sábado, 5 de septiembre de 2015

Una manera de entender

RAÚL GUSTAVO AGUIRRE

(Buenos Aires; Argentina, 1927- Olivos, provincia de Buenos Aires, 1983)

DE PRONTO SOMOS DOS...

De pronto somos dos
para inventar un astro
como nunca fue un astro.
Yo, la que tiene manos
para tus manos, dedo
por dedo te acompaño
Yo no soy todos los caminos:
apenas un camino,
una manera de entender.
Amanezco a tu lado
para que ya no busques
aquello que no existe.
Oh, tócame, compréndeme,
existo, soy real,
apoya en mí tu boca:
calla, tiembla, descansa.

viernes, 4 de septiembre de 2015

La respiración es un espejo empañado por las palabras

MARK STRAND

(Isla Prince Edward, Canadá, 1934-Nueva York, 2014)

Respiración

Cuando los veas
deciles que todavía estoy acá,
que estoy parado en un pie mientras el otro sueña,
que este es el único modo,
que las mentiras que les digo son distintas
de las que me digo a mí,
que por estar acá y más allá
me estoy haciendo horizonte,
que como el sol que sale y se pone, conozco mi lugar,
que la respiración es lo que me salva,
que hasta las sílabas forzadas del rechazo son respiración,
que si el cuerpo es un ataúd también es un armario de la respiración,
que la respiración es un espejo empañado por las palabras,
que es todo lo que sobrevive al grito de ayuda
cuando entra en el oído del extraño
y permanece mucho después de que el mundo se fue,
que la respiración es el volver a empezar, que a partir de ella
cae toda resistencia, como cae de la vida
el significado, o la oscuridad después de la luz,
que la respiración es lo que les regalo cuando les mando mi amor.

Versión de Sandra Toro.
**
BREATH
When you see them
Tell them I am still here,
that I stand on one leg while the other one dreams,
that this is the only way,

that the lies I tell them are different
from the lies I tell myself,
that by being both here and beyond
I am becomng a horizon,

That as the sun rises and sets I know my place,
That breath is what saves me,
That even the forced syllables of decline are breath,
That if the body is a coffin it is also a closet of breath,

That breath is a mirror clouded by words,
That breath is all that survives the cry for help
At is enters the stranger’s ear
And stays long after the word is gone,

That breath is the beginning again, that from it
All resistance falls away, as meaning falls
Away from life, or darkness fall from light,
That breath is what I give them when I send my love.

jueves, 3 de septiembre de 2015

¿Qué es la vida?

LILIANA LUKIN

(Buenos Aires, Argentina, 1951)


De El amor del lobo. Poemas del cordero                                        (Fragmento)

¿Qué es la vida? Te lo diré. Cuando nace el hombre, elige uno de los tres caminos vitales, aparte de los cuales no existen otros: si vas a la derecha, los lobos te comerán; si vas a la izquierda, tú mismo comerás a los lobos; si vas recto, te comerás a ti mismo.                                                                                     Peter Esterházi


1-
El amor del lobo por el cordero es
una herramienta que sangra en
la comprensión de lo que no
se comprende del amor ni del lobo,
en lo que queda desgarrado del cordero.


2-
En lo que no se comprende del lobo,
en lo que del cordero hay desconocido,
avanza la conjetura sobre la naturaleza
del amor que el cordero tiene por
el amor del lobo hacia el cordero.

7-
El amor del lobo tiene
tacto: la vista, el gusto y el olfato
son su matriz, pero con
el cordero tiene tacto,
teme su temor de él.

8-
El cordero sabe que es la metáfora
de otra cosa, que el lobo es
la metáfora de otra cosa: comienza
con palabras como amor, y termina
con la muerte de alguna pasión colectiva.

De Ensayo Sobre El Poder. Wolkowicz Editores, 2015

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Olvidan que esto no es la vida

WISLAWA SZYMBORSKA

(Kórnik, Polonia, 1923-2012) 

LA ALEGRÍA DE ESCRIBIR 

¿A dónde corre, a través del bosque escrito, esta
cierva escrita?
¿A beber del agua escrita
que copiará su hocico como papel carbón?
¿Por qué levanta la cabeza, habrá oído algo?
Apoyada en cuatro patas prestadas por la verdad
por debajo de mis dedos aguza los oídos.
Silencio, esta palabra también susurra sobre el papel
y retira
las ramas causadas por la palabra "bosque".

Sobre la hoja blanca acechan para saltar
letras que pueden combinarse mal,
frases que acosan
y ante las cuales no habrá salvación.

Hay en una gota de tinta una reserva considerable
de cazadores que apuntan, con un ojo entrecerrado,
preparados para bajar por la empinada pluma,
para cercar a la cierva, dispuestos a disparar.

Olvidan que esto no es la vida.
Aquí rigen otras leyes, negro sobre blanco.
Un abrir y cerrar de ojos durará tanto como yo desee,
permitirá ser dividido en pequeñas eternidades,
llenas de balas detenidas al vuelo.
Si lo ordeno, nunca sucederá nada aquí.
En contra de mi voluntad no caerá ni una hoja
ni se doblará una brizna de hierba bajo el peso de una pezuña.

¿Existe, pues, un mundo
sobre el que tengo un dominio absoluto?
¿Un tiempo que ato con cadenas de signos?
¿Una existencia infinita a mis órdenes?

La alegría de escribir.
La posibilidad de hacer perdurar.
La venganza de una mano mortal.

martes, 1 de septiembre de 2015

La casa en obra

Clara Muschietti
Tomada de youtube.com

(Buenos Aires, Argentina, 1978)

El llanto de un animal no me deja
se filtra desde algún departamento vecino
miro el monitor, paso una y otra vez las imágenes
prácticamente iguales, una cara de mujer madura
la diferencia es una mueca casi imperceptible
el llanto del animal es más fuerte
me asomo al pulmón del edificio y no se ve nada
se escucha el llanto agudo
vuelvo a mi silla y miro la cara
paso las fotos de nuevo y no me doy cuenta
si es mejor que sonría apenas
me paro, me estiro y el llanto del animal marca el ritmo
miro la cara desde donde estoy
qué raro, desde lejos cambia, la mirada parece amenazante
vuelvo a la silla, perdí el rumbo del día número 7 del mes número 6
no almorcé y ya es tarde para hacerlo, tendré que asumir que este día
tendrá una comida menos
y un factor externo clavado en el centro,
vuelvo al pulmón
me asomo
el viento me confunde, no sé ni siquiera
desde qué lado viene el llanto
alguien grita que callen al animal
el animal deja de llorar durante unos segundos y aúlla con fuerza
suena el teléfono, atiendo
mi madre me pregunta cómo estoy y se horroriza por el llanto
propone que hablemos después, corta
antes dice: pobre animal y no sé qué del mundo
cierro los ojos y la cara de la mujer aparece intacta en mi memoria,
ya está, ya es parte de lo que voy a recordar
me siento al borde del pulmón
acompaño al animal, pienso si estará atrapado,
sintiendo dolor físico o simplemente solo
suena el teléfono de nuevo pero no atiendo
voy a la cocina, enciendo la hornalla
miro el fuego, el animal deja de llorar de golpe
apago y me arrepiento
que venga un resplandor, que venga ahora,
pasan las horas y a veces
es difícil organizarse.

Tomado de deloquenoapareceenlasencuestas2.blogspot.com.ar
**
1

Ese caballo fracturado en el medio del campo, rodeado de otros caballos que perciben la imposibilidad de movimiento, pero no pueden hacer nada.
**
9

La casa en obra. El baño y la cocina sin artefactos, sin pisos. Dos agujeros grises. Hay personas que no nacimos para ver el proceso de las cosas.
**
14

Cuando algo importante se cae, se vuelve a caer todo lo importante que se cayó en el pasado.
**

La flecha del corazón
 es pequeña pero inamovible.
 Ya está,
 todo lo que hago es a conciencia
 y está lastimado.
**

Los aeropuertos lejanos, extranjeros, me hacen sentir que la vida está en pausa, que no hay peligro, que no importa bien adónde se esté, que no importa bien cómo se esté, que no importa tener. Que absolutamente todo se termina, y que eso es saludable.

