martes, 17 de julio de 2018

Y aún el amor debe descansar

Lord Byron
George Gordon Byron
(Inglaterra, 1788-1824)



NO VOLVEREMOS A VAGAR...
Así es, no volveremos a vagar 
Tan tarde en la noche, 
Aunque el corazón siga amando 
Y la luna conserve el mismo brillo.
Pues la espada gasta su vaina, 
Y el alma desgasta el pecho, 
Y el corazón debe detenerse a respirar, 
Y aún el amor debe descansar.
Aunque la noche fue hecha para amar, 
Y demasiado pronto vuelven los días, 
Aún así no volveremos a vagar 
A la luz de la luna.

Versión sin datos

miércoles, 11 de julio de 2018

La vida, las migas de la vida

DENISE LEVERTOV
(Reino Unido, 1923-EE. UU., 1997) 

PACIENCIA

Qué paciencia tiene un paisaje, como un caballo viejo
con la cabeza gacha en su campo.
....................................................Días grises,
el aire y la llovizna se mezclan, se vuelven uno, planeando
hasta que al final, lánguidamente, la lluvia se suelta
de ese abrazo, y acepta caer. Qué paciencia la de una colina,
un llano, una franja de monte quietos, y la caída lenta
de la lluvia gris..¿Es fe ciega? ¿Es nada más
una forma de descanso profundo? ¿Es sólo
resignación la del caballo, o acaso tiene
algún conocimiento envidiable, un prado oculto
distinto de ese campo encharcado,
y del cual la paciencia es la llave? ¿ Será que
en su interior ya está en ese tibio refugio?
***
LA VIGILIA

Cuando los ratones se despiertan
y salen a hacer su trabajo de buscar
la vida, las migas de la vida,
yo me siento en silencio en el cuarto de atrás
intentando calmar mi mente de su parloteo,
rumores y sucesos, y encontrar
vida, migas de vida, para nutrirla
hasta que, replegado en la quietud,
desde el santuario del desorden
el dios animal habla Ay,
pobres ratones— No dejé
nada para ellos, ni pan,
ni grasa, ni un plato sin lavar.
Vayan por las paredes a otras cocinas;
acá hagamos silencio.
Voy a sentarme en vela
a esperar al Gato
que con lengua humana
profiere oráculos inhumanos
o con sus garras, abre delicadamente
las cajas chinas, cada una de las cuales
contiene el Mundo y su sombra.

(Denise Levertov: This Great Unknowing: Last Poems, New Directions Publishing Corporation, 2000.)
 Versiones en castellano de Sandra Toro

viernes, 6 de julio de 2018

He mirado la vida desde ambos lados

Joni Mitchell 
Artwork Self Portrait by Joni Mitchell

(Alberta, Canadá, 1943)

Desde ambos lados

Líneas y corrientes de cabello de ángel
Y castillos de helado en el aire
Y barrancas de plumas por todas partes
He mirado las nubes de esa manera

Pero ahora sólo bloquean el sol
Su lluvia y nieve sobre todos
Tantas cosas que habría hecho
Pero las nubes se pusieron en mi camino
He visto a las nubes desde ambos lados

Desde arriba y abajo, y de alguna manera todavía
Son solo ilusiones de nubes que recuerdo
Yo realmente no conozco del todo las nubes

Lunas y Junios y ruedas de la fortuna
El mareo danzante donde sientes
Que cada cuento de hadas se vuelve real,
He mirado el amor de esa manera

Pero ahora es sólo otro espectáculo
Se quedan riendo cuando te vas
Y si te importan, no les hagas saber
No te delates a ti mismo

He mirado el amor desde ambos lados
De dar y recibir, y de alguna manera todavía
Son solo ilusiones del amor que recuerdo
Yo realmente no conozco del todo el amor

Las lágrimas y los miedos y la sensación de orgullo
Decir "Te amo" en voz alta,
Los sueños y los planes y las muchedumbres de circo
He mirado la vida de esa manera

Pero ahora los viejos amigos están actuando de manera extraña
Mueven la cabeza, dicen que he cambiado
Bueno, algo se ha perdido, pero algo se ha ganado
Al vivir cada día

He mirado la vida desde ambos lados
De ganar y perder y de alguna manera todavía
Son solo ilusiones de la vida la que recuerdo
Yo realmente no conozco del todo a la vida
He mirado la vida desde ambos lados
Desde arriba y abajo, de alguna manera todavía
Son solo ilusiones de la vida las que recuerdo
Yo realmente no conozco del todo a la vida.
**
Both Sides Now
Rows and flows of angel hair
And ice cream castles in the air
And feather canyons everywhere
I've looked at clouds * that way

But now they only block the sun
They rain and snow on everyone
So many things I would have done
But clouds got in my way
I've looked at clouds from both sides now

From up and down, and still somehow
It's cloud illusions I recall
I really don't know clouds at all

Moons and Junes and Ferris wheels
The dizzy dancing way you feel
As every fairy tale comes real
I've looked at love that way

