sábado, 20 de febrero de 2010

Ni prensa ni artificio


ALEJANDRA BALDOVIN
(Córdoba, Argentina.s/d)


Al amparo de la siesta
el sol disloca,
en vertical,
mis últimos rincones.
Relucen los insectos
agraviados sin su sombra
mientras
transpiro nimiedades.
Ven de mí
ningún regreso
diluyéndome,
hundida,
como una huella
golpeada por la lluvia.
***
No sé si es normal
pero hace noches
transpirás escarcha
helada y jugosa
te brota de la sien
de las axilas
de tu sexo
¿Habrás derretido
tu nieve
en círculo polar ártico
que expulsa por la boca
las cenizas de un volcán
dormido hace mil años,
cuando todavía
la aurora boreal
no tenía nombre
ni prensa
ni artificio?
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char