lunes, 3 de agosto de 2009

Autodidacta en humanidades


Algunos poemas
de GREGORY CORSO
(EE.UU., 1930-2001)


Poeta hablando consigo mismo ante el espejo

Sí, Soy yo
Esta caza de mí
se ha transformado en algo evidentemente absurdo
creyendo que cuando yo
era perseguido
no sólo me encontraría a mí mismo
sino también a todo un rebaño de yoes
yoes pasados, yoes futuros
un carro cargado de ellos
y todos estos años
y adonde he llegado
en este punto del tiempo
éste no es el mismo espejo
que contemplé hace años

Es el espejo que cambia
nunca el pobre Gregory

¡Hey!, en la vida
Donde fui, fui
Donde me detuve, me detuve
Cuando hablé, hablé
Cuando escuché, escuché
Lo que comí, comí
Lo que amé, amé

Pero qué puedo decir acerca de
adonde fui, no fui
adonde me detuve, continué mi camino
cuando hablé, escuché
cuando escuché, hablé
cuando ayuné, comí
y cuando amaba ...
no deseaba odiar

Ahora veo a las personas
como las ve la policía

También veo a las monjas del mismo modo
en que veo a los hare–krishnas

No tengo representante
me disgusta la idea de un poeta con representante
sin embargo Ginsy y Ferli tienen uno
y hacen pilas de plata con ellos
se vuelven más famosos también
Quizá debiera contratar un representante
Wow!
De ningún modo, Gregory, quédate
En la cercanía del poema

Versiones de Esteban Moore
***
REQUIEM POR “BIRD” PARKER

esta profecía llegó por correo
en la última matanza de pájaros
un pájaro llegado de la nada sobrevivirá
y no se lamentará
y el pájaro llegado de la nada será un pájaro lento
un pájaro largo largo
en alguna parte hay una habitación
en una habitación
en la cual un viejo saxo
descansa en un rincón
como un puñado de arroz
pensando en BIRD

primera voz

hey, pibe, BIRD ha muerto
ha encerrado su saxo en algún sitio
pusieron su saxo en un rincón de algún sitio
¿dónde está el saxo, pibe, dónde?

segunda voz

al cuerno el saxo
¿dónde está BIRD?

tercera voz

se fue
BIRD estabas más ido que el sonido
rompió la barrera con un arrullo del saxo
BIRD estaba más alto que la luna
BIRD también se sostenía por encima de un tejado
como un monje estrambótico descendió
el saxo en las manos, por encima de todos
mirando desde arriba a aquellos tipos
con estrambóticos ojos medio cerrados
diciendo para sí: yeah, yeah!
Como si nada importara nada en absoluto.

cuarta voz

al principio de la borrachera nocturna
solo en el escenario de su ático
BIRD asió una flor negra en su mano negra
sopló con su saxo hacia el celo
llegó hasta el cielo fantásticamente y a medio camino
del humanamente fatigado uso de las cosas
BIRD lanzó una efímera afirmación
una forzada rata rítmica
y las estrellas no sabían que hacer
entonces llegó un pájaro de la nada

primera voz

exacto, eso es lo que yo he oído
el pájaro que arrastraba las alas aterrizó frente a BIRD
miró a BIRD directamente a los ojos
BIRD dijo “corta”
y siguió soplando

segunda voz

pues parece que BIRD dio el corte al pájaro carca

primera voz

sólo durante un rato, pibe
el pájaro de la nada empezó a echar espuma por la boca
haciendo todo tipo de disonancias
“pibe, hazlo en otra parte” le rogó BIRD
pero el pájaro de la nada siguió arriba y abajo
como un viejo tacaño con su plan miserable

tercera voz

yeah, para entonces BIRD se había dado cuenta de que
aquello era una pasada
BIRD estaba a punto de marcharse, cuando de repente
el pájaro de la nada hundió su burbujeante cabeza
en el tubo del saxo de BIRD
furioso, BIRD sopló una nota larga y loca

