domingo, 25 de septiembre de 2016

Anhelabas la noche. Ya desciende. Aquí está

Charles Baudelaire
(París, Francia, 1821-id., 1867)






Tres versiones de "Recogimiento"
I

Sé cuerdo, oh mi dolor, y tente más tranquilo.
Pedías el Ocaso; él desciende, aquí está.
Una atmósfera oscura envuelve la ciudad
llevando para unos paz y a otros inquietud,

Mientras de los mortales la multitud vil,
bajo el látigo del Placer, verdugo sin merced,
va a asir remordimientos en la fiesta servil,
mi Dolor, dame la mano, ven por aquí,

lejos de ellos. Ves plegarse Años muertos
en balcones del cielo, con caducos ropajes;
surgir, de aguas profundas, sonriente, el Arrepentimiento;

el moribundo Sol bajo un arco endormirse;
y, como un largo sudario arrastrado de Oriente,
aprehende, mi querido, aprehende la dulce Noche que anda.

Versión de Aldo Oliva.
*
II

Sé sabia, oh Pena mía, y quédate en la calma.
Reclamabas la Noche; ya desciende; hela aquí:
Una atmósfera oscura la ciudad va envolviendo,
A unos lleva la paz, a otros la inquietud.

Mientras que de mortales la turbamulta abyecta,
Del Placer bajo el látigo, ese verdugo cruento,
Remordimientos coge en la fiesta servil,
Pena mía, tu mano ponla en mí; ven aquí,

Lejos de ellos. Doblarse ve los Años difuntos,
En balcones del cielo, en ropas anticuadas;
Cómo desde las aguas surge un Dolor risueño;

Y el Sol va ya durmiéndose moribundo en un arco,
Y, cómo, cual mortaja que viene del Oriente,
Escucha, amada, escucha: la dulce Noche avanza.

Versión de Juan Carlos Sánchez Sottosanto.
Nota sobre la traducción: he traducido Douleur por Pena para mantener el femenino (dolor es de este género en francés).
*  
III

Cálmate, dolor mío, y tu angustia serena. 
Anhelabas la noche. Ya desciende. Aquí está. 
Una atmósfera oscura cubre a París. Traerá 
a unos cuantos la paz, a otros muchos la pena. 

Mientras la muchedumbre que se rinde al placer 
­Su verdugo inclemente­ por las calles anhela 
Cazar remordimientos bajo la fiesta en vela, 
Tú, dolor, ven a mí. Dame la mano al ver 

Que es posible escaparse de los ya muertos años 
Con sus antiguos trajes en el balcón celeste. 
Ya brotan, como salen del mar, los desengaños, 

Cuando el sol, bajo un arco, se muere en lontananza. 
Ahora, tal un sudario que desciende del este. 
Observa, mi dolor: la inmensa noche avanza. 

Versión de José Emilio Pacheco
**
Recueillement

Sois sage, ô ma Douleur, et tiens-toi plus tranquille.
Tu réclamais le Soir ; il descend ; le voici :
Une atmosphère obscure enveloppe la ville,
Aux uns portant la paix, aux autres le souci.

Pendant que des mortels la multitude vile, 
Sous le fouet du Plaisir, ce bourreau sans merci, 
Va cueillir des remords dans la fête servile, 
Ma Douleur, donne-moi la main ; viens par ici,

Loin d'eux. Vois se pencher les défuntes Années, 
Sur les balcons du ciel, en robes surannées ;
Surgir du fond des eaux le Regret souriant ;

Le Soleil moribond s'endormir sous une arche,
Et, comme un long linceul traînant à l'Orient,
Entends, ma chère, entends la douce Nuit qui marche.

