viernes, 6 de marzo de 2015

"parto/ sin dolor"

Señoras y señores, estré ausente, no sé en qué sentido... Hasta la vuelta, Irene

Hueso con hueso, pellejo

SEVERO SARDUY

(Cuba, 1937-Francia, 1993)

Volveré, pero no en vida
que todo se despelleja
y el frío la cal aqueja
de los huesos. ¡Qué atrevida
la osamenta que convida
a su manera a danzar!
No la puedo contrariar:
la vida es un sueño fuerte
de una muerte hasta otra muerte
y me apresto a despertar.
**
Tanto arder, tanto valor...

Tanto arder, tanto valor
tanto ataque y retirada
ante ese umbral en que nada
alivia más el dolor
que su incremento. O mejor:
hay un punto en que el exceso
-y que mediten en eso
los mesurados- bascula
en su contrario. Calcula:
ir más allá es un regreso.
**
Ya lo ves, de aquella brasa...

Ya lo ves, de aquella brasa
cuyo ardor te calcinó,
saciado, sólo quedó
dispersa ceniza escasa.
Muda inconstancia que abraza
el aparente sentido
del cuerpo obscuro y prohibido
-o del tuyo en el espejo
de la otra piel-. No me quejo
de arder. Ni de haber ardido.
**
Cuerpo con cuerpo: las pieles...

Cuerpo con cuerpo: las pieles
se aproximan y se alejan
entre espejos que reflejan
su deseo. No develes
la imagen -esos laureles
fenecen-; no te aconsejo
confiar en ese reflejo,
porque ese doble perverso
te revelará el reverso:
hueso con hueso, pellejo.





jueves, 5 de marzo de 2015

Los álamos brisan

REYNALDO JIMÉNEZ
Tomada de youtube.com

(Lima, Perú, 1959. Reside en Buenos Aires desde 1963)

–¿el silencio, la soledad, la transparencia, el orden, adentro, afuera, a veces, nunca?
  –Busca infinita de silencio. Esa claridad del adentro pero en relación con una calma en los objetos, si es posible lejos o fuera del radio de influencia de cualquier mecánica o sus útiles elementos, lo machacón y urbanita a expensas de una sinfonía que va por debajo de esos sietes (máquinas y parla y parla y máquinas) en la superficie del silencio. La soledad como una bendición, aun cuando a veces sea un estilete en las costillas o una patada en el cuarto trasero. Transparencia en cuanto condición de la atmósfera en consonancia con el alma, bien a la manera de un Rothko, por ejemplo, que pintaba, no la correspondencia, sino la ecualización, entre esos supuestos: exterior/interior. Adentro, sí. Y si afuera, mejor. También. Difícil eso, sin embargo. A veces, hay.
(Tomado de Cuestionario Schmidt)
**
Tres años y medio en el jardín

El palomo hembra habrá quedado sin su pareja.
Anida aún inexorable en el palto que se seca.
Mientras escribo observa esta sombra y su sigilo.

El benteveo gentil pero distante. El otro cerco.

Los colibríes son varios, aunque por tiempo
creímos que era uno cada verano, que regresaba.

Una vez quedó él en su desmayo contra el vidrio,
lo creímos muerto pero vivió, revivía ante lo perplejo
en la mano. Cuando abrió los ojos, se alejó volando
como si nada, ni pasado, hubiera pasado.

Nunca había tenido un colibrí
en la mano. No había peso ni sopesar. Sólo néctar
emplumado. El oro del pecho, en contraste tribal,
esmeralda saliendo vía onda corta del sonido raro.

Hoy, mientras regaba, estuvo tan cerca que lo creí
reconocer. Incandescente se despide en breve arcoiris,
tanto del sol como del agua. Luego la hembra llegó,
los ojos delineados. Quise acercarme, se fue.

El picaflor ante el peligro se suspende, y pensé
en los que vencen a la muerte.

El resplandor traspasa las reposeras. Las agujerea.

Estoy de pie mientras escribo
acerca de un charco cálido y fresco como la misma
antigüedad de estar presente y ya saberlo,
por un momento, siempre nunca jamás.

Pluma incrustada entre las briznas,
haces de pasto. El sol de febrero a las siete
de la tarde. Los álamos brisan.
Ni una nube que salga de la boca.

Suena una fuente que no distingo.
El pájaro rojo en los penachos.
Las últimas flores del mundo.

Calandria en lo alto.

Loros fugaces puntas del ciprés.
***

no me preocuparía tanto por el sabor del milagro
_____acaso tras la puerta esté el osario escuchando
__________con rosario de cuentas que nunca habrán terminado
_______________ni cuando el tiempo anihilado muy otro desocupe

diría en cambio que el sucedáneo el reemplazante
_____no pasan de un daño en el parlante y sin embargo
__________por donde pasan los años para fumarse como por
________________un caño el durante el continente el entre el antes

es sorprendente que me crezcan estos cuernos
______de ciervo por lo pronto en los cien universos
___________paralelos ni uno que aparezca cual un cuervo
_________________entero en el sendero de viento al entonarlo

saciar sin fin la estepa del deseo arisco
_____llenar no se llena nunca enero a enero
__________cómo hacer agujeros con el esplendor
_______________si sordo un sortilegio surte a lo lejos

no habría cómo al milagro hurtarle cuerpo
_____hacerse ancla anzuelo desconsuelo hasta contra
__________el suelo dar ni una puerta abría el eco nunca
_______________consigo se encuentra y gasta cuero

el zapato hace rato rasca el témpano
_____aquella incruenta indiferencia rodea
__________al gran paso y al pequeño ese lapso entre
_______________dos lados como gato merodea

pero no veas el tajo en el filamento no creas
_____que hay firmamentos fuera del cielo sólo
__________escucha la sangre hace rato despierta
_______________el tímpano rasca la más pura

indiferencia que inocente ya es de cuajo
_____agonía cardumen de alegrías en rama
__________voltaje delta que se desplaza pescado
_______________te saca inicuo de la red adónde

los pasos amigos esta noche sin contrapeso
_____que ampare el mirar arrancado este
__________párpado para que sin darse cuenta
________________otra pupila siga escuchando

