobre mí misma y por eso debo ir de a poco, debo guardármela para mí hasta estar lista. Como si sostuviera un vaso lleno, sin ser capaz de moverme, temerosa de los derrames.
***
De "Hombres y mujeres"
(fragmento)

La víspera de Navidad, dejo carteles. Corto una caja de cartón y con un marcador rojo escribo: "POR ACÁ SANTA" y dibujo flechas que le indican el camino. Siempre tengo miedo de que se pierda o de que no se moleste en venir, ya que los portones son todo un problema. Cuelgo los carteles de la cerca al final del sendero y sobre los portones de madera y uno adentro de la puerta que da al vestíbulo, donde está el árbol. Le dejo un vaso de cerveza negra y un pedazo de torta sobre la chimenea y me imagino que, para la mañana de Navidad, Santa debe estar borracho como una cuba.

(...) Me voy a la cama y me cuesta dormir. Soy la única persona de mi clase a la que Santa Claus todavía visita. Lo sé porque el maestro preguntó: "¿A la casa de quién va Santa Claus todavía?", y la mía fue la única mano levantada. Soy distinta, pero cada año siento que hay una posibilidad mayor de que no venga, de que vaya a pasarme lo que les pasa a los otros.

De Antártida. Traductor: Jorge Fondebrider.
Eterna Cadencia Editora, Buenos Aires, 2009.
**
De Recorre los campos azules
Eterna Cadencia Editora, Buenos Aires.
(fragmento)

Temprano, las mujeres llegaron con flores, cada una de un tono más intenso de rojo. En la 
capilla, donde esperaban, su perfume era fuerte. El organista volvía a tocar sin prisa la 
toccata de Bach, pero un estremecimiento de duda se extendía por los bancos. La 
inclinación del sol matinal ya había cruzado el escalón de granito de la pila bautismal y se 
había deslizado hacia la fuente. El sacerdote alzó la cabeza y se quedó mirando fijo las 
puertas abiertas, donde las damas de honor, vestidas de seda verde, permanecían en silencio. 
Más allá, una nube pálida se deshacía en el cielo de abril. Deshecha, había empezado a 
dispersarse antes de que John Lawlor subiera los escalones para entregar a su única hija.
Sin ninguna referencia al tiempo, el sacerdote le dio la bienvenida a todo el mundo y 
prosiguió con la ceremonia. Hubo un momento en que tropezó con las palabras, pero, 
enseguida, se expresaron los votos y Jackson le puso a ella en el dedo el sencillo anillo de 
oro. En la sacristía, el sacerdote advirtió cómo le temblaba la mano a la novia cuando 
levantó la pesada lapicera fuente, lo tenue que fluía la tinta oscura en el registro, pero los
gruesos trazos de Jackson claramente expresaban su nombre.
Ahora, el sacerdote está afuera y contempla los terrenos de la capilla. Es un día fresco, 
brillante y con viento. El confeti voló entre las lápidas, el empedrado, por encima del 
sendero del camposanto. Sobre el tejo, se agita un pedazo de velo. El sacerdote se estira y lo 
saca de la rama. Se siente rígido al tacto, más extraño que tela. Ahora le gustaría cambiarse 
de ropa y salirse del camino campestre, cruzar la cerca y bajar hasta el río. Allá, en el 
terreno pantanoso, entre los campos, su presencia haría que los patos salvajes se 
dispersaran. Más hacia abajo, en la orilla del río, se sentiría en calma, pero, no bien gira la 
llave de la puerta, enfrenta la calle, donde está su deber.
Hoy muchos de los negocios del pueblo están cerrados: en la vidriera de la carnicería, las 
bandejas de metal limpias están vacías; detrás del cristal de la mercería, las persianas no se 
mueven. Solo está abierta la puerta del puesto de diarios y revistas; una muchacha con 
tijeras recorta los titulares de los diarios de ayer. El sacerdote cruza la calle y camina por la 
avenida hasta el hotel. Alguna vez esa fue propiedad protestante. A ambos lados, los árboles 
son altos y ahí el viento es extrañamente humano. A través de los sauces se alcanza a oír un 
delicado discurso. Los olmos se inclinan en un tenue susurro. Hay algo a propósito del lugar 
que evoca el pasado antiguo: el perro de caza, la lanza, la rueca. La historia depara no poco 
placer. Lo reciente es otra cuestión y recordarlo es penoso.
Afuera, están reunidos sobre el césped, la novia y el novio con sus parientes. Las damas de 
compañía, con sus vestidos llamativos, se ríen ahora de algo que ha dicho el padrino de 
boda. Enfrente está el fotógrafo, diciéndoles dónde y cómo pararse. El sacerdote cruza la
alfombra roja y se llega hasta ahí para volverle a dar la mano al novio. Este es un hombre 
bajo, de ojos celestes comunes y de una gran fuerza corporal.
–Les deseo lo mejor –dijo el sacerdote–. Espero que sean muy felices.
–Gracias, padre. ¿Por qué no sube para salir en la foto con nosotros? –dice, ubicándolo al 
lado de la novia.
La novia es una belleza, cuyo vestido deja ver sus hombros pecosos. Contra la piel, le 
cuelga pesadamente un largo collar de perlas. El sacerdote se ubica al lado sin tocarla y 
contempla la línea blanca de su cuero cabelludo que separa su brillante cabello rojo. Se la 
ve calma, pero el ramo que lleva en la mano tiembla.
***
Entrevista de Gerardo Gambolini a Claire Keegan para el suplemento de Cultura de Perfil.

–¿Cuándo y cómo comenzó a escribir?
–Empecé en 1994. Cuando terminé mis estudios en Estados Unidos, volví a Irlanda, al país con mayor tasa de desempleo de Europa. Escribí a 300 lugares y recibí 300 cartas de rechazo. Yo estaba viviendo con mi madre, en un pueblito de County Carlow. Una tarde, mientra ella miraba televisión, escuché desde mi cuarto sobre un concurso de cuentos que estaba anunciando, con un premio de mil libras. Como tenía una máquina de escribir que acababa de comprarme para tipiar las cartas, decidí enviar un cuento. En ese sentido, podría decir que empecé a escribir por dinero.

–¿Diría que la elección del cuento como género se debió a un concurso?–Bueno, yo creo que el cuento me eligió a mí. Me parece que el cuento no tiene muchos escritores, y está buscando escritores. El cuento me atraía desde hacía mucho, desde que estudiaba literatura, y automáticamente traté de imitar esa forma, de escribir en el género que más admiraba.

–¿A qué escritores admiraba en aquel momento?–William Trevor, Raymond Carver, Flannery O’Connor, Alice Munro, Alister MacLeod, Joyce… Creo que ésos eran los principales.

