martes, 1 de junio de 2010

Recuerda, cuerpo


Algunos poemas más de
CONSTANTINO KAVAFIS
(Grecia, 1863-1933)


S o m b r a s

Una vela es suficiente. Porque su tenue luz
se adapta mejor, hace más fascinantes
las Sombras voluptuosas que vienen del Amor.

Una vela es suficiente. La habitación esta noche
no debe estar iluminada. Para que sólo al sueño
y a la imaginación, con poca luz
para que sólo al sueño me abandone
en las sombras voluptuosas que me trae el Amor.

Versión de José María Álvarez
***
Mo n o t o n í a

A un día monótono otro
monótono, invariable sigue. Pasarán
las mismas cosas, volverán a pasar
los mismos instantes nos hallan y nos dejan.

Un mes pasa y trae a otro mes.
Lo que viene fácilmente uno lo adivina:
son las mismas cosas fastidiosas de ayer.
Y llega ya el mañana a no parecer mañana.

Versión de Miguel Castillo Didier
***
Cuando incitan

Procura guardarlas, poeta,
aunque sea poco lo que permanece,
de tus visiones eróticas.
Déjalas, ocultas, en tus frases.
Procura retenerlas, poeta,
cuando incitan tu mente
de noche o en el brillante mediodía.

Versión de Nina Anghelidis
***
Recuerda, cuerpo...

Cuerpo, recuerda no solamente cuánto fuiste amado,
no sólo los lechos en que te acostaste,
sino también aquellos deseos que por ti
brillaban en los ojos manifiestamente,
y temblaban en la voz –y algún
obstáculo casual los hizo vanos.
Ahora que todo ya está en el pasado,
casi parece como si a aquellos
deseos te hubieses entregado –cómo brillaban,
recuerda, en los ojos que te miraban;
cómo temblaban en la voz, por ti, recuerda, cuerpo.

Versión de Miguel Castillo Didier
***
F u i

Nada me contuvo. Liberado completamente fui.
Hacia los goces, poco reales,
poco elaborados que creó mi espíritu,
fui en medio de la noche iluminada.
Y bebí vinos fuertes, tal como
beben los valientes del placer.

Versión de Nina Anghelidis
***
"¿Dónde podría vivir mejor?" "En el piso de abajo está la casa de citas, donde se pueden satisfacer las necesidades de la carne. Allá, la iglesia, para que se nos perdonen nuestros pecados. Y más abajo el hospital, donde morimos."
C. K.
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Foto tomada de Kalathos.com
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char