miércoles, 24 de agosto de 2016

Todo poeta se ha angustiado, se ha asombrado y ha gozado

Cesare Pavese
(Santo Stefano Belbo, Italia, 1908-Turín, Italia, 1950)

“En la inquietud y en el esfuerzo de escribir, lo que sostiene es la certeza de que en la página queda algo no dicho.”



El oficio de vivir
(Fragmentos)

9 de octubre, 1935

Todo poeta se ha angustiado, se ha asombrado y ha gozado. La admiración por un gran pasaje de poesía no se dirige nunca a su pasmosa habilidad, sino a la novedad del descubrimiento que contiene. Incluso cuando sentimos un latido de alegría al encontrar un adjetivo acoplado con felicidad a un sustantivo, que nunca se vieron juntos, no es el estupor por la elegancia de la cosa, por la prontitud del ingenio, por la habilidad técnica del poeta lo que nos impresiona, sino la maravilla ante la nueva realidad sacada a la luz.
Es digna de meditación la gran potencia de imágenes como las de las grullas, la serpiente o las cigarras; o las del jardín, la meretriz y el viento; las del buey, del perro, de Trivia, etc. Ante todo, están hechas para obras de vasta construcción, pues representan la ojeada echada a las cosas externas en el curso de la atenta narración de hechos de importancia humana. Son como un suspiro de alivio, una mirada por la ventana. Con ese aspecto suyo de detalles decorativos que han brotado variopintos de un duro tronco, prueban la inconsciente austeridad del creador. Exigen una natural incapacidad para los sentimientos paisajísticos. Utilizan clara y honestamente la naturaleza como un medio, como algo inferior a la sustancia del relato. Como una distracción. Y esto ha de entenderse históricamente, pues mi idea de las imágenes como sustancia del relato lo niega. ¿Por qué? Porque nosotros hacemos poemas breves. Porque aferramos y martilleamos en un significado un único estado de ánimo, que es principio y fin en sí mismo. Y no nos está permitido por tanto hermosear el ritmo de nuestro condensado relato con desahogos naturalistas, que serían remilgos, sino que debemos, preocupados por otra cosa, o bien ignorar la naturaleza vivero de imágenes, o expresar justamente un estado de ánimo naturalista, en el que la mirada por la ventana es la sustancia de toda la construcción. Por lo demás, basta con pensar en alguna obra moderna de vasta construcción -en novelas, pienso- y he aquí que encontramos en ella, a través de una maraña de filtraciones paisajísticas debidas a nuestra insuprimible cultura romántica, nítidos ejemplos de imaginismo-distracción.
Supremo entre los antiguos y los modernos -entre la imagen-distracción y la imagen-relato- es Shakespeare, que construye con vastedad y al tiempo es toda una mirada por la ventana; surge en una imagen retoñante de un tronco austero de humanidad y al tiempo construye la escena, el play [pieza de teatro] entero, como interpretación imaginista del estado de ánimo. Esto debe nacer de la felicísima técnica dramática, para la cual todo es humanidad -la naturaleza, inferior-, pero también todo, en el lenguaje imaginativo de sus personajes, es naturaleza.
Maneja fragmentos de lírica, con los que hace una estructura sólida. Narra, en suma, y canta indisolublemente, único en el mundo.
**
13 de setiembre

Entre las señales que me advierten de que acabo la juventud, la suprema es darme cuenta que la literatura no me interesa ya de veras. Quiero decir que no abro ya los libros con aquella viva ansiosa esperanza de cosas espirituales que, pese a todo, sentía antaño. Leo y me gustaría leer cada vez más, pero no recibo ya como antaño las diversas experiencias con entusiasmo, no las fundo ya en sereno tumulto prepoético. Lo mismo me ocurre pasear por Turín; ya no siento la ciudad como aguijón sentimental y simbólico para la creación. Ya está hecho, se me ocurre responder cada vez. Teniendo en la debida cuenta las diversas magulladuras y berrinches y cansancios y barbechos queda claro que ya no siento la vida como un descubrimiento y mucho menos por ende la poesía -sino más bien como un frío material de especulación y análisis y deberes. En esto late ahora mi vida: la política, la práctica, cosas todas que se favorece con los libros, pero los libros no aman como en cambio lo hace la esperanza de creación. 
Ahora bien, también de joven me organizaba éticamente: hallada la posición del impasible investigador, la vivía y la aprovechaba en la creación. Ahora que he dejado en serio de aprovecharla en la creación, advierto que ni siquiera me basta para vivir.
Es un dilema grave: ¿he perdido el tiempo hasta ahora apostando por la poesía o bien la situación actual es premisa de una mas profunda y vital creación?
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16 de mayo, 1938

Has hojeado Trabajar cansa y te ha desalentado: composición amplia, carencia de todo momento intenso que justificaría la «poesía». Las famosas imágenes que serían la propia estructura fantástica del relato no las has visto: ¿valía la pena gastar en eso de los 24 a los 30 años? En tu lugar, yo me avergonzaría.
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9 de octubre, 1941

Me gustan los escritores que tratan siempre el mismo motivo, dice Pintor (1). Aparte lo que en eso hay de simple afición a la coherencia ya la definibilidad del escritor -peldaño a la crítica-, P. no explica si se refiere de forma naturalista al contenido o a la actitud estilística. De acuerdo en que variar el primero es indicio de pobreza interior, pero la segunda debe ser a la fuerza una búsqueda siempre nueva -desde el sencillo matiz al salto de género-, de lo contrario la página carecerá de la sensación de descubrimiento, que es el verdadero y único placer de quien escribe.
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12 de febrero, 1942

