miércoles, 10 de noviembre de 2010

Hombre a vapor, manos al bolsillo

RAÚL MANSILLA

(Comodoro Rivadavia, Chubut, Patagonia Argentina, 1959)


Camino a Junín de los Andes

Pensaba en el amor,
cuando paré al costado del camino.
Nevaba,
hice crujir mis botas
en el manto acumulado.

No voy a mentir,
no dibujé tu nombre en la nieve.

Hombre a vapor, manos al bolsillo,
caminé varios metros, fui menos inseguro y feliz.

El horizonte eras vos, etc., me mentí
ya con el auto en marcha.

La nieve siguió cayendo suavemente,
prendí la radio
cuando ya se veían muy cerca
las primeras casas de Junín.
***
La Carpintería

Toda la luz que hay en esta mesa pertenece al recuerdo de tus ojos sobre la botella de plástico retornable aquel verano.
Hablar es difícil, decir es difícil, escribir es difícil.
Esto fue una carpintería, ahora, de noche, las cajas son decenas de ojos de cartón
(o sólo son cajas con nombres cortos y contundentes?)

Saladix, Presto Pronta, Natura, Cocinero, Cif, Bagley, Fargo.

El horizonte quedó siempre ahí
y el plato corta la mesa y la mesa corta el suelo y la ruta come todo lo que hay en mis ojos y mis ojos se comen los ojos de las cajas
con nombres cortos y contundentes.

Ya no se quién vive en mi cuerpo: el espejo de Dorian Gray, Dr. Jekill y Mr. Hyde, el Ying y el Yang. O sólo el hombre que de la casa al trabajo y del trabajo a su casa construyó esa pequeña cruz de madera clavada en la puerta.
Mi padre hizo una cruz de madera para su amigo que murió de cirrosis a los treinta y seis años. Yo era pequeño y vi la secuencia del serrucho del cepillo de la cola.
Hacer esa cruz fue tan difícil como la represa del Chocón.

De ese lugar salieron placares, sillas, sillitas, sillones, mesas, estantes, y el tremendo delirio del delirium tremens en el valle de los carpinteros; Keops, Kefren y Juan Mansilla.

Me voy pala villa a verlo a Mansilla, chiqui chic, chiqui, chic, chiqui, chic chiqui chic.

Y no da, no de para ser maldito, quizás explotando las puntas, los laterales, las chapas de zinc ostrilión, el piso de cemento alisado y las cajas de cartón que me persiguen desde niño.

Este era el paraíso de la madera, acá la viruta era en serio.

Tres por cuatro, cuatro por tres las arañas con sus telas cubren el techo y no dejan crecer mas cajas de cartón sobre la cama. Nadie pierde el tiempo, todos demarcan territorio, mean, son meadas oscilando en el techo con la excusa de atrapar insectos.

Todo precario, en cajas, listo para rajar, tomarse el palo. Las valijas y los bolsos cerca, todo dentro de una caja de cartón. Ellas mandan, ellas vuelven recicladas a morder tu sueño bueno. En cambio nosotros nos vamos escapando de esas cruces de mierda, de ese serrucho, de esa lija, de esa parca con ojos de cartón.
***
Al perder su dentadura tú y yo hemos perdido

La belleza se agota en los patios traseros donde mi padre perdió su dentadura: herramienta de morder en el universo de la tarde; podría haber sido una buena imagen pero estaban los perros, sospechosos.

Con mi madre y mis hermanas buscábamos entre los ladrillos plantas hierros maderos alguna respuesta a nuestros interrogantes.

Al buscar esa prótesis también buscábamos la felicidad y el éxito efímero.

Habíamos puesto en funcionamiento todas nuestras estrategias de búsqueda para encontrar el amor la guerra el blanco el salmón la moneda girando la moneda girando en el aire, caras y secas caras y secas.

Papa pa Papa pa Papa Papa pa Papa pa Papa pa Papa pa Papa pa

por qué no bajás como padre a la gramilla a buscar lo que es tuyo.

Los perros siguen siendo sospechosos y la ingenua y efectiva coartada
es revolcarse en los campos del señooooooooooooor.

Mi madre pensaba a quién tiene Dios en la gloria y removía las macetas.
Mi hermana cuestionaba el sentido de sus propias certezas y hurgaba detrás de los lugares comunes donde podría haber algo como una dentadura.

