MARIO DE SÁ-CARNEIRO
(Lisboa, Portugal, 1890-París, Francia, 1916)
CARTAS DE MÁRIO DE SÁ-CARNEIRO A FERNANDO PESSOA
Diciembre de 1912 y enero de 1913
París – Año 1912
Último día
Querido amigo:
Va a tener que perdonarme. A su admirable y larga carta, voy a responderle brevemente, desarticuladamente. En este instante atravieso un período de “anestesiamiento” que me impide expresar las ideas. Este anestesiamiento se resume en llevar una vida vacía, inerte, humillante –y, a pesar de todo, dulce. Otros consiguen esta beatitud con morfina, ingiriendo alcohol. Yo no; actúo de otro modo: salgo por las mañanas, doy largos paseos, voy al teatro, paso horas en las cafeterías. Consigo expulsar el alma. Así no me duele vivir. Me despierto a veces, pero luego tapo mi cabeza con las sábanas y me duermo de nuevo. No obstante, quiero que este letargo acabe. Y he fijado el
final para dentro de exactamente una semana…
El estudio de sí mismo es magistral –se trata de un documento que guardaré muy bien, agradeciéndole desde lo más profundo de mi alma la prueba de amistad y consideración brindada. Créame cuando le digo que mis palabras no pueden traducir mi gratitud. El día que le conocí fue uno de los más bonitos de mi vida. Había conocido a alguien. Y no solo a una gran alma; también a un gran corazón. Déjeme abrazarle, darle uno de esos abrazos en los que se funden nuestras almas sellando una amistad leal y fuerte.
Con respecto a Santa-Rita, mi opinión difiere mucho de la suya y de la de Veiga Simões. No me parece un caso de Hospital, sino más bien –puede que le sorprenda– un caso de la prisión de Limoeiro… Pequeñas ventanas que se abren en su vida, en sus pensamientos y que tan solo dejan ver hipocresía, mentira, egoísmo y un cálculo que se resume en lo siguiente: el fin justifica los medios. No obstante, créame cuando digo que su elección de tales medios, cubismo y monarquía, ha sido muy poco acertada… En realidad es un personaje interesante, aunque también lamentable y despreciable.
El “Hombre de los Sueños” está por medio. Pero últimamente no he pensado en él. He aquí una nueva frase. Dígame qué opina al respecto: “Está claro que en la vida todo responde a determinadas dualidades, al igual que ocurre con los sexos. Dígame, ¿existe algo más desolador que el hecho de que tan sólo existan dos sexos?”. La frase es más o menos así. Más adelante, el Hombre describirá la voluptuosidad de un país en el que existen infinitos sexos, de modo que se pueden poseer varios cuerpos a la vez. Lo terminaré a lo largo de este mes. Sin embargo, le ruego que me diga si debo incluir o no esta nueva idea de la diversidad de los sexos. No se olvide de esto en su próxima carta. Al final, tras haberme enviado su libro, que contenía la amable dedicatoria que usted mismo leyó y que decía que en el Mercure se hablaría pormenorizadamente del Principio, Ph[iléas] Lebèsgue se limitó a criticar la acogida del volumen. Además, el último número del Mercure habla de usted, así que se lo haré llegar mañana. En breve escribiré una carta en condiciones. Una vez más, le suplico perdón y le agradezco profundamente su amabilidad.
Un fuerte abrazo.Sá-Carneiro
Aunque “sucia”, ¡sublime la frase de Pascoais!
**
Enviada el 18 de abril de 1916
Ha de estar de acuerdo en que tengo suerte de toparme siempre con seres que no me mandan al diablo, y a quienes en el fondo agrado por mi torpeza... Porque la verdad es ésta: es lo único que me hace interesante. ¿No cree usted? Escriba. Ríase, pero en el fondo tenga mucha pena, mucha de su Mario de Sá-Carneiro. Escriba inmediatamente. Escríbame. Unicamente para comunicarme con usted, mi querido Fernando Pessoa. Escríbame mucho. Se lo suplico de rodillas. No sé nada, nada, nada. Sólo mi egoísmo me puede salvar. Pero tengo tanto miedo de la ausencia. Además, para perderlo todo no valía la pena tanta resistencia. Loco! Loco! Loco! Sienta mucha pena por mí.
Traducción de María Díaz López, Nuria Alberca Remigio, y Paloma Panero Kleiner. Coordinación y revisión de la traducción: Rebeca Hernández
**
"Genio en el arte, Mario de Sá Carneiro no tuvo ni alegría ni felicidad. Sólo el arte que hizo o que sintió, por instantes, lo cubrió de consuelo. Así son aquellos a quienes los dioses predestinaron suyos. Ni el amor los quiere ni la esperanza los busca ni la gloria los acoge. O mueren jóvenes, o sobreviven a sí mismos, habitantes de la incomprensión o de la indiferencia. Este murió joven, porque los dioses le tuvieron mucho amor."
