viernes, 21 de noviembre de 2014

A la luz del mediodía todo se vuelve gris

FERNANDA CASTELL

(Coronel Dorrego, reside en La Plata, Argentina, 1965)

Las palabras circulan por las arterias como eritrocitos 

Cuando todo pareciera todo calmo. Adentro de la puerta. Adentro de la madera. Adentro de la piedra. Adentro del mosaico. Adentro de un gramo de cemento. Adentro de adentro. Una molécula de aire. Anuncia. Que adentro del adentro. Una letra. Se liga a una letra. Y una letra ligada a otra letra con una molécula de aire. Dice mucho. Y adentro de la piedra. Del brillo de la piedra. Adentro del ojo que mira por adentro. Y de la voz que liga la letra con la letra desde adentro. Y un acorde ligado a las dos letras. Más otro acorde porque gusta.
***
Susurro

en tono confesional: susurro una pequeña
verdad revelada a la primera luz del día.
Me fue dada la libertad de callar o decir
pero la cuestión es encontrar la forma.

Podría poner puntos suspensivos
y generar una gran duda
pero es sencillo
y muy sintético:
no ocurrirá nada extraordinario
como un nacimiento o una muerte.
En la percepción de cómo irán ocurriendo las cosas,
el tono o el valor
será cosa de quien califique.


La hondura de la huella
de alguien sobrecargado
no es mérito.
avaricia:
querer llevarse todo.

La mañana está llena de revelaciones
se puede partir el esternón por un ancla
histórica. O la magnolia me endulzará de tal
forma que la vida será embriagante.
Buscaré la estrella que fría
tal vez muerta se ve,  porque estoy
como habrán estado tantos, atentos a su esplendor.
Un planeta rojo me dirá que hay otros lugares
y todo me parecerá una experiencia
primigenia.

El sol del mediodía ya me volverá sensible
al calor y hastío de las moscas
y el susurro fresco por ahí
me traerá a la luz transparente
de las flores enamoradas
los pájaros suspendidos
en su migración
en el aire
tan liviana.

Esta mañana tuve una revelación:
a la luz del mediodía todo se vuelve gris.
***
Pequeña historia de la humanidad

Es la historia de un amor como no hubo otro igual
que me hizo comprender  sonoriza
el tiempo de los amores inalcanzables.
Era de Otra, siempre.

Conquistar luego al propio hombre. Hacerse de un hombre
era hacerse de un Nombre. Un lugar.  Pero
demasiado texto para tan poca superficie. Escribir el nombre
lleva toda una vida y larga extensión. Pero no nos adelantemos
.
hombre o mujer esperan  ansiosos ser mirados.
Deseo. Necesito que me necesites para existir. Así de simple.
Vivir en la retina del otro.
Dejamos de comer y nos llenamos de ideas acariciantes.
¿Cuándo volverá? ¿Cuándo será mío?.

La Gloria se paladea un poco y esfuma a la vez
que se convierte en contrato de locación.
Y de pronto la mente, lo único que resta liberado
vuelve a soñar. ¿Cómo era éso?

Penetrar es tarea humana esencial. Se llama proceso de Obra. Adueñarse
de montañas y animales. Adueñarse de vientres
En el caso de las doncellas la apropiación sin dudas
es más sutil. Penetrar en el pensamiento. Manejar hilos
para tejer redes atrapantes. Llegaste. Llegaste.
Acá estamos todas para vos, Héroe dueño de las mareas
y los vientos.
Conocés el límite del mar con el mar en lo profundo
conocés Africa y las bestias salvajes se postran
porque te adoran. Quedan petrificadas frente a tu poderío y grandeza.


Eso durará apenas veinte años. La juventud dura veinte años.
Serás viejo y débil. Seré vieja y débil. Estaremos a la intemperie
frente a la potencia del mundo que arrolla. No moriremos rápidamente.
Quedará mucho por recordar.
**
Tomados del blog astilladevidrio.blogspot.com.ar

jueves, 20 de noviembre de 2014

Una negociación con la niebla y el moho

TENNESSEE WILLIAMS

Thomas Lanier Williams
(Columbus, EE. UU., 1911-Nueva York, 1983) 

—¿Por qué no escribe sobre personas agradables, buenas? ¿No ha conocido a ninguna persona agradable en toda su vida?
—Mi teoría sobre la gente buena es tan simple que me da vergüenza comentarla… nunca he conocido a alguien a quien no pudiera querer si se le conocía y comprendía del todo, y en mi obra, al menos he intentado llegar al conocimiento y a la comprensión.

“No creo en héroes y villanos, creo tan sólo que las personas toman el buen o el mal camino, y no por elección, sino por necesidad o por ciertas influencias que les afectan y todavía no comprenden, por sus circunstancias y por sus antecedentes… No comprendo por qué nuestra maquinaria propagandística está siempre tratando de persuadirnos de que hay que odiar y temer a otros, cuando vivimos en un mundo tan pequeño.”
**
APAGAR EL VELADOR

Apagar el velador
es un acto a cuya eventual necesidad me rindo,
con reticencia cada vez mayor,

y que demoro leyendo más allá de mi límite
de concentración algún artículo o relato,
tomándome otra copa de jerez Dry Sack, poniendo
la píldora para dormir en un lugar donde pueda localizarla
con facilidad en la oscuridad, por si la tableta preliminar
de Valium no bastara

Porque, verás, a los sesenta y cinco,
renunciar a la conciencia para dormir
implica, usualmente, un dejo de aprensión nerviosa,
porque tal vez no vuelva a revivir. Sin embargo,

a veces sospecho que hay en esto
un cierto placer escondido: también un dejo
de fascinación oculta en la rendición….

Traducción de Mirta Rosenberg.
**
TÚ Y YO

¿Quién eres?
Una superficie cálida, un ocupante del espacio,
Una clase improvisada de diversión,
Un ser sin pena que se escurre como el agua,
Algo dejado sin terminar, alejado de las materias inferiores,

Algo en lo que pensó Dios.
Nada, algunas veces todo,
Algo en lo que no puedo creer,
Una discusión tonta, tú, tú mismo, no yo,
Un enemigo mío. Mi amante.

¿Quién soy?
Un hombre herido, mal vendado,
Un monstruo entre ángeles o un ángel entre monstruos,
Una caja con papelitos de preguntas sacudidos
Y esparcidos por el suelo,

Un pie sobre las estrellas, una voz sobre un hilo,
Una colección completa de pulgares que
Imitan a los otros dedos,
Un enemigo tuyo. Tu amante.

(Tomado de Amores iguales, de Luis Antonio de Villena. Ed. La esfera literaria. Madrid 2002.                        
**
De La noche de la iguana/Night of the Iguana, Act III

