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domingo, 23 de agosto de 2015

Lo muy preciso tritura

STÉPHANE MALLARMÉ
(París, Francia, 1842-ibídem, 1898) 



Tomada de mejorvendedor.wordpress.com

El ABANICO DE MADAME MALLARMÉ
Como sin otra expresión
que un latir que al cielo anhela
el verso futuro vuela
de la exquisita mansión
Ala baja mensajera
es el abanico si
el mismo es que tras de ti
a sí propio espejo fuera
tan límpido (dónde cede
pues brizna a brizna la amarga
la poca ceniza vaga
sola que afligirme puede)
Siempre así palpite y siga
en tus manos sin fatiga

(Trad. Alfonso Reyes)
**
El CIGARRO
Toda el alma resumida
cuando lenta la consumo
entre cada rueda de humo
en otra rueda abolida.
El cigarro dice luego
por poco que arda a conciencia:
la ceniza es decadencia
del claro beso de fuego.
Tal el coro de leyendas
hasta tu labio aletea.
Si has de empezar suelta en prendas
lo vil por real que sea.
Lo muy preciso tritura
tu vaga literatura.

(Trad. Alfonso Reyes)

sábado, 21 de junio de 2014

Pero el alma de palabras vacante, y este cuerpo sombrío

Francisco Bores
STÉPHANE MALLARMÉ
(París, Francia, 1842-ibídem, 1898) 


La siesta de un fauno
(Égloga)

El Fauno:
Estas ninfas quisiera perpetuar.
                                                   Que palpite
su granate ligero, y en el aire dormite
en sopor apretado.
                              ¿Quizás un sueño amaba?
Mi duda, en oprimida noche remota, acaba
en más de una sutil rama que bien sería
los bosques mismos, al probar que me ofrecía
como triunfo la falta ideal de las rosas.
Reflexionemos...
                                 ¡Si las mujeres que glosas
un deseo figuran de tus locos sentidos!
Se escapa la ilusión de los ojos dormidos
y azules, cual llorosa fuente, de la más casta;
¡mas, la otra, en suspiros, dices tú que contrasta
como brisa del día cálido en tu toisón!
¡Que no! que por la inmóvil y lasa desazón
-el sol con la frescura matinal en reyerta-
no murmura agua que mi flauta no revierta
al otero de acordes rociado; sólo el viento
fuera de los dos tubos pronto a exhalar su aliento
en árida llovizna derrame su conjuro;
es, en la línea tersa del horizonte puro,
el hálito visible y artificial, el vuelo
con que la inspiración ha conquistado el cielo.

Sicilianas orillas de charca soporosa
que al rencor de los soles mi vanidad acosa,
tácita bajo flores de centellas, DECID:
                     
                      "Que yo cortaba juncos vencidos en la lid
                      "por el Talento; al oro glauco de las lejanas
                      "verduras consagrando su viña a las fontanas,
                      "ondea una blancura animal en la siesta;
                      "y que al preludio lento de que nace la fiesta,
                      "vuelo de cisnes, ¡No! de náyades, se esquive "
                      "o se Sumerja...

                                             Fosca, la hora inerte avive
sin decir de qué modo sutil recogerá
húmenes anhelados por el que busca el LA:
me erguiré firme entonces al inicial fervor,
recto, bajo oleadas antiguas de fulgor,
¡Lis! uno de vosotros para la ingenuidad.

Sólo esta nada dócil, oh labios, propalad,
beso que suavemente perfidias asegura.
Mi pecho, virgen antes, muestra una mordedura
misteriosa, legado de algún augusto diente;
¡Y basta! arcano tal buscó por confidente
junco gemelo y vasto que al sol da su tonada
que, desviando de sí mejilla conturbada,
sueña, en un solo lento, tramar en ocasiones
la belleza en redor, quizá por confusiones
falsas entre ella misma y nuestra nota pura;
y de lograr, tan alto como el amor fulgura,
desvanecer del sueño sólito de costado
o dorso puro, por mi vista ciega espiado,
una línea vana, monótona y sonora.

