miércoles, 13 de mayo de 2009

Yo hice un fuego


Unos pocos poemas de PAUL ÉLUARD
(Francia, 1895-1952)


Desfigurada apenas
Adiós tristeza.
Buenos días tristeza.
Estás inscrita en las líneas del techo.
Estás inscrita en los ojos que amo.
Tú no eres exactamente la miseria,
pues los más pobres labios te denuncian
por una sonrisa.
Buenos días tristeza.
Amor de los cuerpos amables,
potencia del amor,
cuya amabilidad surge
como un monstruo incorpóreo.
Cabeza sin punta,
tristeza bello rostro.

Versión de Luis A. Cano
***

Los ojos de los animales cantores
Y sus cantos de cólera o de hastío
Me prohíben dejar este lecho
Donde pasaré la vida.
El alba en países sin encanto
Toma las apariencias del olvido
Y si al alba una mujer conmovida se adormece
Al caer de cabeza, su caída la ilumina.
Constelaciones,
Conocéis la forma de su cabeza.
Aquí todo se oscurece:
El paisaje se completa, las mejillas se encienden
Las masas disminuyen y circulan por mi corazón
Unidas al sueño.
¿Y hay quién quiera tomar mi corazón?

De “Mourir de ne pas mourir”
Versión de Aldo Pellegrini
**
***

Armadura de presa el negro perfume resplandece
Los árboles están cubiertos de un paisaje de almendra
Cuna de todos los paisajes las llaves los dedales
Las llanuras de inquietud las montañas de alabastro
Los faroles de suburbio el pudor las tormentas
Los gestos imprevistos consagrados al fuego
Las rutas que separan al mar de sus ahogados
Todos los jeroglíficos indescifrables.
La flor de cardo construye un castillo
Sube por las escaleras del viento
Y de las semillas con cabeza de muerte.
Las estrellas de ébano sobre los brillantes cristales
Todo se lo prometen a sus amantes
Mientras las demás simulan
Que mantienen el orden de plomo.
Muda desdicha del hombre
Su rostro al amanecer
Se abre como una prisión
Sus ojos son cabezas cercenadas
Sus dedos le sirven para contar
Para medir para apresar para convencer
Sus dedos saben atraer.
Ruina del auditorio
Su emoción está hecha pedazos
Su entusiasmo en el agua
Los adornos colgados del terror del rayo
Lívidos pastos donde las rocas saltan
Para terminar
En la tumba adornada de preciosos muñecos
Un velo de seda sobre la lentitud de la lujuria
Para terminar
De un solo hachazo en la espalda.
En los barrancos del sueño
El silencio eleva a sus hijos
He aquí el ruido fatal que estalla los tímpanos
La polvorienta muerte de los colores
***
A MEDIANOCHE

Se abren puertas se descubren ventanas
Un fuego se enciende y me deslumbra
Todo se decide encuentro
Criaturas que yo no he deseado.

He aquí el idiota que recibía cartas del exterior
He aquí el anillo precioso que él creía de plata
He aquí la mujer charlatana de cabellos blancos
He aquí la muchacha inmaterial
Incompleta y fea bañada de noche y de miseria
Cargada de absurdas plantas silvestres
Su desnudez su castidad sensibles de cualquier parte
He aquí el mar y barcos sobre mesas de juego
Un hombre libre otro hombre libre y es el mismo
Animales exaltados ante el miedo con máscara de barro
Muertos prisioneros locos todos los ausentes.

Pero tú por qué no estás aquí tú para despertarme.
***

Yo hice un fuego, el azur me había abandonado,
un fuego para ser su amigo,
un fuego para introducirme en la noche invernal,
un fuego para vivir mejor;
Yo le di aquello que el día me había dado:
los bosques, las zarzas, los campos de trigo, las viñas,
los nidos y sus pájaros, las casas y sus llaves,
los insectos, las flores, las hormigas, las fiestas.
Yo viví al solo ruido de sus llamas crepitantes,
al perfume de su calor;
yo era como un barco navegando en un agua cerrada,
como un muerto yo no tenía más que un único elemento.


POUR VIVRE ICI
Je fis un feu, l'azur m'ayant abandonné,
Un feu pour être son ami,
Un feu pour m'introduire dans la nuit d'hiver,
Un feu pour vivre mieux.
Je lui donnai ce que le jour m'avait donné:
Les forêts, les buissons, les champs de blé,les vignes,
Les nids et leurs oiseaux, les maisons et leurs clés,
Les insectes, les fleurs, les fourrures, les fêtes.
Je vécus au seul bruit des flammes crépitantes,
Au seul parfum de leur chaleur;
J'étais comme un bateau coulant dans l'eau fermée,
Comme un mort je n'avais qu'un unique élément.

***

1 comentario:

huggh dijo...

yo hice un fuego, si. hermoso. gracias, h

Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char