El arte moderno es -en la medida en que vale- un regreso a la infancia. Su motivo perenne es el descubrimiento de las cosas, descubrimiento que puede producirse, en su forma más pura, sólo en el recuerdo de la infancia. Esto es efecto de la all-pervading consciencia del artista moderno (historicismo, noción del arte como actividad suficiente en sí, individualismo) que le hace vivir desde los dieciséis años en un estado de tensión; es decir, en un estado ya no propicio para la absorción, ya no ingenuo. Y en arte sólo se expresa bien aquello que fue absorbido ingenuamente. A los artistas no les queda sino volverse hacia la época en la que todavía no eran artistas e inspirarse en ella, y esa época es la infancia.
**
12 de septiembre

Un hombre solo, en una barraca, comiendo la carne y la salsa de una olla. Algunos días la rasca con un viejo cuchillo, otros con las uñas; hace mucho tiempo, la olla estaba llena y era buena, ahora está agriada y para sentirle el gusto el hombre se come las uñas rotas. y proseguirá mañana, y luego.
Se asemeja a mí, que me busco el trabajo en el corazón.

Traducción de Esther Benítez
Seix Barral

martes, 23 de agosto de 2016

Me dejo adorar

Griselda García 
(Buenos Aires, Argentina, 1979)

El iluminador


Quedó bajo un haz cruel.
Dejate mirar, dije
yo también tengo la manía
del ojo que nunca se apaga.

A veces a una le toca iniciar
aunque el tiempo sea poco
toma un montón de arcilla
lo moldea en forma de hombre.
Fija la nueva geografía.

***
EL DIQUE

En las últimas vacaciones Papá
construyó un dique en el río.
Le llevó toda la mañana.
Cuando terminó, el sol
había bronceado su espalda.
El agua nos llegaba a los tobillos
nos metíamos en zapatillas
para que los pies no dolieran.

En ese mismo río esparcimos
sus cenizas pocos años después.

Mamá llevó flores y una botella de vino.
No había nadie ese día
solo un hombre acostado en la arena
que al ver la botella gritó de satisfacción.

A Papá le hubiera gustado, pensé

y entrando al agua rompí el dique.

De Ahora, Ediciones del Dock, Colección Pez Náufrago, 2016.
****
Ama de cría


Ávidos del pezón
los gemelos abren sus bocas.
Envuelta en la pesadez de la leche
me dejo adorar.
No quieren que me lave
cuantos más días pasen mejor, dicen
y bufan y resoplan.

Luego de la maceración
se disputarán mis desechos.
Quien gane desatará
su cortejo tardío
su celo de macho joven.
Lo sucio será su alimento.

Ahora hundo los dedos
en la espesura dorada
embriaga el olor
a manteca rancia.

Engendro sólo hijos varones
doy a luz un ejército voraz.
Serán vigías en mi vejez.

De Mi pequeño acto privado, Barnacle, Buenos Aires, 2015.

lunes, 22 de agosto de 2016

¿Será para huéspedes su ausencia?

Dolores Etchecopar

(Buenos Aires, Argentina, 1956)

52

mi hijo se muda en invierno 
hay cosas que no entran en la caja 
donde él puso sus zapatos y sus lápices 
quedan partituras dentro mío 
de una pieza inconclusa dolorosa 
agradecida 
¿pondré un bonsái en el cuarto vacío? 
¿será para huéspedes su ausencia? 
la puerta de su cuarto no sabe 
si quedarse abierta o cerrada 
es un telar la escalera 
que subo y bajo desaforada 
tejiendo con mis pies 
lo que mi boca no llega a decirle 
mientras él guarda sus estampas budistas 
adentro de un diccionario

cuando él se vaya 
se quedará el invierno buscando 
las hojas de los árboles

mi hijo se muda esta tarde 
lo encomiendo al ángel que creció 
de la dulce costumbre de sus pasos 
por la casa
***
47.

acerco mi corazón a la oscuridad de este río

¿qué harán sus materias coléricas y la dulzura
que viene del fondo?

¿tengo voz
para llegar a esta ciudad
a este tiempo?

la devastación no alcanza a detener
el traspaso de un pensar delicado

cada cosa
ruega amor
***
14

cuando yo tenía tres años
en el dibujo que coloreaba
siempre quedaba una punta
que se salía del contorno
todavía falta volvías a decirme
condenando el defecto
cada vez que te mostraba mi dibujo
(eras mi hermana dijeron)
durante años estuve borrando
lo que se pasaba de la raya
pero fue inútil
vuelve a brotar insistente
perdurable el defecto
aunque ya no hay nadie allí
donde sigues señalando
el defecto avanza por su cuenta
resquebraja los muros
como una briosa maleza
que ya no quiero arrancarme
tengo para él
otro alimento
otros parientes

 De EL COMIENZO, hilos editora, 2010.

domingo, 21 de agosto de 2016

El silencio es tan hondo que hace daño casi

Juan Laurentino Ortiz 
(Puerto Ruiz, Entre Ríos, 1896-Paraná, Entre Ríos, Argentina, 1978)





CÓMO ES DE SENSIBLE...

¡Cómo es de sensible la emoción del crepúsculo! 
El silencio es tan hondo que hace daño casi,
a pesar de que arde, todo floral, arriba,
en la emocionada palidez del cielo,
con eucaliptus negros, de improviso, subidos.

¡Y cómo se prolonga la emoción! ¿Cuándo
una dulzura suave, flotante, alargó tenues 
sombras entre las plantas? ¿Cuándo salió la luna?

Soledad de los campos con luna. Soledad. 
Campo y luna, dos notas sólo que sostienen 
esta música eterna. Campo y luna.
¿Para qué más? Tengamos el oído sutil.

