lunes, 3 de mayo de 2010

La curva de una ola parece abrazo


HILDA RAIS
(Buenos Aires, Argentina, 1951)



Avecina intemperie
nadie está solo bajo lo que nos irá cayendo.
Cómo vendrá esta noche de casi todo día.
Las horas han dado sereno
sueñan los salvajes, duermen los unitarios.
***

Sobre la mesa de escribir debo tener
alguna cosa brillante pequeña
tenue reflejo del ataque de la luz.
Hay este sabor planchado en mi boca de palabra,
leve, constante, pesada lasitud
¿la furia se anuncia con tanta calma?
mala espina el temblor que ofrece
iluminar de la costumbre plana
un relieve.
¿Esquivaré el mal paso?
mortífera será la medianía.
Buscar es difícil,
encontrar es peor.
***

Tanto tiempo mirando lo mismo.
Mientras duele
no quedarse los ojos muy cerca.
En convalescencia
la curva de una ola parece abrazo
y es rompiente.
**

De Ensayo y serenata (Ediciones del Dock, 2009).
Crédito foto: Página 12
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char