sábado, 5 de noviembre de 2011

Musas

Acerca de "Un poeta a su amada"
de W.B. Yeats


Yo te traigo con manos reverentes
los libros de mis sueños incontables,
blanca mujer que la pasión gastó
igual que gasta a las arenas grises
como palomas la marea, y con
el corazón más viejo que aquel cuerno
lleno del fuego pálido del tiempo,
blanca mujer de sueños incontables,
yo te traigo mi rima apasionada.
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O sea, la blanca mujer está gastada y gris, tiene el corazón más viejo que aquel cuerno, etc.; parece que encima soñó demasiado. Por todo ello, lo único que le "trae" el tipo, no le da sino que le trae, son libros y una rima apasionada.
¡Tráele un jazmín, un vinillo, un cuaderno!
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char