martes, 27 de diciembre de 2011

Las nubes no dejan huellas

Otro poema de JORGE NAPARSTEK

(Cabana, Unquillo, provincia de Córdoba, 1953)


desde que pasaste por aquí
el sol cambió de ventana
tus ecos recorren el jardín
una luz más lenta
los mantiene a flote
un roce delicado
las nubes
no dejan huellas
­­­remontan la corriente­
así florece todo
sobre la tierra cuarteada
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char