De Las flores del mal, 1857.

sábado, 24 de septiembre de 2016

Cariño, no placer

Pablo Seguí 

(Córdoba, Argentina, 1973)

ANÁLISIS

Cariño, no placer:
a eso nos entregamos.
Pero éramos de herirnos
de a ratos, por semanas.
Rutina en que la sombra
de un ideal lloró.
(Mujer de ojos inmensos,
que me supiste hundir.)
**
(S/t)

Piedras en el cerebro.
Ideas. Se combinan
en la neurosis como
engranajes pesados,
desajustados. (Miro
al techo. Impavidez
por lo que me rodea.)
El cerebro sancocha
lo pasado, no sabe
dejar ni digerir,
se perfecciona en culpa.
**
Tomados de su blog crocantedeseco.blogspot.com

viernes, 23 de septiembre de 2016

“Una prisión, con agua alrededor, y, en medio, el infortunio”

ANTON CHEJOV
(Taganrog, Rusia, 1860 - Badenweiler, 1904)

Presos en la mina de Sajalín.  DEL LIBRO 'LA ISLA DE SAJALÍN'


Chejov, que empezaba a manifestar síntomas de tuberculosis, cruzó Siberia a caballo, en barco, andando, en coche de postas, viajó de todas las formas posibles por un espacio peligroso. Tardó 2 meses y 20 días en llegar a la isla-prisión y permaneció en ella algo más de 3 meses, el 13 de octubre de 1890 se embarcó de vuelta.
Tomado de elrevesdelapiel.blogspot.com.ar
**
La isla de Sajalín
(Fragmentos)

"Aquí no sólo los mensajes escritos en los bancos y en las paredes de los patios son abominables, sino también las cartas de amor."
**
"Las colonias del distrito meridional presentan peculiaridades que una persona que acaba de llegar del norte no puede dejar de advertir. Ante todo, la pobreza es significativamente menor. No vi ni una sola isba abandonada o a medio construir, ventanas condenadas o ciegas; las techumbres de tablas resultan tan comunes y normales como en el norte las de paja o corteza. Las carreteras y los puentes son peores que en el norte, especialmente entre Maloie Takoe y Siantsi, donde después de las crecidas y las fuertes lluvias se forman barrizales impracticables. Hasta los habitantes parecen más jóvenes, sanos y animosos que sus compañeros del norte; todo eso, como también la relativa prosperidad del distrito, tal vez se deba a que el principal contingente del sur está compuesto por presos condenados a penas breves, es decir, por una mayoría de hombres jóvenes y menos extenuados por los trabajos forzados. Es posible encontrar personas que solo tienen veinte o veinticinco años, que ya han cumplido su pena y se han convertido en propietarios. Muchos de los campesinos antiguos exiliados tienen edades comprendidas entre los treinta y los cuarenta años[67]. También habla a favor de las colonias del sur el hecho de que los campesinos locales no se apresuren a regresar al continente. Así, en la aldea de Soloviovka, que acabo de describir, dieciséis de los veintiséis propietarios poseen la denominación de campesinos. Las mujeres son muy poco numerosas. En algunas aldeas no hay ni una. En comparación con los hombres, parecen viejas y enfermas. En suma, hay que conceder crédito a los funcionarios y los colonos locales cuando se quejan de que el norte solo les manda mujeres «inútiles», mientras se quedan para ellos las jóvenes y las que gozan de buena salud. El doctor Z. me dijo en una ocasión que, cumpliendo con sus funciones de médico de la cárcel, decidió examinar a un grupo de mujeres que acababa de llegar y todas padecían enfermedades femeninas.
El término copropietario no se emplea en el sur, ya que aquí cada parcela de tierra se asigna a un solo propietario; sin embargo, como sucede en el norte, hay propietarios que se incorporan a una colonia y carecen de casa. No hay judíos ni en el puesto ni en las colonias. En las paredes de las isbas cuelgan pinturas japonesas; también vi una moneda japonesa de plata.
La primera colonia del Susui es Cabo Goli (Cabo Pelado). Solo existe desde el año pasado y las isbas aún están sin terminar. Cuenta con veinticuatro hombres y ni una sola mujer. La colonia se alza en un promontorio que ya antes se llamaba cabo Pelado. El arroyo está lejos de las viviendas y para llegar hasta él hay que bajar por la colina; no hay pozos.
La segunda colonia es Mitsulka, llamada así en honor de M. S. Mitsul. Cuando todavía no existía la carretera, en el lugar en que actualmente se alza Mitsulka, había una estación reservada a los funcionarios que viajaban por motivos oficiales. A los empleados y los palafreneros se les permitía construirse una casa antes de haber cumplido su pena; de se modo se establecieron cerca de la estación y empezaron a llevar sus propias haciendas. Solo hay diez viviendas y veinticinco habitantes: dieciséis hombres y nueve mujeres. Después de 1886 el jefe del distrito ya no permitió que nadie se estableciera en Mitsulka, medida muy oportuna, pues la tierra no vale nada y los prados solo son suficientes para diez haciendas. Actualmente la colonia dispone de diecisiete vacas y trece caballos, amén de ovejas, y en los registros oficiales también aparecen anotadas sesenta y cuatro gallinas, pero nada de eso se duplicaría si el número de haciendas se multiplicara por dos."