Fernando Pessoa
***
LA CAÍDA
Y yo que soy el rey de toda esta incoherencia,
yo mismo torbellino, me angustio por fijarla
y giro hasta partir... Pero todo se me resbala
entre bruma y somnolencia.
Si acaso en mis manos queda un pedazo de oro,
se vuelve falso... lo arrojo lejos...
Yo muerto de desdén frente a un tesoro,
muero de penuria, por exceso.
Me elevo en el color a fuerza de quebranto,
extiendo los brazos del alma -¡y ni a un espasmo venzo!...
Me meneo en la sombra- en nada me condenso...
todavía yo vibro agonías de luz, sin embargo.
No me puedo vencer, pero me puedo aplastar,
-vencer a veces es lo mismo que caer-
Y como aún soy luz, en un gran retroceso,
con iras ideales asciendo hasta el fin:
Miro desde lo alto el hielo y hacia él me arrojo...
**
Mi vida se ha sentado
y no hay quien la levante,
pues de Poniente a Levante
mi vida ya se ha hartado.
Miradla, la hastiada, allí está,
echada, piernas cruzadas,
en el interminable sofá
de mi Alma tapizada.
De Obra poética, Mario de Sá-Carneiro, Ed. Hiperión, 1998.
Traducción, introducción y notas de Alberto Virella. Prefacio de Fernando Pessoa.
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sábado, 9 de diciembre de 2017
lunes, 4 de noviembre de 2013
Mi norte lo han tapado con viejos trapos
MARIO DE SÁ-CARNEIRO
(Lisboa, Portugal, 1890-París, Francia, 1916)
7
No soy yo ni soy otro,
Soy cualquier cosa en el intermedio:
Pilar del puente del tedio
Que va de mí hasta el Otro.
Traducción: Ángel Gómez Espada
***
EL FANTASMA
¿Qué haré yo en la vida -Emigrado
Astral después de qué fantaseada guerra,
cuando este Oro al fin caiga por tierra?,
pues, aunque verdoso, es Oro sin embargo.
(¿De qué revuelta o país predestinado?)
Pobre lisonja el velo que me encierra…
Imaginaria y pertinaz, ¿qué fuerza
mágica desprende mi pasmo frustrado?
La escalera es insegura y peligrosa:
se va extendiendo una mancha dudosa
por la alfombra, los pasamanos se han partido…
Mi norte lo han tapado con viejos trapos,
las hormigas sobre mi suerte se han parado,
se me han muerto niños en los sentidos…
***
CAMPANILLAZO
Las dos o tres veces que me abrieron
La puerta de! salón donde había gente,
Yo entré, triste de mí, contento-
Y a la entrada siempre me sonrieron ...
***
ÁPICE
EI rayo de sol de la tarde
Que una ventana perdida
Reflejó
En un instante indiferente –
Arde.
Como un recuerdo disipado,
En mi memoria de hoy
Súbitamente ...
Su efímero temblor
Zigzaguea, ondula, huye,
Por mi retentiva ...
—¡Y no poder adivinar
Por qué misterio se me evoca
Esta idea fugitiva,
Tan débil que mal me toca!...
—Ah, no sé por qué, mas ciertamente
Aquel rayo cadente
Alguna cosa fue en mi suerte
Que su proyección atravesó ...
Tanto secreto en el destino de una vida...
Es como la idea de Norte,
Preconcebida,
Que siempre me acompañó...
Traducciones de Rodolfo Alonso
***
Puliendo mis uñas
En la sensación de estar puliendo mis uñas,
súbita sensación inexplicable de ternura,
todo está incluido en mí piadosamente.
Mientras tanto estoy aquí solo en el café:
de mañana, como siempre, en bostezos amarillos.
De vuelta, las mesas apenas ingratas y duras,
esquinadas en su desgracia bocal, cuadrangular y librepensadora...
Afuera, día de mayo en luz. El sol.
Día brutal, provinciano y democrático
que mis ojos delicados, refinados, erguidos y citadinos
no pueden tolerar y apenas forzados soportan las náuseas.
Toda mi sensibilidad se ofende con este día
que tendrá rapsodas entre los amigos con quienes transito a veces,
morenos, naturales, de bigotes generosos,
que escriben, pero tienen partido político
y asisten a congresos republicanos, van a las mujeres,
gustan de vino tinto, de puerros o de sardinas fritas...
Y yo siempre con la sensación de pulir mis uñas
y de pintarlas con un barniz parisiense,
me voy enterneciendo más y más hasta llorar por mí mismo...
Mil colores en el aire, mil vibraciones palpitantes,
brumosos planos torcidos, abatiendo flechas,
volúmenes listos, discos flexibles,
llegan tenuemente a perfilarme toda la ternura que pudiera haber sentido,
todos los escenarios a los que fui penetrando...
Es como, poco a poco, se me encauza la obsesión débil
de una sonrisa que espejos vagos reflejaron...
Leve inflexión a torturar...
Fino escalofrío cristalizado...
Dislocamiento inalcanzable...
Veloz chispa atmosférica...
