jueves, 2 de julio de 2009

Sin tus sombras en las mías


Unos pocos poemas de SUSANA THÉNON
(Buenos Aires, Argentina, 1935-1991)


Despojémonos de todo aquello
seguro
que se proyecta al exterior
con trazo lentos
y definitivos.
Todos empleados en la tarea
de ser, vivir, sentir
sin otros lazos.
Y quien no atine a sofocar
su amor por lo prohibido,
reclame su derecho al dolor,
su penitencia.
Despojémonos de todo cuanto
nos conformó a imagen y semejanza
nuestra
y gustemos sabiamente para el recuerdo
el minuto absurdo y libre.

de Edad sin tregua (1959)

***
EDIPO

Ella abrazó al hijo y lo recibió nuevamente
dentro de su cuerpo. Sabían.
En el amor tan sabios
no hubo jamás.
Él anheló febril la ceguera y los gritos
que ocultaron al pueblo, a su pastor,
la imagen de la callada amante
maniatada entre besos,
de su propio rostro de cintura,
dulcemente enredado
en el cabello y venas de la madre.

De Lugares extraños (1967)

***
Canto Nupcial
(Título Provisorio)


Me he casado
Me he casado conmigo
Me he dado el sí
Un sí que tardó años en llegar
Años de sufrimientos indecibles
De llorar con la lluvia
De encerrarme en la pieza
Porque yo –el gran amor de mi existencia-
No me llamaba
No me escribía
No me visitaba
Y a veces
Cuando juntaba yo el coraje de llamarme
Para decirme: hola, ¿estoy bien?
Yo me hacía negar
Llegué incluso a escribirme en una lista de clavos
A los que no quería conectarme
Porque daban la lata
Porque me perseguían
Porque me acorralaban
Porque me reventaban

Al final ni disimulaba yo
Cuando yo me requería

Me daba a entender
Finamente
Que me tenía podrida

Y una vez dejé de llamarme
Y dejé de llamarme
Y pasó tanto tiempo que me extrañé
Entonces dije
¿cuánto hace que no me llamo?
Añares
Debe de hacer añares
Y me llamé y atendí yo y yo no podía creerlo
Porque aunque parezca mentira
No había cicatrizado
Sólo me había ido en sangre
Entonces me dije: hola ¿soy yo?
Soy yo, me dije, y añadí:
Hace muchísimo que no sabemos nada
Yo de mí ni mí de yo

¿Quiero venir a casa?

Sí dije yo
Y volvimos a encontrarnos con paz
Yo me sentía bien junto conmigo
Igual que yo
Que me sentía bien junto conmigo
Y así
De un día para el otro
Me casé y me casé
Y estoy junto
Y ni la muerte puede separarme.

De La morada imposible
***

si durmieras en Ramos Mejía
amada mía
qué despelote sería

cómo fuera yo a tus plantas
cómo esperara tranvías
cómo por llegar de noche
abordara a mediodía

qué despelote sería

con tu abuela enajenada
con tu hermana y sus manías
con tus primos capitanes
haciéndonos compañía

qué despelote sería

con tu madre en la ventana
con tu madre noche y día
con tu madre que nos tiende
su cama negra de hormigas

qué despelote sería

sin tus huecos en mis huecos
sin tus sombras en las mías
sin dedos con qué golpear
el tambor de la agonía

si durmieras en Ramos Mejía
amada mía
qué despelote sería

qué despelote sería

amada

amada mía

de OVA COMPLETA (1987)
***

Los ingenieros ríen suavemente
de los poetas flacos
los miran al trasluz
los desenrollan con delicadeza
no hay vetas
ni vestigios
informan
la franja azul más que petróleo
es metáfora del agua
y la zona amarilla no revela
subproducto ni krill
nadie comerá de esto
informan
pero aconsejo no desactivarlos.
***

Epígrafe de La morada imposible
(Tomo I, Ed. Corregidor)

Al poema le incumbe todo, aun la tierra más ingrata,
la prueba más dura. De su confrontación consigo
mismo no está ausente la guerra con lo ajeno.

Todo y nada están ahí para ser dichos. El poema es
el puente que une dos extremos ignorados. Pero es
también esos extremos. El poema es una venturosa
incursión por lo ignorado.

Para el lector brillará otro elemento no previsto:
una raíz, una rama. El poema total sería entonces
un resultado de sumas infinitas, de confrontaciones,
contradicciones y memorias, de recuperaciones y
pérdidas, de olvido, muerte y ser: (sería como un dios)
algo inmortal nacido de criaturas mortales.
***

Yo creo que algún día
he de encontrar lo que busco,
en árbol, en mujer,
en rama, mesa, pájaro,
en ojos, en palabras.
Yo creo que viviré hasta ese día.

De La morada imposible (Tomo 2, Editorial Corregidor)

2 comentarios:

huggh dijo...

esto esto esto!!!! bien por esto, gracias Irene! salute

Irene Gruss dijo...

¿Ha visto? Gracias, Irene

Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char