–¿Tiene algún método o algún enfoque sistemático para escribir?
–No creo tener un enfoque sistemático. Creo que mi enfoque es cualquier cosa menos sistemático. Si quiero escribir una historia, necesito juntar ánimo para entrar en algo de lo que no sé absolutamente nada. Y después, explorar hasta encontrar algo que me permita arrancar. Es como cualquier otra tarea, lo más difícil es empezar… si uno se esfuerza en esa etapa, si explora y busca y sigue trabajando, dará con algo, descubrirá algo que le parece bien. Uno no sabe por qué le parece bien, y no debe cuestionarlo, sólo debe continuar con eso. En ese punto no se puede detener. Y entonces la tarea comienza a ganar intensidad y a transformarse en verdadero trabajo. Uno se siente atraído por algo, y sabe que allí hay algo, aunque no pueda explicar esa sensación: uno sabe que está ahí, sencillamente. Cuando yo era niña, había un hombre, el señor Hanley, que podía hallar agua. Iba con sus varillas de acero, y cuando pasaba sobre alguna corriente subterránea, las varillas simplemente se cruzaban en sus manos. Eso es lo que uno hace. Al principio, uno está todo el tiempo, la mayor parte del tiempo, recorriendo tierra en la que no se ve agua, y de pronto, en algún punto, si uno sigue caminando, las varillas se cruzan, y uno halla una historia.

–Ud. es reconocida principalmente como cuentista, pero también está escribiendo una novela. ¿Qué diferencias encuentra entre ambos géneros?–Pienso que la novela tiene menos capas, que es menos compleja. Creo que, en la novela, lo que sucede es menos crucial que lo que sucede en un cuento, tiene menos de acto de malabarismo, es menos delicada, menos complicada: se puede volver a ello, uno tiene mucho espacio, se puede respirar. El cuento es más como contener el aliento.

–¿Concordaría con aquello de que el arte de escribir reside en quitar cosas?
–Sí, sin duda. Philip Larkin dice: “¿Por qué la gente asocia agregar con aumentar? Para mí, agregar es diluir”. Eso es algo que me quedó muy grabado. Con frecuencia, cuando tengo el trabajo a medio terminar, me paso tiempo sacando muchas cosas que ya están listas, casi hasta el punto de deshacerlo.

–¿Qué opinión le merece la poesía, con relación a un lenguaje supuestamente poético distinto de un supuesto lenguaje de la prosa?–Me encanta la poesía. Leí mucha poesía durante años –y sigo leyendo regularmente– no porque tuviera que hacerlo cuando estudiaba, sino porque me gustaba. En cierto sentido, fue mi primer amor. En cuanto a lo otro, no creo que debamos poner esos límites entre prosa y poesía. Pienso que todos estamos tratando con lo mismo. Creo que si a uno le interesa la literatura, la ficción que dure, uno abreva en el mismo pozo, y no importa si el resultado es prosa o poesía. No me parece que una cosa sea inferior o superior a la otra.

–¿Qué espera de la literatura en el futuro?–Espero profundizar mi comprensión de qué significa estar viva en este momento, tanto en lo referido a mí como en lo referido a mi comprensión de los demás. A veces, cuando escribo, siento estar haciendo todo lo humanamente posible para entenderme como persona y como escritora, y me parece entender también lo que es humanamente posible para la gente sobre la cual escribo. Y creo que eso me hace una persona más compasiva. Y algunas veces, en esos momentos, me siento articulada, porque pienso que la vida es mayormente inarticulada, incoherente e inexplicable. Creo que es muy difícil decir qué significa nada, porque estamos envueltos, absortos y viviendo en el misterio que es nuestra vida. Así que, para el futuro, me gustaría pensar que podré ahondar mi comprensión de lo que significa ser un humano y estar vivo en este punto del tiempo, no sólo para mí, sino para entenderlo y extenderlo a los demás. Me gustaría hacer eso, por supuesto.

sábado, 17 de enero de 2015

La palabra es una pelota de sólido hielo

Patrick Galvin

(Irlanda, 1927-2011)

Consejo a un poeta

Sé chofer, dijo mi padre
y nunca te preocupes por la poesía.
Eso está muy bien para los ricos ellos pueden darse el lujo.
Lo que tú necesitas es dinero en el cinturón uniforme gratis y muchos viajes.
Además, no hay nada en los versos.
Y todos los poetas son homosexuales rabiosos.
Quería ser poeta.

Otra cosa: nunca te cases
y si lo haces, cásate por dinero.
El amor, después de todo, viene solo
y cualquier puta vieja va a bailar por una libra.
Sigue mi consejo y sé chofer
El uniforme va a quedarte bien
el casamiento y los poemas seguramente te cegarán
y los poetas y enamorados están condenados al infierno.
Quería ser poeta.

¿Pero qué sentido tiene escribir poesía?
¿Le fue bien alguna vez a algún poeta?
Nunca encontré a uno que no fuera pobre una presa de alguaciles,
abogados y curas.
Sigue mi consejo y sé chofer con tu aspecto seguramente te va a ir bien
hasta podrías conocer a alguna viuda rica y vieja
que te deje una fortuna cuando muera.
Quería ser poeta.

Bueno, revienta entonces, tus días son oscura pobreza, miseria, matanza y pecado.
Los poemas que escribas no valdrán un centavo.
Y las mujeres con las que te cases te van a desangrar.
Sigue mi consejo y compra un revólver y ya mismo dispárate en la nuca.
El Gobierno entonces podría juntar firmas para que tu pobre padre no engendre otra vez.
***
Los quemadores de madera

Las mujeres viejas están hechas de madera
bendecidos están los quemadores de madera

Los unicornios de la noche han llegado
y los curas plateados y las monjas

Somos los cazadores de la muerte
santos santos en el amargo frío

Negra nieve y huesos picados en el viento
la palabra es una pelota de sólido hielo

Es mi cumpleaños número treinta
y nadie me ha escrito

Mi padre está aquí y mi madre de piedra *
después de nosotros no hay nada

¡Cristo! ¡Cristo!
Memento mori **

Ella está tendida desnuda en la nieve
sus brazos están quebrados y su cabeza rasurada

Flores de sangre rodean sus pies
y sus lágrimas nos ungen

Blancas monjas le abren los labios
y los curas la poseen

Mi madre de piedra la baña en aceite
bajo antorchas de nieve

¡Cristo! ¡Cristo!
Memento mori.

Después de nosotros no hay nada
somos los quemadores de madera

Arrastramos su cuerpo hasta la montaña
y lo miramos quemarse

El fuego la devora hasta el mediodía
y luego duerme

Sólo quedan los huesos
madera húmeda bajo cenizas de nieve

Memento mori.
Soy yo.

El séptimo hijo en el último juego.
Jesucristo.

* En inglés, “my stone mother”. Quizás hace referencia a la leyenda de los paiutes, pueblos originarios norteamericanos del actual estado de Nevada. Según esta leyenda, the stone mother le dio origen con sus lágrimas al Pyramid Lake. Fuente:
http://www.plpt.nsn.us/story.html

** En latín memento mori significa “recuerda que morirás”. Constituye un tópico literario. Se optó por dejarlo en el idioma original. Más información: http://es.wikipedia.org/wiki/Memento_mori
*

TEXTO ORIGINAL 
The Wood-Burners 

Old women are made of wood
Blessed are the wood burners.

The unicorns of the night have come
And the silver priests and the nuns.

We are the hunters of the dead
Holy holy in the bitter cold.

Black snow and bone crushed in the wind
The world is a ball of solid ice.

It is my thirteenth birthday
And no one writes to me.

My father is here and my stone mother
After us there will be nothing.

Christe! Christe!
Memento Mori.

She lies naked in the snow
Her arms are broken and her head shaved.

Flowers of blood circle her feet
And her tears anoint us.

White nuns open her lips
And the priests possess her.