Y todo, todo así me ha conducido en el espacio
por innumerables intersecciones de planos
múltiples, libres, resbaladizos.
Es allí, en el gran espejo de fantasmas
donde ondula y borbotea todo mi pasado,
se desmorona mi presente
y mi futuro ya es polvo.
***
FIN
Cuando yo muera que batan latas,
que a dar saltos y piruetas empiecen,
que en el aire los látigos chasqueen,
¡que llamen payasos y acróbatas!
Que mi ataúd vaya sobre un burro
enjaezado a la andaluza…
A un muerto nada se le recusa,
¡y yo quiero a la fuerza ir en burro!
De Obra poética, Mario de Sá-Carneiro, Ed. Hiperión, 1998.
(Lisboa, Portugal, 1890-París, Francia, 1916)
7
No soy yo ni soy otro,
Soy cualquier cosa en el intermedio:
Pilar del puente del tedio
Que va de mí hasta el Otro.
Traducción: Ángel Gómez Espada
***
EL FANTASMA
¿Qué haré yo en la vida -Emigrado
Astral después de qué fantaseada guerra,
cuando este Oro al fin caiga por tierra?,
pues, aunque verdoso, es Oro sin embargo.
(¿De qué revuelta o país predestinado?)
Pobre lisonja el velo que me encierra…
Imaginaria y pertinaz, ¿qué fuerza
mágica desprende mi pasmo frustrado?
La escalera es insegura y peligrosa:
se va extendiendo una mancha dudosa
por la alfombra, los pasamanos se han partido…
Mi norte lo han tapado con viejos trapos,
las hormigas sobre mi suerte se han parado,
se me han muerto niños en los sentidos…
***
CAMPANILLAZO
Las dos o tres veces que me abrieron
La puerta de! salón donde había gente,
Yo entré, triste de mí, contento-
Y a la entrada siempre me sonrieron ...
***
ÁPICE
EI rayo de sol de la tarde
Que una ventana perdida
Reflejó
En un instante indiferente –
Arde.
Como un recuerdo disipado,
En mi memoria de hoy
Súbitamente ...
Su efímero temblor
Zigzaguea, ondula, huye,
Por mi retentiva ...
—¡Y no poder adivinar
Por qué misterio se me evoca
Esta idea fugitiva,
Tan débil que mal me toca!...
—Ah, no sé por qué, mas ciertamente
Aquel rayo cadente
Alguna cosa fue en mi suerte
Que su proyección atravesó ...
Tanto secreto en el destino de una vida...
Es como la idea de Norte,
Preconcebida,
Que siempre me acompañó...
Traducciones de Rodolfo Alonso
***
Puliendo mis uñas
En la sensación de estar puliendo mis uñas,
súbita sensación inexplicable de ternura,
todo está incluido en mí piadosamente.
Mientras tanto estoy aquí solo en el café:
de mañana, como siempre, en bostezos amarillos.
De vuelta, las mesas apenas ingratas y duras,
esquinadas en su desgracia bocal, cuadrangular y librepensadora...
Afuera, día de mayo en luz. El sol.
Día brutal, provinciano y democrático
que mis ojos delicados, refinados, erguidos y citadinos
no pueden tolerar y apenas forzados soportan las náuseas.
Toda mi sensibilidad se ofende con este día
que tendrá rapsodas entre los amigos con quienes transito a veces,
morenos, naturales, de bigotes generosos,
que escriben, pero tienen partido político
y asisten a congresos republicanos, van a las mujeres,
gustan de vino tinto, de puerros o de sardinas fritas...
Y yo siempre con la sensación de pulir mis uñas
y de pintarlas con un barniz parisiense,
me voy enterneciendo más y más hasta llorar por mí mismo...
Mil colores en el aire, mil vibraciones palpitantes,
brumosos planos torcidos, abatiendo flechas,
volúmenes listos, discos flexibles,
llegan tenuemente a perfilarme toda la ternura que pudiera haber sentido,
todos los escenarios a los que fui penetrando...
Es como, poco a poco, se me encauza la obsesión débil
de una sonrisa que espejos vagos reflejaron...
Leve inflexión a torturar...
Fino escalofrío cristalizado...
Dislocamiento inalcanzable...
Veloz chispa atmosférica...
Y todo, todo así me ha conducido en el espacio
por innumerables intersecciones de planos
múltiples, libres, resbaladizos.
Es allí, en el gran espejo de fantasmas
donde ondula y borbotea todo mi pasado,
se desmorona mi presente
y mi futuro ya es polvo.
***
FIN
Cuando yo muera que batan latas,
que a dar saltos y piruetas empiecen,
que en el aire los látigos chasqueen,
¡que llamen payasos y acróbatas!
Que mi ataúd vaya sobre un burro
enjaezado a la andaluza…
A un muerto nada se le recusa,
¡y yo quiero a la fuerza ir en burro!
De Obra poética, Mario de Sá-Carneiro, Ed. Hiperión, 1998.
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Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char
No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char
René Char
No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char