Cortesía de Alejandro Méndez.

sábado, 20 de agosto de 2016

El amor no es consuelo, es luz

Simone Weil
(París, 1909 - Londres, 1943) 

"La gravedad y la gracia"
(Fragmentos)

Aprende a rechazar la amistad, o más bien, el sueño de la amistad. Desear la amistad es una gran falta. La amistad debe ser una alegría gratuita como las que da el arte, o la vida. Es necesario renunciar a ella para ser digno de recibirla. Pertenece al orden de la gracia ("Dios mío, aléjate de mí...") Está en todas las cosas que nos son dadas por añadidura.
Todo sueño de amistad merece quebrarse. No es por azar que tú no hayas sido amada jamás.... Desear escapar a la soledad es cobardía. La amistad no se busca, no se sueña, no se desea: se ejercita (es una virtud). Abolir todo margen de sentimiento impuro y de turbación.
O más bien (pues no hay que podar en sí con demasiado rigor) todo lo que en la amistad no pasa de intercambios afectivos debe pasar a la reflexión. Es totalmente inútil abandonar la virtud inspiradora de la amistad. Lo que debe prohibirse severamente es soñar con el goce de los sentimientos. Es corrupción. De igual modo que no se sueña con la música o la pintura. La amistad no se deja separar de la realidad, no es más que lo bello. Constituye un milagro... como lo bello. Y el milagro consiste simplemente en el hecho de que existe. A los veinticinco años, es tiempo de terminar radicalmente con la adolescencia...
**
Quien soporta un momento el vacío, o bien recibe el pan sobrenatural, o bien cae. Riesgo terrible, pero hay que correrlo, aun sin esperanzas por un momento. Pero no hay que arrojarse en él.
**
Afirmar a Dios, en la destrucción de Troya y de Cartago, sin consuelos. El amor no es consuelo, es luz.
**
El pasado y el futuro entorpecen el efecto saludable de la desdicha presente, ofreciendo un campo ilimitado a las construcciones de la imaginación. Por eso, la renuncia al pasado y al porvenir es la primera de las renuncias.
**
Un modo de purificación: orar a Dios, no sólo en secreto con respecto a los hombres, sino pensando que Dios no existe.
**
A los ojos de Platón, el amor carnal es una imagen degradada del verdadero amor; y el amor humano casto (fidelidad conyugal) es una imagen menos degradada.
La idea de la sublimación sólo podía nacer de la estupidez contemporánea.
**
No podrías haber nacido en mejor época que ésta, en que todo se ha perdido.

De La gravedad y la gracia. Trotta. Traducción, introducción y notas de Carlos Ortega.

viernes, 19 de agosto de 2016

Saberse inútil como el tiempo perdido

Silvia Arazi
Tomada del blog musicarara

(Buenos Aires, Argentina, 1956)


Otras puertas

Deja caer la taza sobre la mesa,
olvida el agua que hierve,
se olvida.
En el primer hervor, le dicen.
Atención, le dicen.

Saca la botella de la heladera.
Apaga el fuego.
Un poco más de agua, le dicen.
Un poco más de atención.

El señor la llama desde su cuarto
y le pide un té.

Dora guarda los platos en el aparador blanco,
minuciosamente,
como si fueran secretos,
fugas,
llaves.
***
Plegaria

Verde celeste pido para jugar
un poco.
(ganas de morir de pronto y de repente)
Juego de manos,
juego de villanos.

Hadas plateadas pido, 
con voladitos blancos.
Mantos purpúreos, 
pumas,
ademanes de reinas.
(saberse inútil como el tiempo perdido)

Besos de caballero, pido,
bocas rubias,
sabrosas.
¡Puro deleite!
Verde celeste pido para jugar
un poco.
(saberse sola , extraviada y ausente)
***
Mientras hablan de flores

(En el patio, tomando té de menta).

-En el jardín del fondo de mi casa,
dice Claudine, con vanidad de niña,
hay magnolias, claveles, lirios, jazmines
La interrumpo.
-¿Hay flores amarillas?
-Sí, crisantemos erguidos como soldados chinos.
-¿Y hombres? ¿Hay hombres? –pregunto sin mirarla.
-Hay hombres escondidos
detrás de los arbustos… espían por las noches.
Tienen pechos mullidos como un sofá de pana
y manos de doctores: limpias y perfumadas.
-Ah
-También hay mujeres, detrás de los rosales. Ellas
suspiran, manejan coches blancos, tropiezan
con sus sueños,
duermen la siesta, lloran.
Bebe un sorbo de té y agrega:
-Son bellas y son tristes. Viven mirando el cielo,
contando las estrellas,
escribiendo tonteras de mujeres vecinas
que toman té en un patio,
mientras hablan de flores.

jueves, 18 de agosto de 2016

Es un gusto pasarse la mañana sentado en la sombra

Cesare Pavese
(Santo Stefano Belbo, 1908- Turín, Italia, 1950)


Atlantic Oil

El mecánico borracho está feliz tirado en una zanja.
Desde la piola, de noche, en cincos minutos por el prado, *
uno está en casa; pero primero está el fresco de la hierba
para gozarlo, y el mecánico duerme y ya llega el alba.
A dos pasos, en el prado, se alza el cartel
rojo y negro: quien se acerca mucho no llega a leerlo,
tan grande es. A esta hora, está todavía húmedo
de rocío. El camino, de día, lo cubre de polvo,
como cubre los arbustos. El mecánico, abajo, se estira en el sueño.