De Podría llevar cierto tiempo, Bajo la Luna, Buenos Aires, 2015.




lunes, 31 de agosto de 2015

Un Cristo bichito de humedad asustado

JUAN SALVI

(Arrecifes, Buenos Aires, Argentina, s/d)

EN LA PENUMBRA

I
y mientras caminaba
hacia el reclinatorio
creía volar
pasos en el aire -liviano de todo pecado
y Jesús ya no tendría que bajar
triste
la cabeza
podrían reír juntos, hablar, hacer bromas
sólo que caminaba en el aire
y tenía nueve años
y pronto volvería a caer

II
la orden era no masticar
el cuerpo se iría diluyendo en la boca
pegándose de una manera molesta contra el paladar
tan sólo un movimiento
con el índice salvador
no masticar   aguantar en silencio
casi conmovido
no masticar   hacer una bolita
un Cristo bichito de humedad asustado
y luego tragarlo   tragarlo
esa era la orden

III 
años después
en la soledad de esa capilla
escuchó a una voz preguntar
"que haré
  arrancado de mi cruz
  y entregado al sueño hambriento de los lobos"
**
AMORES

Usted juan
estúpidamente se enamora
sube hasta Lo Alto
contempla allí
la imagen de su Amada
(una imagen muy helada por cierto)
luego desciende
visiblemente decepcionado
a estos infiernos terrenales
donde perfora la tela de avión
de las alas de su ángel guardián
es decir penetra dulce y pacientemente
en su amada.
**

Acurrucado
desde un rincón
los miraba.

Ellos, los Sabios,
conversaban
en términos complicadísimos.

De pronto
se levantó y les dijo:

"Perdón, mi mal se llama hambre".

Publicado en la Hoja de Poesía Nº 2 de Vivir la Esencia, Junio de 1979, realizada en el mimeógrafo del Colegio Nacional de Mercedes. Tomado del blog argensubte.
**
CUESTIÓN

¿A qué fijar ella sus ojos en
  triste gato de uñas alquiladas?

Su caso es peor:
puede vivir sin ser amado,
pero las palabras,
    las palabras necesitan amor.
**
EL REGRESO

Voy a entrar.

Sobre la puerta casi cruz,
dejaré mis fotografías.

Buen día, padre.
Buen día, madre.

He venido de blanco,
para alegrarlos.
*
Tomados de su blog rarosyencendidos.blogspot.com.ar

domingo, 30 de agosto de 2015

El principio o el fin; similar suerte






SALVATORE QUASIMODO 
(Italia, 1901-1968)

QUIZÁS EL CORAZÓN

Se hundirá el olor acre de los tilos
en la noche de lluvia. Será vano
el tiempo de la dicha, su furor,
su mordisco de rayo que explosiona.
Apenas queda abierta la indolencia,
el recuerdo de un gesto, de una sílaba,
pero como de un vuelo lento de aves
entre vanos de niebla. Y aún aguardas
no sé qué cosa, mi extraviada; acaso
una hora que decida, que recuerde
el principio o el fin; similar suerte,
ya. Aquí negro el humo de los incendios
seca aún la garganta. Si puedes,
olvídate de aquel sabor de azufre
y el pavor. Las palabras nos fatigan,
rebrotan de una lapidada agua;
quizás nos quede el corazón, quizás.

Versión de Carlos Germán Belli 
**
 FORSE IL CUORE

Sprofonderà l’odore acre dei tigli
nella notte di pioggia. Sarà vano
Il tempo della gioia, la sua furia,
quel suo morso di fulmine che schianta.
Rimane appena aperta l’indolenza,
il ricordo di un gesto, d’una sillaba,
ma come d’un volo lento d’uccelli
fra vapori di nebbia. E ancora attendi,
non so che cosa, mia sperduta; forse
un’ora che decida, che richiami
il principio o la fine: uguale sorte,
ormai. Qui nero il fumo degli incendi
secca ancora la gola. Se lo puoi,
dimentica quel sapore di zolfo
e la paura. Le parole ci stancano,
risalgono da un’acqua lapidata;
forse il cuore ci resta, forse il cuore.

sábado, 29 de agosto de 2015

El corazón encuentra en su desgracia su propio consuelo

Janet Frame 
Janet Paterson Marco Clutha- 
(Dunedin, Nueva Zelanda, 1924-2004)

“Encontré mi primer lugar cuando tenía tres años. Es un recuerdo tan profundo en mi memoria que siempre y nunca cambia. Me fui sola al camino polvoriento.”

“He aprendido a vivir en contacto con el Tiempo, a que los momentos encajen en costuras limpias, no desiguales; a evitar los momentos deshilachados. Es un arte, es decir, una necesidad; ¿no os parece? Incluso para aquellos que no son un pájaro migratorio como yo…./La restricción de los placeres y los peligros de solaparse una misma, oscureciendo cada momento señalado, ha sido reemplazada por el paisaje perfecto, más allá del Tiempo, que obtiene una cuando es quien confecciona a medida sus momentos y necesidades para que encajen”.

Hacia otro verano. Seix Barral Biblioteca Formentor, 2009
**
[...] Y las palabras de Londres me fascinaban, los montones de periódicos y revistas, las hojas de propaganda en los escaparates de los estancos y tiendas de periódicos, los nombres de los autobuses,  letreros de las calles, los letreros luminosos de propaganda, los menús escritos con tiza  sobre una pizarra en la puerta de las humildes cafeterías del servicio de transporte, bistec gigante y dos verduras, pastel de carne y patatas, los carteles de la estación de metro y las inscripciones de los lavabos públicos y de los túneles de las carreteras, la infinidad de librerías y bibliotecas. Jamás había tenido tantas oportunidades de leer en público [...]
**
Todos los escritores – todos los seres – son exiliados de hecho. La certidumbre sobre vivir es que se trata de una sucesión de expulsiones de lo que sea que arrastre la fuerza de la vida… Todos los escritores son exiliados donde quiera que vivan y su trabajo es un viaje de toda la vida hacia la tierra perdida…
**
“Ellos piensan que voy a ser maestra, pero voy a ser poeta.
En cuota de miedo, cada electro equivale a una ejecución.
Comprendí que era soñadora porque la realidad aparecía tan sórdida y baldía”.
 *
Un escritor debe pararse en la roca de su ser y su juicio o ser arrastrado por las olas o hundirse en la tierra suelta: debe haber un lugar inviolable donde sus elecciones y decisiones, así sean imperfectas, sean las del propio escritor, donde esa decisión sea tan individual y solitaria como el nacimiento o la muerte.

 De Un ángel en mi mesa (1984)
***
AMIGOS QUE MUEREN LEJOS...

Amigos que mueren lejos
Amigos siempre medidos en bloques de distancia
Y entre medio el cemento del amor
Poroso a las lágrimas y las gotas que salpica el mar
¡Qué enorme el océano Pacífico!
Qué pesada distancia sin milagros para ser caminada,
Un sueño que se hunde lento, una memoria submarina.
Sue, intocada ahora por la tormenta
Es fácil alcanzarte
Un momento angelical más allá,
Anfitriona de recuerdos con tu largo vestido verde, tus
pequeñas zapatillas azules
Encima del sofá blanco
En el cuarto que conocí una vez –las altas plantas detrás
tuyo– recuerdo que las regué y descubrí que algunas
eran falsas
Y me encogí de hombros, pensando que así es la vida.

Alimentar la falsedad, lo artificial, pero no,
sólo alimentabas la verdad
Con una mirada glacial podaste cada fingimiento
que crecía
Contigo estábamos en casa.
Sabíamos, como dice la gente, dónde estábamos.
Tu amado John de la piel real y ojos
sin copia te deseaba
Con verdadero deseo.

Bueno, vas a llegar en un rato más.
Estarás perpleja, pero sabia, como siempre.
Tal vez nos tomemos una sopa de wantán
Te lo prometo. Ningún plato puede hacerte mal ahora.
*
FRIENDS FAR AWAY DIE…

Friends far away die
Friends measured always in blocks of distance
Cement of love between
Porous to tears and ocean spray
How vast the Pacific!
How heavy the unmiracled distance to walk upon,
A slowly sinking dream, a memory undersea.
Untouched now, Sue, by storm
Easy to reach
An angel-moment away,
Hostess of memories in your long green gown, your
small blue
Slippers lying on the white sofa
In the room I once knew — the tall plants behind
you — I remember I watered them and found some
were fake
And I shrugged, thinking it’s part of life

To feed the falseness, the artificial, but no,
you fed only truth
You cut down every growing pretence with one cool
glance.
We were at home with you.
We knew, as people say, where we stood.
Your beloved John of the real skin and uncopied
eyes was anxious for you
In true anxiety.