¡Cuán plácidamente la rama del naranjo
Observa el cielo que comienza a clarear
Sin un grito, sin un rezo,
Sin la traición de la desesperanza!
En algún momento, mientras la noche oculta el árbol,
la cumbre de su vida se habrá
ido más allá para siempre, y desde allí
una segunda historia comenzará.
Una crónica que ya no será dorada
una negociación con la niebla y el moho,
y, finalmente, el tallo roto
la caída a la tierra, y luego
Una relación no bien diseñada
para los seres de una especie áurea
cuyo verdor natural debe curvar
la obscenidad de la tierra, corruptora del amor.
Y todavía la fruta madura y la rama
Observan el cielo que comienza a blanquear
Sin un grito, sin un rezo,
Sin la traición de la desesperanza.
Oh, valor, ¿no podrías también
Seleccionar un segundo lugar para habitar,
no sólo en el árbol de oro,
sino también en mi asustado corazón?
**
How calmly does the orange branch
Observe the sky begin to blanch
Without a cry, without a prayer,
With no betrayal of despair.
Sometime while night obscures the tree
The zenith of its life will be
Gone past forever, and from thence
A second history will commence.
A chronicle no longer gold,
A bargaining with mist and mould,
And finally the broken stem
The plummeting to earth; and then
An intercourse not well designed
For beings of a golden kind
Whose native green must arch above
The earth's obscene, corrupting love.
And still the ripe fruit and the branch
Observe the sky begin to blanch
Without a cry, without a prayer,
With no betrayal of despair.
O Courage, could you not as well
Select a second place to dwell,
Not only in that golden tree
But in the frightened heart of me?
**
ABUELO.—Sí. El hombre es el único animal que tiene conciencia de que  va a morir, pero eso no le hace ser mejor ni más caritativo que el resto de los  animales.  (Arroja la muleta de  BRICK  sobre la cama.)  Sí, Brick. La bestia  humana sabe que tiene que morir ¿y sabes lo que hace?… Comprar, comprar,  comprar. Porque tiene la absurda esperanza de que entre esa montaña de  cosas inútiles que compra, se encuentra la vida eterna. ¡Qué equivocados  están!  (BRICK  se levanta y se dirige hacia el bar.)  Durante estos últimos  meses he vivido como una sombra. Sin pronunciar palabra; durante horas y  horas permanecía sentado en un sillón contemplando el espacio… Una sola  idea me atormentaba… ¡La muerte! Pero hoy la he alejado de mí. Incluso me  parece que esta noche el cielo ha cambiado de color. Por eso hablo, hablo…
BRICK.—Yo prefiero el silencio…
ABUELO.—¿Por qué?
BRICK.—Es lo que más me tranquiliza.
ABUELO.—Ese silencio, que ansías, hijo mío, te llegará demasiado pronto,  antes de lo que quisieras. Brick, ¿has sentido alguna vez miedo? (Se levanta y  va a cerrar la puerta.) Espera un momento. Voy a cerrar aquí.
(La cierra como si fuera a revelar un gran secreto.)
BRICK.—¿Qué te ocurre?
ABUELO.—(Emocionado.) Brick. Yo sé lo que es tener miedo. Más que  miedo, pánico. Sí, lo he sentido crecer dentro de mí durante todos estos  meses. Cuando creía tener…
BRICK.—¿Cuando creías tener…?
ABUELO.—¡Cáncer!…
BRICK.—Pues lo has disimulado muy bien.
ABUELO.—Una bestia puede aullar cuando ve que se acercan a matarla,  pero un hombre debe callarse. Las bestias tienen más ventajas que los  hombres. ¿Qué tal me sentaría un whisky?
BRICK.—Bien.
*
Aclaración del autor

 “La indiferencia de BRICK se rompe al fin. Se le acelera el pulso; su frente se perla de sudor; su respiración se vuelve más rápida y su voz más bronca. Lo que discuten, con timidez y dolor el ABUELO, con furia y violencia BRICK, es el hecho inadmisible que 
Skipper quiso negar matándose. El hecho que, si existió y tuvo que ser negado para «mantener la cara alta» en el mundo en que vivían, quizá fue el origen de la «mendacidad» que le provoca el asco con el que pretende acabar bebiendo. Quizá sea el origen de su hundimiento. O quizá sea sólo una de sus manifestaciones, ni siquiera la más importante. El pájaro que pretendo atrapar en la red de esta obra no es la solución al problema psicológico de un hombre. Trato de captar la verdadera naturaleza de la experiencia de un grupo de personas, esa interrelación turbia, vacilante, evanescente, con una carga feroz, que se da entre unos seres humanos en medio de la tormenta de una crisis común. Hay que dejar algún misterio a la hora de desvelar el personaje de una obra, del mismo modo que siempre alberga gran parte de misterio cualquier persona de la vida real, incluso si se trata de uno mismo. Esto no absuelve al autor de su deber de observar e indagar tan clara y profundamente como legítimamente le sea posible; pero sí debería apartarle de las conclusiones «obvias» y las definiciones fáciles que hacen de una obra sólo una obra, no una trampa que atrape la autenticidad de la experiencia humana.” (Acto II, p. 62)

© La gata sobre el tejado de zinc caliente. Tennessee Williams. Acto Segundo.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Fallecen; y entonces perduran sus cantos

DOROTHY PARKER
Tomada del blog sigloveintiuno

Dorothy Rothschild
(Long Branch, Nueva Jersey, EE.UU., 1893-N.Y., 1967)

La mujer desea monogamia;
El hombre se deleita en novedad.
La luna y el sol son el amor de la mujer;
El hombre tiene otros modos de diversiones.
La mujer vive empero en su señor;
Cuenta hasta diez, y el hombre esta aburrido.
Con este resumen y suma de todo,
¿Qué bien mundanal sale de esto?
***
After Spanish Proverb 

Oh, la más misericordiosa,
Oh, generosa como querida,
Ninguna ha vivido tan bajo, ninguna tan pequeña,
has podido aguantar la lágrima:

¡Tan veloz, de pura compasión,
Tan sublime en caridad,
De ofrecer amistad al que
Ha mendigado empero amor a ti!

¡Oh, palabra amable, dicha dulzura!
Oh, mano suave, y la primera
En sostener el tibio, delicioso pan
Hacia quemados labios negros de sed.
**
After Spanish Proverb 

Oh, mercifullest one of all,
Oh, generous as dear,
None lived so lowly, none so small,
Thou couldst withhold thy tear:

How swift, in pure compassion,
How meek in charity,
To offer friendship to the one
Who begged but love of thee!

Oh, gentle word, and sweetest said!
Oh, tender hand, and first
To hold the warm, delicious bread
To lips burned black of thirst.
**
From a Letter from Lesbia 

…Entonces, alaben a los dioses, se ha ido ¡Catallus!
y déjenme dispensarle consejo, mi querido:
acepta cualquier amante que quieras, o puedas,
Menos un poeta. Todos ellos son raros.

Todo es lo mismo -una riña o un beso
Es empero una canción de tocar en su pipa.
El siempre esta coreando eso o gimiendo esto;
Yo, prefiero mejor al negociante.

Esa cosa que él escribió, cuando murió el gorrión -
(¡Oh, las palabras más desagradables -lóbregas, tediosas!)
Les llamé dulce, y pretendí llorar;
¡El tonto estúpido! Siempre he detestado los pájaros….
*
From a Letter from Lesbia 

... So, praise the gods, Catullus is away!
And let me tend you this advice, my dear:
Take any lover that you will, or may,
Except a poet. All of them are queer.

It's just the same- a quarrel or a kiss
Is but a tune to play upon his pipe.
He's always hymning that or wailing this;
Myself, I much prefer the business type.

That thing he wrote, the time the sparrow died-
(Oh, most unpleasant- gloomy, tedious words!)
I called it sweet, and made believe I cried;
The stupid fool! I've always hated birds....
***
Lines on Reading Too Many Poets 

Rosas, de raíz tibia en tierra,
Capullo en rima, otra edad;
¡Azucenas conocen un nacimiento fantasmal
regadas a lo largo de una página estampada;
Fallecen; y entonces perduran sus cantos.

El viento que proviene en Arcadia
juega dentro y fuera una copla;
Y los tambores de corazones amargos
Dulces y aflicciones, empero llegan a imprimir
Quae cum ita sint.
*
Lines on Reading Too Many Poets 

Roses, rooted warm in earth,
Bud in rhyme, another age;
Lilies know a ghostly birth
Strewn along a patterned page;
Golden lad and chimbley sweep
Die; and so their song shall keep.

Wind that in Arcadia starts
In and out a couplet plays;
And the drums of bitter hearts
Beat the measure of a phrase.
Sweets and woes but come to print
Quae cum ita sint.

(Versiones de Reo del Cigarrillo. Tomados de balcondepoesia.yuku.com/topic/2427/Dorothy-Parker)
***
BONUS TRACK

“Bueno, dijo el joven.
Bueno, dijo ella.

¡Bueno!, ya estamos, dijo él.
Ya estamos. dijo ella, ¿verdad?

¡Claro, ya estamos!, dijo él.
Bueno, dijo ella.

Bueno, dijo él.”
***
RECITAL DE POESÍA

Ponche pudre tripas

Diana me advirtió
sobre los recitales de poesía.

"Se supone que sólo van a leer durante
quince minutos,
pero aprenderás en directo
la Teoría de la Relatividad de Einstein,
querida,
quince minutos pueden estirarse
como una vieja cinta de goma."

¿Bill MacDonald no sabe leer la hora?

Lleva ahí arriba
al menos una hora
no. sólo diez minutos.

Joder.

Empiezo a alucinar.

No me extraña
que Diana se negara a venir.

He intentado escuchar.

Bill dice que la luz es "crepuscular"
en cada puto poema

y tiene un rollo
con el sombrero de su abuelo

el viejo cabrón suertudo
debe de estar muerto.