But now it's just another show
You leave 'em laughing when you go
And if you care, don't let them know
Don't give yourself away

I've looked at love from both sides now
From give and take, and still somehow
It's love's illusions I recall
I really don't know love at all

Tears and fears and feeling proud
To say "I love you" right out loud
Dreams and schemes and circus crowds
I've looked at life that way

But now old friends are acting strange
They shake their heads, they say I've changed
Well something's lost, but something's gained
In living every day

I've looked at life from both sides now
From win and lose and still somehow
It's life's illusions I recall
I really don't know life at all
I've looked at life from both sides now
From up and down, and still somehow
It's life's illusions I recall
I really don't know life at all

miércoles, 4 de julio de 2018

Frágiles ramas nuevas con hojas

Eric Schierloh 

(La Plata, Argentina, 1981) 

Ahora que la primavera…

Ahora que la primavera
                                ha regresado
y la acacia está llena
de frágiles ramas nuevas con
                                hojas
otra vez
cuesta un poco divisar
a los tordos
reunidos bajo el claroscuro
de la tarde
para llamar a las hembras.

Veo a dos
pero oigo al menos a seis.
**
El pato solitario se zambulle

¿Y si el mundo
terminara
mientras el pato solitario
se zambulle en el agua
oscura de la laguna
para ir detrás               de un último bocado
en la tarde?

Mientras tanto
los juncos beben
arqueados con las espigas
de sus flores
metidas en el agua.
**
Doce diminutas golondrinas

Doce diminutas
golondrinas
en los altos cables
del tendido eléctrico
—misma altura
de la que cayó
el viejo de enfrente
hace un mes
y se mató.

El vértigo
de la caída
interminable
de una vida—llegan
otras tres
golondrinas.


De Cuaderno de ornitología (Caleta Olivia, 2018).

sábado, 30 de junio de 2018

De san Agustín a Charles Peguy



Charles Peguy 
(Francia 1873-1914)

La muerte no es nada.
Simplemente pasé a la habitación de al lado.
Yo soy yo, ustedes son ustedes.
Lo que fui para ustedes lo seguiré siendo siempre.
Llámenme con el nombre con que siempre me llamaron.
Háblenme como lo hicieron siempre, no cambien el tono de voz.
No se pongan solemnes ni tristes.
Sigan riéndose de lo que juntos nos reíamos.
Recen, sonrían, recuérdenme…
Que mi nombre sea pronunciado en casa como lo fue siempre,
sin ningún énfasis, ni asombro de sombra.
La vida significa todo lo que siempre fue.
El hilo se cortó.
¿Por qué estar ausente de sus pensamientos?
¿Sólo porque no me ven?
No estoy lejos… estoy sólo al otro lado del camino.
Verán, todo está bien.
***
Falsamente atribuido a Charles Péguy, pero en realidad del canónigo inglés Henry Scott Holland (1847-1918) quien lo incrustó en un sermón suyo inspirado en san Agustín, que se denomina Oración de un marido a punto de morir, El Amor no muere nunca, El Amor no desaparece nunca:


El amor no desaparece jamás. La muerte no es nada . Sólo he pasado al cuarto
de al lado. Yo soy yo , tú eres tú. Lo que éramos los unos para los otros
lo somos siempre. Dadme el nombre que siempre me habeis dado.
Hablame como siempre lo habeis hecho. No useis un tono diferente.
Seguid riendo de lo que juntos nos hacia reir.
Sonreíd pensad en mi, rezad por mi .
Que mi nombre sea pronunciado en casa, como siempre lo fué
la vida significa lo que siempre ha significado .
Es lo que siempre ha sido. El hilo no esta cortado.
¿ Por que tendría que estar fuera de vuestros pensamientos ,
simplemente porque estoy fuera de vuestra vista ?
Os espero, no estoy lejos . Justo al lado del camino
Veis Todo va bien.

Death Is Nothing At All

Death is nothing at all.
It does not count.
I have only slipped away into the next room.
Nothing has happened.

Everything remains exactly as it was.
I am I, and you are you,
and the old life that we lived so fondly together is untouched, unchanged.
Whatever we were to each other, that we are still.

Call me by the old familiar name.
Speak of me in the easy way which you always used.
Put no difference into your tone.
Wear no forced air of solemnity or sorrow.

Laugh as we always laughed at the little jokes that we enjoyed together.
Play, smile, think of me, pray for me.
Let my name be ever the household word that it always was.
Let it be spoken without an effort, without the ghost of a shadow upon it.

Life means all that it ever meant.
It is the same as it ever was.
There is absolute and unbroken continuity.
What is this death but a negligible accident?

Why should I be out of mind because I am out of sight?
I am but waiting for you, for an interval,
somewhere very near,
just round the corner.

All is well.
Nothing is hurt; nothing is lost.
One brief moment and all will be as it was before.
How we shall laugh at the trouble of parting when we meet again!