¡Quiere, pues, instrumento de fugas, turbadora
siringa, florecer en el lago en que aguardas!
Yo, en mi canto engreído, diré fábulas tardas
de las diosas; y por idólatras pinturas,
a su sombra hurtaré todavía cinturas:
así cuando a las vides la claridad exprimo,
por desechar la pena que me conturba, mimo
risas, alzo el racimo ya exhausto, al sol, y siento
cuando a las luminosas pieles filtro mi aliento,
mirando a su trasluz un ávida embriaguez.

Oh ninfas, los RECUERDOS unamos otra vez.

                    "Mis ojos, tras los juncos, hendían cada cuello
                    "inmortal, que en las ondas hundía su destello
                    "y un airado clamor al cielo desataba;
                    "y el espléndido baño de cabellos volaba
                    "entre temblor y claridad, ¡oh pedrería!
                    "corro; cuando a mis pies alternan (se diría
                    "por ser dos, degustando, langorosas, el mal)
                    "dormidas sólo en medio de un abrazo fatal:
                    "las sorprendo, sin desenlazarlas, y listo
                    "vuelo al macizo, de fútil sombra malquisto,
                    "de rosas que desecan al sol todo perfume,
                    "en que, como la tarde, nuestra lid se resume."

¡Yo te adoro, coraje de vírgenes, oh gala
feroz del sacro fardo desnudo que resbala
por huír de mi labio fogoso, y como un rayo
zozobra! De la carne misterioso desmayo;
de los pies de la cruel al alma de la buena
que abandona a la vez una inocencia, llena
de loco llanto y menos atristados vapores.

                       "Mi crimen es haber, tras de humillar temores
                       "traidores, desatado el intrincado nido
                       "de besos que los dioses guardaban escondido;
                       "pues, yendo apenas a ocultar ardiente risa
                       "tras los pliegues felices de una sola (sumisa
                       "guardando para que su candidez liviana
                       "se tiñera a la fiel emoción de su hermana
                       "la pequeñuela, ingenua, sin saber de rubor);
                       "ya de mis brazos muertos por incierto temblor,
                       "esta presa, por siempre ingrata, se redime
                       "sin piedad del sollozo de que embriagado vime".

¡Peor! me arrastrarán otras hacia la vida
por la trenza a los cuernos de mi frente ceñida;
tú sabes, mi pasión, que, púrpura y madura,
toda granada brota y de abejas murmura;
y nuestra sangre loca por quien asirla quiere,
fluye por el enjambre del amor que no muere.
Cuando el bosque de oro y cenizas se tiña,
una fiesta se exalta en la muriente viña:
¡Etna! En medio de ti, de Venus alegrado,
en tu lava imprimiendo su coturno sagrado,
si un sueño triste se oye, si su fulgor se calma,
¡tengo la reina!

                            Oh cierto castigo...

                                                          Pero el alma
de palabras vacante, y este cuerpo sombrío
tarde sucumben al silencio del estío:
sin más, fuerza es dormir, lejano del rencor,
sobre la arena sitibunda, a mi sabor,
¡la boca abierta al astro de vinos eficaces!

¡Oh par, abur! La sombra miro en que te deshaces.

