domingo, 13 de febrero de 2011

Las maneras de entrar en el fuego

Dos poemas más de
MARY OLIVER
(EE.UU., 1935- )

Cuando llega la muerte

Cuando llega la muerte
como el hambriento oso de otoño;
cuando llega la muerte y toma
sus brillantes monedas de su monedero

para comprarme, y lo cierra;
Cuando llega la muerte
como el sarampión

cuando llega la muerte
como un iceberg entre los omóplatos.

Quiero atravesar el umbral lleno de curiosidad,
preguntándome:
¿qué aspecto tendrá esta morada oscura?

Y por eso lo observo todo
como una fraternidad y hermandad,
y miro sobre el tiempo como no más que una idea,
y considero la eternidad como otra posibilidad.

Considero cada vida como una flor, tan común
como un campo de margaritas y a la vez singular,

y cada nombre una música confortable en la boca,
tendiendo, como toda música hace, hacia el silencio.

y cada cuerpo, el coraje de un león, y algo
precioso para la tierra.

Cuando acabe, quiero decir:
Toda mi vida fui una novia desposada con el asombro.
Fui el novio, que tomó el mundo en sus manos.

Cuando encima no deseo preguntarme
si he hecho de mi vida algo particular, y verdadero.

No quiero encontrarme a mí misma suspirando y asustada,
o llena de argumentos.

No quiero acabar simplemente habiendo visitado este mundo.
**
When death comes


When death comes
like the hungry bear in autumn;
when death comes and takes all the bright coins from his purse


to buy me, and snaps the purse shut;
when death comes
like the measle-pox


when death comes
like an iceberg between the shoulder blades,


I want to step through the door full of curiosity, wondering:
what is it going to be like, that cottage of darkness?


And therefore I look upon everything
as a brotherhood and a sisterhood,
and I look upon time as no more than an idea,
and I consider eternity as another possibility,


and I think of each life as a flower, as common
as a field daisy, and as singular,


and each name a comfortable music in the mouth,
tending, as all music does, toward silence,


and each body a lion of courage, and something
precious to the earth.


When it’s over, I want to say all my life
I was a bride married to amazement.
I was the bridegroom, taking the world into my arms.


When it’s over, I don’t want to wonder
if I have made of my life something particular, and real.


I don’t want to find myself sighing and frightened,
or full of argument.


I don’t want to end up simply having visited this world.

Versión de Alberto Girri
***
Amanecer

Puedes
morir por ello:
una idea,
o el mundo. La gente

lo ha hecho,
brillantemente,
dejando
que sus pequeños cuerpos

sean llevados a la hoguera
creando
una inolvidable
furia de luz. Pero

esta mañana,
cuando subía la colina de siempre
en la cotidiana
tela de la madrugada, pensé

en China,
en la India
y en Europa, y pensé
en cómo el sol

resplandece
para todos
tan gozosamente
alzándose

bajo las pestañas
de mis mismos ojos, y pensé
¿Acaso soy tantos?
¿Cuál es mi nombre?

¿Cuál es el nombre
de la inspiración profunda
que haré una y otra vez
en nombre de todos? Llámalo

como quieras, es
felicidad, es otra
de las maneras de entrar
en el fuego.
**
Sunrise


You can
die for it–
an idea,
or the world. People


have done so,
brilliantly,
letting
their small bodies be bound


to the stake,
creating
an unforgettable
fury of light. But


this morning,
climbing the familiar hills
in the familiar
fabric of dawn, I thought


of China,
and India
and Europe, and I thought
how the sun


blazes
for everyone just
so joyfully
as it rises


under the lashes
of my own eyes, and I thought
I am so many!
What is my name?


What is the name
of the deep breath I would take
over and over
for all of us? Call it


whatever you want, it is
happiness, it is another one
of the ways to enter
fire.

Versión de Alicia Torres

4 comentarios:

huggh dijo...

q bueno Irene, ese primer poema es maravilloso. gracias y saludos!!

Irene Gruss dijo...

Gracias, compadre; mi saludo, Irene

Silvina dijo...

"otra de las maneras de entrar en el fuego". Qué hermoso. Gracias, Irene.

Irene Gruss dijo...

Así es, así es; Irene

Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char