miércoles, 7 de octubre de 2009

Mi pretexto propiamente dicho


FRANCIS PONGE
(Montpellier, Francia, 1899-Le Bar-sur-Loup, Francia, 1988)


El bosque de pinos

Brucería alpina de espejos rodeada.
Fronda de pelos verdes con los mangos mo-
[rados
A tu penumbra cálida toda de sol manchada
Vino a peinarse Venus al salir de la bañera
O lacustre o marina a un lado humeante
De ahí el tapiz en suelo elástico y bermejo
De horquillas oloríferas
Sacudidos allí por negligentes cimas
Y mi placer también de allí gozar mi
[sueño
Y este manto oblicuo de tejido sin sueño
… Flota el oblicuo manto de tejido sin sue-
[ño
***
Variante

Cepillería alpina —rodeada de espejos–
Fronda de pelos verdes con los mangos mo-
[rados…
Sobre el tapiz en el suelo elástico y bermejo
De horquillas odoríferas
Sacudidos allí por negligentes cimas
En la penumbra cálida toda de sol manchada
Seca pronto la ninfa al salir de bañera
O lacustre o marina a un lado humeante
Bajo esas cintas tendidas de tejido sin sueño
***
Otra

Alta brucería de espejos rodeada
Frondosos pelos verdes con los mangos mora-
[dos.
En su albornoz, penumbra de sol manchada,

Sécase pronto Venus al salir de la bañera
O lacustre o marina a un lado humeante
Sobre el tapiz en suelo elástico y bermejo
De horquillas odoríferas
Sacudidos allí por tantas cabezas negligentes…

Flota el oblicuo manto de tejido sin sueño.
***
Fragmentos de El jabón

Observémoslo en el medio acuático. Muestra enseguida una especie de agitación púdica. Circula, huye, hace mil payasadas, se cubre de velos y finalmente prefiere disolverse, entregar alma y cuerpo antes que dejarse sobar, rodar unilateralmente por las aguas. ¿Diremos que allí lleva una existencia disoluta? Sin duda… Pero también puede comprenderse como una especie de dignidad particular. Por otra parte, las aguas quedan muy impresionadas, turbadas y seriamente castigadas. No se desembarazarán tan fácilmente de las huellas de su crimen. Y sólo lo conseguirán gracias a un considerable aflujo de refuerzos, apelando a la cantidad. Él, muy disminuido y adelgazado, pero sin haber perdido nada de su calidad. Ella, un enorme volumen turbado, desfigurada. ¿Quién es el vencedor?
***

"Para el jabón las principales virtudes son el entusiasmo y la volubilidad. Esto, que es muy simple, nunca ha sido dicho. Ni siquiera por los especialistas de la publicidad comercial. ¿Cuánto nos ofrecen Lux y Camay? ¡Ni cinco!"
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"Con la piel marchita, aunque muy limpia, hemos obtenido del jabón lo que queríamos. Y quizá un poco más."
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Fragmento de De parte de las cosas

Si alguna vez los objetos pierden para ustedes su gusto, observen entonces, con un partido ya tomado, las insidiosas modificaciones suscitadas en sus superficies por los sensacionales aconteceres de la luz y del viento, según la fuga de las nubes, según se apague o se encienda tal o cual grupo de lámparas del día, esos continuos estremecimientos de sus capas, esas vibraciones, esos vahos, esos hálitos, esos juegos de soplos, de pedos leves.
La presencia de los objetos, su evidencia concreta, su espesor, sus tres dimensiones, su lado palpable, indudable, su existencia de la que estoy más seguro que de la mía, todo eso es mi única razón de ser, mi pretexto propiamente dicho; y la variedad de las cosas es en realidad lo que me construye.
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De Riberas del Loira:

"Volver siempre al objeto mismo, a lo que es en bruto, lo que es diferente (...) que mi trabajo sea una rectificación continua de mi expresión (...) El objeto es siempre más importante, más interesante, más capaz: no tiene ningún deber conmigo, soy yo quien tiene todos los deberes respecto de él."
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"Evidentemente es necesario desmaquillar periódicamente a la poesía. (...) Nada es más regocijante que la constante insurrección de las cosas contra las imágenes que les imponen...”
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“Los poetas de ninguna manera tienen que ocuparse de sus relaciones humanas, antes bien deben hundirse en el último subsuelo. La sociedad además se encarga de ponerlos allí, donde el amor a las cosas los mantiene; son los embajadores del mundo mudo. Como tales, balbucean, murmuran, se hunden en la noche del logos –hasta que finalmente se encuentran en el nivel de las raíces, donde se confunden las cosas y las formulaciones.”
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En la foto, Jacques Derrida acompaña a Francis Ponge en los seminarios del ´75 en Cérisy-la-Salle. Tomada del blog hotel céline.
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char