Versión de Otto de Greiff
**
“Amo apasionadamente la música, y porque la amo trato de liberarla de tradiciones estériles que la asfixian, ¡Es un arte libre borboteante, un arte del aire libre, un arte ilimitado como los elementos, el viento, el cielo, el mar!, Jamás debe ser encerrado y convertirse en un arte académico."
Claude Debussy
*
"Esta música prolonga la emoción de mi poema y lo adorna mas apasionadamente que el mismo color."
S. Mallarmé
 **
OTRA VERSIÓN
S/D

EL FAUNO

¡Estas ninfas quisiera perpetuarlas!
                                               Tan claro,
su ligero encarnado, que en el aire revuela
abatido de espeso letargo.
                                     ¿Amaba un sueño?
Montón de antigua noche, mi duda ha terminado
en mucha rama tenue que, habitando las mismas
florestas, prueba, ¡ay!, que sólo me ofrecía
como triunfo la falta ideal de las rosas.
Reflexionemos...
                                     Si las mujeres que glosas
un anhelar semejan de tus sentido pródigos,
la ilusión, fauno, escapa de los ojos azules
y fríos, tan llorosa fuente de la más casta:
mas la otra, en suspiros, ¿dices tú que contrasta
como brisa del día cálida en tu toisón?
¡Qué no! por el inmóvil y cansado desmayo
de calor sofocando la matinal frescura,
no murmura agua alguna que no vierta mi flauta
al otero rociado de acordes; sólo el aire
pronto a exhalarse fuera de los dos tubos, antes
que disperse el sonido en infecunda lluvia,
es, en el horizonte de línea perfecta,
el invisible y sereno aliento artificial
de toda inspiración que hasta el cielo retorna.
Oh ribas sicilianas de un sereno pantano
que en lucha con los soles mi vanidad despoja,
tácitas bajo flores de centellas, DECID

                  Que yo cortaba aquí huecos juncos domados
                  por el talento; y sobre el oro de los sotos
                  lejanos, consagrando su viña a las fontanas,
                  ondula una blancura animal en reposo:
                  y que, al preludio lento donde nacen las flautas,
                  vuelo de cisnes, ¡no!, de náyades se escapa
                  o hunde...

                          Inerte, todo arde en la hora encendida,
sin decir por cual arte en conjuro partieron
tanto ansiados hímenes por la que busca el LA:
me levantaré, ¡lirios!, al naciente fervor,
recto y solo, bajo hondas antiguas de fulgor,
seré uno de vosotros para la ingenuidad.

Sólo esta nada dulce por su labio anunciada,
el beso, calladamente, perfidias asegura,
mi pecho virginal muestra una mordedura
misteriosa, legado de algún augusto diente;
¡ya basta! arcano tal optó por confidente,
junco basto y gemelo bajo el azul sonando:
que, desviando hacia sí la turbada mejilla,
sueña, en un solo largo, que nosotros gozamos
la belleza en redor llena de confusiones
falsas entre sí mismas y nuestro canto crédulo

y de lograr, tan alto como amor se modula,
desvanecer del sueño ordinario de flanco
o dorso puro, ciega mi vista que los sigue,
una sonora, vana y monótona línea.

¡Quieres, pues, instrumento de fugas, oh maligna
siringa, florecer en el lago aguardándome!
Con mi rumor altivo quiero hablar largo tiempo
de las diosas; y, por idólatras pinturas,
despojar todavía cinturas a su sombra:
así, cuando a las vides la claridad succiono,
desterrando un dolor por la mentira aislado,
alzo, riente, el exhausto racimo al cielo estibo
y soplando en sus pieles brillantes, de embriaguez
ávido, hasta el ocaso yo miro a su trasluz.

Oh ninfas, rebasemos los múltiples RECUERDOS.

                  "Mis ojos, horadando los juncos, asestaban
                  cada talle inmortal que hunde fuego en las ondas
                  con un grito de rabia al cielo de la fronda;
                  y el espléndido baño de cabellos huía
                  en estremecimiento y brillos, ¡pedrerías!
                  Corro; cuando a mis pies se enredan (afligidas
                  de languidez gustada en el mal de ser dos)
                  entre sus solos brazos las durmientes casuales
                  yo, sin desenlazarlas, las arrebato y hurto,
                  odiado por la frívola sombra, hasta el macizo
                  de rosas que desecan todo perfume al sol
                  donde nuestro ardor sea como el día extinguido".