*

La muerte no es nada, sólo he pasado a la habitación de al lado.
Yo soy yo, vosotros sois vosotros.
Lo que somos unos para los otros seguimos siéndolo
Dadme el nombre que siempre me habéis dado. Hablad de mí como siempre lo habéis hecho.
No uséis un tono diferente. No toméis un aire solemne y triste.
Seguid riendo de lo que nos hacía reír juntos. Rezad, sonreíd, pensad en mí.
Que mi nombre sea pronunciado como siempre lo ha sido, sin énfasis de ninguna clase, sin señal de sombra.
La vida es lo que siempre ha sido. El hilo no se ha cortado.
¿Por qué estaría yo fuera de vuestra mente? ¿Simplemente porque estoy fuera de vuestra vista?
Os espero; No estoy lejos, sólo al otro lado del camino.
¿Veis? Todo está bien.
**
Agustín de Hipona 

(Tagaste, Numidia, 354-Hipona, 430) 

(Cuarta carta, en la que escribe a su hermano Sapidas, que a pesar de que ha muerto todavía está allí…)
La muerte no es nada, sólo he pasado a la habitación de al lado.

Yo soy yo, vosotros sois vosotros.

Lo que somos unos para los otros seguimos siéndolo

Dadme el nombre que siempre me habéis dado. Hablad de mí como siempre lo habéis hecho. No uséis un tono diferente.

No toméis un aire solemne y triste.

Seguid riendo de lo que nos hacía reír juntos. Rezad, sonreíd, pensad en mí.

Que mi nombre sea pronunciado como siempre lo ha sido, sin énfasis de ninguna clase, sin señal de sombra.

La vida es lo que siempre ha sido. El hilo no se ha cortado.

¿Por qué estaría yo fuera de vuestra mente? ¿Simplemente porque estoy fuera de vuestra vista?

Os espero; No estoy lejos, sólo al otro lado del camino.

¿Veis? Todo está bien.

No lloréis si me amabais. ¡Si conocierais el don de Dios y lo que es el Cielo! ¡Si pudierais oír el cántico de los Ángeles y verme en medio de ellos ¡Si pudierais ver con vuestros ojos los horizontes, los campos eternos y los nuevos senderos que atravieso! ¡Si por un instante pudierais contemplar como yo la belleza ante la cual todas las bellezas palidecen!

Creedme: Cuando la muerte venga a romper vuestras ligaduras como ha roto las que a mí me encadenaban\ y, cuando un día que Dios ha fijado y conoce, vuestra alma venga a este Cielo en el que os ha precedido la mía, ese día volveréis a ver a aquel que os amaba y que siempre os ama, y encontraréis su corazón con todas sus ternuras purificadas.

Volveréis a verme, pero transfigurado y feliz, no ya esperando la muerte, sino avanzando con vosotros por los senderos nuevos de la Luz y de la Vida, bebiendo con embriaguez a los pies de Dios un néctar del cual nadie se saciará jamás.


AMÉN

viernes, 29 de junio de 2018

Su mente dormía aún en la juventud

Pearl S. Buck

(Hillsboro, Virginia Occidental, EE.UU., 1892. Residió en China hasta 1911-Danby, Vermont, EE.UU., 1973)


El eterno asombro 
(fragmento)

"Tumbado en la cama, sin poder dormir, revisó su vida tal y como la recordaba, una vida breve si la contaba en años, aunque en cierto modo vieja. Había leído muchísimos libros, había tenido muchísimos pensamientos propios, su mente siempre era un hervidero de ideas… y de pronto, con su capacidad para visualizar las cosas, recordó las carpas doradas que había en el estanque bajo un sauce del jardín, y cómo en los primeros días cálidos de primavera, cuando lucía el sol, el agua se agitaba y cobraba vida con destellos dorados cuando los peces salían en tropel del lodo donde se habían cobijado durante el invierno. Aquélla, según creía, era la viva imagen de su mente, una constante sucesión de destellos, siempre en movimiento con pensamientos brillantes que se atropellaban en busca de terrenos inexplorados. A menudo, lo dejaba agotado esa mente suya de la que sólo podía encontrar descanso durante el sueño, y hasta el sueño era breve, pero profundo. A veces su mente le despertaba con su actividad. Visualizó su cerebro como un ser independiente de sí mismo, una criatura con la que tenía que convivir, un hechizo, pero también una losa. ¿Para qué había nacido él? ¿Cuál era el sentido y el propósito? ¿Por qué era tan distinto de Chris, por poner un ejemplo? No lo había visto desde aquella breve visita poco antes de la muerte de su padre. Habían pasado cerca de dos años, años en los que había estado abriéndose camino en la universidad. Ahora, antes de volver a empezar en otra parte, si es que volvía a empezar, se le ocurrió ir a buscar a Chris, con la curiosidad y el deseo de regresar al pasado, aunque fuera fugazmente. Su mente tomó así una determinación y por fin le dejó conciliar el sueño."
**
Un día feliz 
(fragmento)