primera voz

fue su última nota, pibe, la última
el pájaro que arrastraba las alas metió la muerte en la garganta de BIRD
y todo el edificio tembló
cuando BIRD dejó caer su saxo
y el cielo se puso más negro... más negro
y el pájaro de la nada envolvió a BIRD son su alas fangosas
hizo caer a BIRD
hasta el fondo

cuarta voz

BIRD ha muerto
BIRD ha muerto

voces primera, segunda y tercera

yeah, yeah

cuarta voz

llorad por BIRD
pues BIRD ha muerto

voces primera, segunda y tercera

yeah, yeah
***
PUMA EN EL ZOOLOGICO DE CHAPULTEPEC

Largo suave lento rápido pulido gato
¿Qué música, de quién la coreografía que bailaste
cuándo ellos bajaron la cortina final?
¿Puede semejante gracia ponderada permanecer
aquí, toda sola, en esta cueva de 3 por 6?
¿Te darán otra oportunidad
Tal vez para danzar en las Sierras?
Qué triste pareces, mirándote
yo pienso en Ulanova,
encerrada en algún cuarto amueblado
en Nueva Cork, en la calle 17 del este,
en la sección puertorriqueña.

MATRIMONIO

¿Debo casarme? ¿Debo ser bueno?
¿Sorprender a la chica de al lado
con mi traje con chaleco y mi sombrero fastuoso?
Y no llevarla al cine sino a cementerios
y decirle todo acerca de los lobos en las salas de baño
y de clarinetes falseados
Entonces desearla y besarla y todas las preliminares
y ella yendo hasta ahí nomás y yo entendiendo por qué
sin enojarme y decirle: Tú debes sentir ¡es hermoso sentir!
En cambio tomarla en mis brazos
los dos apoyados contra una vieja tumba torcida
y cortejarla toda la noche las constelaciones en el cielo