Well, you will visit me in moments.
You will be perplexed yet wise, as usual.
Perhaps we will drink won ton soup
I promise you. No food will hurt you now.
**
Lluvia sobre el tejado

Mi sobrino, que dormía en la habitación del sótano,
ha puesto una laminilla de hierro afuera de su ventana
para recuperar el sonido de la lluvia que caía
sobre el tejado.

No se lo digo, pero el corazón encuentra en su desgracia
su propio consuelo.
Una hoja de hierro repara un tejado solamente.
Indemne, hasta ahora, de las heridas que la mudanza
y la diferencia nunca muestran,
mi sobrino puede reparar todavía los daños
para volver a traer el amoroso sonido de aquella lluvia
que conoció en la infancia.

Ni digo —en las pérdidas de la vida una laminilla
de hierro es una carga— que un día encontrará dentro de sí,
bajo una plena oscuridad y silencio,
el hierro que sostendrá no solamente el sonido
perdido de la lluvia, sino también el sol,
el rumor de los muertos
y todo aquello que jamás volverá.

De Lluvia sobre el tejado. Hacia otro verano. Seix-Barral. Barcelona 2008.
Traducción de Giselle Rodríguez Cid
***
Janet Frame, al margen del alfabeto
Por Luisa Futoransky

En los años cincuenta creían que normalizaban a los perturbados mentales imponiéndoles electrochoques. A Janet Frame le practicaron unos 200. Fueron efectuados por profesionales encarnizados, aplicados o indiferentes. Y ni con ésas impidieron que menguara su pasión por la escritura.
La leyenda de su vida se alimenta de literatura. En 1952 está en la lista de operaciones inminentes del hospital Seacliff de Otago, Nueva Zelanda.
Diagnóstico (erróneo, sabremos más tarde): esquizofrenia. La cura propuesta es una lobotomía para facilitarle “la normalidad”.
Pero cuando nadie lo esperaba interviene el hada madrina de la literatura. Conceden a Lagoon (La laguna y otras historias), su primer libro, el premio más prestigioso del país.
Que el cirujano Blake Palmer y la burocracia del hospital de Otago leyeran ese día en los periódicos la concesión del Hubert Church Memorial Prize a la internada Janet Frame es obra de prodigio.
Para ubicarla en el espacio y el tiempo: nació un 28 de agosto de 1924 en Duneddin y se fue el 29 de enero de 2004.
Un ángel en mi mesa (1990), la película de Jane Campion basada en los tres volúmenes de su autobiografía, fue premio especial del jurado del Festival de Venecia y la propulsó a la admiración internacional. A ella le arrancó el siguiente comentario: “Hasta la película de Jane Campion me conocían como la escritora loca. Ahora, como la escritora loca y gorda”. Su especialidad fue desmenuzarlo todo, sin ahorrarse una sola espina. Así, nunca dejó de pensar en su amiga Nola y en todas a las que ningún premio salvó de la lobotomía y siguieron convertidas, para siempre, en dóciles y silenciosas zombis. Frame es la escritora más aguda y brillante que se aventuró a explorar la locura y lo hizo desde dentro. En sus palabras, se definió como “la sin domicilio fijo del yo”.
En Faces on the Water (Rostros en el agua) comprueba que ni la locura definitiva ni la muerte llegan cuando se las busca ni convoca. Frame instala su voz en otro mundo, el de los vencidos, en el revés mismo de la trama, detrás de las rejas, los sedantes, las camisolas de fuerza: su testimonio es el de los cuerpos, el del pensamiento encerrado en la prisión que es el loquero.
Los enfermos se dividen, aprenderá a sus expensas, en buenos enfermos, tocados y refractarios, que son los que, como ella, no dejan de pensar.
A estos últimos les tienden el electro, una trampa que se cierra “sobre las tinieblas del abismo”.
La familia Frame estuvo compuesta por cinco hijos. Un varón y cuatro mujeres.
El padre, obrero ferroviario; la madre, mucama, estuvo durante un tiempo al servicio de la familia de la escritora Katherine Mansfield.
La vida de los Frame quedó estigmatizada para siempre por varias tragedias: dos hijas, con diez años de diferencia, murieron ahogadas. El hermano fue epiléptico.
En su infancia se la rechaza por su físico ingrato, de joven la atormentan por su excesiva timidez. Un profesor de quien se enamora la convence, tras un torpe intento de suicidio, de que ingrese en el manicomio. Así lo hizo, pasando prácticamente ocho años internada en instituciones neuropsiquiátricas.
Esquizofrenia. Nunca se movieron del diagnóstico primero. Fueron agregando periódicamente sellos que corroboraban, tenaces, el error.
Describe: “Las seis semanas que pasé en el hospital Seacliff en un mundo que nunca hubiera pensado que pudiera existir fueron para mí un curso condensado de los horrores de la locura.
Desde mis primeros momentos allí, supe que no podría volver a mi vida normal ni olvidar lo que vi. Muchos pacientes confinados en otros pabellones no tenían nombre, sólo apodo; sin pasado, sin futuro, sólo un Ahora encarcelado; una eterna tierra del presente, sin horizontes que la acompañen… En cuota de miedo, cada electro equivale a una ejecución”.
Segunda destacada intervención del hada madrina de los escribidores: al término de su pesadilla hospitalaria, Janet conoce a Frank Sargeson, mentor de la nueva camada de escritores neozelandeses. Es él quien alimenta su voracidad por la lectura y la persuade de que debe escribir a tiempo completo.
Para ello la instala en una cabaña dentro de su propiedad de Takapuna, al norte de Auckland. Al año terminó su primera novela, Owls do cry (Los búhos lloran).
Sargeson también la ayudó a reunir el dinero suficiente para viajar a Europa.
Londres, París, Barcelona, Ibiza, y de vuelta a Londres, donde no puede obtener trabajo debido a sus antecedentes mentales. De nuevo los estigmas, de nuevo pide voluntariamente que la internen, esta vez en el hospital de Maudsley. El hada se presenta por tercera vez a su puerta bajo la forma del médico Alan Miller, quien cuestiona el diagnóstico inicial afirmando que nunca padeció esquizofrenia. La insta a seguir un tratamiento psicoanalítico y a exorcizar toda su travesía vertiendo la experiencia en palabras.
Como lo exige la fuerza mágica del número, tras siete novelas volvió a su país siete años después. Como debe ser.
A partir de entonces se sucedieron premios, becas, residencias de escritores, condecoraciones, viajes y doctorados honoris causa, pero también controversias sobre su obra y su persona. Y periódicas candidaturas para el premio Nobel que nunca llegó.
“Al margen del alfabeto todas las serpentinas se rompen. Es difícil vivir aquí”, escribió.

De LUCHADORAS OBCECADAS. Estrellas para una constelación personal. Luisa Futoransky

viernes, 28 de agosto de 2015

Hoy me parece un juego

GIACOMO LEOPARDI

(Italia, 1798-1837)

La razón es enemiga de toda grandeza: la razón es enemiga de la naturaleza; la razón es pequeña. Las cosas que llamamos grandes suelen salirse de lo ordinario y como tales entrañan cierto desorden: pues bien, la razón condena ese desorden.
**
Canto xxvi.

 Dulcísimo, potente
         dominador de mi profunda mente:
         terrible, pero caro
         don del cielo, consorte
       a mis lúgubres días,
         pensamiento que a mí frecuente tornas.

             De tu natura arcana
         ¿quién no discurre? Su poder ¿qué humano
     no sintió? Empero, siempre
         que, en decir sus efectos,
         el sentir espolea la lengua humana,
         nuevo escuchase aquello que razona.

     ¡Cómo desierta queda
         mi mente desde cuando
         tú la tomaste toda por morada!
         Y veloces en torno como el lampo
         mis otros pensamientos
     se disolvieron. Tal como una torre
         en campo solitario,
         estás solo, gigante, en medio de ella.

