miércoles, 11 de noviembre de 2009

Un combate no es como la vida


Algunos pocos poemas de
FRANCISCO "PANCHO" MUÑOZ
(Buenos Aires, 1945)


Falsos Epigramas del Boxeador

Primer Round

La vida es la vida y un combate es un combate. Un combate no es como la vida. Un combate es siempre una eleccción, corta o larga. A mí deme un KO sino deme un minuto de cada tres. Sociedad o genética la cosa es que cuando uno se manda directo a la ficción la realidad es mala condejera. Advertirá usted que nosotros recién nos estamos conociendo. Esto acaba de comenzar y a la gente además hay que entretenerla. Por ahora se trata de mirar. De ver, se ve hasta el polvo humedecido de gesto fotográfico como un aura en la zabiola contrincante. La cabeza es un guante desnudo.

Segundo Round

Todo es lo mismo nada es igual. Deme: (izquierda-izquierda-izquierda) una preocupación distinta, una torta para la quinta, dos cambios para el mismo movimiento, un trébol de dos hojas, una pérdida perdida y sentido de la orientación. (derecha) Deme ahora un KO y un poco de agua. Un solo resplandor para dos ojos. (izquierda) Deme de todo y un minuto cada tres y no me enturbie por favor la mirada. (derecha) Deme la templanza y cachorros de loba en la derecha. (derecha) Deme estilo y frivolidad para mirar sonriente hacia el rig-side. (izquierda) Deme para y piernas y astucias del fernet. Deme un poco de agua y plata deme para dehacer. "Qué van a HACER con tanto dinero." Ezra Pound. Se acordó de la memoria al final del asalto. (derecha en retroceso) Deme golpe de vista y también deme un minuto cada tres. Deme agua y también deme tratos y regla.

Tercer Round

A mí deme un KO y no consejos, deme un poco mas de agua y no deje jamás que la vaselina me enturbie la mirada. Por favor tranquilíceme. La cosa es que al ñorse el coso de pronto se le vino encima... Hay que saber mirar donde nace la piña, hay que mirar los hombros... y por pensar recibió de sorpresa en un costado. La independencia del conjunto lo tenía confundido y lo estrolaba. La independencia del conjunto agitado como un mar en contra.

Cuarto Round

Resto fósil del comportamiento humano anda perdiendo la pelea -y se da cuenta, no emboca ni el rincón. Todo tiene que estar muerto para llevarlo a casa, murmura mientras le temblequean los miembros inferiores: "A esto -sniff,sniff- habrá que ablandarlo de cualquier manera dentro de la lógica y del cuadrilatero." Oye el clic que antecede a la campana. Fin del asalto.

Quinto Round

Recibió de movida en el mismo costado del tercero pero arriba. La hinchazón de la carne alrededor del ojo cortó la señal de la izquierda enemiga. Jamás peleó infiltrado y ahora le dolía -Por favor, tranquilíceme- se le notaba hasta en los ojos y deme un minuto cada tres y un poco de agua, también se le notaba -La filosofía es falta de orden- bardeóle la cabeza mientras perdía una batalla. En la esquina todo fue sumisión y entalcamiento de clorhidrato amasijado en la punta de látex que el dedo consejero le metía. Húmedo y grumoso lo hizo penetrar iluminado al sexto asalto.

Sexto Round

Ahora el quía manejaba la independencia del conjunto y como un contra-remero dañaba fuertemente a su vehículo. Lo aplacaba. Ahora no me dé más que un poco de agua. Ni me hable. Ahora iba y venía en el plano del manual: las manos siempre deben estar justa. Y la respiración es lo más importante y que el ojo vuelva a ser ojo y que la vaselina no enturbie la mirada y que el golpe duela y demuestre que uno está para esto fuertemente entrenado. Es hora de cambiar, le dijeron de salir por arriba y de entrar por abajo pegándole en el hígado. El ojo coagulaba con orgullo y por un segundo tuvo su preocupación distinta. Y quinta para la torta, su trébol de dos hojas. (derecha-derecha-izquierda-izquierda)

De Reporte de comprobación y otros poemas locales, perteneciente a la colección "Los Libros de la Imperdible".
***

El amor abre todas las ventanas todas
son abiertas por el amor que abre todas una
por una las va abriendo el amor a las ventanas
que el amor abre todas las ventanas
el verdadero amor las abre y no las cierra
ninguna
el amor
***
Bacota. Carpa 9

Pasó un tipo parecido a alguien
Pasó un sordo ensimismado y uno con walkman
Pasó algo
Pasó un gordo nervioso hablando con los dedos
Pasó un dedo. Pasaron dos
Pasó el tiempo con su guadaña al hombro
Pasó César Vallejo
Pasó un jueves
Pasó una semana
Pasó un boxeador
Pasó un día. Pasaron dos
Pasaron dos morochas espléndidas
Pasó el sol con su cuello cortado
Pasó Apollinaire
Pasó una llaga
Pasó la fiebre de paso permanente
Pasó un sánguche. Pasaron dos.