 ***

"El 8 de julio, antes del almuerzo, el Baikal levó anclas. Con nosotros iban unos trescientos soldados al mando de un oficial, y varios presos, a uno de los cuales lo acompañaba una niña de cinco años, su hija, que se aferró a sus grilletes en el momento en que el padre se disponía a subir por la escalerilla. También atraía la atención una presa a la que su marido seguía voluntariamente al penal"
**
“Los niños de Sajalín son pálidos, delgados, indolentes. Van vestidos con harapos y siempre están hambrientos. Como el lector verá más adelante, mueren casi siempre de enfermedades intestinales. Viven acosados por el hambre; a veces, durante meses enteros sólo se alimentan de nabos o, en las familias más acomodadas, de pescado salado. Las bajas temperaturas y la humedad destruyen el organismo infantil, llevándolo a la extenuación, a una degeneración lenta de todos los tejidos” 
**
“ Cada nuevo nacimiento es recibido con frialdad en la familia. Junto a la cuna no se cantan canciones, sólo se oyen amargos lamentos. Padres y madres dicen que no tienen con qué alimentar a sus hijos, que éstos no aprenderán nada bueno en Sajalín y que “lo mejor será que dios misericordioso se los llevara lo antes posible”. Si el niño llora o hace alguna travesura, se le grita con rabia: “¡Cállate o te mato!”.
**
“Al recorrer las isbas de Verjni Armudán, entré en una en la que no había ningún adulto. Sólo encontré a un niño de diez años, de cabellos rubios, cargado de espaldas, descalzo; su pálido rostro, cubierto de grandes pecas, parecía de mármol.

-¿Cuál es el patronímico de tu padre?
-No lo sé- me respondió.

-¿Cómo es posible? ¿Vives con tu padre y no sabes cómo se llama? Debería darte vergüenza.
-No es mi verdadero padre.

-¿Cómo que no es tu verdadero padre?
-Es el cohabitante de mi madre.

-¿Tu madre está casada o es viuda?
-Viuda. Vino aquí por su marido.

-¿A qué te refieres?
-Ella lo mató.

-¿Te acuerdas de tu padre?
-No. Soy ilegítimo. Mi madre me dio a luz en Kara.
**

"No pongan hielo sobre un corazón vacío"

**
"Lamento no ser un sentimental, de otro modo diría que deberíamos ir en peregrinación a lugares como Sajalín, como los turcos van a La Meca. [...] De los libros que he leído y estoy leyendo se desprende que hemos hecho que millones de hombres se pudran en prisión; hemos dejado que se pudran sin razón alguna, sin criterio, de un modo bárbaro; les hemos obligado a recorrer miles de verstas en medio del frío, encadenados; les hemos contagiado la sífilis, los hemos corrompido, hemos multiplicado la delincuencia, y toda la culpa se la echamos a los carceleros borrachos de nariz roja. En la actualidad toda Europa culta sabe que la culpa no es de los carceleros, sino de cada uno de nosotros; no obstante, nada de eso nos importa ni nos interesa."
Anton Chejov


LA ISLA DE SAJALÍNAntón P. Chéjov

Traducción de Víctor Gallego Ballestero
Alba. Barcelona, 2005

jueves, 22 de septiembre de 2016

Así emerge el problema de cómo vivir etcétera

WISLAWA SZYMBORSKA

(Kórnik, Polonia, 1923-2012) 

Despedida de un paisaje

No le reprocho a la primavera
que llegue de nuevo.
No me quejo de que cumpla
como todos los años
con sus obligaciones.