"Ya que todo estaba resuelto, el anciano se mostraba muy alegre. Anduvo rápidamente hacia la verja e hizo señas a la señora Jackson y a sus hijas para que le siguieran hasta el coche, dejando que la señora Jackson y Nora ocuparan los asientos mejores mientras él y Jane se acomodaban en los más pequeños. Las mandíbulas de Jane empezaban ya a quedar libres, y el anciano le miró, sonriendo suavemente entre dientes.
El poney trotaba más alegremente que nunca calle abajo, y de vez en cuando, después de consultar al señor Nishima, el cochero le orientaba hacia donde tenía que dirigirse. La primera parada la hicieron ante un gran mercado. Allí, a la luz del sol, vendían las más hermosas verduras que la señora Jackson había visto. Había coles, espinacas, apios y guisantes. Éstos eran de color rojo, amarillo y verde. También se veían requesones moldeados con distintas formas, trozos de roja carne de buey, montañas de pescado y montones de coles de Bruselas y de tallos de bambú. Había frutas, tortas y flores. Las flores eran maravillosas, de muchas clases, pero abundaban las lilas, las rosas, los claveles y los lirios. Todos bajaron del coche y vagabundearon a su placer por el mercado, mientras el señor Nishima compraba todo lo que deseaba.
El señor Nishima había ido señalando con su bastón lo que quería comprar y cuando terminó sus compras se acercó a la señora Jackson y la obsequió con un fragante ramo de rosas amarillas y rosa pálido. A Nora le regaló un alegre cestillo de tortas de ajonjolí hechas en forma de flor, y a Jane un paquete envuelto en suave papel de color castaño con una roja etiqueta. Cuando la niña lo abrió se encontró con pequeños cuadrados de confitura.
—Mitzuami —dijo el señor Nishima.
Se trataba del dulce más famoso en todo el Japón, y Jane empezó inmediatamente a comer.
Y de este modo dio comienzo aquel feliz día. Todos volvieron a subir al coche y el poney trotó de nuevo, no tardando en salir de la ciudad y encontrarse en el campo. ¡Qué bello era éste! Las montañas se alzaban muy altas, a lo lejos, y el camino se abría entre verdes campos que parecían jardines. Sobre las montañas había trozos de nubes blancas, pero sobre los campos brillaba la luz del sol. Todo el mundo estaba trabajando y todos se sentían felices, pues había llovido el día anterior y el tiempo era magnífico. Los niños corrían envueltos en quimonos floreados, recogidos de modo que no se lo mancharan de barro. Llevaban los pies desnudos y reían cuando el barro se les metía entre los dedos de los pies."
**
Pabellón de mujeres
(fragmento)

[...]
En noches como aquélla le costaba dormir. Permitía en silencio que Ying la preparase y se encaramaba luego a la plataforma de madera de secuoya de su cama. Se abandonaba a su alma detrás de las cortinas de seda y meditaba sobre el significado de todo lo que había aprendido. El hermano André se había convertido para ella en una especie de pozo, amplio y profundo, un pozo de conocimientos y aprendizaje. Por la noche pensaba en las muchas preguntas para las que quería respuestas. A veces, cuando su excepcional número atribulaba su memoria, se levantaba de la cama y encendía una vela. Y cogía su pincel de pelo de camello y, con su delicada escritura, anotaba las cuestiones en una hoja de papel. La tarde siguiente, cuando llegaba el hermano André, se las leía una a una y escuchaba con atención todo lo que él le explicaba.
Su manera de responderle era tremendamente simple, y se debía a que él era una persona muy instruida. No necesitaba, como los hombres de intelecto inferior, divagar largo y tendido sobre el meollo de la cuestión. Igual que los antiguos taoístas, sabía cómo expresar en pocas palabras la esencia de la esencia de la verdad. La despojaba de sus hojas, extraía el fruto y quebraba la cáscara, pelaba la vaina interior, partía la pulpa, sacaba la semilla y la dividía, y allí estaba el corazón, puro y limpio.
Y la mente de madame Wu estaba tan despierta en aquel momento de su vida, era tan punzante y penetrante, que cogía dicho corazón y lo absorbía en su totalidad. La joven Linyi permanecía sentada entre los dos y mantenía los ojos abiertos de par en par mientras esas palabras eran pronunciadas y escuchadas, y era evidente que todo aquello quedaba mucho más allá de su alcance. Su mente dormía aún en la juventud."

miércoles, 27 de junio de 2018

Lo que cae en él se va sin él

Jorge Aulicino
(Buenos Aires, Argentina, 1949)


20

No está entregando nada, sino que todo se lo
lleva a su manera. Lo arrastra por el fondo sin
tocarlo. Lo que cae en él se va sin él. Va por
su cuenta -no sabemos en realidad si va o
se queda-, se mueve en un vaivén de orilla a orilla
el río y la corriente se abre paso en el medio.
Por el fondo deben ir muchas cosas, hay un
pueblo que está debajo del río. ¿Quién podría
pensar en el "núcleo de la realidad" mientras
ve el río? No parece haber un núcleo de nada,
parece que todo es expansión y sobrevuelo.