En un momento todo se detuvo.

Pasó una nube con labios inflamados
Pasó un tiempo. Pasaron dos
Pasó una teta recién llegada
Pasó un aviso aéreo
Pasaron dos tetas acostumbradas
Volvió a pasar Apollinaire avergonzado
Pasó un hematoma
Pasó un vendedor
Pasó un ángel con su autógrafo
Pasó un número a los saltos
Pasó un humo haciéndose
Pasó un tigre cebado.

Volvió a pasar lo mismo.

Pasó un tipo solo parecido a su padre
Pasó un padre y su madre
Pasó un músico y un discapacitado
Pasó una posibilidad
No pasó nada
Pasó un flaco
Pasó una señora embarazada
Pasó un fin de semana. Pasaron dos
Pasó un deseo completo
Pasó Voltaire y un peluquero
Pasó un puto y una de esas
Pasaron un soldado y un pajero
Pasó una ola rompiéndose
Pasó una tromba encolumnada ensuciándolo todo
Pasó un gil empetrolado
Pasó un hippie
Pasó elongando una sirena
Pasó un perro
Entre aplausos pasó un bebé
Pasó una loba sin cachorros
Pasó un creyente y un lobito
Pasaron dos noticias mientras se contradecían
Pasé yo con mi familia
Pasó un susto
Pasó un bíceps
Pasó un hombro sin su pan
Volvió a pasar Vallejo
Pasó un helicóptero de la policía. Pasa
Pasó un diálogo y un nombre de mujer
Pasó de todo
Pasó un rato. Pasaron dos
Pasó un barco mudo
Volvieron a pasar las dos morochas
Pasó un ciego
Pasó un pájaro
Pasó una discoteca y una mujer biyuta
Pasó un hombre de plata
Pasó uno de ida y viene otro de vuelta en el mismo momento
Pasó un instante.

Siempre hay uno que manga.

Pasó la mañana
Pasó una sombra rápida
Pasó un nadador con antiparras
Pasó la digestión
Pasó inadvertido
Volvió a pasar hambre
Pasó lo que siempre pasa. Pasaron dos
Volvió a pasar el tiempo
Pasó un pescado con su pescador
Pasó gendarmería en cuatriciclo. Pasa
Pasó una cerveza a ras del agua
Pasó una escama con su aleta
Pasó dormido
Pasó un culo cáido. Pasaron dos
Pasó un gato haciendo juego
Pasó uno a los pedos
Pasó Gardel
Pasaron dos enamorados. Pasaron tres
Pasó un gol con la pelota al cielo
Pasó un juez
Pasó un mes
Pasó un rayo y un relámpago y un trueno
Pasó un collar
Pasó una enmienda
Pasó atrás
Pasó antes con su ya
Pasó un torcido y una de costado
Pasó un pampa al galope recriminando playa
Pasó una vez sola
Pasó un chico de goma engayolao a la tabla
Pasó un papel
Pasó un sacado
Pasó una promotora
Pasó un garca
Pasó un sueño
Pasó un asmático por adentro
Pasó uno medio medio
Pasó un socio
Pasó uno igual
Pasó él mismo
Volvió a pasar un vendedor
Pasó un llamado
Pasó otro rato. Pasaron dos
Pasó un montón
Pasó algo de plástico
Pasó algo de carne
Pasó un avión como una sílaba
Pasó el sol a las puteadas
Pasó de largo y su visera
Pasó una vertical y dos horizontales
Pasó la tarde
Pasó un acento buscando dónde ponerse
Pasó una coma previsora
Pasó uno a punto
Pasó el dolor, bronceado pasa
Pasó un fantasma
Pasó una enamorada
Pasó un ramo y una medialuna
Pasó uno suelto y otro atado
Pasó cerca y lejos
Volví a pasar con mi familia
Pasó una cicatriz. Pasaron dos
Volvió a pasar la misma nube de otra forma
Pasó un chucho
Pasaron dos de la mano contraria
Pasó el día.

Siempre hay uno que manga, otro que no puede
pasar y el que nunca pasa.

En un momento todo volvió a detenerse.



De 20 poemas peronistas y equitación japonesa, Ediciones CICCUS, Buenos Aires, 2008
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char