martes, 12 de abril de 2011

Yo tu lector en las repeticiones tu hacedor


Tomada de wordpress.com
ULJANA WOLF
(Alemania, 1979-)

el corrimiento de la boca

hacia las cuatro de la mañana
contemplo
el corrimiento de la boca
se cierra la casa
tras el último
bostezante golpe de viento
delgados labios como párpados

por contra abre su garganta
el cielo: un azul celeste
cerca del paladar
sobre oscuros y tensos
arcos de lengua de los bosques

desde la boca húmeda
se origina la lluvia un largo
constante aliento: como sobre
los cilios del durmiente
hablando para sí
***
sala de recuperación I

ah si sólo en recuperación quedara
puesta al gotero en sueños ida bajo blancas
sábanas junto a otros que tampoco se encontraran
unas cuantas ovejas cerca del sopor aún cerca de
dios y del consuelo ahí grandes bestias hermanas
pastoras nuestras inclinándose a nosotros aterciopeladas –
se nos presentaría mutuamente el cifrado del ser
humano: dime de uno a diez en una escala
¿cómo de grande es tu dolor? – y si no hubiera límite
alguno ante la vista que nos alumbrara
fuera de las profundidades al sonarnos los mocos del salir
de la anestesia – quedaríamos bien cerca de este
yo que apenas se distingue de otras ovejas
ufanas por la sala de recuperación
***
señorío del bosque
shakespeare tito andrónico

I

the woods are ruthless, dreadful, deaf, and dull
titus, act 2 scene 1

en el bosque en el bosque de musgosa luz caminos
morbosamente unidos conjurados
con engranajes subterráneos que ahí
llamábanse victoria honor gloria romanos

y dije ya en tinieblas dije espanto
la hora infame ahí de dos hermanos

llamados demetrio y quirón: antiromanos
hijos de tamora enanos malvados

de la historia sus antitéticos cojones godos
alzados a la caza – en el bosque en el bosque

ahí cursaron su venganza estampando
sus rabos un mensaje en el musgo

II

as from a conduit with three issuing spouts
titus, act 2 scene 4

no decir roma y corzo no decir dainty
doe decir cazar no coger flor desflorar arar
campo sembrar cuerpo combatir en cama no juzgar
escapar puramente en arte de agua: la

clavija ya sin habla de estratega el teñir de rojo
traidor tartamudeo roto bronco de alberca dispara

allí lavinia la leyenda que eres y no eres
oh cañería con tres salidas chorreantes habla

fúnebre aclara en la corriente la palabra al
suelo fúnebre saluda con blason y blabla de marea

ahora boca a ciegas de fontana después ciega
yo tu lector en las repeticiones tu hacedor

III

thou map of woe, that thus dost talk in signs
titus, act 3 scene 2

el padre habla: tú mapa de aflicción oh tú
la tres veces sangrante estremecida red de signos implicada
en señalar al escribiente cómo debo
desplegarte cómo leer hablar por ti. debo

otra cosa distinta a mi dolor – a ti te falta
la mano entonces dejo caer la mía

cortada y si supiera que un hombre cavó una tumba
en tu regazo (perdona sé que estamos ya en el

acto 4° escena 1ª) daría en vez de mano el culo
para el báculo del jefe de aarón así deben también

saquear a lo ilegible mis arrugas convulsiones
los cuerpos digo son las cabezas de mosca en roma

IV

faint-hearted boy, arise, and look upon her
titus, act 3 scene 1

leímos lo que vimos con ojos abiertos
y aparte de la retina brillante–
borde del bosque sucia franja espuma ante el párpado
no vieron el proceso no el del centro

tras la densa cortina que ramificada
te ahorró eso rico en signos tú escupe

en la pantalla: ilegible y tenaz punza el
programa con la raíz de tu lengua

cuerpo de hija magistralmente mutilado
ovidiano corte estriado te vimos

lavinia transmitida en vivo leímos y en todos
los ojos fuiste la escotoma estrella del horror
**
Traducidos por Vladimir García Morales
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char