Papa pa Papa pa Papaaaaaaaaaaaaa Papaaaaaaaaaaa Papaaaaaaa

Rehén de la tradición la poesía mi padre la locura los perros sin estructura ósea yendo y viniendo como una cadena de ADN como la bailarina de flamenco en el cisne de cuello negro que da plumas para luego hablar de la belleza nuevamente o de los padres que ya no se sabe de que lado están si en el umbral muertos de miedo o en la gramilla buscando dentaduras o si los perros saben tanto como las damajuanas, las botellas vacías los tetras y los que tienen dentadura en los ojos los puños la camisa el culo los mordiscos al aire.

Papa pa Papa pa Papa pa Papa pa Papa pa Papaaaaaaaaa Papaaaaaaa Papaaaaa

En el desorden familiar, Papa pa Papa pa Papa pa Papa pa agachados y en cuclillas en la mesa del escándalo papa pa papa pa papa pa papa papa pa con el loco y el borracho y la policía llegando y la ambulancia llegando, con la guitarra rota el domingo y la dentadura de reír, seria, tirada como un alambre.

Papa pa Papa pa Papa pa.
***
PUENTES Y HOJAS EN BLANCO


1

Textos confesionales para describir puentes. Puentes con misión con la única tarea de sostener vidas en octubre. Puentes sobre la comida, sobre los restos de comida. Puente abierto en su eficacia mostrando errores que los puentes suelen cometer. Crímenes de lesa humanidad en la sangre de la acción de cruzar ocho vidas por una hoja en blanco hacia la paz inmediata de la próxima orilla. Puentes donde cruzó el vino, la cerveza, el whisky y las glorias del barrio Pietrobelli. Tablones por donde trastabilló mi padre con su delantal de carnicero.
***
UNA MUJER PINTÁNDOSE FRENTE AL VACIO

El vacío no era como creía una mancha imperfecta con bulones en los cuatro costados
asido a la noche de manera solitaria.

El vacío es el paisaje que se crea cuando la puerta se cierra definitivamente y uno queda adentro y otro afuera.

El vacío fue inventado por la televisión en mil novecientos sesenta y nueve con tres astronautas saltando ridículamente en un galpón.

El vacío tiene varias cuadras de tierra que riega regularmente un camión que no es de Dios como cree el panadero.

El vacío es una pintura de Jackson Pollock en el baño de mujeres.

Es como un chicle con sabor metálico va y viene en los asados argentinos.

El vacío sos vos frente al espejo de un sábado en que la marca de agua original del rostro lavado pasa a convertirse en Bagdad.

Nuestras madres llamaban seducción al vacío de enfrentar al espejo con el arsenal de lápices para delinear para pintar labios cejas rubor por acá y por allá el subrayado es tuyo en noche bestia en la noche para romper todo con tu mirada verde para que griten los otarios.

“Si primero no te amas no podés andar por ahí presumiendo que podés amar a otros” es la premisa del espacio vacío. El vacío es un dolor de muelas, una taza cayendo de tus dedos. Trizas. Trizas. No podés andar así queriendo a todo el mundo pensando en clonar tu vacío personal en el afectuoso saludo a madres padres abuelos. Cómo está tu vida, qué vas a hacer el próximo quinquenio?. El vacío es el sábado arrojan arroz y no se de donde viene la manía la fotito en la fuente de agua el ridículo vestido blanco las bocinas el novio, la novia los padrinos de armas.

¿Son labios los que encienden la mecha de ese fuego artificial que es el amor y que inventaron los chinos como inventan todo?
Ojos rojos rasgados en sus vestiduras del mirar que invaden de arroz los registros civiles de todo el vacío que quieren comerte occidental y cristiana a vos que ya estás radiante en el espejo con tu pelo rojo y tus ojos verdes delineados y tus labios dobles listos para salir al ruedo que a moneda de hoy es vacío.

Primera semana de marzo donde ya todos cobraron en metálico lo que a moneda de hoy serían menos birras menos fasos menos escabio menoscabo de lo que realmente es el vacío para pintarle la cara al más pintado. La poesía es como el vacío pero sin la capacidad que esta tiene de vencer al óxido que genera tu cabecita loca como un gel. La poesía es metálica como el mundo de Mad Max y se la puede desarmar a partir de un gran bulón que tiene en la parte inferior de la carcaza amarilla lírica si es que todavía no se soldó con la herrumbre del líquido citado que nace en la cabeza del mismo vacío.


Pero nos estamos yendo del vacío del instante en que frente al espejo de tu baño te disponés a ponerle el moño al cuadro de Gauguin cuando el leve movimiento de tu mano derecha abre la puertita blanca del vanitory para extraer el Eau de Toilette todo revuelta en tu piel para justificar tu presencia en el vacío en el ángulo opuesto del vacío donde estaré y donde cada uno olerá lo que quiera porque para eso se cerró la puerta para que cada uno tenga su propio paisaje

vacío.
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char