Comprendo que mi tristeza
no frenará la hierba.
Si los tallos vacilan
será sólo por el viento.

No me causa dolor
que los sotos de alisos
recuperen su murmullo.

Me doy por enterada
de que, como si vivieras,
la orilla de cierto lago
es tan bella como era.

No le guardo rencor
a la vista por la vista
de una bahía deslumbrante.

Puedo incluso imaginarme
que otros, no nosotros,
estén sentados ahora mismo
sobre el abedul derribado.

Respeto su derecho
a reír, a susurrar
y a quedarse felices en silencio.

Supongo incluso
que los une el amor
y que él la abraza a ella
con brazos llenos de vida.

Algo nuevo, como un trino,
comienza a gorgotear entre los juncos.
Sinceramente les deseo
que lo escuchen.

No exijo ningún cambio
de las olas a la orilla,
ligeras o perezosas,
pero nunca obedientes.
Nada le pido
a las aguas junto al bosque,
a veces esmeralda,
a veces zafiro,
a veces negras.

Una cosa no acepto.
Volver a ese lugar.
Renuncio al privilegio
de la presencia.
Te he sobrevivido suficiente
como para recordar desde lejos.
        
Versión de Gerardo Beltrán
***
ALABANZA A LOS SUEÑOS

En mis sueños
pinto como Vermeer van Delft.
Hablo fluidamente griego
y no sólo con los vivos.
Conduzco un auto
que me obedece.
Tengo talento,
escribo poemas largos, grandiosos.
Escucho voces
no menos que los grandes santos.
Se sorprenderían
de mi virtuosismo en el piano.
Floto en el aire como se debe,
es decir, por mí misma.
Si caigo del techo
puedo aterrizar suavemente en el verde césped. 
No me es difícil
respirar bajo el agua.
No me puedo quejar:
he logrado descubrir la Atlántida.

Me complace que justo antes de morir
siempre me las arreglo para despertar.

Inmediatamente tras el estallido de la guerra
me vuelvo a mi lado favorito. 
Soy, mas no necesito ser,
hija de mi tiempo.

Hace unos pocos años
vi dos soles.
Y antes de ayer un pingüino,
con toda claridad.

Versión sin datos
**
RESEÑA DE UN POEMA NO ESCRITO

En las primeras palabras del poema
la autora establece que la Tierra es pequeña,
el cielo, al contrario, es demasiado grande para las palabras,
y sobre las estrellas, cito, "hay muchas más de las que se necesitan".

En la descripción del cielo se advierte cierta impotencia,
la autora se pierde en una pavorosa infinitud,
se sobrecoge con los muchos planetas muertos
y pronto en su mente (podríamos agregar: inexacta)
se comienza a formar una pregunta,
¿acaso a pesar de todo no estamos solos
bajo el sol, bajo todos los soles del universo? 
¡Contrario a la teoría de las probabilidades!
¡Y a las convicciones universalmente sostenidas actualmente!
¡Frente a la irrefutable evidencia de que ahora cualquier día
puede caer en manos humanas! Oh, poesía.

Mientras tanto, nuestra visionaria retorna a la Tierra,
el planeta que tal vez "gira sin testigos",
la única "ciencia ficción que se puede permitir el universo".
La desesperación de Pascal (1623-1662, la nota al pie de página es nuestra)
parece que para nuestra autora no tiene rival
sobre cualquier Andrómeda o Caciopea.
La exclusividad magnifica y obliga,
así emerge el problema de cómo vivir etcétera,
en tanto "el vacío no nos lo resuelva".
"Oh, Señor", el homble clama A Él Mismo,
"ten piedad de mí, ilumíname..."
La autora está oprimida por la idea de que la vida se derrocha tan fácilmente,
como si hubiera reservas inagotables de ella.
La idea de las guerras -ella pide discrepar-
siempre se pierden en ambos lados.
De la inhumanidad "brutalitaria" (sic!) del hombre con el hombre.
A través del poema se vislumbra un intento moral.
Bajo una pluma menos ingenua podría brillar más.

