martes, 29 de septiembre de 2015

Señor, ¡líbrame de mí!

FERNANDO PESSOA
(Portugal, 1888-1935)

Oración
[texto manuscrito, tal vez 1912]


Señor, que eres el cielo y la tierra, que eres la vida y la
muerte! El sol eres tú y la luna eres tú y el viento eres
tú! Tú eres nuestros cuerpos y nuestras almas y nuestro
amor eres tú también. Donde nada está tú habitas y donde
todo está -(tu templo)- acá está tu cuerpo.

Dame alma para servirte y alma para amarte. Dame vista para
verte siempre en el cielo y en la tierra, oídos para oírte
en el viento y en el mar, y medios para trabajar en tu
nombre.

Tórname puro como el agua y alto como el cielo. Que no haya
barro en los caminos de mis pensamientos ni hojas muertas en
las lagunas de mis propósitos. Haz que que yo sepa amar a
los otros como hermanos y servirte como a un padre.

Mi vida sea digna de tu presencia. Mi cuerpo sea digno de
la tierra, tu cama. Mi alma pueda aparecer delante de ti
como un hijo que vuelve al hogar.

Tórname grande como el Sol, para que yo te pueda adorar en
mí; y tórname puro como la luna, para que yo te pueda rezar
en mí; y tórname claro como el día para que yo te pueda ver
siempre en mí y rezarte y adorarte.

Señor, protégeme y ampárame. Dame que yo me sienta tuyo.
Señor, ¡líbrame de mí!

Versión s/d
**
Otra versión
(Fragmento)

¡Señor, que eres el cielo y la tierra, que eres la vida y la muerte! ¡El sol eres tú y la luna eres tú y el viento eres tú! Tú eres nuestros cuerpos y nuestras almas y nuestro amor también eres tú. Donde nada está, tú habitas, y donde todo está –(tu templo)– he ahí tu cuerpo.
Dame alma para servirte y alma para amarte. Dame vista para verte siempre en el cielo y en la tierra, oídos para oírte en el viento y en el mar, y manos para trabajar en tu nombre.
Vuélveme puro como el agua y alto como el cielo. Que no haya fango en los caminos de mis pensamientos ni hojas muertas en las lagunas de mis propósitos. Haz que sepa amar a los otros como hermanos y servirte como a un padre.
[...]
Sea mi vida digna de tu presencia. Sea mi cuerpo digno de la tierra, tu cama. Pueda aparecer mi alma frente a ti como un hijo que vuelve al hogar.
Vuélveme grande como el Sol, para que te pueda adorar en mí; y vuélveme puro como la luna, para que te pueda rezar en mí; y vuélveme claro como el día para que te pueda ver siempre en mí y rezarte y adorarte.
Señor, protégeme y ampárame. Concédeme que me sienta tuyo. Señor, líbrame de mí.
Prece 

Senhor, que és o Céu e a Terra, que és a Vida e a Morte 
O Sol és Tu e a Lua és Tu e o Vento és Tu, também
Onde nada está, Tu habitas 
Onde tudo está -(o Teu templo)- eis o Teu corpo 
Dáme alma para Te servir e alma para Te amar. 
Dáme vista para Te ver sempre no Céu e na Terra
Ouvidos para Te ouvir no Vento e no Mar
E mãos para trabalhar em Teu nome. 
Torna-me puro como a Água e alto como o Céu 
Que não haja lama nas estradas dos meus pensamentos 
Nem folhas mortas nas lagoas dos meus propósitos 
Faze com que eu saiba amar os outros como irmãos 
E Te servir como a um pai.
Minha vida seja digna da Tua presença 
Meu corpo seja digno da Terra, Tua cama 
Minha alma possa aparecer diante de Ti 
como um filho que volta ao lar
Torname grande como o Sol 
para que eu Te possa adorar em mim 
Torname puro como a Lua 
para que eu Te possa rezar em mim
E torna-me claro como o Dia 
para que eu Te possa ver sempre em mim 
Senhor, protegeme e amparame
Dá-me que eu me sinta Teu 
Senhor, livrame de mim!

Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char