Entonces ella me presenta a sus padres
la espalda derecha, el pelo finalmente arreglado, estrangulado
por una corbata
¿debo sentarme con las rodillas juntas en su rígido sofá
sin preguntar Dónde está el baño?
¿De qué otra manera sentirme distinto a lo que soy?
Oh qué terrible debe ser para un hombre joven
sentarse frente a una familia y la familia pensando
¡Nunca lo hemos visto antes! ¡Quiere a nuestra Mary Lou!
después del té y las tortas caseras ellos preguntan
¿Qué hace Ud para vivir?
¿Debo decirles? ¿Me querrán entonces?
Dicen Muy bien cásense, no estamos perdiendo una hija
estamos ganando un hijo
¿Debo preguntar entonces Dónde está el baño?
¡Oh Dios y la ceremonia! Toda la familia y sus amigos
y solamente un puñado de los míos todos mugrientos y barbudos
tan sólo esperando las copas y la comida
¡Y el cura! Mirándome como si me masturbara
preguntándome Toma Ud a esta mujer como legítima esposa
Y yo temblando ¡qué decir Torta de Engrudo!
Y beso a la novia todos esos carnudos palmeando mi espalda
¡Ella es toda tuya muchacho! Je–Je–Je
Y en sus ojos puedes ver
alguna obscena luna de miel llevándose a cabo
Después todo ese absurdo arroz y las latas y zapatos
¡Niágara Falls! ¡Hordas de nosotros!
¡Esposos! ¡Esposas! ¡Flores! ¡Chocolates!
Entrando en hoteles lujuriosos
todos para hacer la misma cosa esta noche
El conserje indiferente sabiendo lo que va a pasar
Los zombis del hall de entrada ellos sabiéndolo
El botones parpadeante sabiéndolo
¡Todo el mundo lo sabe!
¡Yo estoy inclinado a no hacer nada!
¡Quedarme parado toda la noche! ¡Mirar al conserje en el ojo!
Gritando: ¡ Yo estoy en contra de la luna de miel! ¡En contra!
corriendo rampante en esas suites casi climáticas
aullando ¡Panza de Radio! ¡Palada de gato!
¡O viviría en Niágara para siempre! En una caverna oscura
Debajo de las Cataratas
Me sentaría allí el Lunamielero Loco
planeando maneras de romper matrimonios, un flagelo de la bigamia
un santo del Divorcio
tomo la casa
Pero debería casarme ser bueno
Qué lindo llegar a casa a ella
y sentarme cerca de la chimenea y ella en la cocina
con un delantal ella joven y adorable queriendo mi bebé
y tan contenta conmigo que quema el roastbeef
y se me acerca llorando y yo me levanto de mi sofá de gran
papá diciendo ¡Dientes de Navidad! ¡Manzana Sorda!
¡Mentes radiantes!
¡Dios qué marido sería! ¡Si, debería casarme!
¡Tanto por hacer! Como por ejemplo entrar a
en la casa de
Mr. Jones tarde en la noche
y cubrir sus palos de golf con libros noruegos de 1920
como colgar una foto de Rimbaud en la máquina de cortar
como pegar estampillas de Tannu Tuva
por todo el cerco
como cuando la señora Bondad de Cabeza viene a recolectar
fondos para el cofre de la Comunidad
tomarla del brazo y decirle ¡Hay signos desfavorables en el cielo!
y cuando venga el intendente para obtener mi voto decirle
¿cuándo va a prohibir a la gente asesinar ballenas?
y cuando el lechero venga dejarle una nota en la botella
Polvo de pingüino, tráigame polvo de pingüino
¡Yo quiero polvo de pingüino!
Sin embargo si yo me casara y es una zona residencial y hay
nieve y ella tiene un chico y yo estoy sin dormir, agotado,
levantado toda la noche, la cabeza reclinada en una ventana tranquila
el pasado detrás de mí,
encontrándome en la más común de las situaciones
un hombre tembloroso con el conocimiento de la responsabilidad
¡Oh lo que sería!
Seguramente le daría por pezón un Tácito de caucho
por sonajero una bolsa de discos rotos de Bach
le hilvanaría a Della Francesca en el pesebre
le cosería el alfabeto griego en su babero
le construiría un Partenón desguarnecido para su lápiz
No, dudo que sería ese tipo de padre

césped
no hay nieve rural ni ventana tranquila
sino la ciudad de Nueva Cork calurosa dura y maloliente
siete pisos sin ascensor, cucarachas y ratas en las paredes
una mujer gorda del Reich aullando sobre las papas ¡A trabajar!
y cinco chicos ruidosos enamorados de Batman
y los vecinos todos desdentados y con el pelo seco
como esas masas de brujas del siglo XVIII
todos esperando entrar a ver TV
El dueño de casa quiere el alquiler
Es imposible tirarse a soñar
teléfono, nieve, fantasma estacionado
¡No! ¡No debo casarme! ¡No debo casarme jamás!
Pero, imaginemos que yo estuviera casado
con una mujer hermosa y sofisticada
alta y pálida vistiendo un hermoso vestido negro
y largos guantes negros
con una boquilla en una mano
Y un trago en la otra
y vivimos en un rascacielos con una ventana enorme
desde donde podemos ver todo Nueva Cork
y aún más lejos en días claros
No, no me imagino en este sueño de prisión agradable
¿y qué pasa con el amor? Me olvido del amor
no es que sea incapaz de amar
sino que el amor me parece tan raro como tener zapatos
Nunca quise casarme con una chica que fuera como mi madre
e Ingrid Bergman siempre fue imposible
y posiblemente haya una chica pero ya se ha casado
y no me gustan los hombres y…
¡pero debe haber alguien!
Porque si tengo 60 años y no estoy casado
todo solo en un cuarto amueblado
con manchas de pis en los calzoncillos
y todos los demás están casados
¡Todo el universo casado excepto yo!
Ah y sin embargo yo sé que si hubiera
una mujer posible como yo lo soy
¡entonces el matrimonio sería factible!
Como ELLA con sus solitarios adornos cursis
esperando a su amante egipcio
así también yo espero, desconsolado de 2.000 años y el baño de la vida.
***