My stone mother bathes her in oil
Under torches of snow.

Christe! Christe!
Memento Mori.

After us there will be nothing
We are the wood burners.

We drag her body to the hill
And watch it burn.

The fire eats her till noon
And then sleeps.

Only the bones remain
Damp wood under ashes of snow.

Memento Mori
I am me.

The seventh child in the last game
Iesu Christe. 


miércoles, 14 de enero de 2015

Concédanme el delirio de un viejo

WILLIAM BUTLER YEATS

(Irlanda, 1835-Francia, 1939)

Dos versiones de Un acre de hierba

Una pintura y un libro son
Un acre de fresca hierba
Para aire y ejercicio,
Ahora la fuerza del cuerpo se va;
Medianoche, una vieja casa
Donde nada cruje sino un ratón.

Mi deseo está en calma.
Aquí en el final de la vida
Ni la libre imaginación,
Ni el molino de la mente
Consumiendo sus harapos y sus huesos,
Pueden hacer que la verdad sea conocida.

Concédanme el delirio de un viejo,
Debo rehacerme
Hasta ser Timon y Lear
O aquel William Blake
Que golpeó la pared
hasta que la verdad obedeció su llamado;

Una mente que Miguel Ángel supo
Que puede atravesar las nubes,
O inspirada por el delirio
Sacudir a los muertos en sus mortajas;
Olvidada por la humanidad,
La mente de águila de un viejo.

De Last poems, obra póstuma.
Traducción de Laura Witner y José Villa, revista 18 Whiskys, números 3/4, Buenos Aires, 1993. Tomado del blog otra iglesia es imposible.
***
Un acre de hierba

Restan libros y pinturas,
Un acre de verde hierba
Como espacio y ejercicio
Ahora que el cuerpo declina;
Medianoche, una vieja casa
Donde sólo un ratón se mueve.

Mi tentación está en calma.
Aquí cuando la vida acaba
Ni la imaginación sin freno,
Ni el molino de la mente
Que consume sus andrajos y sus huesos
Dan a saber la verdad.

Concédeme el frenesí de un anciano,
Yo mismo debo rehacerme
Hasta ser Timón o Lear,
O bien aquel William Blake
Que golpeó contra el muro
Hasta que la verdad respondió.

Una mente que Miguel Ángel sabía
Capaz de atravesar las mismas nubes
O, por el frenesí inspirada,
Capaz de sacudir a los muertos de sus mortajas;
En lo restante olvidada por la humanidad,
La mente aquilina de un anciano.


Versión s/d. Tomado de poemaseningles.blogspot.com
**
An Acre of Grass
Picture and book remain,/An acre of green grass/For air and exercise,/Now strength of body goes;/Midnight, an old house/Where nothing stirs but a mouse.//My temptation is quiet./Here at life’s end/Neither loose imagination,/Nor the mill of the mind/Consuming its rag and bonc,/Can make the truth known.// Grant me an old man’s frenzy,/Myself must I remake/Till I am Timon and Lear/ Or that William Blake/ Who beat upon the wall/ Till Truth obeyed his call;//A mind Michael Angelo knew/ That can pierce the clouds,/Or inspired by frenzy /Shake the dead in their shrouds;/Forgotten else by mankind,/An old man’s eagle mind.

martes, 13 de enero de 2015

Hemos visto a las mejores mentes de nuestra generación destruidas por el aburrimiento en los recitales de poesía

LAWRENCE FERLINGUETTI 

(Nueva York, EE.UU., 1919)

Manifiesto populista 

Poetas, salgan de sus armarios
abran las ventanas, abran las puertas,
han estado escondidos demasiado tiempo
en sus mundos cerrados.
Bajen, bajen
de sus Colinas Rusas y Colinas del Telégrafo,
sus Colinas Beacon y Colinas de la Capilla,
sus Montes Análogos y Montparnasses,
bajen de sus colinas y montañas,
fuera de sus carpas indias y cúpulas.
Los árboles todavía siguen cayendo
y ya no iremos a los bosques.
No hay tiempo para sentarnos en ellos
mientras el hombre quema su propia casa
para asar su cerdo.
No más cantos de Hare Krishna
mientras Roma arde.
San Francisco está ardiendo,
el Moscú de Maiakovsky está ardiendo
los combustibles fósiles de la vida.
La Noche & el Caballo se aproximan
comiendo luz, calor y poder,
y las nubes tienen pantalones.
No hay tiempo ahora para que el artista se esconda
arriba, más allá, detrás de escena,
indiferente, recortándose las uñas,
refinándose a sí mismo fuera de la existencia.
Sin tiempo ahora para nuestros pequeños juegos literarios,
sin tiempo ahora para nuestras hipocondrias & paranoias,
sin tiempo ahora para el miedo & el odio,
tiempo ahora sólo para la luz & el amor.

Hemos visto a las mejores mentes de nuestra generación
destruidas por el aburrimiento en los recitales de poesía.
La Poesía no es una sociedad secreta,
ni tampoco es un templo.
Las palabras secretas & los cantos ya no sirven.
El tiempo del om terminó,
llegó el tiempo de las ganas
el tiempo de las ganas y el regocijo
por el fin cercano
de la civilización industrial
que es mala para la Tierra & el Hombre.
Tiempo ahora de mirar hacia fuera
en la plena posición de loto
con los ojos bien abiertos,
Tiempo ahora de abrir vuestras bocas
con un nuevo discurso franco,
tiempo ahora de comunicarse con todos los seres conscientes,
todos ustedes "Poetas de las Ciudades"
colgados en museos, incluso yo,
todos ustedes poetas de poetas que escriben poesía sobre poesía,
todos ustedes poetas del idioma muerto y deconstruccionistas,
todos ustedes poetas de los talleres de poesía
en los quintos infiernos del corazón de América,
todos ustedes Ezra Pounds de casas rotas,
todos ustedes poetas alejados, alucinados, poetas del cut up
todos ustedes poetas del cemento armado,
todos ustedes poetas cunilingüales,
todos ustedes poetas de baño pago gruñendo por los graffittis,
todos ustedes poetas hamacándose de tren en tren que nunca se hamacan en abedules,
todos ustedes maestros del haiku de aserradero
en las Siberias de América,
todos ustedes ciegos irrealistas,
todos ustedes superrealistas del autoocultamiento,
todos ustedes visionarios de dormitorio
y agitadores de armario,
todos ustedes poetas Groucho-marxistas
y Camaradas de la clase ociosa
que están echados todo el día
y hablan del proletariado de la clase obrera,
todos ustedes anarquistas católicos de la poesía,
todos ustedes montañistas de Black Mountain de la poesía,
todos ustedes brahmines bostonianos y Bolinas bucólicos,
todos ustedes madres de la guarida de la poesía,
todos ustedes hermanos zen de la poesía,
todos ustedes amantes suicidas de la poesía,
todos ustedes profesores melenudos de poesía,
todos ustedes críticos de poesía
que beben la sangre del poeta,
todos ustedes Policía de la Poesía...
dónde están los hijos salvajes de Whitman,
dónde las grandes voces expresándose claro
con una sensación de dulzura y sublimidad,
dónde la gran visión nueva,
la gran vista del mundo,
la intensa canción profética
de la inmensa tierra
y todo lo que canta en ella
y nuestra relación con ella...