**
Para ver algo más del autor, aquí

miércoles, 4 de marzo de 2015

Entended que de un cielo inmaterial desconfíe

ESPERANZA LÓPEZ PARADA
Tomada de escriturasvirreinales.wordpress.com

(Madrid, España, 1962) 



DIES IRÆ
El pueblo entero se congregó en su agonía. La vida la pasó guardando secreto muy oscuro.
Sus labios se veían difíciles, hermosos para tomar agua.
No vas a tener otra heredad que la que con tu peso, desalojes.
Pronuncia lo que ocultas.
Pluma y papel preparados, siete testigos expectantes la miran. Ella
mueve la lengua. Se rompe el sello.
La ciudad hállase gris, la magnolia dispuesta.
**

Voy y vengo por la plaza, la recorro 
como en despedida. La plaza se sigue 
en soportales que contienen con arcos 
su infinito. Voy y vengo y digo adiós. 
Las cosas precisan un límite, una raya 
de humo y agua en lo más delicado. 
Lo real existe en la juntura, en la línea 
cabal que lo circunscribe y anima. 
Ya que el perfil ahonda los volúmenes 
y el horizonte es hoy campo de batalla 
que extiende sus armas en el plano, 
sobre él, en fuga, somos sólo relieve.
**
CANTIGA DE MIRAGRE

Todos los amaneceres durante siete años, un dulce espectro tomaba mi forma, mi cadencia y ocupaba el puesto mío, la labor junto al torno.
Corría yo, con risa, hacia el hortelano y el amarillo crecer de los guisantes.
Y nunca discerní, entre niebla, dónde era que, en verdad, me sustituye. Si en la campanilla, en los ásperos deberes. O dentro de los rubios brazos de aquél, mi cuidador de hojas.

El tiempo era el mediodía. Se apareció ante mí el ángel del Señor.
Se presentó bordeando transparentes y pidió quedarse.
Me rogaba pan, azúcar, malta. Consumía la despensa. Le pagué músicos y retablos. Bebía licor francés. Probó cordero.
Compraba ropajes, se tocaba con oro. Me malgastó la hacienda, me redujo a pobre.
Por esto, disculparéis que se me haga tan rudo,
entended que de un cielo inmaterial desconfíe.

Siempre lee sola y en un sitio grande.
Pero en una ocasión, y hacia octubre, al ir al patio se notó en compañía. A través, del portal, se le apagó la vela y en el salón la oscuridad era alta.
Un soplo leve le tomó los hombros, le besó la nuca.
Fue abrazo incierto, mas único. Y para no olvidarlo.
**
EL POETA PERDIDO
Por Esperanza López Parada