¡Pero qué pena ! Esta tesis básicamente tambaleante
(acaso a pesar de todo no estamos solos
bajo el sol, bajo todos los soles del universo)
y su desarrollo en un estilo imperturbable
(mezclando lo elevado con lo vernacular)
lleva a la conclusión de ¿quién lo creerá de todas maneras?
Sin duda nadie. ¿No se los dije?
Versión sin datos

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Liliana Ponce y Reynaldo Jiménez

Liliana Ponce
(Buenos Aires, Argentina, 1950)


“Yo aspiro que el poema sea algo en sí mismo, no sea la expresión de una emoción. No escribir sobre algo, escribir eso.”
**
Fragmento del prólogo de Carlos Battilana a “Paseante y huésped” de Liliana Ponce//Club Hem Editores 2016


"Materia y poesía. Liliana Ponce articula un fraseo que reconoce los dones del lirismo sin ninguna estridencia confesional y sin tonos altos. Sus poemas agradecen la materia y reconocen la existencia como un bien; asumen el misterio de la vida, su íntimo secreto, en términos de bienestar e incertidumbre. La pequeña felicidad con la que una persona puede reconocer el mundo (los olores, los colores, los sonidos), en este libro se transfigura en un discurso que nombra seres y objetos como si fueran algo íntimo y ajeno a la vez. Cercanía y extrañeza de las cosas producen confianza e inquietud, simultáneamente. El paseo, la hospitalidad: vertientes poéticas que promueven en la percepción del mundo formas inesperadas del amor."
**
3
Hace un día casi, en auto recorría otro paisaje.
Foránea en planicies de arenisca,
a lo largo de rutas infinitas.
Color de almendra el polvo,
se abre a las serpientes miméticas, sutiles,
que no pueden verse sin prestar atención a lo obvio.
(Es mi anhelo entrar en el corazón de México
–ya bebí sangre de chili,
y gota a gota el agave
entra en mi lengua, se sella en el aliento.)
En el nudo, mi entrada en el secreto:
cómo el cielo comerá al desierto,
lo disolverá en una sola sustancia
sin la convulsión de lo húmedo, lo árido.
La estación de la víbora espera en esta arena,
mi sol despojado, sol rayo
para un espacio esculpido a fuego.
La luz en anillos cae dorada en sus fauces
y me absorbe.
**
Espiral

—Para considerar el método, su cumplimiento
y el despojado motivo que empieza.
—Para considerar el método, la explicación
que va a llegar al comienzo o al final
—indeseable y a la vez liberador—
el jardín seco,
la estación del caligrama en la arena,
la costa que sigue y sigue,
una cinta que envuelve y separa cada instante
como prisma que gira
y en cada cara un ojo-dios
que será representación de imperio.
Ahora ese punto donde estoy
fermenta la semilla de un comienzo
y es rama que va avanzando en capas
de palabras separadas de los cuerpos
que en vértigo esconden el sentido
—periferia al final porque siempre se encierra y se agota,
enredaderas de la nada en la laca del tiempo o su zumbido
desde el principio incompleto y llama de las causas.                  
***
Reynaldo Jiménez 
(Lima, Perú, 1959)
 

¿Por qué escribís y por qué escribir?
"No tengo un motivo ni razones, escribo con conciencia e intención de hacerlo desde los trece años pero disfruto de encontrar poesía, para leerla o no, no sé desde cuándo. Y más bien releo y desescribo. Con el tiempo uno deja de estar pendiente de los recursos formales e intenta decir de nuevo eso que ya no es lo mismo: la salvedad es el matiz. El matiz genera permutaciones, fibras a seguir, las que van enhebrando algo así como un paisaje de conjunto. Escribir sería toda la intención."
**
Fragmento del prólogo de Mario Arteca a “Piezas del tonto” de Reynaldo Jiménez, //Club Hem Editores 2016
LAS CAPAS CON LAS QUE SE CONSTRUYE UN SONIDO
“Hay un acontecimiento que siempre sucede y sorprende en la poesía de Reynaldo Jiménez, y esa es su capacidad de poner el sonido, el ruido de la lengua, en favor de una lírica que bien pudiera ser oral. Cuando se lee un libro de Reynaldo se lo escucha, después se lo cubre con los ojos. Ya vendrán los tiempos en los que exista un dispositivo en el cual mientras leemos un libro, iremos oyendo la voz del poeta. Bien, en “Piezas del tonto” eso ya es un hecho sin echar mano a la tecnología.
“Moviéndote hablando esas cosas / Que no hay más cosa sin decirlas”, dice un segmento de estas piezas, donde el personaje del tonto es la reserva de un ciclo de incomprensión y a la vez visibilidad del lenguaje. El tonto del pueblo habla desde un sitio donde el decir común choca con un léxico que necesita ser traducido. Y para eso está la poesía.”
**