    La densidad del río
supo abrumar a hombres de espaldas más probadas,
porque es una densidad que se entrega, que no se
cierra. Del hondo que éramos, de la solidez del
viejo mundo que lo recorrió en barcos de tablas
pesadas -el antiguo mundo de los Austria-,
no hay huella. En realidad parecía haber mucho más
de nosotros en las maderas oscuras, venidas
de ciudades con casas de mortero y piedra, de
puertos de piedra y agua pesada como el aceite.

    La jauría de los humanos las habitaba,
y allá todo olía, como en las bodegas,
a humo, a ropa, a lo que en general llamamos cuerpo.

    Nadie, o pocos, imaginaron estos ríos.
Irreales y que propagan sin embargo
la cautivante materia en expansión,
una irrealidad en la que los golpes
de martillos y de pistones se pierden,
pero nos golpea la cara como
flecos sueltos, como pedazos de una tela,
alas o restos de un pensamiento que vivió,
que estaba vivo como un pez, que nos golpeaba.

De El río, inédito.
Foto: Río Paraná, Argentina. Tomada de ced.agro.uba.ar


martes, 26 de junio de 2018

Muslos, alma, manos, todo mi ser entremezclado

Paul Verlaine
Paul Verlaine:  Félix Vallotton


(Metz, Francia, 1844-1896)

“Mille et tre”

Mis amantes no pertenecen a las clases ricas,
son obreros de barrio o peones de campo;
nada afectados, sus quince o sus veinte años
traslucen a menudo fuerza brutal y tosquedad.

Me gusta verlos en ropa de trabajo, delantal o camisa.
No huelen a rosas, pero florecen de salud
pura y simple. Torpes de movimientos, caminan sin embargo
de prisa, con juvenil y grave elasticidad.

Sus ojos francos y astutos crepitan de malicia
cordial, y frases ingenuamente pícaras,
a veces sazonadas de palabrotas, salen
de sus bocas dispuestas a los sólidos besos.

Sus sexos vigorosos y sus nalgas joviales
regocijan la noche y mi verga y mi culo,
a la tenue luz del alba sus cuerpos resucitan
mi cansado deseo, jamás vencido.

Muslos, alma, manos, todo mi ser entremezclado,
memoria, pies, corazón, espalda y las orejas,
y la nariz y las entrañas, todo me aturde y gira:
confusa algarabía entre sus brazos apasionados.

Un ritornelo, una algarabía, loco y loca,
más bien divino que infernal, más infernal
que divino para mi perdición, y allí nado y vuelo
en sus sudores y sus alientos como en un baile.

Mis dos Carlos; el uno, joven tigre de ojos de gata,
suerte de monaguillo que al crecer se embrutece.
El otro, galán recio con cara de enojado, me asusta
sólo cuando me precipita hacia su dardo.

Odilón, casi un niño y armado como un hombre,
sus pies aman los míos enamorados de sus dedos
mucho más, aunque no tanto del resto suyo
vivamente adorable… pero sus pies sin parangón,

frescura satinada, tiernas falanges, suavidad
acariciadora bajo las plantas, alrededor de los tobillos
y sobre la curvatura del empeine venoso, y esos besos
extraños y tan dulces: ¡cuatro pies y una sola alma, lo aseguro!

Armando, todavía proverbial por su pija,
él solo mi monarca triunfal, mi dios supremo
estremeciéndose el corazón con sus claras pupilas
y todo mi culo con su pavoroso barreno.

Pablo, un rubio atleta de pectorales poderosos,
pecho blanco y duras tetillas tan chupadas
como lo de abajo; Francisco, liviano cual gavilla,
piernas de bailarín y buen florín también.

Augusto, que se vuelve cada día más macho
(era bastante chico cuando empezó lo nuestro),
Julio, con su belleza pálida de puta,
Enrique que me cae perfecto y que pronto,
¡ay! se incorpora al ejército.

Vosotros todos, en fila o en bandada,
o solos, sois la diáfana imagen de mis días pasados,
pasiones del presente y futuro en plenitud erguido:
incontables amantes ¡nunca sois demasiados!

De Hombres (1904)
Traducción de Luis Garnier 
**
Canción de otoño

“L’un toujours vit la vie en rose,
Jeunesse qui n’en finit plus…”
PV

“Canción de otoño”
Los sollozos más hondos
del violín del otoño
son igual
que una herida en el alma
de congojas extrañas
sin final.

Tembloroso recuerdo
esta huida del tiempo
que se fue.
Evocando el pasado
y los días lejanos
lloraré.

Este viento se lleva
el ayer de tiniebla
que pasó,
una mala borrasca
que levanta hojarasca
como yo.

De: “Poemas saturnianos”, 1866.
Traducción de Carlos Pujol

lunes, 25 de junio de 2018

Es difícil unir las ganas de vivir con las de escribir

Anton Chéjov
(Rusia, 1860-1904)

Uno no termina con la nariz rota por escribir mal; al contrario, escribimos porque nos hemos roto la nariz y no tenemos ningún lugar al que ir.
Cuando escribo no tengo la impresión de que mis historias sean tristes. En cualquier caso, cuando trabajo estoy siempre de buen humor. Cuanto más alegre es mi vida, más sombríos son los relatos que escribo.

