jueves, 14 de abril de 2011

El silencio arrastra el aire


Tomada de 1bp.blogspot.com
 PATRICIA GUZMÁN
(Caracas, Venezuela, 1961)

EL POEMA DEL ESPOSO
(Fragmento)


El cielo tiene un lado sordo
Mi esposo me ha dicho que no le siga hablando
Que si yo quiero él va y le pregunta qué le pasa
Mi esposo prefiere que yo mire para abajo
Aquí los vínculos son más fecundos
Aquí si tengo que orar me perfumo
(Los perfumes se ofrecen como oraciones)
Aquí tengo un libro lleno de lamentaciones, gemidos y ayes
(Yo no he querido comerme el libro que me ofrece el ángel)
Aliméntate, me pide mi esposo
Aliméntate
Aliméntate
El cielo tiene un lado sordo
Aquí si tengo que orar me perfumo
***
Debajo de la Arcada


Aquí debajo de la arcada
Debajo del ala de agua que remonta mis días
Aquí, debajo de la arcada
En medio del pistilo del pecho del Ave,
Mendiga Aquí,
Debajo de la arcada
En medio del pistilo del pecho
Sellado Marcado con agua
¿Quién cuidará? De mí, lo oscuro
Si muero, quién dará un poco de agua a los hombres
luego Agua saca el Esposo de la casa
Agua
que todo aclara
Agua Mancha
Agua Náufraga en la voz del pájaro
Mancha la orilla de lo por vivir
Circuncisa el alma
Para que prenda el alma
entre las arcadas
Que todo es –apenas– advertencia
Que unciones de agua nos aguardan
Hallada la corona del corazón
Hallada la corona del pistilo del pecho
La corona de la oración
que mora entre las arcadas
“Así como se entiende claro un dilatamiento o
ensanchamiento en el alma, a manera de como si el agua
que mana de una fuente no tuviese corriente, sino que la
misma fuente estuviese labrada de una cosa, que mientras
más agua mana
se, más grande se hiciese [la arcada]; así
parece en esta oración, y otras maravillas
que hace Dios en el alma, que la habilita y va disponiendo para que quepa
todo en ella”. Y va disponiendo para que quepa
el acompañamiento de lo desconocido
la soledad intacta… y va disponiendo para que
las aguas se separen de las aguas
para que de El Edén surja un río/que riegue el jardín
para que el río se transforme/en cuatro cursos de agua
y el hombre se transforme/en un ser vivo
después del pájaro
después del árbol Y fue de tarde, y fue de mañana, un día
Y un ángel de El Eterno dijo
Aquí, debajo de la arcada
¿Acaso no sigo viendo aquí tras mi visión?
***
Canto de Oficio
(Fragmento)

A los ángeles en su conjunto se los llama cielo
(Me fue dado verlos)
Balbucientes llaman
Te ha sido asignado un nardo
Balbucientes llaman
Ayuna cuando ames sola
Fortalece tus animales
(Cuidarán de tu esposo mientras viajas)
Lava las tazas
Sirve
Inclínate
Retira las tazas el nardo los animales
(Me fue dado verlos)
***
* * *

Yo he querido aprender a cantar, siempre he querido
Y se lo he dicho a mis hermanas
Les he dicho que me escuchen
Les he dicho que me avisen que canto
les he dicho que no me besen en la boca mientras canto
Que no inviten a nadie para que me oiga
Yo he querido aprender a cantar, siempre he querido
No sé por qué no me oyen
Si sé que a la voz se la llama con la mano
Si yo no voy a entrar en el cielo de nadie
Si yo no voy a tomar el agua de los demás
El canto es bueno
Y uno no olvida estar triste
***
La casa de los afligidos
I
(fragmento)


A la esperanza
F. Hölderlin

Tú que no desdeñas la casa de los afligidos
¿Adónde me conduces?
Ya aletean en mí la noche y el jazmín
Privada ya de cánticos me ocupa el pecho el corazón
En la calma te busco
O cuando en alto viento arden los corazones traspasados
Y el brillo de la vida en la vida afiebra los tulipanes
En la calma te busco
En la calma te busco
Sujétame el corazón
Ampárame
En la calma te busco
Privada ya de cánticos el alma se desplaza
El silencio arrastra el aire
En casa de los afligidos
Íngrima amanece la flor
En casa de los afligidos
Él, que no desdeña
¿Adónde me conduce?
Los míos tienen limpio vestido
(He plantado una viña)
Los míos tienen limpio vestido
(He plantado jardines)
¿Adónde me arrastras tú que no desdeñas?
Privada ya de cánticos mi corazón habita la casa del duelo
Y me ha sido dado escuchar
“la pena del rostro es remedio del alma”
Y me ha sido señalado regresar a la iluminada cripta
Velar por estas dolencias de lo más que somos
Mientras van restándonos cavidades
Todo
Excepto el temblor
Mientras insisto en darle vuelta a cada rosa
Mientras agradezco
Mientras agradezco a Emily Dickinson haberme confiado
“el cerebro –es más extenso que el cielo–
el cerebro es más profundo que el mar
el cerebro es sólo el peso de Dios-”
Cerebro y Cielo y Dios
Escucharon el roce del cuchillo sobre mí
Cerebro y Cielo y Dios
(Limpio todo lo que en mí necesita ser limpiado)
Cerebro y Cielo y Dios
Al acallarme
El
que me esclarece
El
amantísimo
rozó mi frente y oscureció mi nombre
**
Cortesía de Ana Lafferranderie

2 comentarios:

huggh dijo...

muy bueno Irene, un gusto siempre visitarte... descubrir poesía. saludo.

Irene Gruss dijo...

¿vio vio qué rara esta chica? Gracias, Irene

Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char