miércoles, 13 de abril de 2011

Las cosas que se mueven

Foto tomada de blogdepapelesblancos.blogspot.com
Dos poemas de MARTIN MAIGUA

(Salta, 1978. Vive en Córdoba, Argentina)

Volvíamos del Sanatorio


Las horas de espera habían terminado.
Teníamos que tramitar lo necesario en el Registro Civil
y avisarles a todos que nuestro hijo
no pudo resistir la enfermedad.

Caminábamos en silencio hasta el auto
y en un momento antes de llegar
nos hincó el grito seco
de una mujer por detrás de nosotros
pero ya era tarde:
un hombre se perdía por la esquina
con el bolso negro
a toda prisa en una moto.

No supimos qué hacer.

Fue uno de esos días
en los que nada nos pertenece.
***
Óleo

Queriendo entrar
por la luz de la ventana
el paisaje aquieta en el espejo
la sombra de las cosas
que se mueven
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char