Venga, Bill,
ya vale, colega,
un último jodido poema

cuando la luz crepuscular de Bill
se pose
          en el sombrero de su abuelo
               ya estaré muerta e incinerada.

martes, 18 de noviembre de 2014

La mirada es una danza con los pies atados

MARÍA ANTONIA ORTEGA

(Madrid, España, 1954)

SEX SHOP EN HONG KONG

Ésta es la tienda de sexo más importante, pero no veo ligueros, ni 
de colores llamativos lencería, ni instrumentos de dominación ni 
de sometimiento, sino libros de poetas inmortales, filosofía, y un 
pequeño servicio de Bar-Restaurante con platos exquisitos.

Dicen que es aquí donde se pueden conocer de verdad los 
placeres de la carne. No consisten en la satisfacción urgente del 
deseo sino en su aplazamiento.
***
EL ESPÍA DE DIOS

Dios no habita en lo alto, sino en lo profundo, y su revelación dura lo que un libro que se escribe en una noche.
Y en su familia, familia de Dios, por lo menos hay siempre un loco y un poeta.
Aquel que con él se ve en secreto, quienquiera que pueda reconocer al Invisible, a los demás infunde miedo, a los demás hombres.
Pues tiene ojos de puta que se sienta en la barra del bar sola, y más hambre que una buscota.
Pues hace los mismos gestos que un mudo hablando con otro mudo.
Y está acosado por sus acreedores como ciervo que saltando de un tejado a otro es perseguido hasta un alero por una rehala de podencos sueltos entre cúpulas, chimeneas y letreros luminosos porque sobre esta ciudad no solamente hay constelaciones, sino también extrañas cacerías.
Así es el que ve a Dios. Porque el que Dios mira es aquel que verdaderamente se ha quedado solo.
**

El lenguaje es el sueño más hermoso del hombre, pero también el más inalcanzable. Hablar es soñar.
Pues la palabra pájaro, ¿acaso no vuela más alto que el pájaro?
Y la palabra manzana, ¿no brilla más que el fruto?
Y las rosas amarillas, ¿no florecen al mismo tiempo en mis labios que en mi jardín?
**
I
Todo es Coro
pero cada voz un solista.

El Coro marca con los pies
un ritmo binario:
todo, parte;
o terciario:
voz, muerte, solista,
cisne, metal blanco;
pero sólo una vez coinciden
la muerte y el solista
como la voz con el eco,
y ni siquiera entonces el compás decae
sino que se hace todavía más incesante.

Los ancianos ahora se cansan menos
porque aprendieron a caminar cantando
durante sus largas marchas
a las que llaman política y sociedad.
Los jóvenes han enmudecido
y su silencio es como una bramadera.

Sólo el que calle a partir de ahora
podrá conservar su juventud.

II
El miedo es la inteligencia despierta:
nadie lo debe perder.

Pasa como en la infancia
una caballería que trasladaba 
una familia completa;
con los padres
en la mitad de la albarda,
el hijo adolescente mirando hacia atrás
sobre la baticola,
y los menores a la grupa:
el padre los sujetaba
con la mano izquierda,
y en la derecha llevaba las riendas.
Por un lado las alforjas ya iban llenas
y por el otro todavía vacías.

Un arqueólogo
excava un yacimiento de dentaduras postizas.
En un alarde de sinceridad,
aquel hombre del departamento de filosofía moral
que no quisiera demorarse más en su ascenso
confiesa,
llevándose las manos a la cabeza,
que prefiere subir a sus elevadas alturas
en montacargas,
pero bajar por su propio pie
en sus caídas morales.

Las imágenes guardan entre sí
un orden alternativo como la luz y la sombra,
y todas pudieran resumirse sólo en dos:
o un disco de metal girando en el cielo
como una diadema ceñida a la ciudad alemana, arco
cimbreándose en la cintura de una bella adolescente
llamada Sorge;
o un valle abierto a la misma hora que una pescadería
con su olor intenso a vida en la oscuridad entre edificios
en sombra, como amantes múltiples
compuestos por una agrupación de personas,
comunidades de vecinos,
o la tripulación de dos barcos
dispuestos al abordaje
entre dos luces.

III
El brioso Coro aparta de sí al fatigado, al lúcido,
al que habla despacio, al que habla solo,
y lo sustituye por otro.

Exilio del Coro:
el almuédano bajo los ciruelos
de la sombra morada.
El hueco de la campana
es el molde de la locura.

Sin locura no hay hombre.

¿Sólo un hombre 
metal,
anillo de otro hombre?
Aquel hotel, el más profundo de esta ciudad
con su moqueta azul pavo.
Sus puertas se abren desde dentro.
Aquel hotel es una gran paradoja:
hay que estar dentro para poder entrar.

Todavía tiene ascensorista con uniforme:
parece un Dios cada vez más antiguo
para un hombre cada vez más moderno.

La mirada es una danza con los pies atados.

Sólo se avanza en la inmovilidad.

Para Úrsula 


lunes, 17 de noviembre de 2014

Y devuelve amor por amor




GIORDANO BRUNO
(Nola, Nápoles, Italia, 1548-Roma, id., 1600)



No importa cuán oscura sea la noche, espero el alba, y aquellos que viven en el día esperan la noche. Por tanto, regocíjate, y mantente íntegro, si puedes, y devuelve amor por amor.
*
Poema a sus verdugos

Decid, ¿cúal es mi crimen? ¿lo sospecháis siquiera?
Y me acusais, ¡sabiendo que nunca delinquí!
Quemadme, que mañana, donde encendais la hoguera,
Levantará la historia una estatua para mí.
Yo sé que me condena vuestra demencia suma,
¿Por qué?…Porque las luces busqué de la verdad,
No en vuestra falsa ciencia que el pensamiento abruma
Con dogmas y con mitos robados a otra edad,
Sino en el libro eterno del Universo mundo,
que encierra entre sus folios de inmensa duración;
los gérmenes benditos de un porvenir fecundo,
basado en la justicia, fundado en la razón. 
Y bien, sabéis que el hombre, si busca en su conciencia,
la causa de las causas, el último por qué
ha de trocar muy pronto, la Biblia por la ciencia,
los templos por la escuela, la razón por la fe.
Yo se que esto os asusta, como os asusta todo
todo lo grande , y quisierais poderme desmentir.
Más aún, vuestras conciencias, hundidas en el lodo
de un servilismo que hace de lástima gemir… 
Aún allá, en el fondo, bien saben que la idea,
es intangible, eterna,divina, inmaterial…
Que no es ella el Dios y la religión vuestra
Sino la que forma con sus cambios , la historia universal.
Que es ella la que saca la vida del osario
la que convierte al hombre, de polvo, en creador,
la que escribió con sangre la escena del calvario, 
después de haber escrito con luz, la de Tabor. 
Más sois siempre los mismos, los viejos fariseos,
Los que oran y se postran donde los puedan ver,
fingiendo fé, sois falsos llamando a Dios, ateos
¡chacales que un cadáver buscáis para roer!…
¿Cúal es vuestra doctrina? Tejido de patrañas,
vuestra ortodoxia, embuste;vuestro patriarca, un rey;
leyenda vuestra historia, fantástica y extraña.
Vuestra razón la fuerza; y el oro vuestra ley. 
Tenéis todos los vicios que antaño los gentiles
Tenéis la bacanales, su pérfida maldad;
como ellos sois farsantes, hipócritas y viles
Queréis, como quisieron, matar a la verdad;
Más…¡Vano vuestro empeño!…Si en esto vence alguno;
soy yo porque la historia dirá en lo porvenir;
“Respeto a los que mueren como muriera Bruno”
Y en cambio vuestros nombres…¿Quién los podrá decir?