¡Yo te adoro, enfado de vírgenes, delicia
feroz del sacro cuerpo desnudo que resbala
y huye a mi ardiente labio en destello agitado!
el espanto secreto que brota de la carne:
de los pies de la cruel al pecho de la tímida,
que abandona a la vez una inocencia, húmeda
de loco llanto o menos afligidos vapores.

                  "Mi crimen es haber, feliz de vencer miedos
                  traidores, separado intrincados cabellos
                  de besos que los dioses guardaban confundidos,
                  pues iba apenas para velas ardiente risa
                  tras los pliegues felices de una sola (guardando
                  con dedo simple para que su candor de pluma
                  se tiñera del gozo de su hermana que enciéndese,
                  la pequeña, cándida y sin ruborizarse:)
                  que de mis brazos rotos por las muertes inciertas
                  como una presa siempre ingrata se libera
                  sin piedad del sollozo del que aún ebrio estaba".

¡Tanto peor! la dicha de otras me arrastrará
por su trenza a los cuernos de mi frente sujeta:
tú sabes, pasión mía, que, púrpura madura,
cada granada estalla con murmullo de abejas,
y nuestra sangre, amando a quien viene a cogerla,
fluye por el eterno enjambre del deseo.
A la hora en que el bosque muere en oro y cenizas,
una fiesta se exalta en muriente follaje:
¡Etna! es en tu redor, visitado por Venus,
en tu lava posando sus talones ingenuos,
cuando retumba un sueño donde expira la llama.
¡Tengo la reina!

                  ¡Oh, cierto castigo...!
                                               Mas el alma,
de palabras vacante y este cuerpo aturdido,
sucumben a la fiera calma del mediodía;
sin más, fuerza es dormir en el blasfemo olvido,
en la sedienta arena yaciendo, ¡pues me place
abrir la boca al astro eficaz de los vinos!
Adiós, oh par; veré la sombra en que os volvéis.
***
Le Faune:

Ces nymphes, je les veux perpétuer. 
Si clair,
Leur incarnat léger, qu'il voltige dans l'air
Assoupi de sommeils touffus.

Aimai-je un rêve ?
Mon doute, amas de nuit ancienne, s'achève
En maint rameau subtil, qui, demeuré les vrais
Bois mêmes, prouve, hélas ! que bien seul je m'offrais
Pour triomphe la faute idéale de roses.

Réfléchissons...
ou si les femmes dont tu gloses
Figurent un souhait de tes sens fabuleux !
Faune, l'illusion s'échappe des yeux bleus
Et froids, comme une source en pleurs, de la plus chaste :
Mais, l'autre tout soupirs, dis-tu qu'elle contraste
Comme brise du jour chaude dans ta toison ?
Que non ! par l'immobile et lasse pâmoison
Suffoquant de chaleurs le matin frais s'il lutte,
Ne murmure point d'eau que ne verse ma flûte
Au bosquet arrosé d'accords ; et le seul vent
Hors des deux tuyaux prompt à s'exhaler avant
Qu'il disperse le son dans une pluie aride,
C'est, à l'horizon pas remué d'une ride
Le visible et serein souffle artificiel
De l'inspiration, qui regagne le ciel.

O bords siciliens d'un calme marécage
Qu'à l'envi de soleils ma vanité saccage
Tacite sous les fleurs d'étincelles, Contez
« Que je coupais ici les creux roseaux domptés
« Par le talent ; quand, sur l'or glauque de lointaines
« Verdures dédiant leur vigne à des fontaines,
« Ondoie une blancheur animale au repos :
« Et qu'au prélude lent où naissent les pipeaux
« Ce vol de cygnes, non ! de naïades se sauve
« Ou plonge... »

Inerte, tout brûle dans l'heure fauve
Sans marquer par quel art ensemble détala
Trop d'hymen souhaité de qui cherche le la :
Alors m'éveillerai-je à la ferveur première,
Droit et seul, sous un flot antique de lumière,
Lys ! et l'un de vous tous pour l'ingénuité.