El silencio es extremo. Dentro de poco, bajo la tibieza del sol,
pasarán los autos sin descanso, despertando el polvo.
De golpe, en la cima de la colina, ralentan un poco;
luego se tiran hacia la curva. Alguno se para
en el polvo, frente al garaje, que lo llena de litros.
Los mecánicos, un poco atontados, estarán a la mañana
sobre los bidones, sentados, esperando un trabajo.
Es un gusto pasarse la mañana sentado en la sombra.
Aquí el hedor de los aceites se mezcla al olor de verde,
de tabaco y de vino, y el trabajo los viene a buscar
a la puerta de casa. Cada tanto, hay para divertirse:
campesinas que pasan y le echan la culpa, de animales y esposas
asustadas, al garaje que mantiene ese tráfico;
campesinos que miran torvos. Cada uno, de vez en cuando,
hace una bajada rápida a Turín, y regresa más despejado.

Después, entre reír y vender nafta, alguno se para:
estos campos, si uno los mira, están llenos de polvo
del camino y, si uno se sienta en la hierba, se viene encima.
Entre las cuestas, siempre hay una viña que gusta más:
terminará en que el mecánico se casa con la viña
que le gusta y con su chica, y saldrá con el sol,
pero a zapar, y llegará con todo el cuello negro,
y beberá de su vino, prensado las tardes de otoño en la bodega.

También de noche pasan autos, aunque silenciosos,
tanto que al borracho, en la zanja, no lo han despertado.
En la noche no levantan polvo, y el haz de los faros
revela todo el cartel, sobre el prado, en la curva.
Bajo el alba, los autos van cautos y no se oyen ruidos,
salvo el de la brisa que pasa, y, alcanzada la cima,
se pierden en la llanura, hundiéndose en la sombra.


* Piola: modo dialectal piamontés por fonda
Versión de Jorge Aulicino
De Trabajar cansa.
Ilustración: Pavese Nove da Firenze

miércoles, 17 de agosto de 2016

¡Moloch cuya alma es electricidad y bancos!

Allen Ginsberg 
(Newark, New Jersey, EE.UU., 1926-Nueva York, id.,  1997)



AULLIDO
Traducción de Rodrigo Olavarría

Para Carl Salomón

II
El monstruo de la conciencia mental que aturde y atrapa al cordero

¿Qué esfinge de cemento y aluminio abrió sus cráneos y devoró sus cerebros y su imaginación?
¡Moloch! ¡Soledad! ¡Inmundicia! ¡Ceniceros y dólares inalcanzables! ¡Niños gritando bajo las escaleras! ¡Muchachos sollozando en ejércitos! ¡Ancianos llorando en los parques!
¡Moloch! ¡Moloch! ¡Pesadilla de Moloch! ¡Moloch el sin amor! ¡Moloch mental! ¡Moloch el pesado juez de los hombres!
¡Moloch la prisión incomprensible! ¡Moloch la desalmada cárcel de tibias cruzadas y congreso de tristezas! ¡Moloch cuyos edificios son juicio! ¡Moloch la vasta piedra de la guerra! ¡Moloch los pasmados gobiernos!
¡Moloch cuya mente es maquinaria pura! ¡Moloch cuya sangre es un torrente de dinero! ¡Moloch cuyos dedos son diez ejércitos! ¡Moloch cuyo pecho es un dínamo caníbal! ¡Moloch cuya oreja es una tumba humeante!
¡Moloch cuyos ojos son mil ventanas ciegas! ¡Moloch cuyos rascacielos se yerguen en las largas calles como inacabables Jehovás! ¡Moloch cuyas fábricas sueñan y croan en la niebla! ¡Moloch cuyas chimeneas y antenas coronan las ciudades!
¡Moloch cuyo amor es aceite y piedra sin fin! ¡Moloch cuya alma es electricidad y bancos! ¡Moloch cuya pobreza es el espectro del genio! ¡Moloch cuyo destino es una nube de hidrógeno asexuado! ¡Moloch cuyo nombre es la mente!
¡Moloch en quien me asiento solitario! ¡Moloch en quien sueño ángeles! ¡Demente en Moloch! ¡Chupa vergas en Moloch! ¡Sin amor ni hombre en Moloch!
¡Moloch quien entró tempranamente en mi alma! ¡Moloch en quien soy una conciencia sin un cuerpo! ¡Moloch quien me ahuyentó de mi éxtasis natural! ¡Moloch a quien yo abandono! ¡Despierten en Moloch! ¡Luz chorreando del cielo!
¡Moloch! ¡Moloch! ¡Departamentos robots! ¡Suburbios invisibles! ¡Tesorerías esqueléticas!
¡Capitales ciegas! ¡Industrias demoníacas! ¡Naciones espectrales! ¡Invencibles manicomios! ¡Vergas de granito! ¡Bombas monstruosas!
¡Rompieron sus espaldas levantando a Moloch hasta el cielo! ¡Pavimentos, árboles, radios, toneladas! ¡Levantando la ciudad al cielo que existe y está alrededor nuestro!
¡Visiones! ¡Presagios! ¡Alucinaciones! ¡Milagros! ¡Éxtasis! ¡Arrastrados por el río americano!
¡Sueños! ¡Adoraciones! ¡Iluminaciones! ¡Religiones! ¡Todo el cargamento de mierda sensible!
¡Progresos! ¡Sobre el río! ¡Giros y crucifixiones! ¡Arrastrados por la corriente! ¡Epifanías! ¡Desesperaciones! ¡Diez años de gritos animales y suicidios! ¡Mentes! ¡Nuevos amores! ¡Generación demente! ¡Abajo sobre las rocas del tiempo!
¡Auténtica risa santa en el río! ¡Ellos lo vieron todo!  ¡Los ojos salvajes! ¡Los santos gritos! ¡Dijeron hasta luego! ¡Saltaron del techo! ¡Hacia la soledad! ¡Despidiéndose! ¡Llevando flores! ¡Hacia el río! ¡Por la calle!
**
*Moloch o Moloch Baal fue un dios de origen canaanita que fue adorado por los fenicios, cartagineses y sirios. Era considerado el símbolo del fuego purificante, que a su vez simboliza el alma. Se le identifica con Cronos y Saturno.