¡Ah!…Prefiero mil veces mi muerte a vuestra suerte;
Morir como yo muero…no es una muerte ¡no!
Morir así es la vida; vuestro vivir, la muerte
Por eso habrá quien triunfe, y no es Roma ¡ Soy Yo!
Decid a vuestro Papa, vuestro señor y dueño,
Decidle que a la muerte me entrego como un sueño,
porque es la muerte un sueño, que nos conduce a Dios…
Más no a ese Dios siniestro, con vicios y pasiones 
que al hombre da la vida y al par su maldición,
Sino a ese Dios-Idea, que en mil evoluciones
da a la materia forma, y vida a la creación. 
No al Dios de las batallas, sí al Dios del pensamiento,
al Dios de la conciencia, al Dios que vive en mí,
Al Dios que anima el fuego,la luz, la tierra, el viento,
Al Dios de las bondades, no al Dios de ira sin fin.
Decidle que diez años, con fiebre, con delirio,
Con hambre, no pudieron mi voluntad quebrar,
Que niegue Pedro al Maestro Jesús, que a mí ante el martirio,
de la verdad que sepa , no me haréis apostatar. 
¡Más basta!…¡Yo os aguardo! Dad fin a vuestra obra,
¡Cobardes! ¿Qué os detiene?…¿Teméis al porvenir?
¡Ah!…Tembláis…Es porque os falta la fé que a mi me sobra…
Miradme…Yo no tiemblo…¡Y soy quien va a morir!…

domingo, 16 de noviembre de 2014

Dicho sea esto de antemano y sin entrar en más detalles

THOMAS MANN

(Lübeck, Alemania, 1875- Zurich, Suiza, 1955)

Confesiones del Estafador Félix Krull
(Fragmento)
Capítulo I

Al tomar la pluma para, enteramente ocioso y retirado del mundo –sano, eso sí, aunque cansado,muy cansado (tanto que quizá sólo pueda avanzar en pequeñas etapas y con frecuentes recesos)–, al disponerme, como decía, a confiar mis confesiones al paciente papel con la pulcra y agradable caligrafía que me es propia, me asalta fugazmente la duda de si también por lo que respecta a mi educación y formación previa estaré a la altura de esta empresa intelectual. Ahora bien, puesto que cuanto he de contar se compone de mis experiencias, errores y pasiones más íntimos e inmediatos y, por consiguiente, domino a la perfección el contenido de mi relato, dicha duda afectaría a lo sumo al tacto y al decoro con que puedo contar a la hora de expresarme, y en estos casos no marcan tanto la diferencia, en mi opinión, unos estudios regulares y bien finalizados como el talento natural y el ser de buena cuna. Esto último se cumple, pues procedo de una familia burguesa refinada, aunque también un tanto disoluta; mi hermana Olimpia y yo estuvimos varios meses bajo la tutela de una señorita de Vevey, quien más adelante, como surgiera cierta rivalidad femenina entre ella y mi madre –en relación con mi padre, para más señas–, tuvo que abandonar su puesto; mi padrino, Schimmelpreester, a quien me unían unos estrechos lazos, fue un artista muy apreciado al que toda nuestra pequeña ciudad llamaba «señor catedrático», si bien es posible que tan bello y deseable título ni siquiera correspondiera a su condición; y mi padre, a pesar de ser redondo y orondo, poseía mucha gracia personal y siempre se esmeraba en expresarse con transparencia y escogiendo las palabras. Por sus venas corría sangre francesa, heredada de su abuela, e incluso había pasado sus años de formación en Francia y, según aseguraba, conocía París como la palma de su mano. Cuánto le gustaba intercalar en su discurso –y, además, con una pronunciación exquisita– giros como «c’est ça», «épatant» o «parfaitement»; también solía decir: «Eso lo voy a goûter», y hasta el fin de sus días contó con el favor de las mujeres. Dicho sea esto de antemano y sin entrar en más detalles. En cuanto a mi talento natural para las buenas formas, no puedo sino estar más que seguro de poseerlo, como toda mi engañosa vida habrá de demostrar, y creo poder confiar en él incondicionalmente también para este testimonio escrito.Por cierto, estoy decidido a proceder con sinceridad absoluta en mis anotaciones y a no regir los reproches de vanidad o desvergüenza. ¡Qué sentido y valor moral podría atribuirse, si no, a unas confesiones elaboradas desde un punto de vista que no sea el de la veracidad!

viernes, 14 de noviembre de 2014

Cuando todo así de aproximado, erróneo

MERCEDES ROFFÉ

(Buenos Aires, Argentina, 1954. Reside en EE.UU. desde 1995)

Canción de las niñas bobas
(Codex Calixtinus)

una ronda
una ronda de niñas
                        cansadas
                        desaliñadas
una ronda de niñas tristes
                     
un recreo de niñas juiciosas
                                   hacendosas
un canto de obediencia y buena
                        educación
                        buenas
                        maneras
                                 
las niñas repiten la letra
            iiiiiiiiiii
las niñas repiten la
            ooooooo        
luego unas sostienen la
            mmmmm
como el pedal de un harmonio
mientras las otras pasean
                                 
parece que les dijeron
                        que se callen  
                        que canten
                        muy bajito
                     
como en enaguas
                                 
-me gusta la libertad
                        -dice una, poniendo cara de
pájaro y abriendo mucho los brazos
                     
-a mí también
                        -dice otra
y se encierra en su cuarto
                                 
Hay dos insoportables
y su voz es más aguda
que las otras

-¿Te acuerdas de la copista?
La que derramó la tinta
sobre tu vestido

-no

una ronda
una ronda de niñas exhaustas
                                   desangradas
                                         
un recreo de sombras
deslizándose
                         en ángulo
por la pared
 ***
Ghost ópera

agua
trémolo
redoble de timbal y
agua
trémolo
gota
GONG
en el seno / cuenco del
agua
trémolo
GONG
vibración que se expande
en el espejo / cuenco / timbal del
agua
trémolo
GONG

Entonces vienen Shakespeare
y Bach
y hablan
sentados frente a frente
frente al cuenco / timbal / del agua
y la luz
como dos Budas
solemnes
hablan
y Shakespeare dice: "De la materia del sueño / somos."
"Fuga / Fuga de muerte," dice Bach.
 ***
Definiciones mayas
II.
Entonces

Antes, mucho antes
en el tiempo del que te estoy hablando
cuando era chica
cuando mi madre era chica
mi abuela
cuando la guerra
cuando la Depresión la Ley Seca
cuando el rito mozárabe bate en ordalía doble
la cátara herejía
cuando llegaron a América
cuando Erik
cuando la Tetralogía
cuando se estrena Traviata en el Colón, a sólo cinco años
del estreno en París
aproximadamente cuando
abrió Cartier y el país salía
recién de la mazorca
.............................................(¿ves...
que nada es garantía?)
Cuando todo así de aproximado, erróneo
equivocado, evocado
como las citas de Curtius durante la guerra o Borges
en su memoriosa ceguera o Paz
y tantos otros en lo ciego
.....................de su apurada ambición
o cuando
los egipcios o cuando

construyeron las pirámides
los aztecas
solían
cuando
la Capilla Sixtina o el metro
de Moscú
solían
cuando
el califa Omar o los soldados de César
destruyeron
la biblioteca de Alejandría
o Nerón Roma
o Dios

la Torre de Babel
o la hierba
el caballo de Atila
................................................(¿dónde quedó, María,
tan ardua, la flecha suspendida
como el aliento en la boca
del padre de Tristán? Siempre duele la espera,
¿no? Hasta esperar el final de una frase, un argumento, duele,
¿no?)

cuando
.............cada cual lo suyo
destruyó y hubo
destruido
o armado o hecho o fraguado o erigido

o cuando el detective va y encuentra el cuerpo y
o cuando el marido va y la ve y ve que el chico
o cuando la amiga se da cuenta y

Entonces

cuando cae
cuando la noche
cuando viene
todo lo que viene
después
todo lo que por lo general sucede en presente
histórico o no necesariamente
después de algo
sólo aparentemente conclusivo
que sin embargo se abre

jueves, 13 de noviembre de 2014

Habiendo llegado a ninguna parte

John Tranter
Tomada de johntranter.com

(Cooma, Nueva Gales del Sur, Australia, 1943)

Equilibrio

El viajero allí sentado se encorva sobre la mesa,
su mano juega con el vaso de pálido, agrio líquido.
En un rincón poco iluminado alguien toca una mandolina
y el calor vacila en la entrada.

Puede ver el ómnibus arrastrándose hacia
el desierto. Habiendo llegado a ninguna parte, 
él encuentra una porción de desesperanza como una
pistola acurrucándose en cómodo equilibrio en la mano. 