Autre que ce doux rien par leur lèvre ébruité,
Le baiser, qui tout bas des perfides assure,
Mon sein, vierge de preuve, atteste une morsure
Mystérieuse, due à quelque auguste dent ;
Mais, bast ! arcane tel élut pour confident
Le jonc vaste et jumeau dont sous l'azur on joue :
Qui, détournant à soi le trouble de la joue,
Rêve, dans un solo long, que nous amusions
La beauté d'alentour par des confusions
Fausses entre elle-même et notre chant crédule ;
Et de faire aussi haut que l'amour se module
Évanouir du songe ordinaire de dos
Ou de flanc pur suivis avec mes regards clos,
Une sonore, vaine et monotone ligne.

Tâche donc, instrument des fuites, ô maligne
Syrinx, de refleurir aux lacs où tu m'attends !
Moi, de ma rumeur fier, je vais parler longtemps
Des déesses ; et par d'idolâtres peintures
A leur ombre enlever encore des ceintures :
Ainsi, quand des raisins j'ai sucé la clarté,
Pour bannir un regret par ma feinte écarté,
Rieur, j'élève au ciel d'été la grappe vide
Et, soufflant dans ses peaux lumineuses, avide
D'ivresse, jusqu'au soir je regarde au travers.

O nymphes, regonflons des souvenirs divers.
« Mon œil, trouant le joncs, dardait chaque encolure
« Immortelle, qui noie en l'onde sa brûlure
« Avec un cri de rage au ciel de la forêt ;
« Et le splendide bain de cheveux disparaît
« Dans les clartés et les frissons, ô pierreries !
« J'accours ; quand, à mes pieds, s'entrejoignent (meurtries
« De la langueur goûtée à ce mal d'être deux)
« Des dormeuses parmi leurs seuls bras hasardeux ;
« Je les ravis, sans les désenlacer, et vole
« A ce massif, haï par l'ombrage frivole,
« De roses tarissant tout parfum au soleil,
« Où notre ébat au jour consumé soit pareil. »
Je t'adore, courroux des vierges, ô délice
Farouche du sacré fardeau nu qui se glisse
Pour fuir ma lèvre en feu buvant, comme un éclair
Tressaille ! la frayeur secrète de la chair :
Des pieds de l'inhumaine au cœur de la timide
Qui délaisse à la fois une innocence, humide
De larmes folles ou de moins tristes vapeurs.
« Mon crime, c'est d'avoir, gai de vaincre ces peurs
« Traîtresses, divisé la touffe échevelée
« De baisers que les dieux gardaient si bien mêlée :
« Car, à peine j'allais cacher un rire ardent
« Sous les replis heureux d'une seule (gardant
« Par un doigt simple, afin que sa candeur de plume
« Se teignît à l'émoi de sa sœur qui s'allume,
« La petite, naïve et ne rougissant pas : )
« Que de mes bras, défaits par de vagues trépas,
« Cette proie, à jamais ingrate se délivre
« Sans pitié du sanglot dont j'étais encore ivre. »

Tant pis ! vers le bonheur d'autres m'entraîneront
Par leur tresse nouée aux cornes de mon front :
Tu sais, ma passion, que, pourpre et déjà mûre,
Chaque grenade éclate et d'abeilles murmure ;
Et notre sang, épris de qui le va saisir,
Coule pour tout l'essaim éternel du désir.
A l'heure où ce bois d'or et de cendres se teinte
Une fête s'exalte en la feuillée éteinte :
Etna ! c'est parmi toi visité de Vénus
Sur ta lave posant tes talons ingénus,
Quand tonne une somme triste ou s'épuise la flamme.
Je tiens la reine !