Dios mío, no permitas que juzgue o hable de lo que no conozco y no comprendo.

No pulir, no limar demasiado. Hay que ser desmañado y audaz. La brevedad es hermana del talento.

Lo he visto todo. No obstante, ahora no se trata de lo que he visto sino de cómo lo he visto.

Es extraño: ahora tengo la manía de la brevedad: nada de lo que leo, mío o ajeno, me parece lo bastante breve.
Cuando escribo, confío plenamente en que el lector añadirá por su cuenta los elementos subjetivos que faltan al cuento.

Es más fácil escribir de Sócrates que de una señorita o de una cocinera.
Guarde el relato en un baúl un año entero y, después de ese tiempo, vuelva a leerlo. Entonces lo verá todo más claro. Escriba una novela. Escríbala durante un año entero. Después acórtela medio año y después publíquela. Un escritor, más que escribir, debe bordar sobre el papel; que el trabajo sea minucioso, elaborado.

Te aconsejo: 1) ninguna monserga de carácter político, social, económico; 2) objetividad absoluta; 3) veracidad en la pintura de los personajes y de las cosas; 4) máxima concisión; 5) audacia y originalidad: rechaza todo lo convencional; 6) espontaneidad.

Es difícil unir las ganas de vivir con las de escribir. No dejes correr tu pluma cuando tu cabeza está cansada.

Nunca se debe mentir. El arte tiene esta grandeza particular: no tolera la mentira. Se puede mentir en el amor, en la política, en la medicina, se puede engañar a la gente e incluso a Dios, pero en el arte no se puede mentir.

Nada es más fácil que describir autoridades antipáticas. Al lector le gusta, pero sólo al más insoportable, al más mediocre de los lectores. Dios te guarde de los lugares comunes. Lo mejor de todo es no describir el estado de ánimo de los personajes. Hay que tratar de que se desprenda de sus propias acciones. No publiques hasta estar seguro de que tus personajes están vivos y de que no pecas contra la realidad.

Escribir para los críticos tiene tanto sentido como darle a oler flores a una persona resfriada.

No seamos charlatanes y digamos con franqueza que en este mundo no se entiende nada. Sólo los charlatanes y los imbéciles creen comprenderlo todo.

No es la escritura en sí misma lo que me da náusea, sino el entorno literario, del que no es posible escapar y que te acompaña a todas partes, como a la tierra su atmósfera. No creo en nuestra intelligentsia, que es hipócrita, falsa, histérica, maleducada, ociosa; no le creo ni siquiera cuando sufre y se lamenta, ya que sus perseguidores proceden de sus propias entrañas. Creo en los individuos, en unas pocas personas esparcidas por todos los rincones -sean intelectuales o campesinos-; en ellos está la fuerza, aunque sean pocos. “No me digas que la luna está brillando, muéstrame el destello del brillo en un cristal roto”

Si en el primer acto tienes una pistola colgada de la pared, entonces en el siguiente capítulo debe ser disparada. Si no, no la pongas ahí.
***
Clarice Lispector

(Chechelnik, 1920-Río de Janeiro, Brasil, 1977) 

Escribir es una maldición que salva. Es una maldición porque obliga y arrastra, como un vicio penoso del cual es imposible librarse. Y es una salvación porque salva el día que se vive y que nunca se entiende a menos que se escriba.

¿El proceso de escribir es difícil? Es como llamar difícil al modo extremadamente prolijo y natural con que es hecha una flor.

No puedo escribir mientras estoy ansiosa, porque hago todo lo posible para que las horas pasen. Escribir es prolongar el tiempo, dividirlo en partículas de segundos, dando a cada una de ellas una vida insustituible.

Escribir es usar la palabra como carnada, para pescar lo que no es palabra. Cuando esa no-palabra, la entrelínea, muerde la carnada, algo se escribió. Una vez que se pescó la entrelínea, con alivio se puede echar afuera la palabra.

Tomado de www.ersilias.com/consejos-de-90-escritores/

viernes, 22 de junio de 2018

Hablar entre las mudas soledades

Lope Félix de Vega Carpio 
(Madrid, España, 1562-ibidem, 1635)





Soneto 14

Ir y quedarse y con quedar partirse,
partir sin alma e ir con alma ajena,
oír la dulce voz de una sirena
y no poder del árbol desasirse;

arder como la vela y consumirse, 
haciendo torres sobre tierna arena;
caer de un cielo y ser demonio en pena
y de serlo jamás arrepentirse,

hablar entre las mudas soledades,
pedir, pues resta sobre fe paciencia,
y lo que es temporal llamar eterno;

creer sospechas y negar verdades,
es lo que llaman en el mundo ausencia,
fuego en el alma y en la vida infierno.

jueves, 21 de junio de 2018

Los vicios las virtudes tan imperfectos

Paul Éluard
(Francia, 1895-1952)