(Versión Esteban Moore)

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Como lepra del verbo

FERNANDO NOY

(Río Negro, grutas de San Antonio Oeste, Argentina, 1951)

ULTIMÁTUM

Locos
    que se dicen poetas
         fabricando libelos
           super preocupados
             por la foto de tapa

Van a presentaciones
    para embriagarse un poco
        coleccionando contactos
              que después serán sobres
            ametrallando postales
              tan absurdas como ellos

Bestias
    ansiando galardones
        rumbo al mármol infame
           de la improbable gloria

Gentuza
    plagiando lo plagiado
       para creerse creadores

En realidad
    no debería hablar de ellos
       el mal
          por sobre todo
             reclama nombradía


Incluso son legión
     admirándose enfermos entre sí
        con los otros dementes
           que también decidieron
              bautizarse poetas

Por algo proliferan
       como lepra del verbo

Poetastros
   con libros diplomados
      de matar la poesía

Una deidad por siempre inextinguible
      ajena y lejos de ellos
***
MARIO TREJO
(Buenos Aires, Argentina, 1926-2012)

ULTIMÁTUM A UN JOVEN POETA 

Que el pan sea pan y mar el mar
Basta de conjeturas
Murciélagos lunares o roedores de orquídeas
Toda palabra tiene precio
Las palabras que atacan como rayos o víboras
Y también madre
Amigo
Y alcohol y cama y mesa
Y el hijo concebido a dulces empujones
Y los hongos que provocan destellos de amor
O resplandores de muerte
Y el poeta que cae bajo las balas
Como un sol que la noche acribilla

Que el pan sea pan y mar el mar
el agua eterna
Pero la sed eterna
Para poder decir al fin:
He hallado un pan junto al mar
Los buitres sobrevolaban mi amor
He mordido una orquídea

Los buitres disputaban un cuerpo querido
He guiado camiones y dormido en aserraderos
Los buitres devoraban a mi amada
Viajé de noche sobre la arena caliente
Invoqué los nombres secretos
Conjuré un maleficio
Contuve una catástrofe
Conduje un águila a su nido
He muerto con mis muertos y estoy vivo
Cuando llegué a la ciudad
Un loco vagaba por las calles
En su mirada había un cuchillo
Le di mi mano
Lo miré
Le hablé y mi voz duró entre los astros
Éramos sólo dos sobre la tierra
Pero éramos dos sobre la tierra

La soledad se hizo añicos
La poesía palabras.

martes, 11 de noviembre de 2014

La inconcebible idea del sol

WALLACE STEVENS

(Reading, Pennsylvania, 1879 - Hartford, Connecticut, EE.UU., 1955)


Otras versiones de Notas para una ficción suprema
(Notes towards a supreme fiction)

Debe ser abstracto

I
Empieza, efebo, por percibir la idea
de esta invención, este mundo inventado,
la inconcebible idea del sol.

Debes hacerte de nuevo un hombre ignorante
y ver con ojo ignorante el sol de nuevo
y verlo claramente en la idea de sol.

Nunca supongas que una mente inventora es la fuente
de esta idea ni compongas para esa mente
un voluminoso dueño envuelto en su fuego.

Qué limpio el sol cuando visto en su idea,
lavado en la más remota limipieza de un cielo
que nos ha expulsado con nuestras imágenes....

La muerte de un dios es la muerte de todos.
Yazga el purpúreo Febo en cosecha umbría,
dormite y muera Febo en umbría otoñal,

Febo ha muerto, efebo. Pero Febo fue
un nombre para algo que nunca pudo nombrarse.
Había un proyecto para el sol y lo hay.

Hay un proyecto para el sol. El sol
no debe tener nombre, florecedor de oro, sino ser
en la dificultad de lo que él va a ser.
*
It Must Be Abstract

I
Begin, ephebe, by perceiving the idea
Of this invention, this invented world,
The inconceivable idea of the sun.

You must become an ignorant man again
And see the sun again with an ignorant eye
And see it clearly in the idea of it.

Never suppose an inventing mind as source
Of this idea nor for that mind compose
A voluminous master folded in his fire.

How clean the sun when seen in its idea,
Washed in the remotest cleanliness of a heaven
That has expelled us and our images . . .

The death of one god is the death of all.
Let purple Phoebus lie in umber harvest,
Let Phoebus slumber and die in autumn umber,

Phoebus is dead, ephebe. But Phoebus was
A name for something that never could be named.
There was a project for the sun and is.

There is a project for the sun. The sun
Must bear no name, gold flourisher, but be
In the difficulty of what it is to be.
**
Debe cambiar
VII

Después de un brillo de la luna, decimos
que no necesitamos de ningún paraíso,
que no necesitamos himno seductor alguno.

Es verdad. Esta noche las lilas magnifican
la fácil pasión, el amor siempre presto
del enamorado que tenemos dentro y aspiramos

un olor que no evoca nada, absoluto.
En plena mitad de la noche nos encontramos
con el olor purpúreo, la abundante floración.

El enamorado suspira como por la dicha accesible,
que puede al aspirar llevar dentro de sí,
poseer en su corazón, ocultar y conocido nada.

Porque la fácil pasión y el amor siempre presto
son de nuestro nacimiento terreno y de aquí y ahora
y de donde vivimos y de todas las partes en que vivimos,

como en la nube cimera de una noche-tarde de mayo,
como en el valor del hombre ignorante,
que canta según el libro, en el ardor del docto, que escribe

el libro, ardiendo en deseos de otra dicha accesible:
las fluctuaciones de la certidumbre, el cambio
de grados de percepción en la oscuridad del docto.
*
It must change

VII
After a lustre of the moon, we say
We have not the need of any paradise,
We have not the need of any seducing hymn.

It is true. Tonight the lilacs magnify
The easy passion, the ever-ready love
Of the lover that lies within us and we breathe

An odor evoking nothing, absolute.
We encounter in the dead middle of the night
The purple odor, the abundant bloom.

The lover sighs as for accessible bliss,
Which he can take within him on his breath,
Possess in his heart, conceal and nothing known.

For easy passion and ever-ready love
Are of our earthy birth and here and now
And where we live and everywhere we live,

As in the top-cloud of a May night-evening,
As in the courage of the ignorant man,
Who chants by book, in the heat of the scholar, who writes

The book, hot for another accessible bliss:
The fluctuations of certainty, the change
of degrees of perception in the scholar's dark.
**
Debe dar placer

VI
Cuando a la medianoche larga el Canónigo se fue a dormir
y las cosas normales a bostezos se hubieron hecho desaparecer,
la nada era una desnudez, un punto,

más allá del que los hechos no podían progresar como hechos.
Por consiguiente el saber del hombre concibió
una vez más las pálidas iluminaciones de la noche, el oro

por debajo, muy por debajo, de la superficie de
su ojo y audible en la montaña de
su oído, el material mismo de su mente.

De modo que él era las alas ascendientes que veía
e iba sobre ellas por los astros exteriores de las órbitas
descendiendo al lecho de las niñas, sobre el que

yacían. Entonces con enorme patética fuerza
voló directamente a la corona extrema de la noche.
La nada era una desnudez, un punto

más allá del que el pensamiento no podía progresar como pensamiento
Tenía que elegir. Pero no era una elección
entre cosas que se excluyen. No era una elección

entre, sino de. Eligió incluir las cosas
que están una en otra incluidas, el todo,
la complicada, la acumuladora armonía.
*
It Must Give Pleasure

VI
When at long midnight the Canon came to sleep
And normal things had yawned themselves away,
The nothingness was a nakedness, a point,

Beyond which fact could not progress as fact.
Thereon the learning of the man conceived
Once more night's pale illuminations, gold

Beneath, for underneath, the surface of
His eye and audible in the mountain of
His ear, the very material of his mind.

So that he was the ascending wings he saw
And moved on them in orbit's outer stars
Descending to the children's bed, on which

They lay. Forth then with huge pathetic force
Straight to the utmost crown of night he flew.
The nothingness was a nakedness, a point

Beyond which thought could not progress as thought.
He had to choose. But it was not a choice
Between excluding things. It was not a choice

Between, but of. He chose to include the things
That in each other are included, the whole,
The complicate, the amassing harmony.

Versiones: Javier Marías

lunes, 10 de noviembre de 2014

Bajo los estandartes nupciales de la luz y el decoro

PABLO NERUDA

Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto
(Parral, Chile, 1904-Santiago, Chile, 1973)

De ALTURAS DE MACCHU PICCHU 

VI
ENTONCES en la escala de la tierra he subido 
entre la atroz maraña de las selvas perdidas 
hasta ti, Macchu Picchu.
Alta ciudad de piedras escalares, 
por fin morada del que lo terrestre 
no escondió en las dormidas vestiduras. 
En ti, como dos líneas paralelas, 
la cuna del relámpago y del hombre 
se mecían en un viento de espinas.

Madre de piedra, espuma de los cóndores.

Alto arrecife de la aurora humana.

Pala perdida en la primera arena.

Ésta fue la morada, éste es el sitio:
aquí los anchos granos del maíz ascendieron 
y bajaron de nuevo como granizo rojo.