vivo la nuca como
en el yunque y sin
embargo nadie versa
esta emanación desde
la corola del corazón
en su coraza hasta
demarcar la situación
desdibujarla
remojar las barbas
en lagunas nonatas

los sapos
puntiformándose
los zumbares
consumando una cresta de atención
que se deslíe por roer el error
errar por la casa de plancton
al segundo dejar de soñarse
abrir el ojo
bajo amparo de los cuarzos

guijarros
desmoronándose
en un solo punto
adonde correr la propia
sombra enrarecerla
de otro destino arrancarse
el calamar de la glotis
perforar este tino y las tinajas
que se esconden
de la linfa que atraviesa
la memoria

y desde
las cilias
de Ninfa
los rayos
tan ella
sola
respira
sin dar
gracias
al misterioso
volumen
al supurado
temblor

mientras no ciegues el bosque
entre túneles que te tratan de tú
el desfile enmascarado
resbaladizos frisos
fríos como el alga sin destino
de los dedos de luzbeles
sangran contra el cristal
serán estrellas
un día olvidadas
prometidas del harén
de los silencios

toco tiempo
entre las hojas
por el estigma
siempre danzan
darte la mano sería
ofrecerte al insecto
incrustarte
en el diamante
como un gigante
facetado que sonriera
sin dejar de mirarte
ahí en tu acuario
de gira

y en la nuca muertos
sus voces deliran por ser
pero
el secuestro transparente
brota
de las partes
pone
frente a
Ninfa y ella
infame muerde el bosque
***
Créditos fotos: sin datos

martes, 20 de septiembre de 2016

Con inocencia y con exceso

Valeria Tentoni

(Bahía Blanca, Prov. de Buenos Aires, Argentina, 1985. Reside en Buenos Aires.)



Yo me saco esto que traigo 
y te lo dejo
como dejan algunos perros
pájaros muertos en la puerta de sus dueños.

Con inocencia y con exceso.
**

Adentro de la heladera siempre es de día.
Las cosas que están ahí no se quejan, no le piden a ningún dios
que apague la luz. Esperan su turno.
Algunas se vencen, pero se quedan igual.
Me gustaría ser la botella de Coca-Cola
que cargo con agua de la canilla. Algo que acepta su destino
sin escándalos.
Vivo arriba de un supermercado chino.
El otro día colgué un pantalón de la ventana
y el viento se lo llevó. Tuve que bajar, tuve que pedirles permiso.
Me dejaron entrar al depósito: fue como llegar
a la vasija de pepitas de oro al final del arco iris.
Durante mucho tiempo pensé que el ruido ese venía de la panadería
que está a mitad de cuadra. Resulta que no,
que viene de lo de los chinos.
Hay un enorme motor que usan para ventilar su mercadería.
Las cosas que están ahí no se quejan, no le piden a ningún dios
que haga silencio.
Todo lo que brilla es satélite de alguna estrella opaca.
Algún día esa estrella dejará de existir
antes que sus rayos
y caeremos a una fe ridícula.
Si no hubiese cosas más tristes que esa,
esa sería una cosa triste.

De Antitierra (Libros del Pez Espiral, Santiago de Chile, 2014)

lunes, 19 de septiembre de 2016

Porque es así: hoy se come

Matteo Fantuzzi 
(Castel San Pietro Terme, Bologna, 1979: Reside  en Lugo di Romaña, en la provincia de Ravenna, Italia)



El lechero de via degli Ori
cerró en 1938
para huir a Francia
donde tenía parientes.