Como espacio para desorientarse, como arquitectura ideada para inducir a error,una construcción que se levanta con el fin de confundir, de este modo se ha descrito todo laberinto. Por él, símbolo evidente de la perplejidad, que diría Borges, no transitan
sólo Teseo y el Minotauro no únicamente el rey vencedor y el rey vencido, sino otros muchos que deambulan por Cnossos y pierden la vida, aquellos que jalonan con su muerte los meandros y galerías del palacio, las víctimas que vagan sin alcanzar su
centro.
En este instante, a estas alturas del siglo, no es fácil encontrar otro género que,
como el poético, se sientan tanto en conflicto consigo y con su entorno. No existe hoy
otro arte en mayor zozobra que la que sufre y por la que se pierde o se desorienta la
poesía. Por eso, de ella prefiero ocuparme con mucho, como de un herido grave y
urgido, de un asunto extraviado.
Y lo haré con asombro, la mezcla de estupor y reconocimiento con que se mira
una huella o un fósil, con que se contempla, por tanto, una forma que persiste y
permanece sólo a través de lo que perdió, a través de lo que de ella ha huido, el negativo
impreso de lo que fue una vez alfo de vida.
Con asombro lo haré, con perplejidad. Pero también con la tristeza antes de
tiempo, con la nostalgia adelantada por lo que, todavía aquí, está a punto de
abandonarnos, una nostalgia por el fin de los poemas o el fin, al menos, de la lírica, tal
como la recogimos y heredamos de los románticos.
Es precisamente la grandiosidad de esa herencia lo que hace más precarios estos
días presentes. Porque, igual que si de un linaje venido a menos se tratara, el término
poesía sigue arrastrando su pasado prestigio, su aura de inefable, su oropel y su gloria.
Sigue convocando una cierta mística a su paso y todo un lenguaje de altos vuelos,
recibido de Schiller, de Novalis o de Coleridge, cuando el poema se creía el centro del
mundo, el estado ideal del hombre, el futuro de unas ciencias que hacía él convergían y
lo real más absoluto, lo más real de esta existencia, cuanto más poética, más
verdadera.
Y aunque aquellas frases continúan obrando en nosotros como un anhelo, lo
cierto es que su esplendor tiene que habérselas con el hecho lacerante y diario de verse
reducidas a un papel modesto, a una franja casi, inexistente de nuestra realidad, a una
presencia mínima. Lejos queda la noche en que el pueblo de Francia veló hasta el
amanecer el cuerpo del poeta Víctor Hugo y lo despidió con todos los honores.
Ni considerada ni apenas tenida en cuenta, muy poco editada, ni siquiera leída,
en este espíritu nuestro, informatizado, tecnocrático y abusivamente ruidoso, resulta
difícil asignarle un lugar nuevo a la poesía. No estoy, sin embargo, lamentándolo ni voy
a negarme a lo que parece su destino.
Cualquier intento por encontrarle al poema una ocupación útil, un hueco
horroroso dentro de un presente que lo ignora, cualquier esfuerzo por rehabilitarlo y
reinsertarlo tras la consabida y ancestral expulsión platónica –entre hombres sensatos y
cultivados, no se precisan versos, Sócrates así se los prohíbe a Protágoras-, cualquier
esfuerzo para reconvertirlo en actividad provechosa y eficaz me parece un afán algo
ilusorio, afán ajeno al poema mismo; un trabajo hasta quirúrgico si exige extirpar la
parte más inservible, menos rentable, más desorientada – es decir, más oscura- de la
palabra poética.
¿Para qué poetas en tiempos de miseria?, repetimos, sin embargo, la antigua, la
impertinente pregunta, la espinosa cuestión sin respuesta; puesto que, ahora como nunca
desde que Hölderlin la formulara, se nos insinúa desde el poema, ya incorporado a él
con el tono de una vieja deuda, naciendo éste de su propia imposibilidad para
contestarse.
¿Para qué, realmente? No se sabe qué falta hagan los poetas en la indigencia. /
A pesar de todo los hay, me dices / Y son cual aquellos sacerdotes consagrados al dios
del vino que, de tierra en tierra, en noche sagrada erraban perdidos.
Y nos importa, no es crucial que en estos años confusos, como sacerdotes de un
culto caduco hombres sin relevancia; que anden extraviados los poetas en el laberinto de
la postmodernidad. Porque, quizá, no podríamos adjudicarles otro papel mayor ni
función más grave ésta penosamente suya, de no tener, en propiedad fusión ni papel3
alguno. Quizá éste sea su nuevo y verdadero perfil: el de un vagabundo, el de un
hombre perdido, un desheredado, alguien sin sitio fijo, incómodo en cualquier parte y
ausente en todas.
Así, de hecho, Hugo von Haofmannsthal saludaba al joven poeta, al poeta
reciente, igual que a un rey peregrino y errante, vuelto de Tierra Santa, que nadie
reconoce ni honra. Entra en su casa como un mendigo para vivir por caridad, en el
espacio miserable bajo las escaleras de su propio palacio. Allí habita, nos cuenta
Hofmannsthal, el nuevo poeta, en las tinieblas de su laberinto, junto a los perros,
extranjero, aunque en su patria. Oye y ve a su mujer, sus hermanos y sus hijos subir y
descender los escalones, hablando de él como de un desaparecido; y, no obstante, él
está, sin que nadie se ocupe. No es más que un oído o un ojo, el gran espectador de
cada rosa, el compañero disimulado, sopesándolo todo en una balanza invisible, sin ser
dueño de nada y teniéndolo, sin embargo, como señor ninguno poseyó jamás su reino,
ya que conoce el esplendor de arriba y la insolencia de la cocinera, la elegancia del
trono y el suspiro del más humilde de sus servidores.
Desde el espacio angosto al que se le ha relegado, desde su exilio bajo las
escaleras, el poeta ve pasar todas las cosas, mira y mide el giro de su tiempo.
Por tanto, así apartada, así perdida, reducida a un existir en los márgenes, en
tierras fronterizas, sin uso ni sentido, alejada de cualquiera poder es como la poesía
empieza a ejercer alguno: un poder extraído de su marginalidad, de la autonomía que
dicha marginalidad le asegura, de su extravío en el laberinto.
Y contra la verbosidad mediática e informativa que nos circunda, ella sobrevive
merced a su decir silencioso entre el decir comprometido, situado y apabullante del
mundo. Pero si habla, es de un modo libre, sin imposiciones –ni siquiera las que le
piden ubicarse un empleo seguro y ubicado- y sólo para quien tenga oídos. Citando un
ensayo iluminador de Han Georg Gadamer sobre esta pervivencia clandestina y
extraviada de lo poético, hoy la poesía ha bajado necesariamente el tono (...). Igual que
los mensajes confidenciales se transmiten en voz baja, para que no lleguen a quien no
deben, lo mismo ocurre con el lenguaje del poeta (...) y en época de potenciación
eléctrica de la voz, sólo la palabra silenciosa encuentra lo común del Tú y del Yo (...) y
conjura lo humano.
No se trataría entonces de condolerse porque la poesía haya entrando en crisis,
haya entrado en el laberinto; puesto que la crisis o el laberinto –como señala Francis
Ponge- puede considerarse su movimiento más puro y más propio, la separa de rango o4
protagonismo, la que la divide y aparta de cualquier intervención precisa en estas horas
para propiciarle otra intervención plena y más sutil.
Hay una última imagen que podría acompañar elocuentemente la anterior fábula
del rey mendigo, una imagen evocada por el poeta irlandés Heaney a la hora de
explicarse esta paradoja, esta posible utilidad inútil del poema.
Ni que decir tiene que Heaney se desespera ante la fuerza nula del verso, pero
supone que su eficacia debe residir en otra parte. Y recuerda entonces el episodio
extraño en los Evangelios de la mujer adúltera, cuando Jesús aguarda dibujando un
laberinto, escribiendo en el suelo, que alguien entre la multitud, libre de pecado, arroje
la piedra y condene a la acusada.
La poesía es ese trazado en la arena, al borde y como fuera de los hechos, que se
creería no interviene en el presente de la historia, en este ahora, pero, no obstante y
misteriosamente, lo determina: algo sin participación señalada en el desenlace y, aun
así, decisiva; algo que no ruega ni actúa y sin embargo, se expresa; palabras al margen
bajo la escalera, palabras que no se reconocen ni se escuchan, palabras perdidas pero
que están de algún modo raro e indudable. Están y se manifiestan.

