miércoles, 3 de junio de 2009

Vi que con sombras



Algunos poemas de
LEÓNIDAS LAMBORGHINI
(Argentina, 1927-)


De Circus, Libros de Tierra Firme, 1986.

El cantor

Como el que
sin voz
estudia
canto.

Como el que
en el Canto
estudia
esa otra voz.

Como el que
sin voz
canta
en la voz

de esa otra voz.

Homo parodicus

Como el que
observa ahí
ese aire
de parecido.

Como el que
observa ahí
ese aire de parecido
que no es
lo mismo.

Como el que
observa ahí
lo mismo

pero parecido.
***
De Pablo (de Reescrituras)
(reescritura de pasajes de la Primera espístola de los Corintos)

5

porque el hombre. por lo demás: considerad: el animal. él:
¡oh hombre! ¿quién? si bien. considerad: que no. el
animal no
puede. y el hombre: ¿quién? el
animal que es. si bien. animal
y: el hombre: él y
animal: no
discierne. considerad: pues. la luz. la mente:
para él: no. la luz no. puesto que. la. por
lo demás: hombre y ¿quién? ¡oh! y
ánima. si bien: y
luz que no. y mente que
no. y: ¿quién conoce? y ánima que. y
animal que. ¿quién? pues
si bien. por: lo demás: considerad: no
discierne. y: pues para él. no. si bien: no
puede. el hombre. él. el hombre. y:
¿quién la mente? y
¿quién conoce?
***
Extramuros

I

Lo que vencida por la edad: la espada
lo que se queja: el báculo más corvo y menos. lo que
la sombra hurta. los ojos
que no hallan
el recuerdo menos. la espada
menos.

II
por quien caduca ya: más corvo y.
lo que no halla
en qué. la espada menos fuerte. lo quejoso del báculo.
lo que la muerte desmorona: ojos.

III
Recuerdo de la muerte: los arroyos
del yelo. lo que la sombra. los despojos. El
yelo en que los ojos. el monte. la espada. ya:
de yelo.

IV
lo que la sombra hurtó: la luz.
la espada de la luz. lo más del báculo.
los muros fuertes. la edad por quién
la valentía.

V
el sol bebía: los arroyos. los ganados ya
desmoronados. el yelo de los ojos. del báculo. el yelo
del monte. de la sombra.

VI
de la carrera de la edad. la carrera del báculo
cansado. del monte. la carrera
de la espada. de los ganados. la carrera del sol
cansado. de las sombras. la carrera de la luz. del yelo.
la carrera de los muros cansados. de los arroyos
de la edad:
cansados.

VII
Entré y salime: vi que con sombras. miré.
entré en mi casa: anciana amancillada. salime
al campo: vi que el sol. miré. entreme: vi.
salime.

VIII
poner la luz. el báculo.
poner los muros. el monte. poner
la habitación. la casa. poner
la espada. el recuerdo. poner los ojos:
poner en qué.

(De Episodios, Ediciones Tierra Baldía, Buenos Aires, 1980)
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char