Durante años sobre la vidriera
quedó en barniz el letrero

                                   leche hebrea
Y yo era un niño
sin una idea precisa
de lo que estaba ocurriendo:
creía que se trataba sólo de un sabor,
como el granizado de naranja.
Un día se la pedí
A mi abuelo para merendar.

Él me dejó la marca de los dedos en la cara.
**

Todos esos campos – esas flores –
blanquísimos. Esos campos,
esas flores, tú que estás

durmiendo. Blanquísimos.

© Traducción: Verónica Aranda

**
Precariedad

Y ya no sabes qué otra cosa esperar
de este pueblito en medio de montañas
que se despuebla, donde la gente envejece
y no hace hijos. Y tú que eres el sepulturero del lugar
como tu padre y el padre de tu padre
                 (y no quieres, no puedes)
te preguntas cómo sería mejor: que se murieran
todos de un solo golpe para cerrar la tienda,
o bien uno a la vez, gota por gota, vivir de privaciones,
pero seguir andando mientras tanto, y resistir.
Y sobrevives en esta perspectiva de precario,
de quien trabaja a plazo, se pega al calendario,
y al mismo tiempo vibras y te alegras
cuando escuchas una ambulancia,
porque es así: hoy se come,
pero mientras, no tienes un cliente más,

es solo un arrebato
que sigue y lleva al abismo, y te aniquila.
                                                        
Versión de Chiara de Luca  
© Matteo Fantuzzi


domingo, 18 de septiembre de 2016

El eco blanquea el cielo

MATSUO BASHŌ
Matsuo Kinsaku
(Ueno, 1644 - Osaka, Japón, 1694)



¡DE QUÉ ÁRBOL EN FLOR

¡De qué árbol en flor
no sé
pero qué perfume!
**
ALGUIEN BATE PLUMAS

Alguien bate plumas.
El eco blanquea el cielo.
Luna de verano al alba.
**
LA PRIMAVERA PASA

La primavera pasa.
Lloran los pájaros y
son lágrimas los ojos de los peces.
***
LA TORMENTA ARRECIA

La tormenta arrecia
la cara de alguien
empapada.

sábado, 17 de septiembre de 2016

Sólo una escritura en voz baja

Jorge García Sabal

(Balcarce, Buenos Aires, Argentina, 1948-Capital Federal, id., 1996)

Maniobras

Ahora esa mujer habla del mar.
Sorpresiva, casi sin voz, dice y mezcla
unas palabras incomprensibles, ajenas.
Dice y tartamudea que el mar, que la noche,
que un día, que pájaros, que el amor
y el silencio del silencio, que la muerte.
Dice y se va, como si nada.
Que sea así. Prefiere que no esté
con sus anuncios inconsolables y emigrada,
sin respuesta -mientras la vida avanza
a grandes pasos, lejos de uno- vuelva
y mire, lúcida, un objeto material
hecho de un grupo de palabras abstractas,
de nombres propios y voces:
sólo una escritura en voz baja, hecha
de arrepentimientos, agregados, decepciones.

Cortesía de Silvia Arazi.
El 5 de octubre a las 19, en La Casa de la Lectura, Lavalleja 924, haremos el homenaje a Jorge García Sabal por los veinte años de su muerte. Hablarán de él y de su obra tres grandes poetas, amigos y conocedores de su obra: Jorge AulicinoLiliana Díaz Mindurry y Santiago Sylvester. Leerán alguno de sus textos dos grandes actrices: Silvia Arazi e Ingrid Pelicori. Ediciones Del Dock. 

viernes, 16 de septiembre de 2016

Cualquier cosa es algo

GERTRUDE STEIN
(Allegheny, EE.UU., 1874-Neuilly-sur-Seine, Francia, 1946)

Del prefacio de la primera exposición del pintor español Francisco Riba Rovira:

"Le expliqué que para mí, toda la pintura moderna se basa en lo que casi realizó Cézanne, en lugar de en lo que estuvo a punto de hacer. Cuando él no pudo hacer una cosa, la secuestró y la dejó. Insistió en mostrar su incapacidad: extendió su falta de éxito, mostró lo que no podía hacer, se convirtió en una obsesión para él. Las personas influenciadas por él también estaban obsesionados por las cosas que no podían alcanzar y comenzaron un sistema de camuflaje. Era natural hacerlo, incluso inevitable: pronto se convirtió en un arte, en la paz y en la guerra, Matisse ocultó e insistió al mismo tiempo en lo que Cézanne no pudo notar y en lo que Picasso ocultó, jugó y fue atormentado. El único que quería insistir en este problema, era Juan Gris. Persistió profundizando las cosas que Cézanne quería hacer, pero ya era demasiado dura la tarea para él: lo mató. Y ahora aquí estamos, encontré un pintor joven que no sigue la tendencia de jugar con lo que Cézanne no podía hacer, sino que ataca las cosas que intentó hacer, para crear los objetos que tienen que existir, para, y en sí mismos y no en relación".
G. Stein
**
Un piano
Si la velocidad es abierta, si el color es descuidado, si el suceso es sobrepasado, si la elección de un fuerte aroma no es rara, si el apoyo del botón se apoya en todo el color ondeante y no hay color, no hay color alguno. Si no hay suciedad en un alfiler y no puede haber ninguna escasamente, si no hay entonces el lugar está igual que en pie.
***
Afila lápiz, obstruye.

Frota su residuo.
***
Libro
Libro estaba ahí, estaba ahí. Libro estaba ahí. Para, para, era una fregona, una fregona mojada y no estaba donde estaba mojada, no estaba colocada, estaba directamente puesta de nuevo, no puesta de nuevo, no puesta de nuevo, otra vez de nuevo estaba de vuelta, era innecesaria, puso un banco, un banco donde, un banco atento.
***
Amar es algo. Cualquier cosa es algo. Los bebés son algo. Ser un bebé es algo. No ser un bebé es algo. Llegar a ser cualquier cosa es algo. No llegar a ser cualquier cosa es algo. Amar es algo. No amar es algo. Amar es amar. Algo es algo. Cualquier cosa es algo. Cualquier cosa es algo. No llegar a cualquier cosa es algo. Amar es algo. Necesitar llegar a algo es algo. No necesitar llegar a algo es algo. Amar es algo. Cualquier cosa es algo (A Long Gay Book).
***
ENAGUAS
En el centro de un punto diminuto y casi desnudo hay algo agradable que decir hacia lo cual te guía la muñeca. La muñeca te guía. 
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DIBUJO
Un blanco claro, un pudor, una manchita de tinta, un hechizo rosado. 
Lo que esto significa es entera y verdaderamente la cuestión, o por mejor decirlo es mejor mostrarlo hacia los repentinos lugares, mejor elevar la longitud y nada más ancho, cualquier cosa entre mitades.
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AGUA QUE LLUEVE
Agua asombrosa y difícil que hace en conjunto el latido y el prado.
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UN VESTIDO LARGO
Qué es la corriente que hace la maquinaria, que lo hace crepitar, cuál es la corriente que presenta una línea de largo y una cintura necesaria. Qué es esta corriente.

Qué es el viento, lo que es.

Donde es la longitud de la Serena, está ahí y un lugar oscuro no es un lugar oscuro, sólo un blanco y rojo son de color negros, un amarillo y verde son los azules, un color de rosa es escarlata, un arco es cada color. Distingue una línea. Una línea sólo lo distingue.
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UN SOMBRERO ROJO
Un gris oscuro, un gris muy oscuro, un gris bastante oscuro es monstruoso ordinariamente, es tan monstruoso porque no hay de color rojo. Si rojo es en todo lo no es necesario. No es un argumento para cualquier uso de él y aún así hay algún lugar que es mejor, es que cualquier lugar que se ha estirado tanto.
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UNA CAPA AZUL
Una capa azul es guiada guiada, dirigida y guiada, que es el color particular que se utiliza para esa longitud y no cualquier anchura no más que una sombra.


Gertrude Stein, Botones blandos, Edición de Esteban Pujals Gesalí, Abada Editores, Madrid, 2011
y
Objetos y retratos. Geografía
Edición de Andres Fisher & Benito del Pliego
Amargord Ediciones, 2014
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char