Fuente: ENCUENTROS EN VERINES 1994
Casona de Verines. Pendueles (Asturias)
www.mecd.gob.es/

martes, 3 de marzo de 2015

Para armar un mundo

ROBERTA IANNAMICO
Tomada de circulodepoesia.com

(Bahía Blanca, Argentina, 1972. Reside en Villa Ventana.)

Discípula

¡al fin!
¡salir afuera!
¡al sol!
¡hola sabio!
¡instrúyeme!
Instrúyeme hormiga
instrúyeme bicho bolita
instrúyeme viento
que yo baile y cante con tu fuerza
con tu suavidad
instrúyanme
niños.
**
Las cosas

Siempre con las cosas
la ropa
los platos
los huevos duros
el agua de la canilla
los juguetes tirados
lo caliente
lo frío
lo suave
lo pesado
las cosas que entran
en una mano
eso es lo que tengo
para armar un mundo.
**
EL COLLAR DE FIDEOS

Donde yo veía el camino
hay una planta de zapallo
es una guirnalda
con enormes faroles
las hojas se rozan
y hacen ruido de cartón
o de un cuero liviano
a la sombra vive el sapo rey solitario
que a la noche viene
hasta la puerta de mi casa
ni loca lo beso.

lunes, 2 de marzo de 2015

Algún intento de definición

Patricia Verón 
Tomada de periodicosic.com.ar

(San Justo, Prov. de Buenos Aires, Argentina, 1965)

Como el más hermoso paisaje
del mundo. Así de inútil
abandonado a su majestad.
Mejor eso y no la ruina que queda después
de algún intento de definición.
***

Nada diré
que no dijeras
en mi lugar.
Como esto es un dilema
solo diré
por mí.
***
Abras

(Fragmento)
1.
Hay que nos dice suficiente
y suficiente es siempre
la parte que calla.

2.
La noche ahora sin huecos
es una planicie liviana
sin vértebras tirantes,
cada cosa dicha
iza un pañuelo que flamea
a favor
de los días que vengan.

(...)

4.
Cómo es la cosa
a manos llenas que vacío
y vuelvo a llenar
y vacío
en el molde el barro
hasta que solo la palma estima
la forma exacta
y palpa lo fallido,
una posibilidad
la historia en lo pequeño.

5.
Lo tremendo es real
pero bastante seguido
miente.

 [...]


domingo, 1 de marzo de 2015

No telefoneé a nadie y nadie me telefoneó

CLARICE LISPECTOR
(Tchetchelnik, Ucrania, 1920-Río de Janeiro, Brasil, 1977) 

UN SOPLO DE VIDA
Estuve sola todo un domingo.
No telefoneé a nadie y nadie me telefoneó.
Estaba totalmente sola.
Me quedé sentada en un sofá
con el pensamiento libre.
Pero en el transcurso de ese día
hasta la hora de dormir,
tuve tres veces un súbito reconocimiento
de mí misma y del mundo que me asombró
y me hizo sumergir en profundidades oscuras
de donde salí hacia una luz de oro.
Era el encuentro del yo con el yo.

sábado, 28 de febrero de 2015

Qué claridad de tallos encendidos

Pilar Verdú del Campo

(Sevilla, España, 1976. Reside en Valencia)

"Jamás, pues, osaría proclamarme dueña de mis palabras, pues me siento-y ya es mucho- usufructuaria de ellas. Hermosa, como siempre, la etimología: usus fructus, el uso del fruto. (...) La poesía es, como el árbol del bien y del mal, un medio de conocimiento: de nosotros mismos, del mundo que nos envuelve, de ese mundo al que el poeta debe permanecer siempre atento. Qué bien lo dijo el maestro Alberti en estos versos que me hacen temblar, porque la belleza es un temblor: 'La poesía es no estar sentado, es no querer morirse, apasionadamente. Es entrar en el alba a cuerpo limpio en las ondas del día, es no dormir y ser el alba antes del alba'. Hay que ser valiente para entrar en el alba a cuerpo limpio, para desnudarse de cuanto nos cobija y, a pecho descubierto, lanzarse hacia una luz cegadora, hacia el espejo inmisericorde que te pondrá ante ti mismo, ante los hombres y ante tu Dios o tu falta de Él. Pero aunque puede ser en extremo doloroso el hallazgo, trae también, si lo logras, la serenidad de la aceptación y del abrazo con el otro, con el prójimo que encuentra en un verso su mismo latido, esa respiración a la que nunca supo ponerle nombre."
                                                                                                 Pilar Verdú del Campo 
**


El mundo es vertical y descendente,
y sus hilos me envuelven
al telúrico seno del origen;
fabrican un arrullo inacabable
para abrazar mi cuerpo
en simiente de pan y de futuro.

Qué claridad de tallos encendidos
trepándose a los cielos,
antorchas,
axis mundi.