Poetas, bajen
a la calle del mundo una vez más
y abran sus mentes & ojos
con el viejo deleite visual,
aclárense la garganta y hablen claro,
La Poesía no ha muerto, larga vida a la Poesía
con ojos terribles y fortaleza de búfalo.
No esperen a la Revolución
o sucederá sin ustedes.
Dejen de mascullar y hablen claro
con una nueva poesía muy abierta
con una nueva "superficie pública" de sensualidad en común
con otros niveles de subjetivos
y otros niveles subversivos,
un diapasón en el oído interno
para golpear bajo la superficie.
De nuestro propio dulce Ser aún canten
aunque pronuncian "la palabra en-masse"...
Poesía la acarreadora común
para el transporte del público
a lugares más elevados
de los que puedan llevarlos otras ruedas.
La poesía todavía cae del cielo
a nuestras calles todavía abiertas.
No han levantado las barricadas, aún,
las calles aún vivas con caras,
hombres & mujeres adorables aún caminando allí,
aún criaturas encantadoras en todas partes,
en los ojos de todos el secreto de todo
aún enterrado ahí,
hijos salvajes de Whitman aún durmiendo allí,
despierten y canten al aire libre.

Versión sin datos
***

Poets, come out of your closets, 
Open your windows, open your doors, 
You have been holed-up too long 
in your closed worlds.
Come down, come down
from your Russian Hills and Telegraph Hills, 
your Beacon Hills and your Chapel Hills,
your Mount Analogues and Montparnasses, 
down from your foothills and mountains, 
out of your teepees and domes. 
The trees are still falling
and we’ll to the woods no more. 
No time now for sitting in them 
As man burns down his own house 
to roast his pig
No more chanting Hare Krishna 
while Rome burns.
San Francisco’s burning, 
Mayakovsky’s Moscow’s burning 
the fossil-fuels of life. 
Night & the Horse approaches
eating light, heat & power, 
and the clouds have trousers. 
No time now for the artist to hide 
above, beyond, behind the scenes, 
indifferent, paring his fingernails, 
refining himself out of existence. 
No time now for our little literary games, 
no time now for our paranoias & hypochondrias, 
no time now for fear & loathing, 
time now only for light & love. 
We have seen the best minds of our generation 
destroyed by boredom at poetry readings. 
Poetry isn’t a secret society, 
It isn’t a temple either. 
Secret words & chants won’t do any longer. 
The hour of oming is over, 
the time of keening come, 
a time for keening & rejoicing 
over the coming end
of industrial civilization 
which is bad for earth & Man. 
Time now to face outward 
in the full lotus position 
with eyes wide open, 
Time now to open your mouths 
with a new open speech, 
time now to communicate with all sentient beings, 
All you ‘Poets of the Cities’ 
hung in museums including myself,
All you poet’s poets writing poetry 
about poetry, 
All you poetry workshop poets 
in the boondock heart of America, 
All you housebroken Ezra Pounds, 
All you far-out freaked-out cut-up poets, 
All you pre-stressed Concrete poets, 
All you cunnilingual poets, 
All you pay-toilet poets groaning with graffiti, 
All you A-train swingers who never swing on birches, 
All you masters of the sawmill haiku in the Siberias of America, 
All you eyeless unrealists, 
All you self-occulting supersurrealists, 
All you bedroom visionaries and closet agitpropagators,
All you Groucho Marxist poets 
and leisure-class Comrades 
who lie around all day and talk about the workingclass proletariat, 
All you Catholic anarchists of poetry, 
All you Black Mountaineers of poetry, 
All you Boston Brahims and Bolinas bucolics, 
All you den mothers of poetry, 
All you zen brothers of poetry, 
All you suicide lovers of poetry, 
All you hairy professors of poesie, 
All you poetry reviewers 
drinking the blood of the poet, 
All you Poetry Police -
Where are Whitman’s wild children, 
where the great voices speaking out 
with a sense of sweetness and sublimity, 
where the great’new vision, 
the great world-view, 
the high prophetic song 
of the immense earth 
and all that sings in it 
And our relations to it -
Poets, descend 
to the street of the world once more 
And open your minds & eyes 
with the old visual delight,
Clear your throat and speak up, 
Poetry is dead, long live poetry 
with terrible eyes and buffalo strength. 
Don’t wait for the Revolution 
or it’ll happen without you, 
Stop mumbling and speak out 
with a new wide-open poetry 
with a new commonsensual ‘public surface’ 
with other subjective levels 
or other subversive levels, 
a tuning fork in the inner ear 
to strike below the surface. 
Of your own sweet Self still sing 
yet utter ‘the word en-masse -
Poetry the common carrier 
for the transportation of the public 
to higher places
than other wheels can carry it. 
Poetry still falls from the skies 
into our streets still open. 
They haven’t put up the barricades, yet, 
the streets still alive with faces, 
lovely men & women still walking there, 
still lovely creatures everywhere, 
in the eyes of all the secret of all 
still buried there, 
Whitman’s wild children still sleeping there, 
Awake and walk in the open air. 
***
La Poesía como un arte insurgente