O sûr châtiment... 
Non, mais l'âme
De paroles vacante et ce corps alourdi
Tard succombent au fier silence de midi :
Sans plus il faut dormir en l'oubli du blasphème,
Sur le sable altéré gisant et comme j'aime
Ouvrir ma bouche à l'astre efficace des vins !
Couple, adieu ; je vais voir l'ombre que tu devins.

miércoles, 19 de junio de 2013

Sirenas húndense al revés

STÉPHANE MALLARMÉ

(París, Francia, 1842 – ib., 1898) 

Saludo

Nada, esta espuma, virgen es
el verso que sólo a la copa
designa. Así lejos, en tropa,
sirenas húndense al revés.

Navegamos. Mi sitio es,
oh diversos amigos, la popa
y es el vuestro la proa que copa
rayos e inviernos. Embriaguez

gozosa ahora me convida
(su cabeceo no intimida)
a hacer de pie el saludo mío,

soledad, estrella arrecife,
a cuanto valga en este esquife
de nuestra vela el blanco brío.
**
Rien, cette écume, vierge vers
A ne désigner que la coupe ;
Telle loin se noie une troupe
De sirènes mainte à l'envers.

Nous naviguons, ô mes divers
Amis, moi déjà sur la poupe
Vous l'avant fastueux qui coupe
Le flot de foudres et d'hivers ;

Une ivresse belle m'engage
Sans craindre même son tangage
De porter debout ce salut

Solitude, récif, étoile
A n'importe ce qui valut
Le blanc souci de notre toile
***
Triunfalmente evadido el hermoso suicidio...

Triunfalmente evadido el hermoso suicidio,
¡tizón de gloria, sangre por espuma, oro, rayo!
Oh risa si a lo lejos la púrpura se apresta,
regia, a no decorar sino mi tumba ausente.

¡Cómo!, de aquel incendio ni un jirón se demora
-es medianoche- aquí, en nuestra sombra en fiesta,
salvo este presuntuoso tesoro, esta cabeza
que vierte acariciada indolencia sin luces:

la tuya, la que siempre es delicia, la tuya,
única que del cielo desvanecido guarda
algo de la pueril victoria, coronada

de claridad ahora que en cojín la posas
como un casco guerrero de emperatriz infante
que para figurarte dejara caer rosas.

Versión de Ulalume González de León

domingo, 18 de diciembre de 2011

¡Y la voz sólo me llega por migajas y hueca!

STÉPHANE MALLARMÉ
(París, Francia, 1842 – ib., 1898)


BRINDIS
Soneto III/V
III.-

Como un buscado por la providencia
sobrio comensal pero lector
usted quiso que volviese
muy querido señor director
a compartir la dicha ampliada
hasta admitirme en su fila
de quienes coronan una orgía
sin el haba ni el arenque.

De modo que tiendo
con la risa
espuma sobre este vino dispuesto
que no sabría circunscribirse
entre el labio y los vasos altos.
A usted, de quien una mirada me corta
el elogio,
alta nuestra Copa.
***
EL CAMPANERO

Mientras la campana despierta su voz clara
al aire puro y límpido y profundo de la mañana
y pasa sobre el niño que arroja por agradarle
un ángelus entre la lavanda y el tomillo,

el campanero rozado por el pájaro que él aclara
cabalgando triste y gimoteando latines
sobre la piedra que tiende la cuerda secular
no escucha llegar a él más que un tintineo lejano.

Yo soy ese hombre. ¡Ay!, de la noche deseosa
inútilmente tiro el cable que llama al Ideal
con fríos pecados se divierte un plumaje de hada,

¡y la voz sólo me llega por migajas y hueca!
Pero un día, cansado de haber tirado en vano,
oh Satán, quitaré la piedra y me colgaré.