De Axis mundi, Premio Gerardo Diego 2013.

viernes, 27 de febrero de 2015

Infieles como flores, veleidosos como la mariposa que soporta el viento

Lenore Kandel
(Nueva York, EE.UU., 1932- San Francisco, id., 2009)

Eros/Poema

¡Alabado sea el joven Eros que folla con todas las chicas!
Sólo los dioses aman con tanta generosidad
compartiendo su beatitud con todos
¡Alabado sea Eros! Aquel que ama tan sólo la belleza
y la encuentra por doquier
Eros te he conocido y a tus diosas pasajeras
envueltas en un halo de amorlujuria tan real como una flor cualquiera
que florece un día y se pierde luego con el viento
he visto cómo titilaban tus ojos de placer
cuando alababas la belleza de la dulce Psique con tu lengua enamorada
para verlos brillar luego con la misma profunda dicha
mientras otras mujeres tiernas yacían entre tus manos
¡Alabado sea Eros! Aquel que es incapaz de acumular amor
pero lo gasta como el agua en un tamiz dorado
compartiendo su propia gracia lasciva
con todos aquellos que le permiten la entrada
infieles como flores, veleidosos como la mariposa que soporta el viento
¡Alabado sea Eros, hijo de los dioses!
aquel que ama tan sólo la belleza             y la encuentra
por doquier
*
Eros/Poem

Praise be to young Eros who fucks all the girls!
Only the gods love with such generosity
sharing beatitude with all
Praise be to Eros! Who loves only beauty
and finds it everywhere
Eros I have met you and your passing goddesses
wrapped in a haze of lovelust as true as any flower
that blooms its day and then is lost across the wind
I have seen your eyes lambent with delight
as you praised sweet Psyche’s beauty with your loving tongue
and then have seen them sparkle with that same deep joy
as other ladies lay between your hands
Praise to be eros! Who can hoard no love
but spends it free as water in a golden sieve
sharing its own soft wanton grace
with all who let his presence enter in
faithless as flowers, fickle as the wind-borne butterfly
Praise to be Eros, child of the gods!
who loves only beauty         and finds it
everywhere
**
Traducción: Anna-Lisa Marí Pegrum
**
Para leer más de la autora, aquí

jueves, 26 de febrero de 2015

Enorme es el cansancio del significar

VALERIO MAGRELLI 

(Roma, Italia, 1957)

"¿Dónde está la vida que hemos perdido con la vida?/ ¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido con el conocimiento?/ ¿Dónde está el conocimiento que hemos perdido con la información?" 
T.S. Eliot
**
TITULARES

Son las espinas
para arrancar la lana,
las astillas para deshacerse de la red,
pretextos para atraer
la atención textil
del lector, trampas.
cepos, y en tanto el ojo
ya ha caído
en el engaño de la nota.

TITOLI 
Sono le spine/ per strappare la lana,/ le schegge per tirare via la maglia,/ pretesti per attrarre/ l’attenzione tessile/ del lectore, trabocchetti,/ tagliole, e intanto l’occhio/ è già caduto/ nella pania del pezzo.
***
CÓDIGO DE BARRAS

Honremos al altísimo estandarte
que flamea sobre el reino de la cosa
el alma criptográfica del precio
rosa del nombre y nombre de la rosa
mazo de estelas, ramo
de tendones y venas
-pulso
para auscultar
el latido del dinero.

CODICE A BARRE
Onoriamo l’altissimo vessillo/ che sventola sul regno della cosa/ l’anima crittografica del prezzo/ rosa del nome e nome della rosa/ mazzo di steli, fascio/ di tendini e di vene/ - polso/ per auscultare/ il battito del soldo.
***
REBUS

Es un mundo sin tiempo
y sin viento.
Todo está quieto
y fatigosamente significa.
Enorme es el cansancio del significar
en esta cantera del sentido.
Cada palabra es un arrecife
de letras y figuras.
Todo pesa.

Tomado de Epígrafes para la lectura de un diario, Bajo la luna, 2008, traducción Guillermo Piro.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Porque no es la memoria un pergamino

SUSANA THÉNON
(Buenos Aires, Argentina, 1935-1991) 

Porque la memoria no tiene parques cerrados,
porque no es la memoria un pergamino, una lápida
o acero, un dorso transitable para buriles,
y también porque un dios ahora olvidado
tuvo una vez para la sed
un vaso, para el llanto un oído
y sin palabras
rebalsó los niveles, desorbitó los cauces
e inundó todo égido, toda miseria,
algo que llaman vida, soplo, barro,
supura o sangra, pero brilla,
enciende.

De La morada imposible, Tomo I y II. Editorial Corregidor, 2001.

martes, 24 de febrero de 2015

Las tupidas cabelleras de los bosques

Quinto Horacio Flaco

(en latín Quintus Horatius Flaccus)
(Venusia, hoy Venosa, Basilicata, 65 a.C.-Roma, 8 a.C.)

Carminum IV, 1 (Venus tardía)

¿Mueves de nuevo guerras, Venus
después de paz tan prolongada?
Déjame, te lo ruego, te lo ruego.
Ya no soy como era bajo el reinado
de la buena Cinara. Cesa, madre cruel
de los dulces Cupidos, de ablandar
con tu suave imperio a un hombre endurecido
de cerca de diez lustros. Vete
adonde te llaman los tiernos ruegos
de los jóvenes. Más a tono será que,
en alas de purpúreos cisnes,
te llegues a la casa de Paulo Máximo,
si buscas abrasar un corazón idóneo;
pues él es noble, bello y elocuente
en favor de los nerviosos reos,
joven de mil habilidades,
y llevará muy lejos las enseñas de tu milicia.
Y, si alguna vez es más fuerte
que el pródigo rival y puede reírse
de sus regalos, cerca de los lagos
Albanos, te erigirá una estatua de mármol
bajo un techo de limonero.
Aspirarás allí mucho incienso,
y te deleitarán liras y flautas Berecintias
con sus sones mezclados, y la siringa.
Allí, dos veces en el día, niños
y tiernas vírgenes, alabando
tu divinidad, golpearán tres veces
el suelo con blanco pie,
según el rito Salio.
A mí ya no me agradan mujer ni niño,
ni crédula esperanza de amor mutuo,
ni disputar por vino, ni ceñir
mis sienes con las flores nuevas.
Pero, ¡ay!, ¿por qué, por qué, Ligurino,
corre una lágrima furtiva por mis mejillas?
¿Por qué un poco elegante silencio
paraliza mi lengua y mi elocuencia?
En mis nocturnos sueños imagino
que te tengo, que te persigo a ti,
que vuelas por la hierba del campo Marcio,
que te persigo a ti, cruel, por el agua inconstante.
**
Carminum IV, 3 (El don de la Musa)