             ¿Qué devienen, fuera de ti solo,
     toda obra terrenal,
         toda entera la vida a mi mirada?
         ¡Qué intolerable tedio
         los ocios, los comercios,
         y de vano placer la espera vana,
     a lado desa dicha,
         dicha celeste que de ti me viene!

             Cual desde nudas piedras
         del rocoso Apenino
     a un campo verde que sonríe lejano
         vuelve ansiosa la vista el peregrino;
         así del seco y áspero
         mundano conversar, ardientemente,
         casi a gayo jardín, a ti retorno,
     y estar contigo aviva mis sentidos.

             Paréceme increíble
         que la vida infeliz y el necio mundo
         asaz por largo tiempo
     sin ti ya soporté;
         y comprender no puedo
         que por otros deseos,
         a ti no semejantes, se suspire.

         Jamás desde que supe
         esta vida qué es, en carne propia,
         temor de muerte no oprimió mi pecho.
         Hoy me parece un juego
         la que el inepto mundo,
     loando a veces, aborrece y teme,
         necesidad extrema;
         y si peligro amaga, con sonrisas
         me pongo a contemplar sus amenazas.

         A los cobardes siempre, y a las almas
         abyectas y mezquinas
         di mi desprecio. Hoy punge todo acto
         indigno mis sentidos;
         mueve a desdén el alma todo ejemplo
     de la humana vileza.
         A esta edad soberbia,
         que de esperanzas vanas se alimenta,
         no amante de virtud, mas de palabras;
         loca, que lo útil pide,
     y que inútil la vida
         así cada vez más no ve tornarse;
         me siento superior. De los humanos
         juicios me burlo; y al voluble vulgo
         al bel pensar infesto,
     digno despreciador tuyo, detesto.

             A aquél del cual procedes,
         ¿cuál afecto no cede?
         Es más, ¿cuál otro afecto,
     sino aquél, tiene sede en los mortales?
         Avaricia, soberbia, odio, desprecio,
         de honor afán, de reinos,
         ¿qué son, sino apetitos
         en parangón con él? Sólo un afecto
     vive en nos: sólo uno,
         prepotente señor,
         al cor humano dio la ley eterna.

             Valor no tiene, ni razón la vida
     salvo por él, por él que al hombre es todo;
         sola disculpa al hado,
         que a los mortales en la tierra puso
         a tanto padecer sin otro fruto;
         sólo por él a veces,
     a la gente no estulta, al ser no vil,
         la vida que la muerte es más gentil.

             Para tus goces, dulce pensamiento,
         sentir humano afán,
   y soportar por años
         esta vida mortal, no me fue indigno;
         y otra vez tornaría,
         así cual soy en nuestro mal experto,
         hacia tal fin a comenzar mi curso:
   que, entre arena y serpientes ponzoñosas
         tan cansado jamás
         por el mortal desierto
         no vine a ti, que estas nuestras penas
         no creyera que tanto bien venciese
   ¡Qué mundo así, qué nueva
         inmensidad, qué paraíso es ése
         donde a menudo tu estupendo encanto
         parece que me eleva! A donde yo
         bajo otra luz, que no la usual, errando,
   mi estado terrenal
         y toda la verdad doy al olvido.
         Tales son, creo, los sueños
         de los dioses. En fin, tan solo un sueño
         que en mucha parte todo lo embellece
   eres, dulce pensar;
         sueño y mostrado error. Si bien divina
         entre hermosos errores
         natura tienes; pues tan viva y fuerte,
         que contra la verdad porfiando dura,
   ya veces se le iguala,
         tan solo disipándose en la muerte.

             Y tú por cierto, oh pensamiento, solo
         tú vital a mis días,
   causa dilecta de ansias infinitas,
         serás conmigo a un tiempo en muerte extinto:
         que en mi alma por vivos signos siento
         que perpetuo señor me fuiste dado.
         Otros gentiles sueños
   solía su real aspecto
         siempre debilitar. Cuanto más vuelvo
         a contemplar a aquélla
         de la cual razonando voy contigo,
         crece aquel gran deleite,
   crece aquel gran delirio en que respiro.
         ¡Angelical beldad!
         A doquiera que mire rostros bellos,
         paréceme que todos falsamente
         imiten a tu rostro. Única fuente
   de toda la hermosura,
         y única beldad tú me pareces.

             Desde que te miré por vez primera,
         ¿de cuál mi grave cuita último objeto
   no fuiste tú? ¿Cuánto pasó del día,
         que no pensara en ti? En mis ensueños
         tu soberana imagen
         ¿cuántas veces faltó? Bella cual sueño,
         angélica semblanza,
   en la terrena estancia,
         y altas vías del universo entero,
         ¿qué pido más, qué espero
         contemplar, más hermoso que tus ojos,
         tener, más dulce que tu pensamiento?

De Giacomo Leopardi. Cantos, UNAM.
Traducción de José Luis Bernal
***

1– Eso que corrientemente se dice, que la vida es sólo una representación escénica, se verifica todo en esto, en que el mundo habla constantemente de una manera y obra constantemente de otra. Pero ocurre que la representación de esa comedia, en la que hoy todos son actores, porque todos dicen lo mismo y casi no hay espectadores, al no engañar el vano lenguaje del mundo más que a los niños y a los tontos, se ha vuelto enteramente inútil, un aburrimiento y un fastidio sin causa. Así pues, sería empresa digna de nuestro siglo la de convertir de una vez la vida en un acto no simulado, sino verdadero, y la de conciliar por primera vez en el mundo la famosa discordancia entre palabras y hechos. La cual, dado que los hechos, por experiencia y suficiente, se reconocen inmutables, y porque no procede que los hombres se afanen más en buscar lo imposible, cabría lograrse con ese medio que es, a un tiempo, único y muy sencillo, aunque no se haya probado hasta hoy: vale decir: el de cambiar las palabras y llamar por una vez a las cosas por sus nombres.

2– No hay nadie tan plenamente desengañado del mundo, ni nadie que lo conozca con tanta hondura ni que lo odie tanto que, al notarle un rasgo benévolo, no se reconcilie un poco con él; como no conocemos a nadie tan malvado que, al saludarnos cortésmente, no nos parezca menos malvado que antes. Observaciones que valen para demostrar la debilidad del hombre, no para justificar ni a los malvados ni al mundo.

3– No hay mayor muestra de poca filosofía y de poca sabiduría que la pretensión de que la vida entera sea sabia y filosófica.

4– No basta con entender una proposición verdadera, es necesario sentir su verdad. Existe un sentido de la verdad, como el de las pasiones, los sentimientos, la belleza, etc.: que percibe lo verdadero, como se percibe lo bello. Quien la entiende pero no la siente sólo entiende lo que significa esa verdad, pero no entiende que sea verdad, porque no experimenta su sentido, es decir su capacidad de persuasión.

5– Dos o más personas personas que en un lugar público o en una reunión cualquiera rían entre ellas de modo notorio, sin que los demás sepan de qué, suscitan en cada uno de los presentes tal inquietud que todas las conversaciones se tornan serias, muchos enmudecen, algunos se retiran y los más intrépidos se acercan a los que ríen procurando que los acepten para reír con ello. Como si se oyesen estallidos de cañones en las cercanías de un lugar donde la gente estuviese a oscuras: todo el mundo huiría en desbandada, porque nadie sabe quién puede recibir el impacto en el caso de que los cañones estén cargados. La risa se granjea la estima y el respeto hasta de los desconocidos, concita la atención de todos los circundantes y entre éstos nos otorga una especie de seguridad. Y si, como ocurre, alguna vez te encuentras en un lugar donde no se te presta atención o eres tratado con soberbia o descortesía, no tienes sino que escoger entre los presentes a uno que te parezca idóneo y ponerte a reír con él de modo franco y sincero y con perseverancia, mostrando lo mejor que puedas que la risa te sale del alma; y si los hubiera que de ti se burlan; ponerte a reír más fuerte y con más insistencia que los burladores. Muy desafortunado tienes que ser si, una vez que reparan en tu risa, los más orgullosos y los más petulantes de la reunión, y aquellos que más te torcían el gesto, tras muy breve resistencia no se dan a la fuga o no acuden espontáneamente a congraciarse contigo, buscando tu conversación e incluso ofreciéndote su amistad. Entre los hombres es inmenso y terrorífico el poder de la risa: frente a la cual nadie, en su fuero interno, se siente por completo inmune. Quien tiene el atrevimiento de reír es dueño del mundo, diferenciándose poco de quien está preparado para morir.

