domingo, 13 de noviembre de 2011

Cegaba al que no veía

Uno más de JORGE AULICINO
(Buenos Aires, Argentina, 1949)


12

Es un gran pintor Ezra, dijo el tío, sólo
que cuando el pincel está ya sin pintura
no vuelve a la paleta, lo aplica seco,
pincelada tras pincelada, seco como el río
de sus sueños, como la saturnal Castilla
que no era el planeta de sus antepasados.
De manera que no es un cuadro vacío
sino seco, sobre el que pinta todo aquello que brota
en el campo que es fantasma de su memoria, a
veces con secas pinceladas, a veces con el color
vivo de lo que ha sido vivo, ha tenido estatuto y códice.

… y el sistema de cultivo
se parecía a las leyes escritas por las que el hombre
se regía: cortaba las espadañas, cegaba al que no veía,
arrojaba a la zanja el estiércol de la palabra vana.
*

De Cierta dureza en la sintaxis, Selecciones de Amadeo Mandarino, Buenos Aires, 2008
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char