Hasta perderse de vista

Todos los árboles todas sus ramas todas sus hojas
La yerba en la base los peñascos y las casas en masa
A lo lejos el mar que baña tus ojos
Estas imágenes de un día tras otro
Los vicios las virtudes tan imperfectos
La transparencia de los transeúntes en las calles del azar
Y las transeúntes exhaladas por tus buscas obstinadas
Tus ideas fijas de corazón de plomo los labios vírgenes
Los vicios las virtudes tan imperfectos
La semejanza de las miradas de permiso con los ojos que tú conquistas
La confusión de los cuerpos de los hastíos de los ardores
La imitación de las palabras de las actitudes de las ideas
Los vicios las virtudes tan imperfectos
El amor es el hombre inconcluso.
*
Tous les arbres toutes leurs branches toutes leurs feuilles
L'herbe à la base les rochers et les maisons en masse
Au loin la mer que ton oeil baigne
Ces images d'un jour après l'autre
Les vices les vertus tellement imparfaits
La transparence des passants dans les rues de hasard
Et des passants exhalées par tes recherches obstinées
Tes idées fixes au coeur de plomb aux lèvres vierges
Les vices les vertus tellement imparfaits
La ressemblance des regards de permission avec les yeux que tu conquis
L'imitation des mots des attitudes des idées
Les vices les vertus tellement imparfaits
L'amour c'est l'homme inachevé.

Versión sin datos
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Nuestra vida

No iremos hasta el fin de a uno sino de a dos
Sabiéndonos de a dos ya nos sabremos todos
Nos amaremos todos y nuestros niños
Se reirán de la triste leyenda
Donde lloraba un solitario.

Versión de César Fernández Moreno

miércoles, 20 de junio de 2018

Y luego aullaría toda la noche, solitario

Hermann Hesse

(Alemania, nacionalizado suizo, 1877-1962) 

Lobo estepario

Yo, lobo estepario, troto y troto,
la nieve cubre el mundo,
el cuervo aletea desde el abedul,
pero nunca una liebre, nunca un ciervo.

¡Amo tanto a los ciervos!
¡Ah, si encontrase alguno!
Lo apresaría entre mis dientes y mis patas,
eso es lo más hermoso que imagino.
Para los afectivos tendría buen corazón,
devoraría hasta el fondo de sus tiernos perniles,
bebería hasta hartarme de su sangre rojiza,
y luego aullaría toda la noche, solitario.

Hasta con una liebre me conformaría.
El sabor de su cálida carne es tan dulce de noche.
¿Acaso todo, todo lo que pueda alegrar
una pizca la vida está lejos de mí?
El pelo de mi cola tiene ya un color gris,
apenas puedo ver con cierta claridad,
y hace años que murió mi compañera.

Ahora troto y sueño con ciervos,
troto y sueño con liebres,
oigo soplar el viento en noches invernales,
calmo con nieve mi garganta ardiente,
llevo al diablo hasta mi pobre alma.
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Libros

Ninguno de los libros de este mundo
te dará la felicidad,
aunque ellos te muestran clandestinamente
el camino de regreso a ti.
Allí está todo cuanto precisas,
el sol, las estrellas y la luna,
pues la luz tras la que vas
en ti mismo habita.
La sabiduría que largamente buscaste
en las bibliotecas
luce ahora en cada página,
ahora es tuya.
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Noche solitaria

Vosotros, hermanos míos,
pobres hombres, cercanos o alejados;
vosotros, que a la luz de las farolas
soñáis con un consuelo para vuestras penas;
vosotros, silentes, que unís las manos,
orando, renunciando, sufriendo
en las pálidas noches estrelladas;
vosotros, que padecéis o permanecéis despiertos,
navegantes sin astros ni ventura,
rebaño errante sin cobijo,
extraños y, sin embargo, mis hermanos,
¡devolvedme el saludo que os ofrezco!
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Hoja marchita 

Toda flor desea su fruto,
todo amanecer se encamina al crepúsculo,
nada eterno hay en la tierra,
excepto la transformación y la fuga.

También el más bello verano
quiere sentir alguna vez el otoño y lo caduco.
Detente, hoja, sé paciente y silenciosa
cuando el viento desee llevarte.

Sigue jugando tu juego, no te detengas,
deja, tranquila, que las cosas ocurran.
Permite que el viento que te arranca
sople y te conduzca a casa.
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Cumpleaños

Hemos nacido a medias, no del todo,
somos un simple ensayo de lo Eterno,
aunque creemos, a pesar de ello,
que cada criatura se encamina a un fin,
que de la Unidad parte y se dirige al Todo.
Efímeros y débiles
nos ha creado la Naturaleza,
y es, sin embargo, meta y esperanza de todo ser piadoso
hacerse en Dios fuerte y eterno.

Versiones de Carlos Javier González Serrano.

martes, 19 de junio de 2018

Y te damos gracias de que la tiniebla nos recuerde la luz

T.S. Eliot
(St. Louis, Missouri,  1888 - Londres, 1965)


Fragmentos escogidos

Habrá tiempo de asesinar y de crear, y tiempo para todos los trabajos y los días de las manos
que levantan y dejan caer una pregunta en tu bandeja;
tiempo para ti y tiempo para mí,
y tiempo aún para cien indecisiones,
y para cien visiones y revisiones
antes de tomar té con tostadas.