Como resultado de una catástrofe ocurrida en el despertar de los tiempos, el espíritu de Moloch se había transformado a sí mismo en oscuridad al convertirse en materia. De acuerdo con las creencias fenicias y una vertiente del gnosticismo, el hombre era la encarnación de esa misma tragedia, y para redimirse de ese pecado era necesario ofrecer sacrificios a Moloch, incluyendo el sacrificio de bebés y jovenes.Los sacrificios preferidos por Moloch eran los niños (véase rito molk), especialmente los bebés, por ser los seres más impregnados de materia.

En los templos en los que se rendía culto a Moloch se encontraba una enorme estatua de bronce del dios. Dicha estatua estaba hueca, y la figura de Moloch tenía la boca abierta y los brazos extendidos, con las manos juntas y las palmas hacia arriba, dispuesto a recibir el holocausto. Dentro de la estatua se encendía un fuego que se alimentaba continuamente durante el holocausto. En ocasiones los brazos estaban articulados, de manera que los niños que servían de sacrificio se depositaban en las manos de la estatua, que por medio de unas cadenas se levantaban hasta la boca, introduciendo a la víctima dentro del vientre incandescente del dios.
Fuente: wikipedia
De Aullido (Aullido y otros poemas): Allen Ginsberg. Anagrama Panorama de narrativas. Traducción de Rodrigo Olavarría. Editorial Anagrama. Tercera edición: octubre 2011. Barcelona - España.

martes, 16 de agosto de 2016

Estoy especialmente abierta a la tristeza y la hilaridad

Grace Paley

(Estados Unidos, 1922-2007)

Es responsabilidad
Es responsabilidad de la sociedad dejar al poeta ser poeta
Es responsabilidad del poeta ser mujer
Es responsabilidad del poeta ponerse por las esquinas repartiendo
          poemas y octavillas hermosamente escritas
          también octavillas que casi no se pueden mirar
          por su retórica chirriante
Es responsabilidad del poeta ser perezoso en pasar la vida y profetizar
Es responsabilidad del poeta no pagar impuestos de guerra
Es responsabilidad del poeta entrar y salir de torres de marfil y
          apartamentos de dos piezas en la avenida C y
          en campos de alforfón y en campamentos del ejército
Es responsabilidad del poeta varón ser mujer
Es responsabilidad del poeta hembra ser mujer
Es responsabilidad del poeta decirle la verdad al poder
          como la dicen los cuáqueros
Es responsabilidad del poeta aprender la verdad de los débiles
Es responsabilidad del poeta decir muchas veces: no hay libertad
          sin justicia y esto quiere decir justicia amorosa y
          justicia económica
Es responsabilidad del poeta cantar esto en todos los modos
          originales y los tradicionales de cantar y recitar
          poemas
Es responsabilidad del poeta escuchar las charlas y transmitirlas
          a la manera de los narradores que decantan las
          historias de la vida
No hay libertad sin miedo y valentía. No hay libertad a menos que
          sigan tierra y aire y agua y los niños también sigan
Es responsabilidad del poeta ser mujer para echar un ojo a este
          mundo y gritar como Casandra, pero siendo
          escuchada esta vez.

Versión es de Isabel Lucio-Villegas y Luis Marigómez.
***
En el Día de la Madre

Salí y caminaba por el viejo barrio…
¡Mira! Hay más árboles en la manzana,
con “nomeolvides” en los alrededores;
hiedra lantana que brilla y
geranios en la ventana.

Hace veinte años
la gente creía que las raíces de los árboles
se meterían en la tubería del gas
pues se caerían, envenenados,
sobre las casas y los niños;
o saltarían a las cañerías de la ciudad,
hambreando por nitrógeno;
¡obstruirían el alcantarillado!

En esos días, durante las tardes,
yo flotaba en el trasbordador hacia Hoboken o Staten Island
pues empujaba a los bebés en sus carriolas
a lo largo de la pared del río, observando Manhattan.
¡Mira Manhattan!, grité, ¡Nueva York!
Donde no brilla, aun al atardecer,
pero la ciudad está parada en fuego,
carbón de leña hasta la cintura.

Pero durante esta tarde de domingo, este Día de la Madre,
caminé al oeste y llegué en Hudson Street;
banderas tricolores ondeaban sobre muebles en venta
hechos de madera de roble viejo;
armazones de la cama de latón,
y cacerolas y jarrones de cobre
–por libra de la India.

De repente, ante mis ojos,
veintidós travestis en un desfile alegre
metieron cojines bajo sus vestidos bonitos
y entraron en un restaurante
debajo de un letrero que se leyó:
Todas las madres embarazadas comen gratis.

Les observé colocando servilletas sobre sus vientres
y aceptando café y zabaglione.

Estoy especialmente abierta a la tristeza y la hilaridad
desde que mi padre murió,
como si fuera un niño,
hace una semana,
y en su año nonagésimo.

Versión de Alexander Best
***

Necesitaba hablar con mi hermana
hablar con ella por teléfono —Quiero decir
como hacía cada mañana
y en la noche también cada vez que los 
nietos decían algo que
apretaba el corazón de cada una de las dos

Llamé —su teléfono sonó cuatro veces
me creerás que se me cortó la respiración —luego
se oyó un horrendo ruido telefónico
una voz dijo— este número ya no
está en uso —qué maravilla
Pensé—. Puedo
volver a llamar no han asignado todavía
su número a otra persona a pesar de que
han pasado dos años de ausencia por muerte.

