sábado, 9 de mayo de 2009

La honestidad no es tan simple


Algunos poemas
de DENISE LEVERTOV
(Inglaterra, 1923- EE.UU., 1997)


AL LECTOR

Mientras lees, un oso blanco perezosamente
orina, tiñendo la nieve
de azafrán.

y mientras lees, muchos dioses
yacen entre lianas: ojos de obsidiana
miran las generaciones de las hojas,

y mientras lees
el mar vuelve sus oscuras páginas,
vuelve
sus oscuras páginas.

TO THE READER

As you read, a white bear leisurely
pees, dyeing the snow
saffron,

and as you read, many gods
lie among lianas: eyes of obsidian
are watching the generations of leaves,

and as you read
the sea is turning its dark pages,
turning
its dark pages.

**
LA TERCERA DIMENSIÓN

Quién me creería si
dijera: “Me agarraron y

hendieron desde
el cuero cabelludo hasta la pelvis, y

todavía estoy viva, y
me paseo contenta

de sol y todas
las dádivas del mundo”. La honestidad

no es tan simple:
la simple honestidad no es

sino una mentira.
¿No esconden los árboles

el viento entre
sus hojas y

hablan con susurros?
La tercera dimensión

se esconde.
Si los picapedreros

parten piedras, las
piedras son piedras:

pero el amor
me partió en dos

y estoy
viva para

contar el cuento; pero no
honestamente:

las palabras
cambian las cosas. Deja que sea

–aquí, bajo el dulce sol–
una ficción, mientras yo

respiro y
cambio el paso.
**
The Third Dimension

Who’d believe me if
I said, ‘They took and

split me open from
scalp to crotch, and

still I’m alive, and
walk around pleased with

the sun and all
the world’s bounty.’ Honesty

isn’t so simple:
a simple honesty is

nothing but a lie.
Don’t the trees

hide the wind between
their leaves and

speak in whispers?
The third dimension

hides itself.
If the roadmen

crack stones, the
stones are stones:

but love
cracked me open

and I’m
alive to

tell the tale — but not
honestly:

the words
change it. Let it be —

here in the sweet sun
— a fiction, while I

breathe and
change pace.

**

LA LLUVIA DE 5 DÍAS

La ropa puesta a secar que cuelga del limonero
en medio de la lluvia
y el pasto largo y grueso.

Secuencia interrumpida, tensión
de luz solar naranja-agria
deshilachada.
Una lluvia tan tenue
finos jirones
que cuelgan sobre las hojas rígidas.

¡Vuélvete escarlata! ¡Arranca los limones verdes
del árbol! Yo no quiero
olvidar quién soy, qué ardió en mí,
y colgar flácida y limpia, un vestido vacío...

The five-day Rain
The washing hanging from the lemon tree
in the rain
and the grass, long and coarse.

Sequence broken, tension
of sunlight broken.

So light a rain.
fine shreds
pending above the rigid leaves

Wear scarlet! Tear the green lemons
off the tree! I don’t want
to forget what I am, what has burned in me
and hang a limp and clean, an empty dress

**
PENSANDO EN PAUL CELAN

San Celan,
estirado en la cruz
de la supervivencia,

ruega por nosotros. Tú
que finalmente no pudiste
resistir más. Pero nosotros

vivimos y vivimos,
alegres en un mundo
donde los niños matan niños.

Nos sacudimos
del peso de
nuestra propia exención,

florecemos,
sobrepasamos
nuestros días asignados.

San Celan,
ruega por nosotros
por que recibamos

al menos una herida,
azul, azul, imborrable,
nosotros que aceptamos la supervivencia.

Thinking about Paul Celan
Saint Celan,
stretched on the cross
of survival,
pray for us. You
at last could endure
no more. But we
live and live,
blithe in a world
where children kill children.
We shake off
the weight of
our own exemption,
we flourish,
we exceed
our allotted days.
Saint Celan,
pray for us
that we receive
at least a bruise,
blue, blue, unfading,
we who accept survival.


NOTA: no se citan a los traductores porque en cada versión me tomé el atrevimiento de cambiar algunos versos. Desconozco al autor de la traducción del poema "Pensando en Paul Celan".

4 comentarios:

maria del carmen colombo dijo...

Qué poeta! Gracias por subir estos textos. Coto

huggh dijo...

que bueno... si... gracias por estos poemas fue lo que pensé al leer. saludos, h

Irene Gruss dijo...

Gracias, Coto, Irene

Irene Gruss dijo...

Huggh, gracias también, Irene

Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char