A aquel a quien miraste, Melpómene, al nacer,
con ojos apacibles no lo ensalzará púgil
el esfuerzo en el Istmo, ni un fogoso caballo
lo conducirá vencedor en carro de Acaya,
ni la guerra, caudillo adornado con hojas
de Delos, lo presentará al Capitolio
por haber aplastado hinchadas jactancias de reyes;
antes bien, las aguas que bañan la fértil Tíbur
y las tupidas cabelleras de los bosques
lo harán célebre en el canto Eolio.
El pueblo de Roma, la primera de las ciudades,
juzga digno situarme entre los coros amables de sus poetas,
y ya me muerde menos el envidioso diente.
¡Oh Piéride, que templas el dulce ruido de mi lira de oro!
¡Oh tú, que, si quisieras, darías la armonía del cisne
a los peces mudos! Todo es regalo tuyo
si me señala el dedo de los que pasan
como cultivador de la Romana cítara.
Mi inspiración y mi buena fama, si es que la tengo,
son sólo tuyas.
**
Carminum IV, 10 (A Ligurino)

¡Oh tú, hasta ahora cruel, en medio del poder
que los dones de Venus te otorgan!
Cuando un invierno inesperado llegue
sobre tu orgullo, y caigan esos rizos
que ahora revolotean sobre tus hombros;
cuando se apague ese color,
más encendido que el de la rosa roja,
y se vuelva áspera la cara de Ligurino,
dirás todas las veces que lo veas,
al otro, en el espejo:
«¡Ay! Mi espíritu de hoy,
¿por qué no me animó cuando era niño?
O ¿por qué no regresan aquellas tiernas
mejillas a este nuevo corazón mío?»

lunes, 23 de febrero de 2015

Lloro y canto

(...)
Porque no espero
Porque no espero retornar
Deseoso del don de éste y de la visión de aquél
Ya no me esfuerzo más por esforzarme por cosas semejantes
(¿Por qué debiera desplegar las alas el águila ya vieja?)
¿Por qué debiera lamentarme yo
Por el poder perdido del reino acostumbrado?

De Miércoles de ceniza (T.S. Eliot)
**
MARÍA DEL CARMEN COLOMBO 
(Buenos Aires, Argentina, 1950)

Por qué habría de extender
sus alas el águila
envejecida
dijo

el águila
envejecida
extendiendo
sus alas

porque tengo esperanza de volver
porque tengo esperanza
de volver al lugar
del que nunca
me he ido
este lugar

porque tengo esperanza
sobre la línea desafinada
de los techos
lloro y canto.

De La muda encarnación. Último Reino, 1993.

domingo, 22 de febrero de 2015

Porque hay razones más terribles que tigres

JORGE LUIS BORGES

(Buenos Aires, Argentina, 1899-Ginebra, Suiza, 1986)

Alguien

Un hombre trabajado por el tiempo, 
un hombre que ni siquiera espera la muerte 
(las pruebas de la muerte son estadísticas 
y nadie hay que no corra el albur 
de ser el primer inmortal), 
un hombre que ha aprendido a agradecer 
las modestas limosnas de los días: 
el sueño, la rutina, el sabor del agua, 
una no sospechada etimología, 
un verso latino o sajón, 
la memoria de una mujer que lo ha abandonado 
hace ya tantos años 
que hoy puede recordarla sin amargura, 
un hombre que no ignora que el presente 
ya es el porvenir y el olvido, 
un hombre que ha sido desleal 
y con el que fueron desleales, 
puede sentir de pronto, al cruzar la calle, 
una misteriosa felicidad 
que no viene del lado de la esperanza 
sino de una antigua inocencia, 
de su propia raíz o de un dios disperso. 

Sabe que no debe mirarla de cerca, 
porque hay razones más terribles que tigres 
que le demostrarán su obligación 
de ser un desdichado, 
pero humildemente recibe 
esa felicidad, esa ráfaga. 

Quizá en la muerte para siempre seremos, 
cuando el polvo sea polvo, 
esa indescifrable raíz, 
de la cual para siempre crecerá, 
ecuánime o atroz, 
nuestro solitario cielo o infierno.

sábado, 21 de febrero de 2015

La representación es esa forma de negar la sustancia

Liliana Díaz Mindurry

(Buenos Aires, Argentina, 1953)

El cuadro Cazadores en la nieve de Brueghel tiene para mí una resonancia infinita. Hasta he soñado con él. Cuando lo vi en el film Solaris de Andrei Tarkovsky sentí que alguien en otro tiempo y distancia sentía esas vibraciones que no terminan de suceder. Como si hoy se siguiera pintando. Como si formara parte de nuestra vida.
(...)
Empecé el libro de poemas Cazadores en la nieve casi con el año. Me pregunté por qué ese cuadro de Brueghel me atraía de un modo magnético. Por qué me gustaba el blanco, la nieve, el frío, el fuego. Por qué me había peleado a muerte con los trópicos siendo que por ellos viajé toda mi infancia. Pensé en un niño haciendo una ecuación fría, imposible para comprender el sentido del mundo. Y un maestro ciego, opaco, que no lo ayudaba. Esa helada desesperación, de que los maestros son ciegos y no tenemos más que el arte para no morir en el intento de comprender algo por más pequeña que sea la comprensión.
L.D.M.
**
TERCERA MUJER CERCA DEL FUEGO