Versión de Bárbara Jacobs

lunes, 15 de agosto de 2016

Pero las rosas, ah, las rosas

KATO MOLINARI 

(Alta Gracia, Córdoba, Argentina. Reside en Buenos Aires)

LOS TRABAJOS MÁS NOBLES DE LA TIERRA

Para explicarse el universo entero y sus engrenajes,
Descartes se crispaba frente a un luminoso
discurso por escribir.

Con Cándido nacido o por nacer,
Y transido de amor por Madame du Châtelet,
Voltaire sonreía y crecía hasta
sus rasgos parecían hermosos.

En el País de Prospère había regocijo
Y escándalo en el País oficial,
Con la Bella Otero.

Coquetas salas de Europa
se poblaron de infinitos y falsos Corot.
(Corot vivía y también él sonreía.)

Curie y señora lejos de toda envidia,
huéspedes mesurados del esplendor,
investigaban.

Los que restañan y curan,
los que esparcen belleza,
cumplen con los trabajos más nobles de la tierra.
**
PRIMER ÁNGEL

-Primer ángel, ven a mí.
-No puedo porque está el diablo.
-¡Abre tus alas y ven a mí!
(Ronda de niñas)

Contemplación de un recuerdo vacío
de las retamas de mi niñez morosidad
en la reconstrucción de dos iniciales, de dos
nombres idénticos, caídos del cielo a cascotazos,
de la higuera, ángel exterminador,
cómo empezar esta historia si yo me había desacostumbrado
al amor cómo acerearme y decirte que te digo ¿dónde?
¿A dónde vamos, mi bella? preguntarás. No sé cómo te las
ingeniarás pero por ahora me basta que pienses en mí hasta
dormido, que en medio de la espesa noche te despertés y
grités mi nombre y empecés a acariciarme la cara, a besarme.
Ángel, esto es lo inesperado. Yo te conocía, no te conocía
pero qué hacer no puedo hacer más que esperar el día que
nos encontraremos.
Iré vestida de gitana, de bailarina rusa, con tailleur de Chanel,
con camisón de satén de color de la aguamarina. Y descalza.
(¿Imaginás la cara de los guardianes cuando mne anuncie?)
Una rosa en la mano será mi contraseña.
Vos estarás mirando el reloj, llegaré diez minutos tarde como
buena hija de puta para que te sobresaltés. Cuando llegue a
tus brazos me mirarás y yo me limitaré a extraviarme entre
tus brazos.
Me olerás, eso sí, me olerás. Y me dirás: -Molinari. - Sí,
contestaré.

**
LAS ROSAS

¡Oh, por favor, las rosas!
Las rosas eran los aciertos translúcidos
del atardecer, en Alta Gracia.
Raimundo, el jardinero,
con el rastrillo y un pedazo de pan
se internaba en otro territorio.
-Vea, niñita, vea, la señora mayor
me ha dado pan con dulce de membrillo.
El dulce eran las huellas sanguinolentas
de sus desdentadas encías de loco
clavadas en el pan francés.
Pero las rosas, ah, las rosas,
cuántas y tan conmovedoras.
Era la época de los tuberculosos y
algunos se extinguían antes que ellas.
Claro está, nada empañaba el atardecer.
¡Oh, por favor, las rosas!
**
OTRA CLASE DE TOXINAS

Examen exactitud exacciones no quiero verlo más
es venenoso y él lo sabe

Confitería con primer piso esto quiero decir
con montacargas esto quiero decir con billares
con soplones de la policía esto quiere decir
con baños dudosos con mozos ladrones ocasionales

Esto quiere decir con algún muerto invernal e intempestivo
esto quiere decir con plantas artificiales con miradas insolentes
busconas distraídas con miradas que se despidieron de mirar
esto quiere decir con cerveza con maní y aceitunas verdes

Esto quiere decir con cristales empeñados
urgencias de toda índole esto quiere decir con
decepciones y estrategias renacimientos obstinados

Esto quiere decir luces que se apagan
persianas que se cierran el descanso del neón
la oquedad del espejo esto quiere decir
que llega la reina noche
 y hace lo suyo

Lo suyo lo tuyo y lo mío

Esto quiere decir por nosotros gran apiadada
**
TODO RATATATÁ, TODO RATATATÁ

Dulce y repetido y empalagoso es el gusto de este chocolate de utilería que venden en los kioscos. Yo me dejo estar, me dejo vender (?) y engordo. Si pude prescindir del amor cuando no me gustó su condición por qué no hacer lo mismo con el chocolate. Todos sabemos que debo mantenerme longilínea, aerógrafa, como cuando era modelo de Man Ray. Todo ratatatá, todo ratatatá.
**
Sucesivas

Toma uno:
todo el mundo llegó.
Se presentó alguien de piel blanquísima:
insoportable.
La tez granate de otro/a ahuyentó el
escaso mérito del momento.
Toma dos:
Eric Satie, sus mejores estudios están
encerrados en una
casete que me regalarán.
Todo el mundo llegó. Faltaban
sillas, vasos, mandolinas.
Entre dos se produjo una empatía sin
pronóstico.
Todo el mundo llegó y ofreció (¿el
mejor postor?) pero yo amé
Al que me llenó los brazos de
retamas.
Toma tres:
estoy pero no estoy,
la cama empieza a navegar.
**
EL VIENTO SE HA ENOJADO CONMIGO

El viento se ha enojado conmigo. Dice que no tengo 
fortaleza suficiente para enfrentarlo 
a seiscientos metros sobre el nivel del mar. 

