sábado, 21 de mayo de 2011

Tormenta en flor

Tomada de holaestandarte.blogspot.com
JUAN DESIDERIO

(Buenos Aires, Argentina, 1963-)


V

La zanjita. A la zanja
según el más viejo del barrio
la creó el diablo
allá por el año en que
el más viejo del barrio
perdió una pierna
en una guerra en la que todos
perdieron una pierna
pero el más viejo
cree que el diablo bajó
con un látigo
pa castigar al hijo del del
garage porque se curtía dó
vino blanco por hora y a la
hija del cartero no
entonce enfurecido
pegó un chutazo
y volaron la piedra
y el barro
—ahora van a venir lo sapo
y la culebra
y todo lo vecino
van a ser bautizado
en esta zanja—
El diablo se fue
y lo sapo
no nos dejaron dormir
nunca más.
***
BAJO LA AUTOPISTA…

Bajo la autopista,
saludo al hombre
que vive ahí.
Los autos se escuchan
pasar por arriba.
Homeless y automovilistas
a velocidades opuestas.
***

Las palabras se pierden en el ruido del viento
se mezclan con otras que flotan desde antaño.
Lenguas milenarias, fragmentos invisibles
así, el hombre se une a sus ancestros.

El bufón toma vida propia y enloquece al rey
cortesanas calientan sus imágenes y envainan,
aunque las luces sean tan hermosas.
En medio de la niebla, sean tan hermosas.
***

Bienaventurada dama del agua que cae.
circula eterna hasta que la vida sea.
Tormenta en flor. Orquídea blanca y negra
Mezcla sangre con tierra,

Descansa duerme en las sombras
espera el momento al fin
despega mansa torbellino ante un corazón
en bruma

ultralivianos sonidos embriagan la piel
perfumes y color en los desiertos
sedas y niebla refinan la secuencia
ojos enseñan nuevas vías a otros

Descansa duerme en las sombras
espera el momento al fin
despega mansa torbellino ante un corazón…
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char