Te estoy señalando entre las llamas.
El Polo Norte se ha movido de lugar.
El destino manifiesto no es más manifiesto.
La civilización se autodestruye.
Némesis está tocando a la puerta.
¿Para qué sirven los poetas en este tiempo?
¿Para qué se usa la poesía?
El estado del mundo reclama a la poesía que intervenga.
Si vas a ser poeta, crea obras que puedan responder al desafío de tiempos apocalípticos, aunque parezcas apocalíptico.
Seas Whitman, seas Poe, seas Mark Twain, seas Emily Dickinson o Edna St. Vincent, seas Neruda o Mayakovski o Pasolini, seas americano o no, tú puedes conquistar a los imperialistas con palabras.
Si vas a ser poeta, escribe periódicos llenos de vida. Sé un reportero del espacio exterior, enviando artículos a ese supremo editor que cree en el descubrimiento total y que no tolera la mierda.
Si vas a ser poeta, experimenta con todas las condiciones poéticas, quebrantos, gramáticas sensuales, religiones enajenadas, corrientes paganas hablando en lenguas, bombástico discurso público, garabateos automáticos, percepciones surrealistas, flujos de conciencia, sonidos encontrados, desvaríos y delirios –para crear tu propio sistema límbico, tu propia voz subyacente, tu voz ur.
Si te haces llamar poeta, no te quedes ahí sentado. La poesía no es una ocupación sedentaria, no es un ejercicio de “tomar asiento”. Ponte de pie y provéela.
Extiende tu vista, una panorámica global por cada mirada. Expresa la vasta claridad del mundo, el sol que nos deja ver a todos, la luna que alarga sus sombras sobre nosotros, las fuentes tranquilas en los jardines, los sauces donde los mirlos cantan a escondidas, el atardecer cayendo sobre la corriente del río y las vastedades inmensas sobre el nivel del mar… el gran oleaje y el canto de la garza… Y las personas, las personas, sí, el mundo entero, comunicándose en lengua babilónica. Ponles voz a todas ellas.
Debes decidir si las voces de las aves son cantos de éxtasis o desesperación, así te darás cuenta si eres poeta lírico o trágico.
Si vas a ser poeta, encuentra una forma nueva para que los mortales habiten la tierra.
Si vas a ser poeta, inventa un lenguaje nuevo que cualquiera pueda comprender.
Si vas a ser poeta, habla de verdades nuevas que el mundo no pueda negar.
Si llegas a ser un gran poeta, procura transcribir la conciencia humana.
A través del arte, crea un orden en el caos de la vida.
Haz las nuevas noticias.
Escribe más allá de lo temporal.
Reinventa la idea de la verdad.
Reinventa la idea de la belleza.
Al amanecer, betún poético. Al anochecer, betún trágico.
Escucha el ceceo de las hojas y el susurro de la lluvia.
Pon tu oído en el suelo y escucha el movimiento de la tierra, la oleada del océano y los lamentos de animales que agonizan.
Concibe el amor más allá del sexo.
Cuestiona cada cosa y a cada quien, incluyendo a Sócrates, que lo cuestionó todo.
Cuestiona a “Dios” y a sus aliados en la tierra.
Sé subversivo, confronta constantemente la realidad y el statu quo.
Lucha por cambiar el mundo de tal manera que no haya más necesidad de ser divergente.
Inventa del hip hop y el rap tu camino hacia la liberación.
Intenta ser el cantante salvaje que se convierte en la mano derecha de un rey pacifista.
Repasa entre las vidas y escribe entre las líneas.
Tus poemas deben ser más que deseos comerciales para los corazones rotos.
Un poema debe cantar y salir contigo volando o es un pato muerto con un alma en prosa.
Un poema lírico debe alzarse con todos los sonidos encontrados en el abecedario de una sopa.
Escribe las palabras de los astrónomos que han visto, como Heinrich Olber, el lugar donde la luz predomina.
Recuerda que “La noche, unas cuantas estrellas” tiene más fuerza poética que un catálogo entero sobre los firmamentos.
Las imágenes de tu poema son jamais vu, no déjà vu.
Las palabras pueden salvarte donde no pueden las armas.
Decide si un poema es una pregunta o una declaración, una meditación o una protesta.
Reinventa América y el mundo.
Escala la Estatua de la Libertad.
Desconfía de metafísicas, cree en la imaginación y fertilízala.
En vez de querer escapar de la realidad, únete a la carne del mundo.
Si te haces llamar poeta, cántalo, no lo declares.
No dejes que se diga de ti que la derretida imaginación ahogó la sensibilidad de tu corazón.
Dale de nuevo viva voz al relato de un cuento.
Sé narrador de grandes aventuras, incluyendo las más sombrías.
Dale voz a las calles sin lenguaje.
Haz menos corrientes las palabras comunes.
Discute con el destino del hombre como si fueras su amante.
Besa el espejo y escribe sobre lo que ves y lo que escuchas.
Poeta, sé espía de Dios, si Dios existe. Pintor, pinta su ojo, si lo tiene.
Sé el escándalo lúgubre ante las bóvedas de la existencia.
Mira la rosa a través de los lentes de colores del mundo.
Sé un ojo entre los ciegos.
Baila con los lobos y cuenta las estrellas, incluyendo las que no se ven.
Sé ingenuo, no cínico, como si acabaras de llegar a la tierra, sorprendido del lugar que has encontrado.
Pregunta con un corazón puro el significado inescrutable de las cosas y nuestro destino tragicómico.
¿Estás dotado de alquimia y bañado de sorpresa? ¿Tu sonido es enloquecido? Sé un tonto zen.
El brillo de la poesía da sombra. Píntala también.
Nunca puedes ver ni oír ni sentir demasiado. Si puedes, sopórtalo.
Esfuérzate por recobrar la inocencia del ojo de tu niñez.
Compón en el idioma, no en la página.
Como un budista, escucha tu propia respiración.
Baja la voz y habla desde el pecho, no desde tu nariz.
Cuando estés haciendo tu poesía, no trates de romper los cristales en la siguiente zona postal.
En este arte, no tienes un maestro de canto, ponle atención a tu oído.
Eres tan bueno como lo es tu oído. Una lástima si es de hojalata.
Canta ¡Hola!
Escribe un poema infinito acerca de tu vida en la tierra o en cualquier otra parte, una poesía sorprendente.
Un poema sorprendente debería nacer de la suma de todos tus poemas, y contener más que la realidad de la superficie, algo más que “lo que pasa por la ventana”.
Encuentra la realidad profunda, si es que hay una.
Tu lenguaje debe cantar, con o sin ritmo, para justificar su estadía en la tipografía de la poesía.
Haz que la poesía sea más que una “palabra dicha”; hazla que “cante”.
Acompaña tu voz con un instrumento de música u otro sonido y deja que tus poemas se tornen canción.
Sobrelleva a los cantantes folclóricos ya que son los verdaderos poetas cantores de ayer y de hoy.
Lee entre líneas el discurrir humano.
Haz que tu mente aprenda a llegar al corazón.
Tu vida es tu poesía. Si no tienes corazón, escribirás poesía sin corazón.
Evita lo provinciano, vete por lo universal.
No talles piedras. Sumérgete en el mar por la poesía, cada poema es un pez reluciente.
Habla lo indecible, haz visible lo invisible.
Piensa subjetivamente, escribe objetivamente.
Sé un escritor de la imaginación. Lo concreto es más poético.
Imagina largos pensamientos en frases cortas.
Si vas a ser poeta, no creas que los pensamientos raros son poesía.
Tres líneas así por así no hacen un haikú. Es necesaria una epifanía para que explote.
Después de un recital de poesía, nunca hagas una sesión de preguntas y respuestas. La poesía pone al público por las nubes. Un cuestionamiento lo baja todo a prosa. ¿A un cantante folclórico le preguntan por sus canciones?
Como un campo de girasoles, un poema no debería razonarse.
Si un poema tiene que ser explicado, ha fracasado en el camino.
Un poeta no debería discutir el oficio de la poesía o el proceso de creación. Es más que un intercambio secreto, mitificado por sus misterios.
Cualquier cosa que diga un poeta sobre su trabajo es una excusa que no debería contemplarse.
¿Quieres ser un gran escritor o un gran académico, un poeta burgués o un radical brillante?
¿Te imaginas a Shelley presentándose en un taller de poesía?
Todavía hay talleres de poesía que pueden crear comunidades poéticas en los campos de América donde muchos se sentirán solos y perdidos por la escasez de almas gemelas.
Si tienes que enseñar poesía, introdúcela con la tiza deslumbrante en el pizarrón.
Ideas no solo en los sentidos. Nihil est in intellectu quod non prius fuerit in sensu.
Si llegas a ser un gran poeta, haz coro con poetas pensantes. Son difíciles de encontrar.
La poesía que se piensa no necesita estar bajo un éxtasis.
Lee a novelistas épicos, a poetas proféticos, a grandes cuentistas, a mentes admirables.
Frecuenta librerías.
¿Qué estás pensando? ¿Qué tramas? Abre tu boca y para de balbucear.
No seas de mente tan abierta que se te caiga el cerebro.
Conviértete en la mente moderna y renuévala.
Deshazte de las telarañas.
Cultiva la disidencia y el pensamiento crítico. El primer pensamiento podría ser el peor.
Persigue a la Ballena Blanca pero no la arponees. Mejor toma su canto.
Permite que los vuelos te deslumbren –los vuelos de inaudita imaginación.
Supera las grandes expectativas y las profecías fatales.
Si llegas a ser un gran poeta, sé la conciencia humana.
Resiste más, obedece menos.
Desafía el capitalismo enmascarado de la democracia.
Desafía todos los dogmas políticos, incluso el populismo radical y el socialismo hooligan.
Considera el sufismo, en especial su éxtasis tántrico, en el cual el lenguaje de la poesía dirige el corazón y por consiguiente al alma.
Gloria al pesimismo del intelecto y al optimismo de la voluntad.
No infles globos de desesperación.
La poesía es yerbas y capullos, no ramillas. Fúmala para que te encienda.
Induce la alegría colectiva en el momento de melancolía general.
Libera en secreto cualquier animal que veas en una jaula.
Libera a los despojados y enfurece a los déspotas.
Haz un ruido bárbaro sobre las azoteas del mundo.
Emite el gran graznido.
Remienda tus poemas con la sal de la tierra.
Defiende a los estúpidos y a los locos.
Mira la eternidad en los ojos de los animales.
Mira la eternidad, no la noche pasada, sino esta misma noche.
Expresa lo inexpresable.
No seas tan reservado con el hombre de la calle.
Sé un pájaro cantor, no una cotorra.
Sé un canario en la mina de carbón. (Un canario muerto no es simplemente un problema ornitológico.)
Sé también un gallo, despertando al mundo.
Escribe poemas cortos con la voz de los pájaros.
El canto de los pájaros no está hecho con máquinas. Dale a tu poema alas para que vuele sobre la copa de los árboles.
No complazcas, especialmente al público oyente, lectores, editores o publicistas.
No satisfagas la mente mediana de América ni a la sociedad consumidora. Sé poeta, no un mercader. Intenta otra cosa por dinero.
No pisotees a los académicos que dicen que un poema debería tener unidad, armonía, riqueza, verdad, belleza, bondad.
Ve al mar, o trabaja cerca del agua, y rema en tu propio bote.
¿Por qué escuchas a críticos que no han escrito grandes obras maestras?
No produzcas poesía por libras.
No escribas reestrenos de realidades virtuales.
Sé un lobo en el corral del silencio.
No peles la banana del nihilismo, aún cuando escuches el rugido de la Nada.
Llena el oscuro abismo que bosteza detrás de cada rostro, de cada ser vivo, de cada nación.
Crea un poema nuevo con cada experiencia y vence la miopía del momento.
Prende los instantes, un latido del corazón por segundo.
Guarda tu teléfono móvil y permanece aquí ahora.
Busca lo duradero en lo evanescente y efímero.
Crea ondas permanentes, no solo en las cabezas de mujeres con estilo.
No enredes tu bigote en sótanos sin esperanza, escribiendo sartas incomprensibles.
¿Por qué vivir en las sombras? Consíguete un asiento en la Barca Solar.
No dejes que te digan que la poesía es tontería.
No dejes que te digan que la poesía es para las aves.
Ríete fuerte cuando te digan que los poetas son inadaptados o terroristas en potencia y un peligro para el estado.
No dejes que te digan que la poesía es una neurosis de la que algunas personas nunca salen.
Ríete cuando te digan que la poesía está escrita por el Espíritu Santo y que solo eres un escritor fantasma.
No seas de los que creen que la poesía es irrelevante en tiempos de incertidumbre.
No dejes que te digan que los poetas son parásitos.
Ríete de los que digan que la poesía es financiada por la Inseguridad Social.
No les creas cuando te digan que nadie compra el título especulativo de la poesía en la bolsa valores en nuestra cultura de casino.
A menos que te urja cantar, no abras la boca.
Si no tienes nada que decir, no lo digas.
No enseñes así. No digas No.
Ríete de los que digan que vives en un mundo soñado. Sueña tu propia realidad. Detente en esas costas de la realidad.
Ríete de ésos que te digan “Haz prosa, muchacho, haz prosa”.
Si te consideras poeta en el clóset, sal del clóset. Está oscuro ahí.
Atrévete a ser un guerrillero poético no violento, un antihéroe.
Suaviza tu voz más dominante con compasión.
Obtén vino fresco de las uvas de la ira.
Recuerda que los hombres y las mujeres son infinitamente felices, seres que sufren infinitamente.
Aparta las cortinas, abre las ventanas de par en par, levanta el techo, desatornilla las chapas de las puertas, pero no te deshagas de los tornillos.
No destruyas el mundo a menos que tengas algo mejor para reemplazarlo.
Reta a Némesis, la diosa de la venganza, la diosa envidiosa.
Comprométete con algo fuera de tu ser.
Hazlo con pasión.
Si fueras a sacar la fama de las llamas, ¿dónde está tu arco ardiente, dónde están tus dardos del deseo, dónde tu ingenio encendido?
Al bajarse el poeta los pantalones, su “ars poetica” debe ser evidente, ya que levanta líricas erectas.
La clase superior empieza guerras; las clases inferiores las pelean. Los gobiernos mienten. Muchas veces la voz del gobierno no es la de la gente.
Denuncia. Manifiesta. El silencio es complicidad.
Sé la mosca del estado y también su luciérnaga.
Y si tienes dos lonjas de pan, haz como hicieron los griegos: vende una y con el dinero sobrante cómprate girasoles.
¡Despierta, el mundo se quema!
Que tengas un buen día.