6– Yo conocí a un niño que cada vez que era contrariado por su madre de alguna manera, decía: “sí, sí, mi mamá es mala”. Con no distinta lógica discurren sobre el prójimo casi todos los hombres, aunque no se expresen con la misma sencillez.

7– El niño es siempre franco y espontáneo y, por tanto, siempre está dispuesto y muy atento a la acción, porque a ello lo impulsan las fuerzas naturales de la edad, que él emplea en toda su amplitud, siempre que no sea deformado por la educación. Y todos observan que la timidez, la desconfianza de sí mismo, la vergüenza, en suma la dificultad para actuar, es en un niño señal de reflexión. Tal es el magnífico efecto de la reflexión: impedir la acción.

8– Quien trata poco con los hombres rara vez es misántropo. Misántropos auténticos no hay en la soledad, sino en el mundo: porque del uso práctico de la vida, y no de la filosofía, se deriva el odio a los hombres. Y si alguien que lo es retira de la sociedad, pierde en el retiro la misantropía.

9– Confesando sus propios males, por manifiestos que sean, el hombre menoscaba muchas veces su estima, y por ende el afecto que le tienen sus seres más queridos: de ahí que sea menester que cada cual se sostenga solo con brazo fuerte, y que en cualquier estado, y no obstante cualquier infortunio, mostrando de sí una estima firme y segura, dé ejemplo para que lo estimen los demás y casi los obligue a ello con su autoridad. Porque si la estima de un hombre no parte de él mismo, difícilmente partirá de fuera: y si no tiene cimientos muy sólidos en él, difícilmente podrá mantenerse en pie. La sociedad de los hombres se parece a los fluidos: cada molécula de los cuales, o burbuja, apretando con fuerza a sus vecinas por encima y por debajo y desde todos los lados, y a través de éstas a las lejanas, y siendo a su vez apretada de igual modo, si en algún punto la resistencia y la presión menguan, al instante habrá acudido hacia allí con ímpetu toda la masa del fluido y su sitio quedará ocupado por burbujas nuevas.

10– Los hombres no se avergüenzan de las injurias que cometen, sino de las que reciben. Ahora bien, para conseguir que los injuriadores se avergüencen sólo cabe corresponderles.

11– En el presente siglo se cree que los negros son de raza y de origen totalmente distintos a los de los blancos, y sin embargo totalmente iguales a éstos en lo tocante a derechos humanos. En el siglo decimosexto, cuando se creía que los negros compartían raíz con los blancos y que eran de la misma familia, se sostuvo, principalmente por los teólogos españoles que en lo tocante a derechos eran por naturaleza, y por voluntad divina, inmensamente inferiores a nosotros. Y en un siglo y en otro los negros han sido vendidos y comprados, y sometidos a trabajos forzados. Así es la ética; y así la relación que las creencias en materia de moral guardan con los actos.

12– La educación que reciben (…) quienes son educados (que no son muchos, a decir verdad), es una formal traición ordenada por la debilidad contra la fuerza, por la vejez contra la juventud. Los viejos vienen a decir a los jóvenes: apartaos de los placeres propios de vuestra edad, porque todos son peligrosos y contrarios a las buenas costumbres, y porque nosotros, que hemos gozado de cuanto hemos podido, y que todavía, si pudiésemos, gozaríamos de más, ya no podemos hacerlo debido a los años. No os debéis cuidar de vivir hoy, sino de ser obedientes, de padecer y de fatigar lo más que podáis, para vivir cuando ya no estéis a tiempo.

De Pensamientos, G. Leopardi, Pre-textos y Debolsillo.

jueves, 27 de agosto de 2015

Aparece una luna con cara de campesino borracho

JORGE TEILLIER
(Lautaro, Chile, 1935-Viña del Mar, Chile, 1996)



Estos trenes que ya no has de beber son los mismos que surgían de los libros y revistas ilustradas que coleccionábamos emocionados en nuestra infancia.

Es el mismo tren que le da forma a mi país, que avanza conducido por el padre de Neruda.

El que atraviesa las canciones mejicanas y el que descubre cada vez el mar, que como el amor, llena todas las ventanas al entrar a Valparaíso.
***
Los trenes de la noche

1
El puente en medio de la noche
blanquea como la osamenta de un buey.
Entre la niebla desgarrada de los sauces
debían aparecer fantasmas,
pero sólo pudimos ver
el fugaz reflejo de los vagones en el rio
y las luces harapientas
de las chozas de los areneros.

 2
Nos alejamos de la ciudad
balanceándonos junto al viento
en la plataforma del último carro
del tren nocturno.

Pronto amanecerá.
Los fríos chillidos de los queltehues
despiertan a los pueblos
donde sólo brilla la luz
de un prostíbulo de cara trasnochada.

Pronto amanecerá.
En las ciudades
miles de manos se alargan
para acallar furiosos despertadores.

Pronto amanecerá.
Las estrellas desaparecen
como semillas de girasol
en el buche de los gorriones.
Los tejados palpitan en carne viva
bajo las manos de la mañana.

Y el viento que nos siguió toda la noche
con cantos aprendidos
de torrentes donde no llega el sol,
ahora es ese niño desconocido
que se despierta para saludarnos
desde un cerezo resucitado.

3
Recuerdo la Estación Central
en el atardecer de un día de diciembre.
Me veo apenas con dinero para tomar una cerveza,
despeinado, sediento, inmóvil,
mientras parte el tren en donde viaja una muchacha
que se ha ido diciendo que nunca me querrá,
que se acostaría con cualquiera, menos conmigo,
que ni siquiera me escribiría una carta.
Es en la Estación Central
un sofocante atardecer
de un día de diciembre.

4
En la estación de Renaico
un caballo blanco enganchado a un coche
espera sin impacientarse.
Espera bajo toda la lluvia
destilada por el mantel sucio del cielo,
rodeado de toda la soledad
de un mundo redondo e infinito.

5
Los pinos descortezados y nudosos
pasan interminablemente delante de nosotros,
y nos miran hasta que nos damos cuenta
de que su rostro es el rostro
de nuestros verdaderos antepasados.

6
La tierra en primavera
y las ruedas del tren
aplastan las hormigas.

7
Cuando el pequeño tren se anima a subir la cuesta
mira temeroso a la luna
que lo contempla con la misma cara airada
conque el reloj de cocina mira a un adolescente
que por primera vez llega tarde a casa.

8
El sol apenas tuvo tiempo para despedirse
escribiendo largas frases sin esperanza
con la negra y taciturna sombra
de los vagones de  carga abandonados.
Y en la profunda tarde sólo se oye
el lamentable susurro
de los cardos resecos.

9
Una estrella nueva
sobre los cercos rotos.
Sobre los cercos rotos de orillas de la línea
a los que vienen a robar tablas este invierno
los habitantes de las poblaciones callampas.

Una estrella nueva
sobre las pobres fogatas
a cuyo rededor se agrupan los hombres
que ni siquiera contemplan el paso de los trenes.

10
Yo hubiese querido ver de nuevo
el pañuelo de campesino pobre
con que amarraste tu cabellera desordenada por el puelche,
tus mejillas partidas por la escarcha
de las duras mañanas del sur,
tu gesto de despedida
en el andén de la pequeña estación,
para no soñar siempre contigo
cuando en la noche de los trenes
mi cara se vuelve hacia esa aldea
que ahogaron las poderosas aguas.

11
Qué hacer en este cuarto de hotel de provincia
después de viajar todo el santo día,
sino tenderse en la sucia cama
a hojear revistas de hace treinta años
(donde sonríe AI Jolson y aún vuelan dirigibles,)
sin poder dejar de oír los oscuros silbatos
que vienen desde los patios ferroviarios.