Versiones: s/d
Imagen: M.S. Escher, Autorretrato, mano con esfera

jueves, 12 de noviembre de 2009

Lo suficiente para abrir los ojos


STÉPHANE MALLARMÉ
(Francia, 1842-1898)
UN TIRO DE DADOS
NUNCA ABOLIRÁ EL AZAR


Prefacio

Me agradaría que esta Nota no fuese leída o que,
una vez transitada se la olvidase; ella enseña, al lector
hábil, poco que se sitúe más allá de su penetración:
Pero puede confundir al ingenuo antes de que
eche una mirada a las primeras palabras del Poema
para que las que siguen, dispuestas como están, lo
conduzcan a las últimas, todo ello sin mayor novedad
que un espaciamiento de la lectura. Los "blancos",
en efecto, adquieren importancia, son lo primero que
llama la atención; la versificación comúnmente los exigía,
como silencio circundante, hasta el punto de que
un fragmento, lírico o de pocos pies, ocupa, en el
medio, alrededor de una tercera parte de una página:
yo no transgredí esta medida, sólo la disperso. El
papel participa cada vez que una imagen, por sí misma,
cesa o vuelve, aceptando la sucesión de otras y, dado
que no se trata, como siempre, sino de rasgos sonoros
regulares o versos -más bien de subdivisiones
prismáticas de la Idea, en el instante que aparece y dura
su concurso, en alguna escenografía espiritual exacta-,
es en lugares variables, cerca o lejos del hilo conductor
latente, en razón de la verosimilitud, como se impone el
texto. La ventaja literaria, si me asiste el derecho de decirlo,
de esta distancia copiada que mentalmente separa grupos
de palabras o las palabras entre sí, parece ser acelerar
tanto como aminorar el movimiento, escandiéndolo,
convocándolo también según una visión simultánea de la
Página tomada ésta por unidad según lo es por otra parte
El Verso o línea perfecta. La ficción aflorará y se disipará,
rápidamente, conforme con la movilidad de lo escrito,
alrededor de las detenciones fragmentarias de una frase
capital introducida y continuada a partir del título. Agreguemos
que de este empleo al desnudo del pensamiento con retrocesos,
prolongaciones, huidas, o su dibujo mismo, resulta, para quien
quiere leer en voz alta, una partitura. La diferencia de
caracteres de imprenta entre el motivo preponderante, otro
secundario y los adyacentes, dicta su importancia a la emisión
oral y la situación, en el medio, hacia arriba, o hacia debajo de
la página, indicará que sube o desciende la entonación.
Sólo ciertas direcciones muy aventuradas, avances, etc.,
que forman el contrapunto de esta prosodia, permanecen
en una obra, que carece de precedentes, en estado elemental:
no es que ya crea que la oportunidad sólo se presta para
ensayos tímidos; pero no me es lícito salvo una paginación especial
o de volumen por mi cuenta, por más valiente, generoso
o estimulante que se muestre con las hermosas libertades, obrar
en un Periódico demasiado contrariamente al uso. Habré,
de todos modos, mostrado del Poema que sigue, mejor que
el esbozo, un "estado" que no rompe en todos los aspectos
con la tradición; su presentación en muchos sentidos, sólo se llevó
tan adelante como para no ofuscar a nadie: lo suficiente para
abrir los ojos.
Hoy, o bien sin presumir del porvenir que saldrá de aquí,
nada o casi un arte, reconocemos sin dificultad que la tentativa
participa, inesperadamente, de algunas indagaciones particulares
y caras a nuestro tiempo: el verso libre y el poema en prosa.
Su reunión se cumple bajo una influencia, lo sé, extraña, la de la Música
Escuchada en el concierto; se encuentran en ella varios procedimientos
que me pareció se encuentran en las Letras: los recupero. El género,
que por ello se convierte poco a poco en algo como la sinfonía,
en comparación con el canto personal, deja intacto el antiguo verso,
al que consagro un culto y atribuyo el imperio de la pasión y de los
ensueños; en tanto éste sería el caso de tratar, con preferencia
(tal como sigue) ciertos temas de imaginación pura y compleja
o intelecto: ya que no existe ninguna razón para excluirlos de la Poesía,
única fuente.
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La chair est triste, hélas! et j'ai lu tous les livres