Que simules
ver una mujer cerca del fuego y que su vida sea un cuento
para dormir. Una mujer con la lengua
llena de lastimaduras,
ésas que producen las palabras
deformes. Que simules ver el Aqueronte 
cerca, a sólo un paso, el inestable color del vino en tu mirada
y en la mujer con frío. Que simules
ver una mujer cualquiera como las otras,
y que se te agote la vista
ante esa cosa oscura de los perros
que ladran a la luna,
como si supieran
como si la mujer supiera
el salto del instante. Que simules
la secreta unción que une al fuego y las mujeres,
el cielo verde y los hielos, o que simules 
ver a la pobre mujer de Brueghel
como virgen etérea que apresa al unicornio.
Es tarde ya para simulaciones,
para soñar paraísos:
cualquier hecho es el primero de la serie
o el último. Y cualquier hecho
mirarlo o no mirarlo
revela
siempre lo mismo:
la vocación de abismo de las cosas.
**
Gritos

Se pueden ver las carretillas que llevan los desperdicios
de la luz. Un mundo fuera de foco
abstraído,
extraño.
Los perros fuera de foco que llaman a presas de otros mundos,
los cazadores que cazan
huecos para llevar a sus
casas.
Nada en su sitio. 
O tal vez cada cosa conservando empecinadamente
la obstinación
del sueño.
La oscuridad verde sobre el blanco, los cristalizados
gritos. La historia impersonal de todos
y de cualquiera.
Hay un momento en la tarde, un exacto momento 
en que las cosas se tuercen
y de a poco,
como si nada,
enpiezan lentamente
a despeñarse.
(La ilusión de la vida es quebradiza y tiembla).
**
Tercer cazador

Hay un tercer cazador más adelante
más pequeño que los otros
(igualmente encorvado y vestido de igual forma).
Es él,
el que miente por gusto, el que caza mentiras.
La mentira tiene gusto a fresas escondidas debajo de la nieve.
El que se consume cada día
bajo un cielo disperso. El que olfatea otros pensamientos
como un perro. El del pensamiento que humea
calor y fuego. Un pensamiento con olor a carne cruda
inventada. El que, abrigado hasta los dientes,
cuenta estrellas en un cielo sin estrellas
como si hubiera estrellas,
cacerías. Por algo le atraen los acordes bajos.
Quién sabe que hay en su cabeza,
si harapos,
si inviernos para salir de caza
empecinadamente,
para medir le dispersión del cielo.
Es ése. El que mira a las mujeres frente al fuego,
perras todas:
él se inventa. El que dibuja mundos, perros, presas, cazadores, casas, nieve, hielo, pájaros
y mujeres.
La representación es esa forma de negar la sustancia.
**
Nueva mirada sobre niños

Con la seducción de una luna
fragmentaria,
como si la condena fuera ver estanques helados
con niños que patinan,
y mirarlos desde esa brutalidad del que mide las cosas
con precisión imposible pero con un ahogo
nacido del fondo de los años,
ver esa selva oscura de Dante en las casitas de tejados blancos
y también adentro de figuras pintadas
que se deslizan en cuadros donde la nieve no disimula
el malestar futuro
los cuartos
húmedos,
vacíos,
como si siempre la condena fuera verlos
sin saber hasta cuándo se puede soportar
el saber que ya la violencia
se organiza
en los ojos
de los niños.

(De Cazadores en la nieve, La Letra EME, Buenos Aires, 2014)

viernes, 20 de febrero de 2015

El corazón quiere sombra

DULCE MARÍA LOYNAZ

(La Habana, Cuba, 1902-1997)

Poema XVII

Hay algo muy sutil y muy hondo 
en volverse a mirar el camino andado...
El camino en donde, sin dejar huella, 
se dejó la vida entera.
** 
TIERRA CANSADA
(Romance pequeño)

La tierra se va cansando,
la rosa no huele a rosa.
La tierra se va cansando
de entibiar semillas rotas,
y el cansando de la tierra
sube en la flor que deshoja
el viento... Y allí, en el viento
se queda...

La mariposa
volará toda una tarde
para reunir una gota
de miel...

Ya no son las frutas
tan dulces como eran otras...
Las canas enjutas hacen
azúcar flojo... Y la poca
uva, vino que no alegra...
La rosa no huele a rosa.
La tierra se va cansando
de la raíz a las hojas,
la tierra se va cansando.
(Rosa, rosita de aromas...,
la de la Virgen de Mayo,
la de mi blanca corona...
¿Qué viento la deshojó?)
¡Me duele el alma de sola!...

(La Virgen se quedó arriba
toda cubierta de rosas...)

¡No me esperes si me esperas,
Rosa más linda que todas!...

La tierra se va cansando...
El corazón quiere sombra...
**
Soneto

Quiere el Amor Feliz  -el que se posa poco...-  
arrancar un verso al alma oscura:
¿Cuándo la miel necesitó dulzura?
¿Quién esencia de pomo echa en la rosa?

Quédese en hojarasca temblorosa
lo que no pudo ser fruta madura:
No se rima la dicha; se asegura
desnuda de palabras, se reposa...