Aquí la hebra dorada salió de la vicuña 
a vestir los amores, los túmulos, las madres, 
el rey, las oraciones, los guerreros.

Aquí los pies del hombre descansaron de noche 
junto a los pies del águila, en las altas guaridas 
carniceras, y en la aurora
pisaron con los pies del trueno la niebla enrarecida, 
y tocaron las tierras y las piedras
hasta reconocerlas en la noche o la muerte.

Miro las vestiduras y las manos, 
el vestigio del agua en la oquedad sonora, 
la pared suavizada por el tacto de un rostro 
que miró con mis ojos las lámparas terrestres, 
que aceitó con mis manos las desaparecidas 
maderas: porque todo, ropaje, piel, vasijas, 
palabras, vino, panes, 
se fue, cayó a la tierra.

Y el aire entró con dedos 
de azahar sobre todos los dormidos:
mil años de aire, meses, semanas de aire, 
de viento azul, de cordillera férrea, 
que fueron como suaves huracanes de pasos 
lustrando el solitario recinto de la piedra.

VII
MUERTOS de un solo abismo, sombras de una hondonada,
la profunda, es así como al tamaño
de vuestra magnitud
vino la verdadera, la más abrasadora
muerte y desde las rocas taladradas,
desde los capiteles escarlata,
desde los acueductos escalares
os desplomasteis como en un otoño
en una sola muerte.
Hoy el aire vacío ya no llora,
ya no conoce vuestros pies de arcilla,
ya olvidó vuestros cántaros que filtraban el cielo
cuando lo derramaban los cuchillos del rayo,
y el árbol poderoso fue comido
por la niebla, y cortado por la racha.

Él sostuvo una mano que cayó de repente
desde la altura hasta el final del tiempo.
Ya no sois, manos de araña, débiles
hebras, tela enmarañada:
cuanto fuisteis cayó: costumbres, sílabas
raídas, máscaras de luz deslumbradora.

Pero una permanencia de piedra y de palabra:
la ciudad como un vaso se levantó en las manos
de todos, vivos, muertos, callados, sostenidos
de tanta muerte, un muro, de tanta vida un golpe
de pétalos de piedra: la rosa permanente, la morada:
este arrecife andino de colonias glaciales.

Cuando la mano de color de arcilla
se convirtió en arcilla, y cuando los pequeños párpados se cerraron
llenos de ásperos muros, poblados de castillos,
y cuando todo el hombre se enredó en su agujero,
quedó la exactitud enarbolada:
el alto sitio de la aurora humana:
la más alta vasija que contuvo el silencio:
una vida de piedra después de tantas vidas.

X
PIEDRA en la piedra, el hombre, dónde estuvo?
Aire en el aire, el hombre, dónde estuvo?
Tiempo en el tiempo, el hombre, dónde estuvo?
Fuiste también el pedacito roto
de hombre inconcluso, de águila vacía
que por las calles de hoy, que por las huellas,
que por las hojas del otoño muerto
va machacando el alma hasta la tumba?
La pobre mano, el pie, la pobre vida...
Los días de la luz deshilachada
en ti, como la lluvia
sobre las banderillas de la fiesta,
dieron pétalo a pétalo de su alimento oscuro
en la boca vacía?

Hambre, coral del hombre,
hambre, planta secreta, raíz de los leñadores,
hambre, subió tu raya de arrecife
hasta estas altas torres desprendidas?

Yo te interrogo, sal de los caminos,
muéstrame la cuchara, déjame, arquitectura,
roer con un palito los estambres de piedra,
subir todos los escalones del aire hasta el vacío,
rascar la entraña hasta tocar el hombre.

Macchu Picchu, pusiste
piedra en la piedra, y en la base, harapos?
Carbón sobre carbón, y en el fondo la lágrima?
Fuego en el oro, y en él, temblando el rojo
goterón de la sangre?
Devuélveme el esclavo que enterraste!
Sacude de las tierras el pan duro
del miserable, muéstrame los vestidos
del siervo y su ventana.
Dime cómo durmió cuando vivía.
Dime si fue su sueño
ronco, entreabierto, como un hoyo negro
hecho por la fatiga sobre el muro.
El muro, el muro! Si sobre su sueño
gravitó cada piso de piedra, y si cayó bajo ella
como bajo una luna, con el sueño!
Antigua América, novia sumergida,
también tus dedos,
al salir de la selva hacia el alto vacío de los dioses,
bajo los estandartes nupciales de la luz y el decoro,
mezclándose al trueno de los tambores y de las lanzas,
también, también tus dedos,
los que la rosa abstracta y la línea del frío, los
que el pecho sangriento del nuevo cereal trasladaron
hasta la tela de materia radiante, hasta las duras cavidades,
también, también, América enterrada, guardaste en lo más bajo
en el amargo intestino, como un águila, el hambre?

De Canto general.  México, Talleres Gráficos de la Nación, 1950.
**
Cuando pasé por el Alto Perú fui al Cuzco, ascendí a Macchu Picchu.
Hacía tiempo que yo había regresado de la India, de la China, pero Macchu Picchu es aún más grandioso.
Todas las civilizaciones de los manuales de Historia nos hablaban de Asiria, de los arios y de los persas y de sus colosales construcciones.
Después de ver las ruinas de Macchu Picchu, las culturas fabulosas de la antigüedad me parecieron de cartón piedra, de papier maché.
La India misma me pareció minúscula, pintarrajeada, banal, feria popular de dioses, frente a la solemnidad altanera de las abandonadas torres incásicas.
Ya no pude segregarme de aquellas construcciones. Comprendía que si pisábamos la misma tierra hereditaria, teníamos algo que ver con aquellos altos esfuerzos de la comunidad americana, que no podíamos ignorarlos, que nuestro desconocimiento o silencio era no sólo un crimen, sino la continuación de una derrota.
El cosmopolitismo aristocrático nos había llevado a reverenciar el pasado de los pueblos más lejanos y nos había puesto una venda en los ojos para no descubrir nuestros propios tesoros.

Pensé muchas cosas a partir de mi visita al Cuzco. Pensé en el antiguo hombre americano. Vi sus antiguas luchas enlazadas con las luchas actuales.
Allí comenzó a germinar mi idea de un Canto General americano. Antes había persistido en mí la idea de un canto general de Chile, a manera de crónica. Aquella visita cambió la perspectiva. Ahora veía a América entera desde las alturas de Macchu Picchu. Este fue el título del primer poema con mi nueva concepción.

Fui precisando lo que nos era necesario. Tenía que ser un poema extraordinariamente local, parcial. Debía tener una coordinación entrecortada, como nuestra geografía. La tierra debía estar invariablemente presente.

Escribí mucho tiempo más tarde este poema de Macchu Picchu. Como es la preparación de una nueva etapa de mi estilo y de una nueva preocupación en mis propósitos, este poema salió demasiado impregnado de mí mismo. El comienzo es una serie de recuerdos autobiográficos. También quise tocar allí por última vez el tema de la muerte. En la soledad de las ruinas la muerte no puede apartarse de los pensamientos.
Escribí Macchu Picchu en la Isla Negra, frente al mar.
                                                                                                      Pablo Neruda

domingo, 9 de noviembre de 2014

El borracho quisiera una mujer borracha

Cesare Pavese 
(Santo Stefano Belbo, 1908-Turín, Italia, 1950)


"Todo el problema de la vida es éste: cómo romper la propia soledad, cómo comunicarse con otros."
Cesare Pavese


Disciplina

Los trabajos comienzan al alba. Pero nosotros comenzamos
un poco antes del alba a encontrarnos a nosotros mismos
en la gente que va por la calle. Cada uno recuerda
que está solo y tiene sueño, descubriendo los raros
transeúntes - cada cual fantaseando a solas,
porque sabe que al alba abrirá bien los ojos.
Cuando llega la mañana nos encuentra estupefactos
mirando el trabajo que ahora comienza.
Pero no estamos más solos y nadie tiene sueño
y pensamos con calma los pensamientos del día
hasta sonreír. En el sol que regresa
estamos todos convencidos. Pero a veces un pensamiento
menos claro -una sonrisa burlona- nos toma de improviso
y volvemos a mirar como antes de que saliera el sol.
La ciudad clara asiste a los trabajos y a las sonrisas burlonas.
Nada puede temer la mañana. Todo
puede suceder y basta alzar la cabeza
del trabajo y mirar. Muchachos fugitivos
que no hacen todavía nada caminan por la calle
y alguno hasta corre. Las hojas de las avenidas
arrojan sombra sobre la calle y solo falta la hierba
entre las casas que asisten inmóviles. Muchos
en la orilla del río se desvisten al sol.
La ciudad nos permite alzar la cabeza
para pensarlo, y sabe bien que después la inclinamos.