Traducción de Paul Álvarez
 **
Otra versión de La Poesía como un arte insurgente
(Traducción de Esteban Moore, para Prometeo
Buenos Aires, Diciembre, 2008.)

             Los bosques de Arcadia están muertos,
             su antiguo júbilo ha sido enterrado;
             desde siempre el mundo se alimentó con sueños
             ahora la gris verdad es su juguete pintado...
              -William Butler Yeats-

              Sí, qué tiempos estos
              cuando escribir un poema sobre el amor
              es casi un crimen
              pues contiene
              tantos silencios
              acerca de tantos horrores...
              -Inspirado en Bertolt Brecht-

             “Nos disculpamos por los inconvenientes,
              pero esto es una revolución.”
              -Subcomandante Marcos-


Te estoy enviando señales a través de las llamas.
El polo norte ya no se halla donde solía estar.
El destino manifiesto ya no se manifiesta.
La civilización se autodestruye.
Némesis golpea a la puerta.
¿Para qué sirven los poetas en épocas como éstas?
¿Cuál es la utilidad de la poesía?
La condición del mundo pide auxilio para que la poesía lo salve.
Si aspiras a ser un poeta, crea obras capaces de responder al desafío de los tiempos apocalípticos, aun cuando esto signifique que tu tono sea apocalíptico.

Tú eres Whitman, eres Poe, eres Mark Twain, eres Emily Dickinson y Edna St. Vincent Millay, eres Neruda y Mayakovsky y Pasolini, eres un norteamericano o un extranjero, puedes conquistar a los conquistadores con palabras.

Si aspiras a ser un poeta, escribe periódicos vivientes. Sé un reportero del espacio exterior que envía sus despachos a algún editor supremo que cree en la total revelación de los hechos y tiene un bajo umbral de tolerancia ante la mentira y sus mierdas.