12
Con un amigo espero la pasada
del Expreso de las 23,15
ese tren fugaz como botella de vino
en manos de mi amigo y yo.
Tendido bajo las estrellas tiernas
como los agujeros en la carpa de un circo pobre
mi amigo habla de una muchacha
a la que espera ver a la pasada del Expreso.

Yo no espero ver
sino esas sombras que recorren los cercos
No espero escuchar sino esos pasos
que vienen desde el aserradero incendiado.
No espero ver sino los pedazos de botella
que la luna hace brillar entre los rieles,
y no espero oír
sino los maullidos del gato perdido entre los geranios
llenos de hollín
que cuidara la hija enferma del guardacruzadas.

El oleaje del Expreso
pasa remeciendo la Estación.
Mientras mi amigo corre
hacia ventanillas iluminadas y sin rostros,
yo escondo tras los dedos del pasto
mi cara resquebrajada como una hoja
cansada de soportar el peso de la noche.

13
El silbato del conductor
es un guijarro
cayendo al pozo gris de la tarde.
El tren parte con resoplidos
de boxeador fatigado.
El tren parte en dos a un pueblo
como cuchillo que rebana pan caliente.
Los vagabundos quedan mirando
a los niños andrajosos
que juegan entre castillos de madera.
De las chozas dispersas a lo largo de la vía
salen mujeres a recoger carboncillo entre los rieles,
otras reúnen la parchada ropa
crucificada en los alambres
tendidos en los patios llenos de humo,
y algunas inmóviles y serias como grandes sandías
recogen en los umbrales el lerdo sol de fines de otoño,
ese sol que apenas puede escurrirse entre los álamos.

14
Sobre el techo recién pintado de azarcón
de la bodega triguera
enredada en la humareda que deja el tren nocturno
aparece una luna con cara de campesino borracho
enrojecida por el resplandor de los roces a fuego.

15
Podremos saber
que nada vale más
que la brizna roída por un conejo
o la ortiga creciendo
entre las grietas de los muros.
Pero nunca dejaremos de correr
para acompañar a los niños
a saludar el paso de los trenes.

16
Los pueblos se arremolinan en mi memoria
como páginas de un libro viejo arrancadas por
una ventolera:
Renaico, Lolenco, Mininco, Las Viñas,
Púa, Perquenco, Quillén y Lautaro.

De nuevo aparecen con sus postes de telégrafo
derribados por el último temporal,
con sus casas afirmadas hombro a hombro
como ancianas que se emborrachan
para recordar las fiestas de principios de siglo.

Los pueblos flotan en mi cabeza
que he inundado de vino en este largo viaje
como flotan los viejos troncos
en los ríos en crecida.

Inundo de vino mi cabeza
para olvidar la cancioncilla senil
que tararea el carro de tercera,
para olvidar a los torpes campesinos
con sus canastos con quesos o gallinas,
y a los viajantes con voz de abejorros
que ofrecen los naipes y peinetas.

Cierro los ojos
y afirmo mi frente enhollinada
en los vidrios de la ventanilla
mientras la noche hunde en los ríos
su frente arrugada por los peces.

17
Ha terminado el verano.
Regreso a la ciudad como tantas otras veces
en el sudoroso tren de la tarde.
Ha terminado el verano,
no sin antes marchitar con sus manos polvorientas a los
girasoles,
no sin antes resecar los cardos que crecen junto
a los rieles.
A la ciudad debía acompañarme el viento del sur.
El viento que se queda rondando por los campos y es el sereno
que los villorrios escuchan sin esperanza todo el invierno
como ancianos que en caserones ruinosos pegan sus oídos
a relojes sin agujas.
El viento que barre con cardos y girasoles.
El viento que siempre tiene la razón y todo lo torna vacío.
El viento.
Quizás debiera quedarme en este pueblo
como en una tediosa sala de espera.
En este pueblo o en cualquier pueblo
de esos cuyos nombres ya no se pueden leer en el retorcido
letrero indicador.
Quedarme resignado como una mosca en invierno
escribiendo largos poemas deshilvanados
en el reverso de calendarios inservibles
sin preocuparme de que nadie los lea o no los lea,
o conversando con amigos aburridores
sobre política, fútbol o viajes por el espacio
mientras tictaquean las goteras del bar.

Todo empieza a quedar en penumbras.
El viento apaga la luz de los últimos girasoles.
Todo está en penumbras.
La campana anuncia la llegada del tren
y siento el mismo temor del alumno nuevo
cuando sus compañeros lo rodean
en el patio de cemento de la escuela.
Pero debo dejar el pueblo
como quien lanza una colilla a un suelo:
después de todo ya se sabe bien
que en cualquiera parte la vida es demasiado cotidiana.

Hasta luego: rieles, girasoles,
maderas dormidas en los carros planos,
caballos apaleados de los carretoneros,
carretilla mohosa en el patio de la casa del jefe-estación,
tilos en donde los enamorados han grabado torpemente
sus iniciales.

Hasta luego,
hasta luego.
Hasta que nos encontremos sin sorpresa
viajando por los trenes de la noche
bajo unos párpados cerrados.

miércoles, 26 de agosto de 2015

Todo lo íbamos a resolver ahora

Enrique Lihn

(Santiago, Chile, 1929-1988)

Destiempo

Nuestro entusiasmo alentaba a estos días que corren
entre la multitud de la igualdad de los días.
Nuestra debilidad cifraba en ellos
nuestra última esperanza.
Pensábamos y el tiempo que no tendría precio
se nos iba pasando pobremente
y estos son, pues, los años venideros.

Todo lo íbamos a resolver ahora.
Teníamos la vida por delante.
Lo mejor era no precipitarse.
***

Un tal Quevedo usaba del soneto
para platonizar su mal de amores
sonsoneteando de uno y mil colores
a la llamada Lésida; respeto

toda mala costumbre, era un terceto
de dos figuras: la que urdía flores
y la que compartía esos ardores
pero con otro a quien guardó en secreto

supongo, el vate o el tercero no era
nadie sino quizá la razón misma
de esa escritura que lo exasperaba,

de la palabra —nunca verdadera—
su sincera impotencia que le asigna
fatalidad de un hombre hecho de nada.
***
Hotel Lucero

Finito todo y también estos brazos
que se me tienden en la semipenumbra
y un hilo —el de la voz— soplo que apenas brota

pero incisivamente de una fuente: la duda
El bello aparecer de este lucero
¿El del amanecer? ¿El de la tarde?
¿Abre el día o lo cierra?

Bajo la ducha una estrella se apaga
que, absurdamente, la comparte contigo
Las estrellas que viste nacer, a mediodía
estaban muertas desde hace cien años
sólo hiciste el amor con una luz
olfateaste «la ausente de todos los ramos».

Resuena un timbre en el Hotel Lucero
traga y escupe esta boca de sombra
para el caso es lo mismo: apariciones
y desapariciones instantáneas.

No sé en qué sentido hemos hablado de todo
¿Era la duda el tema que nos hizo vestirnos
justo en la hora convenida
salir de allí en distintas direcciones
y la que me detuvo
para ver, y fue inútil, si volvías la cara?


martes, 25 de agosto de 2015

El modo íntimo que se vuelve altavoz

ANA LAFFERRANDERIE
(Montevideo, Uruguay,  en 1969. Vive en Buenos Aires, Argentina, desde 1990)


Todo convive aquí, todo desplaza
la quietud receptiva de esa silla
la grieta del primer escalón.
La trampa de contar los minutos,
cada mañana de ir y venir.
Un gesto que es el mismo y no parece
esa ventana que se empieza a entornar.
El poema de Strand,
las palabras que cambian el rumbo de una idea
esta confianza que no sé retener.
Cada pregunta que no develaría
el motivo de estar
eso que insiste, flota comprimido
la esquina donde se agolpa el mundo
se agolpa hasta caer.
Y el deseo, ese otro yo que expande sus sentidos
una energía tibia que me ablanda,
hace de mí esta nuca que gira
y la señal de alerta que frenaba
tu cuerpo sumergido
el modo íntimo que se vuelve altavoz.
Ahora esta leyenda,
esa memoria de parir sin cuerpo
un foco blanco sobre todas las cosas
el duelo de aceptar tu forma
cualquier influjo de próximas palabras
la mirada
que vuelve sobre el tiempo,
el tiempo que no es.