Versión de J. Aulicino
**
Disciplina antigua
Los borrachos no saben hablar a las mujeres
y se han dispersado; nadie les quiere.
Van despacio por la calle, la calle y los faroles
no tienen fin. Alguno da paseos más largos:
pero nada hay que temer, al día siguiente regresan a
casa.
El borracho que se dispersa se imagina con mujeres
-los faroles son siempre los mismos y las mujeres,
por la noche,
son siempre las mismas-; ninguna le escucha.
El borracho argumenta y las mujeres no quieren.
Estas mujeres que ríen son el tema de su plática:
¿por qué ríen tanto las mujeres o gritan, si lloran?
El borracho quisiera una mujer borracha
que escuchase sumisa. Pero éstas le ensordecen:
“Para tener un hijo, debes pasar por nosotras”
El borracho se abraza a un compañero borracho,
que esta noche es su hijo, no nacido de aquellas.
¿Cómo una mujercita que llora y chilla
podría hacerle un hijo compañero? Si el otro está
ebrio,
en su andar bamboleante ni se acuerda de las
mujeres
y los dos avanzan en paz. El hijito que importa
no ha nacido de mujer -también él
sería una mujer. Él anda con el padre y discute:
los faroles le duran toda la noche.


Versión s/d
**
Imagen: Mark Rothko

sábado, 8 de noviembre de 2014

Estoy sin pasado, con un futuro excesivo

MARTÍN ADÁN

Seud. de Rafael de la Fuente Benavides
(Perú, 1908-1985)

Gira

a noventa kilómetros por hora
en el espejo de la mañana atrasada
las vaquitas de ojos de viento y el tul morado
de usted señora no me convence los ojos

una chimenea anarquista arenga a los campos campesinos
la humarada prende un lenin bastante sincero
un camino marxista sindica a los chopos
y usted señora con su tul morado condal absurda

los campos abren la boca como una O
el teléfono de una sirena urge al destino
las vaquitas de ojos de ileana leen el diario de la mañana
y usted señora con su tul morado no sé qué me parece
la estación comisaria va a detener a usted señora
y va a fusilar en usted a la gran duquesa anastasia
y sería una pena que se nos frustara la gira
ahora que el hotel nos guiña todas sus ventanas
y usted señora con su tul morado sin pasaporte
**
Hotel

En un sabor romántico de naranja de enero,
en un dulzor de valse ácido todavía,
en el cesto de mimbre del verano frutero,
en yerbas de artificio, en pelusas de día...

-Gran hotel en arena. -Salmones sin dinero
exigen en los bares su trago de alegría.
Precipitadamente, registro del lucero.
Venus, aventurera, se da a la policía.

-El peligro venéreo de la estrella madama
en aderezos falsos, en quimono, en la cama...
-Dos quepís se la llevan de las manos, sonoras.

Cucharillas de plomo frustran la luz perfecta,
la Suzanne de a mi lado se pone azul, abyecta,
y anclan en mi jarabe las barcas pescadoras.
**
La rosa
A Enrique Peña

Pura rosa de teoría...
olor y color mental,
forma de melancolía...

Un ánima ajena mía,
deshacía y rehacía
nulo proyecto espiral.

Pura rosa de teoría,
olor y color mental,
forma de melancolía...

Mi rosa de pensamiento 
en el espacio real.

Todo, todo fue un momento.

En el vaso de cristal,
cuerpo de la luz, había
la materia de lo ideal.

Pura rosa de teoría,
olor y color mental,
forma de melancolía...

El alma que sostenía
el divino movimiento,
situaba en el mundo, tento,
la creatura nadía.

Intimo tiempo cundía.

Fue un ánima ajena mía,
traspasando su deseo;
quien en la rosa que veo
vio la que no se veía.

Un ánima ajena mía,
en un vaso de cristal,
plenaba, a la luz vacía,
de olor y color mental,
forma de melancolía.

Pura rosa de teoría...

En la angustia, todavía,
claro incolor espiral.

Era la rosa absoluta
en la rosa resoluta.

Sensos miserandos pía-
mente cesaban. Rosal
de espíritu se sabía.

¡Ah, la rosa material!...
**
La piedra absoluta

Oído...
Y límite, absoluto, en el Espacio...
Oreja que escuchas y no respondes...


Poesía se está de fuera:
Poesía es una quimera
Que oye ya a la vez y al dios.
Poesía no dice nada:
Poesía se está callada,
Escuchando a su propia voz.

Como se va vida,
O como crece pelo de cadáver,
Estás tú, piedra eviternísima, piedra ilusa,
Entre las cosas reales.
Eternidad haraposa,
Firmeza sin edades,
Y un cordero de debajo que bebe el agua,
Y los cielos infinitos y con hambre...
Todo lo humano lo vi en ti,
Bestia mía y lejana, abiertas las fauces...
Todo de acto cumplido,
Y acezante...

Para cuando te estés muerto todavía,
Yo Mismo, eres la Muerte.
Eres yo mismo alguna vez
Entre las veces,
Entre las cosas,
Entre los quienes...
Pero tú, piedra enquistada,
¿Quién eres?
¿A qué voy en soledad?
¿A quién voy entre los seres?
¿A qué tiempo, a qué futuro
Iré con mis pies y mis desdenes
Y con mis piedras recónditas,
Yo Mismo, nube de mí mismo, celeste?

La Desesperación es una playa,
Sábelo, recóndita, alta piedra.
La Desesperación está contigo
Como tu piel o la miel de la abeja.
La Desesperación es un cielo
O una hembra o una piedra o una yedra.
La Desesperación no tiene otro
Límite que tu invocarla a ciegas.
La Desesperación está delante
De ti ahora: ahora es nueva,
Con sus monstruos invisibles de siempre
Y sus abiseles de fuera;
Con sus demonios de debajo, verdes,
Y con su cumbre, desierta.
Entre oleaje de roca, a ti llegué,
Muerto y vivo, con mortaja de yerba.
Y las necesidades y las luces,
De las que no te acuerdas;
Y las libertades emparedadas
Sobre las yerbas,
Que no atinan a irse en cualquier espacio,
Tu finito absurdo de almas circunflejas;
Y el ser que nunca será todavía;
Y el jamás, incorporado, de antes y después, que aceza;
Y los puntos y las comas,
Y los cielos y las aguas y las piedras...
Sí, tú eres tú mismo,
Yo alguno, yo cualquiera...

¿Y no descenderás hasta la rosa
Que me está como invisible, ajena?...
¿A dónde determinan ello y dicho,
Muda Piedra?
¿A dónde está lo que procuro
En simún de caricias y blasfemias,
Desdentadas las uñas, loco el pelo,
Pata de lagartija mi conciencia?
¿Y no descenderás y serás
La rosa una y cualquiera,
La que yo me imagino si la toco
Y es otra allá hasta trocarse en piedra?
Piedra de ansia sin flor alguna,
Piedra pura y siniestra...

¡No, no, detén el Tiempo, Tiempo Mío!
¡Estáte a la piedra!
¡A dónde crees que perecerás el último,
¡A dónde el alma eventual ya no sepa!
¡A dónde creeré si no supiere,
Entre otras rocas y yerbas!...
¡Cuánto de reales sin mí mismo!...
¡Este día cuánto me quema!
¡No, no, detén el tiempo, Tiempo!
¡Déjalo si dejas!
¡Que estoy entre la piedra sin sentido,
Mirando arriba por las cosas ciertas!
Y todo de tiempo cae al Mundo
Sobre mi cabeza.

Entre las voces voy,
Sobre mi sombra.
Entre las veces voy,
Sola mi hora.
Y así, voy, yo solo,
No se dónde, de adónde, entre roca,
Por entre roca pulida, ajena,
Torva...

¡Si será la muerte
Que no se conozca,
En su demasía
Y su deshora!...

¡Vacía
La densidad extrema, asentada en flora!...
¿Nada era antes ni después
De la piedra que flota?

Cállate, Yo Mismo,
Que todo ya te estorba,
Sobre el agua que fuga,
Bajo la luz que azota...