Si aspiras a ser un poeta, experimenta con todo tipo de poéticas, rotas gramáticas eróticas, religiones extáticas, efusiones paganas hablando en lenguas, rimbombante discurso público, escritura automática, apreciaciones surrealistas, monólogos interiores, sonidos hallados, delirios y enojos -para crear tu propia voz, tu voz que subyace allí, una voz límbica, tu voz original, una voz primal.
Si dices que eres un poeta, no te quedes sentado ahí nada más. La poesía no es una ocupación sedentaria, no es la práctica del “sentados, por favor”. Párate y tírales con lo que tengas.

Tienes que desarrollar una visión amplia, cada mirada un atisbo del mundo. Expresa la vasta claridad del mundo exterior, el sol que nos ve a todos, la luna que derrama sus sombras sobre nosotros, los quietos estanques en los jardines, sauces donde canta el oculto zorzal, el atardecer que cae sobre las riberas del río, y los grandes espacios que se abren hacia el horizonte sobre el mar... la alta marea y el canto de la garza real... Y la gente, sí, la gente, en toda la tierra, hablando las lenguas de Babel. A todas ellas dales una voz.

Tienes que decidir si el canto de los pájaros canta el éxtasis o la desesperación, así sabrás si eres un poeta trágico o lírico.

Si aspiras a ser un poeta, descubrí una nueva manera para que los mortales habiten la tierra.
Si aspiras a ser un poeta, inventa un nuevo lenguaje que todos puedan entender.
Si aspiras a ser un poeta, habla las nuevas verdades, aquellas que el mundo no puede negar.
Si aspiras a ser un poeta, esfuérzate en transcribir la conciencia de la raza.
A través del arte, dale un orden al caos de la vida.
Crea nuevas noticias.

Escribe más allá del tiempo.

Reinventa la idea de la verdad.
Reinventa la idea de la belleza.
En la primera luz intensidad poética.
En la noche intensidad trágica.

Escucha el rumor de las hojas y la música de la lluvia.

Apoya tu oreja sobre el suelo y escucha el movimiento de la tierra, el surgimiento del mar, y los lamentos de los animales que están muriendo.

Concibe el amor más allá del sexo.

Cuestiona todo y a todo el mundo, incluyendo a Sócrates, que cuestionó todo.

Cuestiona a “Dios” y a sus amiguitos en la tierra.
Sé subversivo, cuestionando constantemente la realidad y el status quo.

Esfuérzate en cambiar al mundo de tal manera que ya no habrá necesidad de ser un disidente.

Hiphopea y rapea tu camino hacia la liberación.

Intenta ser un animal que canta, que se ha transformado en el proxeneta de un rey pacifista.

Lee entre las vidas y escribí entre las líneas.

Tus poemas deben ser algo más que avisos clasificados para los corazones rotos.

Un poema debe cantar y volar con vos o será un pato muerto con un alma en prosa.
Un poema lírico debe elevarse más allá de los sonidos hallados en la sopa de letras.

Escribe las palabras de los astrónomos que han visto con Heinrich Olber el sitio donde todo es luz.

Recuerda que “la noche, unas pocas estrellas” tiene más fuerza poética que todo un catálogo de los cielos.

La imágenes en tu poema debieran ser jamais vu, nunca déjà vu.

Las palabras pueden salvarte allí donde las armas son inútiles.

Decide si un poema es una pregunta o una declaración, una meditación o una protesta.

Reinventa a América y al mundo.

Trepa la estatua de la libertad.

Desconfía de la metafísica, confía en la imaginación y refertilízala.

En lugar de intentar huir de la realidad zambúllete en las carnes del mundo.

Si dices que eres un poeta, cántalo no lo conceptualices.

No permitas que se diga que una imaginación indolente ahogó la basura de tu corazón.

Reúne nuevamente la narración de una historia y la voz viviente.

Sé el narrador de grandes historias, incluso de las más oscuras.
Dale una voz a las calles sin lengua.

Convierte las palabras comunes en poco comunes.

Peléate con el destino del hombre como lo hacen los amantes celosos.

Besa el espejo y escribe sobre él lo que ves y oyes.

Poeta, sé el espía de Dios, si Dios existe. Artista, retrata su ojo,
si es que tiene uno.

Sé un oscuro ladrador frente a las carpas de la existencia.

Observa la rosa a través de anteojos con los colores del mundo.

Sé un ojo entre los ciegos.

Baila con los lobos y cuenta las estrellas, incluso aquellas cuya luz aún no ha llegado aquí.

Sé inocente, no seas cínico, como si recién hubieras aterrizado sobre la tierra, asombrado al observar el sitio donde has caído.

Cuestiona con un corazón puro el inescrutable significado de las cosas y nuestro destino tragicómico.

¿Tienes el don del encanto y estás rodeado del asombro? ¿Tienes el loco sonido?

Sé un tonto zen.

El brillo de sol de la poesía lanza sombras. También tienes que pintarlas.
Nunca podrás ver u oír o sentir demasiado. Si puedes soportarlo.

Lucha para recobrar la inocencia del ojo de la infancia.

Compone sobre la lengua, no lo hagas sobre la página.

Como un budista, escucha el ritmo de tu propia respiración.

Bajá la voz y habla desde tu pecho, no lo hagas a través de la nariz.

Cuando leas tus poemas, no trates de romper los cristales de las ventanas
del barrio vecino.

En este arte, no tienes maestro de canto, salvo tu oído interior.

Serás tan grande como tu oído. Si éste es de lata, mala suerte.

Igual que los humanos los poemas poseen defectos fatales.

Canta, ¡Hola!

Escribe un interminable poema sobre tu vida en la tierra o cualquier otro lugar, una poesía más grande que la vida.

Un gran poema deberá nacer de la suma de todos tus poemas, registrando más que la superficie de la realidad, más que “aquello que pasa por la ventana”.

Halla la realidad más allá de sí misma, si existe tal cosa.

Tu lenguaje debe cantar, con o sin rima, para justificar que éste sea en la tipografía de la poesía.
Tienes que hacer algo más que poesía de “la palabra hablada”, haz poesía de la “palabra cantada”.

Apoya tu voz en un instrumento musical o otros sonidos y deja que tus poemas florezcan en canto.

Escucha a los cantantes folklóricos del pasado y del presente que son los verdaderos poetas del canto.

Lee entre las líneas del discurso humano.

Haz que tu mente aprenda a recorrer el camino alrededor de tu corazón.

Tu vida es tu poesía. Si no tienes corazón escribirás poemas sin garra.

Elude lo provinciano, busca lo universal.

No talles piedras. Sumérgete en el mar buscando la poesía, cada poema un pez con vida.

Di lo indecible, haz visible lo invisible.

Piensa subjetivamente, escribe objetivamente.

Persigue la literalidad de la imaginación. Lo concreto es lo más poético.

Imagina largos pensamientos en breves oraciones.

Si aspiras a ser un poeta no pienses que los subterfugios del pensamiento son poesía.
Tres líneas cualesquiera no hacen un haikú. Se necesita una epifanía para que se produzca.

Luego de una lectura de poemas no te sometas a una sesión de preguntas y respuestas. La poesía excita las mentes. Las preguntas y respuestas rebajan la poesía a prosa. ¿Acaso le preguntan a un cantante folk que explique sus canciones?

Como un campo de girasoles, el poema no debe ser explicado.

Si un poema debe ser explicado, esto es el fracaso de la comunicación.