De Día Primero, ed. Del Dock, 2015
Tomado de La ciudad de los espejos.

lunes, 24 de agosto de 2015

Todo se llame igual

MÓNICA SIFRIM
Tomada de poetasaltuntun.blogspot.com


(Buenos Aires, Argentina, 1958)



STURM UND DRANG

luego un rayo quema ese castaño
bajo cuyas
ramas retorcidas

me contaba
que el amor por mí lo hacía arder

¿arder?

un mal rayo lo parta

al castaño, al amor, a mí que recibía
sus palabras
con la punta del dedo
como pedacitos
de diamante

el rayo exagerado
que más quema

no sin antes
alumbrar lo amarillo
escaso
con su caja
de cerillas góticas

nos juramos amor hasta la muerte a la sombra del árbol

(dos minutos después caía el rayo)

nos mató en buena ley:

nunca se jura amor hasta la muerte
y menos en mitad de una tormenta
mucho menos aún
a la intemperie
bajo un árbol de ramas
retorcidas

esa noche

todo presagiaba

tempestad

pero nosotros dos

siempre habíamos sido
almas
atormentadas.
Sturm und drang.
***
POEMA 1

Si tu voz

Me apela por mi nombre
  Todos los sonidos
   Se levantan.

Hay que ver
Lo bien que suena
  Así

El nombre de nacer
No duele
      Tanto.

Vamos Adán:

Hay que ponerle nombre a las abejas
     A los arroyos grises
     Y a los copos de nieve.

A la encina que se llame así:
                                                  "Encina, encina"

Y al maíz doblado por el viento,
Una palabra grave:          "Movimiento"

Y cuando nos
Cansemos

De llamar a las cosas
Por su nombre
Y en el séptimo día
Reposemos

Todo se llame igual

A su inocencia

El bosque simultáneo
De su bosque

El ave en su avedad
La rosa, rosa.
**
EL MAL MENOR

La vía del cangrejo
No es cavilación

Sino
Rencilla

Cuando pierde
No piensa que es
Apenas

Un trozo de coral
Perdido en
Un montículo
De arena

Dice que la otra
Carretera
Ofrecería

Menos
Resistencia

Y allá va
Con el zig zag

De un corazón trabado
En la derrota
Piensa que
La izquierda
Será más
Luminosa
Mientras deja la diestra
Acongojado
Pero el cangrejo
Sabe reconocer
El mal menor.
***
Poema 5

De una sala vacía
A otra sala
Un hilo tembloroso
Pende.

Ser leal a un
Hilo de palabras
Frágiles

Procurado por nadie.
Esa instalación no tiene dueño.

Si no la escucha el labrador de puentes

Si no la escucha
Y no es leal

Y no recoge
Con el borde mismo de su encía
Un leve acento
De alguien que bebió
Palabras sucias.

Ser leal
Al genio
Del oído

Y no trastabillar
Cuando cae de bruces
Y se rompe
Su magnificencia.

Aún así servirle de instrumento
Que en el arpa de tu cuerpo
El genio de oído
Escriba un “leit motiv”
Y que la claridad
No se arrepienta de arrimarse a vos

Como no se arrepiente la mañana
De rosados dedos
De yuxtaponerse
Al odio
De la noche.

domingo, 23 de agosto de 2015

Lo muy preciso tritura

STÉPHANE MALLARMÉ
(París, Francia, 1842-ibídem, 1898) 



Tomada de mejorvendedor.wordpress.com

El ABANICO DE MADAME MALLARMÉ
Como sin otra expresión
que un latir que al cielo anhela
el verso futuro vuela
de la exquisita mansión
Ala baja mensajera
es el abanico si
el mismo es que tras de ti
a sí propio espejo fuera
tan límpido (dónde cede
pues brizna a brizna la amarga
la poca ceniza vaga
sola que afligirme puede)
Siempre así palpite y siga
en tus manos sin fatiga

(Trad. Alfonso Reyes)
**
El CIGARRO
Toda el alma resumida
cuando lenta la consumo
entre cada rueda de humo
en otra rueda abolida.
El cigarro dice luego
por poco que arda a conciencia:
la ceniza es decadencia
del claro beso de fuego.
Tal el coro de leyendas
hasta tu labio aletea.
Si has de empezar suelta en prendas
lo vil por real que sea.
Lo muy preciso tritura
tu vaga literatura.

(Trad. Alfonso Reyes)

sábado, 22 de agosto de 2015

Algo se vuelve líquido lejos de mi alcance

Brian Patten 
Tomada de apologadelaluz-jorgeespina.blogspot.com

(Liverpool, Inglaterra, 1946- )


Una brizna de hierba

Pides un poema
Y te ofrezco una brizna de hierba.
Dices que no es bastante.
Tú pides un poema.

Yo digo que esta brizna de hierba lo será.
Se ha vestido de escarcha,
Es más inmediata
Que cualquier imagen que se me ocurra.

Dices que no es un poema,
que es una brizna de hierba y la hierba
no es lo suficientemente buena.
Te ofrezco una brizna de hierba.

Estas indignada.
Dices que es demasiado fácil ofrecer hierba.
Es absurdo.
Cualquiera puede ofrecer una brizna de hierba.

Tú pides un poema.
Y así, yo te escribo una tragedia
Sobre cómo una brizna de hierba
Se vuelve más y más difícil de ofrecer,

Y sobre cómo a medida que envejezcas
Una brizna de hierba
Se vuelve más difícil de aceptar.

Versión s/d
**
Old Crock

Soy el último de los astronautas, cambio:
devuelvo mensajes de oscuros planetas;
fumarolas de las hojas ardientes
algo se vuelve líquido lejos de mi alcance.

Soy el último de los astronautas, cambio:
vine aquí, emergiendo como ballena
a través de océanos hechos reales por alquimistas

Escucha: insectos espaciales rascan en rededor de la cabina,
el pánico se filtra, volcándose sobre los controles;
piojos bloquean los tubos de aire, comen mi cerebro.

He olvidado mis píldoras espaciales,
quizás explote.

En cuanto al cerebro: en su mayoría es maquinaria de cualquier modo,
eso no preocupa; sólo la memoria
se siente suave y digerible.

Mi único miedo: que los piojos aniden aquí
coman las formas que he traído conmigo.
Aún ahora siento mi nostalgia rompiéndose.

Alguien más ha llegado aquí,
explorador espacial desnudo, situado invisible aquí.
Estoy obsoleto, me dice, sosteniendo un espejo.
Soy el último de los astronautas, escucha:
blanco como cráneo yo sonrío,
blanco como cráneo evidentemente loco.

Traducción de Óscar Muciño
**
Parte de la fiesta

Él dijo
Quedémonos aquí
Ahora que este lugar está vacío
Y hagamos gentil pornografía el uno con el otro,
Mientras los invitados de la fiesta se marchan
Y el amanecer se desliza
Como un extraño.

No vacilemos
Sobre lo ya sabido
O sobre lo muy frío que este lugar se ha vuelto
Vamos a abrir nuestras mentes
Y dejemos libres
A los locos cocodrilos del amor.

Y así lo hicieron
Entre las madreselvas y las manchas de cerveza
Y más tarde
Él tomó un bus y ella un tren
Y todo lo que hubo entre los dos
Fue lluvia.