Deseaba ser poeta mucho antes de escribir mi primer poema; en realidad, ignoraba cómo se escribe un poema cuando sentí que deseaba ser un poeta. Tenía trece años y estaba literalmente solo en el mundo; mi madre –a quien nunca vi– abandonó a mi padre cuando yo tenía un año y él estaba en la Marina. Era yo un chico de la calle y no fui a escuela alguna. Robé para subsistir durante la Segunda Guerra Mundial, en 1943, y dormí en techos y subterráneos de la inmensa y salvaje ciudad de Nueva York. Ese año pasé por un infierno, y creo que ese mismo infierno dio nacimiento al poeta.
De haber permanecido en las calles no hubiera sabido, quizá, qué rumbo tomar. Me sacaron de ellas, fui enviado a la cárcel, y he aquí que algo que la mayoría hubiera considerado una gran injusticia (enviarme a una prisión a los 17 años –donde era el menor– en vez de a un reformatorio con jóvenes de mi edad) resultó ser lo mejor que pudo sucederme nunca. En la prisión no experimenté la absurda torpeza de la juventud; en ella tuve que tratar con hombres, con tristes hombres, y con el tiempo (tres años en total), tiempo en que leí miles de grandes libros. Cuando abandoné el lugar a los 20 años de edad, era un autodidacta en humanidades. La prisión es triste solamente cuando caen en ellas gentes maduras o ancianos; pero cuando un muchacho de sólo 17 años –y especialmente si está poseído por los dioses de la poesía– ingresa a una prisión destinada a adultos, se encuentra mejor que en Oxford, ¡por Dios! Esto no significa que la prisión sea un buen lugar, por supuesto. Cualquier puerta de hierro cerrada sobre un hombre es algo triste y terrible. Pero no está en mi idiosincrasia rechazar algo desagradable cuando ese algo, de alguna extraña manera me ha sido beneficioso.
En verdad, el contraste entre el poeta y el convicto surge de que el poeta es franco e intrépido, en tanto que el convicto es sumiso y temeroso. El poeta piensa en cantar al hombre y, por lo tanto, en beneficiarlo, mientras que el convicto piensa sólo en ayudarse y puede –aunque no lo hace con frecuencia– expresar compasión hacia su prójimo, es decir, por otro convicto; pero no por el hombre en general. La razón por la cual no tuve tropiezos con tal contraste se halla en que si bien en un principio fui un "convicto", al salir de prisión era un poeta, sólo un poeta, nunca me sentí sojuzgado, temeroso o alienado. Abandoné la prisión orgulloso, por así decirlo, de haber estado en un lugar donde pude ver a mi prójimo como sólo podía hacerlo allí, en su peor condición; orgulloso de haber salido vivo, inteligente, y en buen estado de ánimo; orgulloso de que la prisión, y no Oxford, constituyera mi educación, de allí la diferencia; los hombres que salen de la prisión no quieren hablar de ella, y generalmente encuentran dificultades para conseguir empleos, etc… Yo salí a los veinte años, de modo que en lo que respecta al tiempo, nada estaba perdido. Al ingresar allí un viejo me había dicho, con sabiduría: "Hijo, no condenes tu tiempo, haz que te sirva". Eran ciertas esas palabras… El tiempo me fue útil: me educó y configuró… Al salir escribí mis mejores poemas, y los dediqué a los hombres que están en prisión, pues ellos fueron quienes me dieron los maravillosos libros y las hermosas visiones del hombre en el apogeo de su sufrimiento y desesperación. Pero no escribí poemas sobre la prisión o sus hombres. Escribí sobre el mundo exterior. Si se debe ascender por una escalera para alcanzar una altura y poder ver desde allí, entonces es mejor, para quien lo haga, hablar acerca de lo que observa y no sobre cómo subió, y menos aún acerca de la escalera.