Un poeta no debe discutir el arte de la poesía o el proceso creativo. Es más que un secreto del oficio, mistificándose en sus misterios.

Lo que diga un poeta acerca de su trabajo es una defensa que no debería llevar a cabo.

¿Quieres ser un gran escritor o un gran académico, un poeta burgués o un poeta radical en llamas?

¿Puedes imaginar a Shelley asistiendo a un taller de escritura?

Sin embargo los talleres de poesía pueden desarrollar comunidades de amistad poética en el corazón de América, donde tantos pueden sentirse solos y perdidos pues no hallan espíritus afines.

Si tienes que enseñar poesía golpea la pizarra con la tiza de la luz.

Ninguna idea, sólo en los sentidos. Nihil in intellectu quod non prius in sensu.

Si aspiras a ser un gran poeta, relaciónate con poetas que piensen. Son difíciles de hallar.

La poesía del pensamiento se abstiene del éxtasis.
Lee a los novelistas épicos, los poetas proféticos, los grandes contadores de historias, las grandes mentes.

Frecuenta las librerías.

¿Qué tienes en la mente? ¿Qué piensas hacer? Abrí la boca y deja de balbucear.

No tengas la mente tan abierta, pues se te puede caer el cerebro.

Transfórmate en una mente nueva y hazla más nueva aún.

Barre lejos las telas de araña.

Cultiva la disidencia y el pensamiento crítico. El primer pensamiento puede ser el peor pensamiento.

Persigue la ballena blanca pero no le claves el arpón. En lugar de ello captura su canto.

Otórgate permiso para realizar deslumbrantes vuelos de la imaginación en fantásticos planeos.

Tienes que ir más allá de las grandes expectativas y las más terribles profecías que todos albergamos.

Si aspiras a ser un gran poeta, sé la conciencia de la raza.

Resiste mucho, obedece menos.

Desafía al capitalismo con su disfraz democrático.
Desafía todos los credos políticos, incluido el populismo revolucionario y el socialismo patotero.

Considera el sufismo, especialmente su éxtasis tántrico en el cual la poesía compuesta en la lengua es la guía hacia el corazón y también hacia el alma.

Glorifícate en el pesimismo del intelecto y en el optimismo de la voluntad.

No soples burbujas de desesperanza.

La poesía es semilla y pimpollo, no es una ramita.
Fúmala para volarte.

Genera alegría colectiva frente al rostro del desaliento colectivo.

Libera secretamente todo ser que veas en una jaula.

Libera a los pobres y enfurece a los déspotas.

Haz sonar tu grito bárbaro sobre los techos del mundo.

Grazna el gran graznido.

Siembra tus poemas con la sal de la tierra.

Defiende a los tontos y locos.

Observa la eternidad en los ojos de los animales.

Observa la eternidad, no una próxima noche, sino esta noche.

Expresa lo inexpresable.
No seas demasiado complejo para el hombre de la calle.

Sé un ave de canto, no un papagayo.

Sé un canario en la mina de carbón. (Un canario muerto no es solamente un problema ornitológico.)

Sé también un gallo que despierta al mundo.

Escribí poemas breves con la voz de los pájaros.

El canto de los pájaros no es producido por máquinas. Dale alas a los poemas para que vuelen hacia las copas de los árboles.

No complazcas, muy particularmente no complazcas al público, ni a los lectores, ni a los editores.

No halagues a la Mente Media de América ni a la sociedad de consumo. Sé un poeta no un mercachifle.

No desmerezcas a los académicos que sostienen que el poema debe contener integridad, armonía, radiaciones, verdad, belleza, bondad.

Hazte al mar en barcos, o trabaja cerca del agua, y rema en tu propio bote.
¿Por qué escuchar a los críticos que no han producido grandes obras?

No produzcas poesía por metro.

No escribas segundas versiones de las realidades virtuales.

Sé un lobo en la majada de corderos del silencio.
No patines en la cáscara de banana del nihilismo, incluso cuando escuches el rugido de la nada.

Tienes que llenar el oscuro abismo que bosteza detrás de cada rostro, cada vida, cada nación.

Haz un poema de cada una de tus experiencias y sobreponte a la miopía del momento actual.

Atrapa instantes, cada segundo es una pulsación del corazón.

Oculta tu celular y estate aquí y ahora.

Busca lo permanente en lo evanescente, en lo que huye.

Haz ondas permanentes, y no sólo en las cabezas de las mujeres, estilizadas en la peluquería.

No juegues con tu bigote en sótanos desesperanzados escribiendo boberías incomprensibles.

¿Por qué vivir en las sombras? Hazte un lugar en el barco del sol.

No permitas que digan que tu poesía es una mierda.
No permitas que digan que tu poesía es para los pájaros.

Ríe a carcajadas de aquellos que dicen que tus poetas son unos inadaptados o terroristas potenciales y un peligro para el estado.

No permitas que digan que tu poesía es una neurosis de la cual muchos no se recuperan.

Ríe de aquellos que dicen que toda la poesía ha sido escrita por el espíritu santo y que tú eres solo un escritor fantasma.

Nunca, nunca creas que la poesía es irrelevante en las épocas oscuras.

No permitas que digan que los poetas son parasiti.

Ríe de aquellos que sostienen que la poesía es subvencionada por la Inseguridad Social.

No les creas cuando te dicen que nadie invierte una moneda en la poesía en el mercado de valores de nuestra cultura de los casinos.

No abras tu boca, salvo que tengas la urgencia del canto.

Si no tienes nada que decir no lo digas.
No sermonees de este modo. No digas No.

Búrlate de aquellos que dicen que vivís en el mundo de los sueños. Sueña tu propia realidad. Acampa en las riberas de la realidad.

Ríe de aquellos que te dicen “Escriba prosa, joven, escriba prosa”.

Sal de tu ropero. Ahí adentro hay demasiada oscuridad.
Ten el valor de ser un insurgente poético no violento, un antihéroe.

Templa lo intemperante de tu voz con la compasión.

En las viñas de la ira cosecha las uvas para hacer el vino nuevo.
Recuerda que los hombres y las mujeres, seres sufrientes, viven el éxtasis y el dolor infinitamente.

Levanta las persianas, abrí tus cerradas ventanas, eleva el techo, retira las cerraduras de las puertas, pero no arrojes los tornillos a la basura.

No destruyas el mundo si no tienes algo mejor para reemplazarlo.

Desafía a Némesis, la diosa vengativa, la diosa de la envidia.

Comprométete con algo más allá de vos mismo. Demuestra tu pasión.

¿Si pudieras arrebatar la fama de las llamas, dónde estaría tu arco ardiente, dónde tus flechas del deseo, dónde tu incendiado ingenio?

Cuando el poeta se baja los pantalones, su “ars poetica” como sus nalgas deben ser evidentes, abriéndole el paso a las erecciones líricas.

Las clases dirigentes comienzan las guerras, las clases bajas combaten en ellas. Los gobiernos mienten. La voz del gobierno no es la voz del pueblo.
Habla. Actúa. El silencio es cómplice.

Se el tábano del estado, pero también su luciérnaga, su bicho de luz.

Y si tienes dos piezas de pan, haz como hicieron los griegos, vendé una y con la moneda del reino compra girasoles.

¡Despiértate, el mundo está en llamas!

Que tengas un buen día.

Traducción de Paul Álvarez
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char