Así, eres, monstruo que soy,
De las líneas inmensas encerradas
Todo te es indiferente,
Como a mí... el agua, el ala...
Que todo va pasando con mi sangre,
Todo mi alma...
Ese cirro que me soy,
Ese espíritu que me agarra,
Y la piedra que me pregunta,
Y el saber que se me abalanza...
Y yo, lejos de ti,
Yo, piedra humana
Del no sé hasta cuándo ni por qué,
¡Verticalidad substanciada,
Ante tus horizontes mortales,
Uno sobre otro, como en mi vida de ansia!...
Todo vacío como es todo
Si algún mío toca y ama.

Simple como tu piedra
Espíritu eres.
Pasa el agua,
Y tú arriba te sostienes.
Pasa el cielo,
Y tú ahondas y a tu sentido floreces.
Y pasan los otros
Y sus mujeres.
Pero tú, piedra de que soy,
Estás desnuda, exacta, sin qués ni quiénes,
Lista al tacto e impenetrable,
Sin una sola flor de verde.

Sí, es así. Todo es de nuevo
Y eterno. No lo recuerdes.
Estáte dentro de tu piedra
Como que no eres.

Pero estás solo entre los todos.
Y se abre la rosa, allá debajo
Y se abre la piedra arriba
Y tú te estás debajo de mi llanto.
Todo es de elemental
Y de exacto,
Hasta los mismos ojos
Y las mismas manos
Nada será después del instante,
Si es el acto.
Caerán otras piedras repulidas
Desde los cielos altos,
Y subirán las aguas hediondas,
Y será el Humano,
Pero tú, Piedra Mía,
Serás mi labor y mi descanso.

¡Sí, sí, escucha al viento!
¡Viene de lo más hondo de ti mismo!
¡Mama de piedra como tú mamaste,
Algún yo írrito!
¡Vino de bruces sobre esperanzas,
Y se está, sólido, todo de ser,
Todo de números incompletos,
Todo de seres sin sino!
Escúchalo todo.
¡Escucha al viento detenido!

No, Alegría,
No es la hora,
Aquella hora del espacio
Aquella hora remota,
Cuando una mano removió la tierra
Y obró la roca,
La roca relabrada y altísima
Que te sume en su vientre sin recoba.
No, Alegría. Se hizo tarde,
Tarde y piedra, piedra honda,
¡Piedra lejana de la mano,
Precisa figura de deshora!...

Toda descubierta,
Y toda sombra...
Toda al tacto,
Y toda recóndita...

No, Alegría, que en ti yace
El hueso del pensar, hueso de boca,
Hueso de mano, hueso mío,
Hueso de sobra...

Cualquier palabra, sí, cualquier palabra
Hace la cosa.
Sí, los grandes jardines,
Y en ellos una sola rosa...

Todo el ser cabal,
Toda la ironía y el amor y la carroña,
Todo está, piedra ideada,
En la palabra más remota.

Labrará otra mano y será en vano,
Nada es sino distancia y cosa,
La que te llevas, Yo Mismo,
A tus túes sin cimiento ni sombra.

Todo es verdad, porque tú eres tú,
Yo Mismo, pie alguno, pie de ahora,
Pie de tiempo duro, pie eterno,
Pie sobre la rosa...

No, no te nombro
Piedra: estás allí y allá, infinita.
Me sobrecoges y me sustentas,
Que soy de tuyo, que eres alma mía.

Si te toco una vez y huye el ángel
Circunstancial, de la angelería
Y humano y piedra somos uno
Otra vez de las veces írritas,
Cuando la mano como serojo cae
Y se ciega de cielo la pupila,
Y tú estás, simplemente,
Repulida,
La lección de tragedia, que no saben
Los cóndores ni las sabandijas.

Dime, Yo Mismo, la palabra. Dime
El nombre de la flor y de su suelo.
Dímelo alto entre roquedal que soy,
Que acá abajo asorda silencio.
No, Yo Mismo, no
Ninguno es muerto.
Abre el puño, y sentirás
El otro aliento.
Pisa con tu pie, y estarás
Entero y firme sobre misterio.
Todo es vida eterna,
Hasta tu vivido tiempo,
Hasta los dioses que creaste,
Hasta el agua que fluye de dentro...
Pero dime la palabra,
La del secreto.

Así es la tarde, así es.
El azul va ennegreciéndose.
La noche, una noche,
De lo más hondo de ti emerge.
Y nada es el verso
Ni el verde.
Entre piedra exacta,
Ninguno puede.
Todo está abajo o está arriba,
Sujeto de quiénes,
Yo Mismo. Precipitarse.
¿Por qué, si es la Muerte!...
No sabes nada, y de esto vives,
Por que no lo comprendes.
Vivir es un dolor, no una ansia,
Un agarrar de quereres.

¡Tan distante de todo...
Tan simplísimo como es lo verdadero,
De verdad indubitable,
De verdad de muerto!
¡Allá, de una sola forma
Y de un solo sujeto!...
¡Allá, lejana
Como es lo cierto,
Sobre el ojo que crece
Como liquen sobre el oso!... ¡Creo,
Sí, creeré entre la primavera!
¡Sí, creeré sin término
Que no sea el tuyo, roca mía,
Límite de mi sueño!

¡Sí, sí, ven a los sueños, ven de veras,
Roca supina y árida,
La que hicieron mis manos un día,
Y ya me falta.
La que vi de lejos
Y todavía me espanta,
Toda de muerte,
Toda de grada!
¡Toda de innecesario y absoluto,
Vacía como la verdadera alma!...
¡Toda de estar tremendo,
Como es el ser que me embriaga!...
¿Dónde el cactus, que vive
Como vivo, Piedra Abstracta!...

La Desesperación está contigo
Como tu abrigo. Si sacas la mano,
Te helará la piedra cualquiera,
Y la Piedra se estará, sin embargo.
Compréndelo, Yo Mismo:
Eres humano,
Divino que eres
Y sujeto al calendario;
Y buceando entre prójimos;
Y tú, otro y exacto,
Con los mares cayéndote
De los labios, y tú vivo,
Y tú en playa pensando.
Sí, díselo a la roca que te remira
Desde antes que nacieras humano.

Sí, Poesía, tú llegaste
Tan de encuentro,
Que no se dónde te hallé,
Y eras un monumento.
Algo distinto de lo otro,
Algo que era un recuerdo...
Algo de ser entre una roca y otra,
Pulida de mi sentimiento,
Desarmada, sin nada que la asista
En el aventarse de los tiempos
Con tu rictus impenetrable,
Poesía enclaustrada, mano y dedo.

Todo vacío.
Lo sé, que toco
El no tocar. ¡Estoy tan defuera
De todo!...
¡Ante una piedra impalpable,
Y bajo dioses de chorro!...
¡Bajo dioses distintos y contrarios y humanísimos,
Ante una piedra de esbozo!...

¡Qué tremendo, Yo Mismo,...
Tú, que te atreves con tus ojos!...
¡Cuánto ser muerto e inmortal,
Listo al paso de su fondo!...
¡Cuánto ser, cuánto ser,
Piedra mía, de ahogo!...

Sí, Alma mía, así soy todo.
Así soy.
Así, ante las creaturas sin imagen
Y sin no.
Así entre la yerba extraordinaria
Que no acierta a dar flor...
¡Así entre las calles infinitas
Que no son!...
¡Así entre los seres superfluos,
Que es el hoy!...
¡Piedra maldita,
La que me mató!...

¡Dilo, Alma, a tu ser! ¡Dile lo último!
¡Amaste claros grises, y tocaste!
¡Nada es después del beso,
Sino la carne!
¡Y ese hueso terrible que te lleva
A no sé dónde de los ceños graves!...
¡Ay, cuándo moriré, La Muerte Mía,
Tan innata y distante,
Honda entre muertes de debajo
Y, de debajo, aires!

Y bajo la alegría sin orilla,
Estaba yo con mi arena.
Era una roca como tú, La Roca,
La de mi fatiga y pena.
Yo te labré la sola,
Yo te labré la perfecta.
No sé cuándo, no sé...
Ante la obra sobra la sorpresa.
¡Cuánta mano tenía yo, Mi Roca,
Cuánta mano increíblemente experta!
¡Cuánta mano de cielo!...
¡Cuánta mano de tierra!...

¡Déjame los sueños,
Déjame los sinembargos!
¡Eres eterno, y has de ir un día,
Entre los pensamientos y los algos,
Entre eternidades sin objetos,
Que te remiran como madres sin manos!...

Todo distante...

Todo extraño...

Todo perfecto...

Y raro...
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char