lunes, 3 de octubre de 2011

Después de todo esto

Un poema de FRANCISCO MADARIAGA 
(Corrientes, Argentina, 1927-Buenos Aires, 2002)


El paraíso del estero
2

Me he descubierto en mi propio corazón,
tratando de envenenarme en las vastedades
de las aguas.
La serpiente era la principal belleza
dominante entre los colores de mi
sangre.
La serpiente que ardía en el final de la
frescura de mi memoria,
y copulaba con el tigre que salía intacto
de entre los juncos de oro.

Después de todo esto,
¿comprenderéis que no pueda decretar,
definitivamente,
ninguna Poética?

2 comentarios:

huggh dijo...

ah maestro, no se si lo comprendo... pero siento su tigre cerca... grande Irene. gracias.

Irene Gruss dijo...

Guarda con la serpiente... Gracias, Irene

Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char