El viento es un capítulo aparte. Nadie como él 
para levantar faldas, para toquetear, 
para despertar aromas y olores. 

El viento no puede quedarse quieto 
en esta región desolada. 

El viento conduce a la comprensión de las marañas, 
de los nudos gordianos. 

Lleva un hacha en la mano y su brazo 
es un estigma, una úlcera, una llaga. 

El viento me despeina, me peina. 

Me inaugura. Las fosas nasales no logran 
eludirlo. 

El viento se ha enojado conmigo, bis.

De Antología 1972-2004, Ediciones Biblioteca Nacional, 2011.

sábado, 13 de agosto de 2016

La vista quieta

Edgardo Russo
(Santa Fe, 1949-Buenos Aires, 2015)




Yo me propuse trabajar
-con mi Leica y el ojo-
la cámara oscura de la cabeza
y fijar su vacío. Fracasé.
Amo lo que me llena.
**
Naturaleza muerta N° 3

Clarea tras la tela el verano, en la jungla del patio.
No hay nada en qué fijar, más allá de la maraña
de enredaderas que trepan el tapial carcomido
por agónicos helechos la vista quieta.
Nada, de este lado de la tela donde se agrieta
abovedada contra la ventana la sombra del que mira.
Pero si en este preciso instante aparecieras deteniéndote
bajo el arco que dibuja la hoja de la palmera al caer
y desde esa quietud del retrato me miraras, quebrarías
- única cosa viva entre las verdes mortajas -
esta naturaleza muerta, este instante enjaulado.

De Reconstrucción del hecho, Torres Agüero Editor, Buenos Aires, 1988,

viernes, 12 de agosto de 2016

El hastío cuelga como trapos de cocina húmedos en torno al alma

INGMAR BERGMAN
(Uppsala, 1918-Isla de Faro, Suecia, 2007)

Linterna mágica
(Fragmentos)



“Cine como sueño, cine como música. No hay arte que, como el cine, se dirija a través de nuestra conciencia diurna directamente a nuestros sentimientos, hasta lo más profundo de la oscuridad del alma. Un pequeño defecto del nervio óptico, un efecto traumático: veinticuatro fotogramas iluminados por segundo, entre ellos oscuridad, el nervio óptico no registra la oscuridad. Cuando yo, en la moviola, paso la película cuadro por cuadro siento todavía la vertiginosa sensación de magia de mi infancia: allí en la oscuridad del armario ropero daba yo vueltas lentamente a la manivela pasando las imágenes una por una y veía así los cambios apenas perceptibles. Aceleraba: un movimiento.

Las sombras mudas o parlantes se dirigen sin rodeos hacia mis espacios más secretos. El olor a metal caliente, la temblorosa luz de las imágenes, el ruido de la cruz de Malta, la manivela en la mano”.
Nos hicimos amigos, ¿no nos hicimos amigos? ¿No invalidamos el viejo reparto de papeles de madre e hijo y nos hicimos amigos? ¿Hablamos con sinceridad y confianza? ¿No fue así? ¿Llegué a entender su vida, estuve siquiera cerca de entenderla? ¿O no fue más que una ilusión lo de nuestra amistad? No, no crea que estoy embrollándome, aplastado por los reproches que me hago a mí mismo. No tiene nada que ver con eso. Pero ¿amistad? ¿No eran los mismos papeles sólo que con otras réplicas? La representación se desarrolló como yo quise. Pero ¿el amor? Sí, ya sé, en nuestra familia no empleamos esos términos. Padre habla del amor de Dios en la iglesia. Pero ¿aquí en casa? ¿Qué pasó con nosotros? ¿Cómo nos las arreglamos con el corazón escindido, con el odio reprimido? 
-Debes hablar de eso con alguna otra persona. Yo estoy demasiado cansada.
-¿Con quién? Ni siquiera puedo hablar conmigo mismo… ¿Por qué salió todo tan mal?... ¿Nos pusieron máscaras en lugar de rostros, nos dieron histeria en lugar de sentimientos, vergüenza y remordimiento en lugar de ternura y perdón?
Mi madre hace un gesto en dirección a su pelo, la oscura mirada está inmóvil, no creo que parpadee siquiera.
-¿Por qué se hizo un inválido de mi hermano, por qué fue aplastada mi hermana hasta romperse en un grito, por qué tuve que vivir yo con una herida infectada que atravesaba todo mi ser y que nunca cicatrizó? No trato de buscar culpables, no quiero cobrarme nada, no soy un recaudador de impuestos. Sólo quiero saber el porqué de tanta miseria tras la frágil fachada del prestigio social. ¿Por qué resultaron tan dañados mis hermanos, pese al cuidado, al apoyo y la confianza que se les prodigó? ¿Por qué fui yo incapaz de mantener relaciones humanas normales?
Cortesía de Horacio Tubbia.
***
El hastío cuelga como trapos de cocina húmedos en torno al alma. Sin embargo, no dejo traslucir nada. Mostrar las calamidades privadas en el trabajo es una falta profesional grave. El humor tiene que ser parejo y estimulante.
***
A menudo vienen bandadas de pájaros negros a hacerme compañía: angustia, cólera, vergüenza, arrepentimiento, hastío. Hasta para el insomnio hay rituales: cambiar de cama, encender la luz, leer un libro, oír música, comer galletas y chocolate, beber agua mineral.
***