Traducción: Jiménez Emán

viernes, 21 de agosto de 2015

Qué corazón dormido bajo el agua

EMMA VILLAZÓN
(Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, 1983-2015)






ESE VICIO CON PLUMAS

Se parten las paredes.
Podrían derrumbarse y levantarse otras,
pero lo que se hará será maquillar las rajaduras,
curarlas con la capa de un largo vigor.
Alrededor de las hendiduras, la pintura calcárea
se descama y revolotean manchas oscuras dispersas.
Probablemente estuvieron ahí formándose desde siempre.
¿Por qué se las verá tan nítidamente hoy?
¿Cuántas estaciones habrán lamido el cielo
de abajo hacia arriba para que se transparente esta visión?
Cuántas. Pasan como la acelerada secuencia de una película.
Lo raro es ese vicio calmo con plumas
de seguir aguardando un largo vigor afuera.
¿O será esto un misterio de barca que no deja su agua?
**
Prótesis

Me alimento por mi cuenta,
abro enlatados con una mano: ¡voilà!
y limpio el piso dando saltitos en un pie.
Cualquiera diría que soy un héroe de la pantalla chica,
hijo de una voluntad hercúlea en tiempos de acero.
Pero soy un artista, dibujo con destreza ángeles arcabuceros,
les doy volumen y espíritu sin más ayudante
que una muñeca, bailarina equilibrada.
Nadie se atrevería a descoser la suficiencia
que completa mi mirada de luna voluble,
y observaría el brazo que me cuelga como florero del terror
o nota desencajada.
Fue fácil aprender a saludar de nuevo
— pasarme a la izquierda — la gente desviaba
mi lado negro, mi lado enano, mi lado
monkosh, mi caminar no natural. Los ojos
se saltaban la pérdida, el impedimento,
y yo me fui con ellos: conseguí un cómodo velo
para ocultar mi dificultad, un manto brillante
importado, suizo, y me uniformé al amor.
Con él puedo hablar, es en realidad
mi lengua adoptiva: un instrumento salvador.
Los dedos tiesos no tienen rechazo en las chicas,
con ellos cuento billetes y toco hendiduras
profundas, fronteras apasionantes
de pétalos nocturnos.
Aunque mi voz, mi voz,
no deja de ser un simulacro.
**
Ciudad

América es un sueño permisible,
Siempre que recuerdes que las hormigas
Tienen Américas y los Rusos
Como los Posesos tienen Américas
Jack Kerouac

Qué ajeno sueño
vivir en la pacífica ciudad,
madre tierra de cálidos hombres
donde se ocultan las maquinarias de violencia
y apenas tiemblan los labios de los mudos;
parece que bajo unas olas la gente se duerme se duerme
mientras los amigos rojos de vino vislumbran un camino
–mi rostro no me pertenece, me digo, no tengo futuro–

En la fiesta
            juega mi voz con la de unos pocos románticos perros,
mientras sueñan las caras de los niños teñidas de progreso;
bajo su almohada veo alzarse sus autistas fantasías,
sus solitarias e incestuosas sonrisitas

Qué pudo enseñarles una maestra morena
si ellos adoran lo blanco, una tele, una cama,
un mundo sin luna, sin noche, sin padres, sin nada;

qué biblia de locura debió enseñarles,
qué palabras como dardos,
qué corazón dormido bajo el agua.
**
Líneas sobre la tierra

Lo que no estaba, lo que desconocían los mercaderes,
los jinetes, un asomo de sol instintivo. Desde su médano, pedía crédito
el día. Nadie sabía adónde habían volado las parteras (solo el aire las oía,
atrapadas entre musgo y barro), mientras los perros
cometían el letargo. Era el tiempo de la caravana crecida,
con su traqueteo de bienes descalzos y dientes límpidos,
desde donde todas las páginas decían empezaban. Como si
las ramas del deseo tuvieran raíces fijas, contables.
Nudo: Los mercaderes creen en el origen, en la perpetuidad
de la economía familiar, confían en que traspasan
horizontes sobre caballos coherentes.
Nudo II: Los mercaderes creen en ellos mismos,
lo que es lo mismo que decir en el mercado pero como principio infinito.




jueves, 20 de agosto de 2015

Ciervos, aves y gente sentada

MARIANNE MOORE

(EE.UU., 1887- 1972)

Cuando compro cuadros...

Cuando compro cuadros
o- lo que está más cerca de la verdad-
cuando contemplo aquello de lo que me puedo imaginar dueña,
prefiero lo que podría darme placer en cualquier momento:
la sátira de la curiosidad en la que sólo es discernible
la intensidad del ánimo;
o justo lo contrario - la antigüedad, la sombrerera con adornos medievales
en la que aparecen sabuesos con cinturas que se estrechan como la del reloj de arena,
ciervos, aves y gente sentada.
Puede ser simplemente una losa, tal vez una biografía literal
(con letras espaciadas, sobre una especie de pergamino),
una alcachofa con seis tonos azules, el tripartito jeroglífico con patas de agachadiza,
la cerca de plata que protege la tumba de Adán o Miguel tomando a Adán por la muñeca.
El énfasis intelectual demasiado estricto sobre cual o tal cualidad
merma el placer.
No debe pretenderse desarmar nada, ni tampoco debe honrarse a la ligera el éxito generalizado,
aquello que es grande por que otra cosa es pequeña.
En conclusión: sea lo que fuere,
debe estar "iluminado por miradas penetrantes en la vida de las cosas",
debe reconocer las fuerzas espirituales que los crearon.

Versión sin datos
**
When I Buy Pictures

or what is closer to the truth,
when I look at that of which I may regard myself as the imaginary possessor,
I fix upon what would give me pleasure in my average moments:
the satire upon curiousity in which no more is discernible
than the intensity of the mood;
or quite the opposite - the old thing, the medieval decorated hatbox,
in which there are hounds with waists diminishing like the waist of the hourglass,
and deer and birds and seated people;
it may be no more than a square of parquestry; the literal biography perhaps,
in letters standing well apart upon a parchment-like expanse;
an artichoke in six varieties of blue; the snipe-legged hieroglyphic in three parts;
the silver fence protecting Adam's grave, or Michael taking Adam by the wrist.
Too stern an intellectual emphasis upon this quality or that detracts from one's enjoyment.
It must not wish to disarm anything; nor may the approved triumph easily be honored -
that which is great because something else is small.
It comes to this: of whatever sort it is,
it must be "Lit with piercing glances into the life of things";
it must acknowledge the spiritual forces which have made it.
***
POESÍA

A mí también me desagrada: hay cosas más importantes que esta fruslería.
Leyéndola, eso sí, con el más completo desdén, uno descubre que, después de todo, hay
en ella espacio para lo genuino.
Manos que pueden agarrar, ojos
que pueden dilatarse, pelos que se paran
si es necesario, estas cosas son importantes no porque una
interpretación altisonante puede imponérseles sino porque son
útiles; cuando se vuelven derivadas hasta lo ininteligible,
lo mismo puede decirse de todos nosotros, que
no admiramos lo que
no entendemos: el murciélago,
colgado cabeza abajo a la espera de algo que
comer, elefantes empujando, un caballo salvaje revolcándose, un lobo infatigable bajo un
árbol, el crítico inmutable crispando la piel como un caballo que siente una pulga, el
hin-
cha del fútbol, el estadístico–
tampoco vale
ejercer la discriminación contra los “documentos de negocios y textos
escolares”; todos estos fenómenos son importantes. Uno debe distinguir,
empero: cuando la empujan hacia la notoriedad los poetastros, el resultado no es
poesía,
al menos no hasta que aquellos de entre nosotros que son poetas puedan ser
“literalistas de
la imaginación” –por sobre
la insolencia y la trivialidad y puedan presentar,
para ser inspeccionados, jardines imaginarios con sapos de verdad en ellos,
la tendremos. Por el momento, si solicitas por una parte
la materia prima de la poesía en
toda su crudeza y
por otra parte lo
genuino, entonces te interesa la poesía.

Traducción de Olivia de Miguel
 **
POETRY
I, too, dislike it: there are things that are important beyond all this fiddle.
Reading it, however, with a perfect contempt for it, one discovers that there is in
it, after all, a place for the genuine.
Hands that can grasp, eyes
that can dilate, hair that can rise
if it must, these things are important not because a
high sounding interpretation can be put upon them but because they are
useful; when they become so derivative as to become unintelligible,
the same thing may be said for all of us, that we
do not admire what
we cannot understand: the bat,
holding on outside down or in quest of something to
eat, elephants pushing, a wild horse taking a roll, a tireless wolf under
a tree, the immovable critic twitching his skin like a horse that feels a flea, the base-
ball fan, the statistician–
nor is it valid
to discriminate against “business documents and
school-books”; all these phenomena are important. One must make a distinction
however: when dragged into prominence by half poets, the result is not poetry,
nor till the poets among us can be
“literalists of
the imagination”–above
insolence and triviality and can present
for inspection, imaginary gardens with real toads in them, shall we have
it. In the meantime, if you demand on one hand,
the raw material of poetry in
all its rawness and
that which is on the other hand
genuine, then you are interested in poetry.

Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char