La canción de amor de J. Alfred Prufrock, 1917, traducida por José María Valverde
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La Vida es muy larga
Entre el deseo 
y el espasmo
entre la potencia
y la existencia
entre la esencia
y el descenso
cae la Sombra

pues Tuyo es el Reino
pues Tuyo es
la Vida es
pues Tuyo es el
Así es como acaba el mundo
Así es como acaba el mundo
Así es como acaba el mundo
No con un estallido sino con un quejido.

Los hombres huecos, Traducción de José María Valverde
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Y ruego a Dios que tenga misericordia de nosotros
y ruego que pueda olvidar yo
esos asuntos que discuto demasiado conmigo mismo
explico demasiado
porque no tengo esperanza de volver otra vez
que respondan estas palabras
por lo que se ha hecho, para que no se vuelva a hacer
ojalá el juicio sobre nosotros no sea demasiado gravoso. (…)

Ruega por nosotros pecadores ahora 
y en la hora de nuestra muerte. 
Ruega por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte. (…)

Enséñanos a estar sentados quietos
incluso entre estas rocas
nuestra paz en Su voluntad (…)

No me consientas quedar separado
y llegue hasta Ti mi clamor.

"Miércoles de Ceniza", traducido por José María Valverde
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Te damos gracias a Ti que nos has movido a edificar, 
a encontrar, a formar, en la punta de los dedos y
los rayos de nuestros ojos. 
Y cuando hayamos edificado un altar a la Luz invisible, 
quizá podamos poner en ella las lucecitas para
las que se hizo nuestra visión corporal. 
Y te damos gracias de que la tiniebla nos recuerde la luz. 
¡Oh Luz Invisible, Te damos gracias por Tu gran gloria! 

La Piedra. Traducción de José María Valverde

lunes, 18 de junio de 2018

Fracasará mi idea, que fue agradar.

Philip Roth 

(Newark, EE.UU., 1941-Nueva York, id., 2018)

PRÓSPERO 
Ahora magia no me queda 
y sólo tengo mis fuerzas, 
que son pocas. Si os complace, 
retenedme aquí, o dejadme 
ir a Nápoles. Con todo, 
si ya el ducado recobro 
tras perdonar al traidor, 
no quede hechizado yo 
en la isla, y de este encanto 
libradme con vuestro aplauso. 
Vuestro aliento hinche mis velas 
o fracasará mi idea, 
que fue agradar. Sin dominio 
sobre espíritus o hechizos, 
me vencerá el desaliento 
si no me alivia algún rezo 
tan sentido que emocione 
al cielo y excuse errores. 
Igual que por pecar rogáis clemencia, 
libéreme también vuestra indulgencia. 


La Tempestad. William Shakespeare

"El suicidio es el papel que escribes para ti mismo. Lo habitas y lo representas. Todo está cuidadosamente puesto en escena... dónde te encontrarán y de que manera. Pero es una sola representación.”
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"Y si es tan difícil matar a otra persona, alguien de quien tienes todas las razones para querer destruirlo, imagina lo difícil que es matarte a ti mismo." 
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"Gritaba al despertarse en plena noche y encontrarse encerrado en el papel del hombre privado de sí mismo, de su talento y de su lugar en el mundo, un hombre detestable que no era más que el inventario de sus defectos. Por la mañana se ocultaba en la cama durante horas, pero en vez de esconderse del papel, no hacía más que interpretarlo".
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“¿Se trataba puramente del paso del tiempo, que trae consigo deterioro y derrumbe? ¿Era una manifestación de la vejez? Su aspecto físico era todavía impresionante (…) No había nadie más riguroso, estudioso y serio, nadie que cuidara mejor de su propio talento o que se adaptara mejor a las condiciones cambiantes de una carrera teatral a lo largo de tantas décadas. Dejar de ser el actor que era de una manera tan precipitada resultaba inexplicable.”
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"Jamás había fracasado en el teatro, todo cuanto emprendiera tuvo fuerza y éxito y entonces sucedió lo terrible: no podía actuar (…) Nadie estaba interesado, nadie acudió (…) Nada de eso le servía ahora para representar ningún papel. Todo cuanto le fuera útil para ser quien había sido, contribuía ahora a que pareciera un lunático. (…) En el pasado, durante su actuación no pensaba en nada (…) Ahora pensaba en todo (…) Se pasaba toda la jornada entregado a pensamientos que jamás en su vida había tenido antes de una representación.” 
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"Un hombre cuerdo que interpretaba a un demente. Un hombre estable que interpretaba a un hombre deshecho. Un hombre con dominio de sí mismo que representaba a un hombre incapaz de dominarse (…), como un hombre que quería vivir interpretando a un hombre que quería morir.” 

La humillación, de Philip Roth. Random House Mondadori, 2010. J Jordi Fibla para Mondadori.
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char