sábado, 16 de enero de 2010

Yo veía al invierno entrar y salir

Almudena Guzmán
(Madrid, España, 1964)


Si todo esto cambiase,
si me dijera usted, de pronto, que me ama,
yo ni me detendría para hacer la maleta.
Huiría luchando contra el miedo a la costumbre
de su cuerpo.
***
Esto Va a venirse abajo
de Un momento a otro
y usted lo sabe.
El amor ya no es un templo griego
Sino algo parecido a un desastre de líneas
oblicuas que aprisionan todo intento de lluvia.
Y es gris. Tan gris como esta perspectiva de FURIAS
Que se nos viene encima.
***
Veladamente,
descorriendo pestillos,
ha llegado hasta mi cuarto
una pantera translúcida con la piel de diamante
que me morderá la nuca cuando menos lo espere.

Es el deseo.
***
Señor,
ahora que mi piel y la suya
-después de las sábanas-
han formado un nuevo «collage» en el agua,
no es el mejor momento para hablarle,
desde luego,
pero aprovechando que estoy arriba
y usted debajo,
quisiera decirle
-casi no me atrevo con sus ojos-
que no puedo más,
que voy a pararme.
-Era el placer como una de esas muñecas rusas que se abren
y aparece otra,
y otra...-
***
En un banco,
meneando aburrida mis zapatos de bruja,
yo veía al invierno entrar y salir,
flirtear con el aire y sentarse finalmente a mi lado.
(Otro -pensé- que tampoco tiene nada que hacer
esta tarde.)
Ya me iba a levantar cuando descubrí su espalda
en la ventana de enfrente.
Usted hablaba con alguien.
Y en ese mismo momento
-los libros, cómo no, resbalaron patosos desde la falda
hasta el suelo-
se volvió a mirarme.
***
Esto ya va mejor.
Ya no le tengo miedo.
Y me complace que usted,
como quien no quiere la cosa,
haya fijado el barniz de sus ojos en mis piernas.
***
Cogí el vestido que tanto le gusta a mi amigo
cogí el vestido y volaron mariposas
y lo enredé en mi pecho
con tres deseos de hiedra.
(A las velas del barco blanco
que no me olviden,
al pájaro que no me cante en la rama
de la flor del dolor
y al agua que mi amigo me llame
cuando lo lave.)

4 comentarios:

carmensabes dijo...

Irene, admiro extraordinariamente tu obra, tus poemas son alimento para mi piel.

Tengo pensado incluir un poema tuyo; "mastúrbate" en mi blog.

Si no te parece bien , me dices algo.

Y si puedo hacerte alguna pregunta, pues mejor.

Un abrazo

Irene Gruss dijo...

Gracias, Carmen... El poema al que te referís se llama Oda y la versión que, por ahora, vale está en este blog. Cualquier cosita nos comunicamos por mail (no tengo el tuyo). Gracias, otra vez, Irene

Ro dijo...

Vengo a agradecerle, señora. El tiempo y el trabajo que le dedicás a este blog y que algunas veces, como hoy, me hacen descubrir autores geniales que no conocía.
Que tengas un domingo tranquilo, o no.
Un beso.

Irene Gruss dijo...

Gracias a Usted, Ro; Irene

Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char