Hoy, que me hago la ilusión de que estoy casi curado, me pregunto si hay o llegará a haber instrumentos capaces de medir y definir una neurosis que, de manera tan eficaz y acabada, representaba una ilusoria normalidad.
***
Las horas que hizo desaparecer la operación me proporcinaron un dato tranquilizador: tú naces sin un fin, vives sin un sentido, el vivir es su propio sentido. Al morir te apagas. De ser, te transformas en un no-ser. No tiene por qué haber necesariamente un dios, entre nuestros átomos cada vez más caprichosos.
***
"Le pregunté al pastor si debía levantar la mano y decir ‘Heil Hitler’ como todos los demás. Él contestó: -Mi querido Ingmar, todos lo considerarán como algo más que un gesto de cortesía. Empecé a saludar brazo en alto y a decir ‘Heil Hitler’. Me producía un efecto raro. (...) Aunque era clase de religión, el libro que estaba en los pupitres era el Mein Kampf (Mi lucha) de Hitler. (...) Los domingos la familia iba a misa solemne. El sermón del pastor era sorprendente. No hablaba basándose en los Evangelios, sino en el Mein Kampf. Durante muchos años estuve de parte de Hitler, alegrándome de sus éxitos y lamentando sus derrotas.”
(...)
“Cuando los testimonios de los campos de concentración se abatieron sobre mí, mi entendimiento no fue capaz, en un primer momento, de aceptar lo que veían mis ojos. Al igual que muchos otros, yo decía que las fotos estaban trucadas, que eran infundios propagandísticos. Al vencer, finalmente, la verdad a mi resistencia, fui presa de la desesperación, y el desprecio de mí mismo, que era ya una carga grave, se acentuó hasta rebasar el límite de lo soportable.”

(Fragmentos extraídos de Linterna mágica: Memorias. Colección MAXI. Tusquets Editores, 2001. Traducción de Juan Uriz Torres  y Francisco J, Uriz.)

jueves, 11 de agosto de 2016

La musa, la única que canta: sin empuñar el instrumento canta en él

JORGE AULICINO
(Buenos Aires, Argentina, 1949)




La consistencia de la musa es la de los fantasmas corredores
en el parque; la musa pierde la consistencia al ritmo
de la disolución de los fantasmas; la musa necesita los cuerpos;
necesita desafiar la continencia y la pertinencia de los cuerpos
y encender ciudades en ellos como en un mapa aéreo.
La musa necesita el recorrido eléctrico de los pensamientos,
la inmaterialidad que hará materiales las trasmisiones incorpóreas;
aquello que se da del uno al otro; aquello que produce breve convulsión,
la catatonia pasajera: “Canta, oh Musa, la cólera del Pélida
Aquiles” que sembró males llevado por Amor; esto es, trasmisión
de La musa, la única que canta: sin empuñar el instrumento canta en él,
legitima las transacciones, aun las comerciales; pone arrobo en la tez,
cristaliza el negocio, facilita la circulación de los humores.

Ahora pierde consistencia, se han blindado las ciudades, no las asedian.
Corre por un parque entre plátanos, pinos, fresno y sauce.
Ejercita el lento circular de lo inmaterial, como río, entre hombres que querrían
ser inmortales. Sólo para correr y tomar jugo de naranja.
***
Pongamos que oyeras todos los sonidos como un ciego prodigioso

Pongamos que oyeras todos los sonidos como un ciego prodigioso,
como Daredevil, el superhéroe inválido: no serían las voces sino
del dolor, de la ambición, de la villanía, del crimen, de los despachos
y de los galpones, de las construcciones y los entierros:
no serían las voces ni los sonidos -taladros, sirenas, disparos- de una
civilización que se extingue.

Te basta con las voces y los sonidos del pasillo. Son los mismos.
El don sería oír los pasos de una lagartija en tu cuarto.
Podrías decir entonces que oís el corazón del universo,
su din-don, su campana, su mecanismo racional o carnívoro.
Todo lo que sube en cambio al cielo es de la obra, la marcha,
la estridente sinfonía en un vacío donde no ululan los vientos
ni cazan los murciélagos.

De Corredores en el parque, Barnacle, Buenos Aires, 2016.

miércoles, 10 de agosto de 2016

Apartarse del camino es una imagen del camino

Tomada de librosperuanos.com
Mario Montalbetti
Mario Manuel Bartolo Montalbetti Solari
(Lima, Perú, 1953) 




“Uso la metalingüística que es el lenguaje para escribir poesía. Cuando hago lingüística trato de demostrar que el lenguaje no existe. Cuando escribo poemas trato de probar que estoy equivocado.”




Sabogal

Me dijeron haz una traducción
de una lengua a cosa.
Aquí está.

Me dijeron no hagas una traducción
de lengua a lengua.
Obedecí.

ahora que me ha costado tanto trabajo salir
no entraré en la ciudad

dulce madre de Dios
no puedo decir mucho más

no entraré en la ciudad
otra versión: no tendré refugio

no puedo decir mucho más
***
14

Lejos de los seres humanos, lejos de las leyes.
Cerca de los bocaditos deliciosos.

La lluvia cae.
El río fluye,
Escenas del camino abandonado.

Apartarse del camino es una escena.
Apartarse del camino es una imagen.

No hay camino desde el que se pueda decir:
No hay camino.

Apartarse del camino es una imagen del camino.
Sólo no hay. Camino.

Me despido de la imagen.
 ***
La dorada

A la pregunta ¿cuánto has amado?
responde como si el lenguaje, mejor aún,

como si el vino se hubiera acabado.
Di que has de ir por más.

Afila luego el cuchillo y eviscera
la dorada que yace exangüe

sobre el batán vil de la cocina.
Y con la misma hoja separa lo tuyo

de lo tuyo. Es tuyo.
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char