Recuerdo vagamente mi primer poema, que extravié quizá junto a otros mil, ninguno de los cuales tengo presente. Lo perdí en Miami, Florida, justamente allí. Los tenía en una enorme valija; eso era todo lo que solía llevar como equipaje en mis itinerarios; una valija en la que guardaba un par de camisas, un traje arrugado, alguna ropa interior y medias, siendo el resto poemas.
La distribución de la poesía entre los poetas es equitativa, y su comprensión es hoy más vasta que nunca. Pero, desde luego, no importa el hecho de que un poema se difunda o no ampliamente. En tanto él sea portador de la verdad y suponga el poder de la avanzada conciencia del poeta, llegará, se lo comprenda o no, se lo acepte o no, a la conciencia general de la humanidad, beneficiándola. Esta es la magia del poema, este es el verdadero misterio de la poesía; su capacidad para adelantar y mejorar la causa de la creciente conciencia común. Del mismo modo, también sirve al poeta; le enseña. Saludo a la poesía como a mi maestra, no a la poesía de otros, no a la poesía que he leído, sino a la poesía que he escrito. Baso mi conocimiento de las cosas, de esas cosas invisibles (aquello que se relaciona con el pensamiento, el sueño, la imaginación) y de esas otras que son visibles, en el acto de escribir: soy mi propio maestro. Creo entonces en que soy mi propio maestro, puesto que soy, también, la poesía que escribo. Por cosas visibles significo la vida que me rodea, la vida cotidiana. Por lo tanto, como poeta y como hombre –que es lo mismo– siempre estoy aprendiendo, extrayendo conocimientos de lo que veo y de lo que pienso; los mezclo, y he aquí la esencia de mi poema. Probablemente ese es el camino de todos los poetas, pero creo distinguirme en un aspecto: todas las cámaras, sean buenas o malas, pueden tomar la misma fotografía; lo mismo sucede con los poetas. Ellos, cual ojos humanos, pueden ver el mismo objeto (dando por sentado que todos miren lo mismo), pero a diferencia de la cámara no todos registran esa visión con igual luz. Cuando miro lo común y ordinario, lo familiar, esto automáticamente se transforma por proceso del corazón y por el don que poseo de la poesía: lo veo en forma diferente, lo veo por primera vez.
Permítaseme hacer una aclaración. Cuando digo que si el poeta no obtiene lo que merece dejará de existir, no quiero decir que dejará de escribir. Nadie sabe por qué o cuándo se transforma en poeta, y nada habrá de impedirle ser un poeta, y escribirá esta un fin inimaginable, porque la poesía nunca puede dejar de ser. Lo que el poeta dejará de hacer es relacionar su poesía a aquellos que lo escarnecen –no importa con qué intenciones–, porque escarnecer es no tomar en serio y no tomar en serio es no comprender. Lo trágico sobre el respeto y el honor en mi país es que se requiere dinero para obtenerlos. Por lo tanto el poeta está necesitado, muy necesitado de él, es derrotado antes de comenzar, ya que lograr dinero es una cosa muy difícil para un poeta.
Espero haberme hecho entender. Espero haber hecho llegar la verdad de que un poeta no escribe por respeto u honor. Al contrario, generalmente escribe por motivos opuestos. Tampoco pide que se lo respete por ser diferente. En verdad, no lo pide de ningún modo. Yo lo pido por todos ellos. Yo, simplemente, soy un poeta, eso es todo. La idea de que habrá todavía miles, ¡buen Dios!, millones de poetas en los miles de años por venir, me hace tambalear… Me quedo con el interrogante de cómo serán las cosas para ellos, del mismo modo que pienso en cómo serán las cosas para todos los hombres. Decir poeta, después de todo, es decir hombre.
***
“On Poets and Non-Poets”

The spark of poetry is
within us all
The poem is
the within brought without
A poet is born a
human being
A human being is
not born a poet
It’s the spirit
distinguishes the child from
the child Shelley
“He was not as other men
marked his peers”
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char