Si el verso es sombra, ¿qué hace con el mío
la luz?... Si es luz... ¿la luz por qué lo extraña?
¡Quien besar puede, bese y deje frío

símbolo, el beso escrito!... ¡En la maraña
del mapa no está el agua azul del río,
ni se apoya en su nombre la montaña!...
** 
Precio

Toda la vida estaba
en tus pálidos labios...
Toda la noche estaba
en mi trémulo vaso...
Y yo cerca de ti,
con el vino en la mano,
ni bebí ni besé...
Eso pude: eso valgo.

jueves, 19 de febrero de 2015

La mesa de escribir es hecha de amor y de sumisión

Hilda Hilst

(Jaú, Brasil, 1930- 2004)

XXII

No me busques ahí
donde los vivos visitan
a los llamados muertos.
Búscame
dentro de las grandes aguas
en las plazas
en el fuego corazón
entre caballos, perros,
en los arrozales, en el arroyo
o junto a los pájaros
o en el reflejo
de otro alguien,
subiendo un duro camino.
Piedra, semilla, sal
pasos de la vida. Búscame ahí.
Viva.
***
De Balada de Alzira (1951) 

XVI 
O que nós vemos das coisas são as coisas.
Fernando Pessoa

Las cosas no existen.
Lo que existe es la idea
melancólica y suave

que hacemos de las cosas.

La mesa de escribir es hecha de amor
y de sumisión.
En tanto
nadie la ve
como yo la veo.
Para los hombres
es hecha de madera
y está cubierta de tinta.
Para mí también
mas la madera protege su interior
pues su interior es humano.

Los libros son criaturas.
Cada página un año de vida,
cada lectura un poco de alegría
y esta alegría
es igual al consuelo de los hombres
cuando inquietos permanecemos
en respuesta a sus inquietudes.

Las cosas no existen.
La idea, sí.

La idea es infinita
igual que el sueño de los niños.

Traducción: Leo Lobos

miércoles, 18 de febrero de 2015

Tu espalda como espejo

Mercedes Álvarez
Tomada de lecturalia.

(Tandil, provincia de Buenos Aires, Argentina, 1979. Vivió en Mar del Plata hasta los diecinueve años. Entre 1998 y 2006 residió en España. Actualmente reside en Buenos Aires)


Yo no quería
ser esposa sino musa
cruzar
los aldabones del tiempo
retratarme con la espada al hombro
escapar
a la infección que arrasó
aquel año
la tierra.
Yo no quería
otra cosa que tus hombros
porque no tenían ojos ni expresión
ni boca ni nada.
Pero resultó que sí
que al final sí
y terminé por usar
tu espalda
como espejo.
**

Tan presto fue
el paso de sus sandalias en la niebla
que no llegó a oírla
ella se perdió en el aire
se volatilizó
en su mano la respuesta
y fue como si se hubiera ido demasiado pronto
o como si no hubiera
llegado nunca.
**
Recomendación III

A fuerza de estar al pie de una ventana
se termina siempre
por ver cosas terribles.
Es bueno recordar
que las tragedias
no son fácilmente evitables.
Suena lógico espaciar
el deseo de contemplación del mundo.

martes, 17 de febrero de 2015

Aquí yace el cuerpo de este mundo

HENRY DAVID THOREAU

(Concord, Massachusetts, Estados Unidos, 1817-1862)

MI VIDA HA SIDO EL POEMA
(My Life Has Been The Poem)

Mi vida ha sido el poema
Lo he escrito,
Pero no podría vivir por los dos
y pronunciarlo.

Traducción Literal del Inglés por: Juan Diego Amoroz E. ®
**
HONESTO CIELO
(Fair Haven)

Cuando pequeñas colinas se movieron como corderos
Y Josué gobernaba en el cielo,
Inconsciente fluyó el Musketaquid,
Y ni una pulgada se movió Fair Haven.

Cuando el principio tiende a inclinarse
Al miedo egoísta o cobarde
Y los inconstantes mortales caen a mi alrededor,
No te olvidaré Fair Haven.

Si hay unos riscos en este mundo
Que son una pasarela al cielo,
Placentera, dura y hecha a medida,
Sin duda debe ser Fair Haven.

A menudo trepé tu dura pendiente
Donde incesante vuela el cuervo
Y me demoré una hora al atardecer,
Por amor de ti, Fair Haven.

Si alguna vez mi barca es barrida por la tempestad
Y cada esperanza sepultada por la ola
Y en este frágil casco se abre una vía de agua,
Mantendré mi curso por ti, Fair Haven.

Cuando las preocupaciones pesadamente presionen mi alma
Y los males deprimentes sean abyectos
O cuando me tienda a descansar,
pensaré en ti, Fair Haven.

Y cuando tomé mi último y largo reposo
Y quedamente duerma en la tumba,
Qué cubierta más amable para mi pecho,
Que tu cálida turba, Fair Haven.

(traducción Guillermo Ruiz) 
**
LA TARDANZA DEL POETA
(The Poet´s Delay)

En vano veo la mañana mejorar,
En vano observo el occidente brillar,
Quien ociosamente mira hacia otros cielos,
Imaginando la vida por otros caminos.

En medio de tanta riqueza sin limites,
Aún, estoy solo y pobre por dentro,
Los pájaros han cantado su estío,
Pero aún mi primavera no inicia.

He de esperar el viento de otoño,
Obligado a buscar un día más apacible,
y no dejar atrás nidos extraños,
¿No hay bosques aún resonando en mi verso?

Traducción Literal del Inglés por: Juan Diego Amoroz E. ®
**
EPITAFIO DEL MUNDO
(Epitaph On The World)

Aquí yace el cuerpo de este mundo,
Cuya alma ¡ay! al infierno es arrojada.
Este joven excelente desde hace mucho tiempo pasó,
Su hombría de plata fue tan rápida,
La edad de hierro finalizó;
Dijo es en vano, su carácter,
Los distintos destinos, que acontecen,
En qué año murieron, cuándo se levantaron,
Sólo sabemos que aquí yacen.

Traducción Literal del Inglés por: Juan Diego Amoroz E. ®
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char