Babel Editora, de Córdoba, reeditó la traducción que en 1943 hizo Agustín Oscar Larrauri de "Un golpe de dados", de Stéphane Mallarmé (1842-1898), esa "especie de clásico de la modernidad", según define Eugenia Cabral en este volumen. Alguien que vio el libro sobre mi mesa, me dijo: "Este sí es el fundador de la poesía moderna". Pensé que el observador había leído este blog y las continuas referencias que contiene a dicho tópico. Como sea, su observación me hizo pensar en la reiteración de la fórmula, y su vaciedad, en primer lugar. Y en segundo lugar puso en cuestión un pensamiento que vagamente siempre he tenido acerca de que Mallarmé fue un desvío de la modernidad de Poe, de Baudelaire, de Rimbaud, hacia un pantano. Quise confirmar mi idea o la del observador y acudí al buen Arnold Hauser, cuya "Historia social de la literatura y el arte" realiza agudas consideraciones sobre el espíritu de épocas y obras.

Hauser habla largamente de Mallarmé en un capítulo dedicado al naturalismo y el impresionismo, el penúltimo.

Dice:

[Mallarmé] Descubrió, simplemente, la diferencia entre el símbolo y la alegoría, e hizo del simbolismo, como estilo poético, la meta consciente de sus esfuerzos.

...la alegoría no es es otra cosa que la traducción de una idea abstracta en forma de imagen concreta, por lo que la idea continúa en cierto modo siendo independiente de su expresión metafórica, mientras el símbolo reduce la idea y la imagen a una unidad indisoluble, de manera que la transformación de la imagen implica también la metamorfosis de la idea.

La alegoría es una especie de enigma cuya solución es obvia, mientras el símbolo puede ser interpretado pero no resuelto.

Mallarmé era un platónico que miraba la ordinaria realidad empírica como la forma corrompida de un ser absoluto ideal y atemporal, pero que quería realizar el mundo de las ideas, al menos parcialmente, en la vida terrenal. Vivió en el vacío de su intelectualismo, completamente separado de la vida práctica ordinaria, y casi no tuvo en absoluto relaciones con el mundo fuera de la literatura. Destruyó toda espontaneidad dentró de sí mismo y se convirtió en algo así como el autor anónimo de sus obras.

La vida del refinado, culto e inteligente Mallarmé terminó en un fiasco tan terrible como la existencia vagabunda de Rimbaud. Ambos desesperaron del significado del arte, de la cultura y de la sociedad humanas y es difícil saber cuál de los dos actuó de manera más consecuente.

De algún modo, Hauser confirmó lo que pensaba (Mallarmé se metió él, y con él a la poesía francesa, en un callejón sin salida), de modo tal que su archi citado verso "La carne es triste y todo lo he leído" termina por ser epitafio de su obra. La autonomía que magistralmente consiguió para la literatura desembocó en la nada, pues toda autonomía absoluta en ese terreno cae estrepitosamente cuando descubre que nada puede decir de inteligible.

Sin embargo, me pregunto, ¿no hay un arco que une ese titánico esfuerzo con las paradojales teorías de los poetas de cierto país bárbaro y pragmático sobre la naturaleza concreta de la poesía? ¿No es la misma exigencia del autor de "Un golpe de dados" la que escribe las palabras del norteamericano William Carlos Williams "para el poeta no hay ideas sino en las cosas..."? La "cosa", si pudiera ser fielmente representada, ¿no nos devolvería el eco de los dados de Mallarmé? Y si las cosas mismas son el golpe de dados (el cristal facetado del símbolo que puede ser interpretado pero no resuelto), ¿a qué imitarlas?


NUNCA
AUN LANZADO EN CIRCUNSTANCIAS ETERNAS
DEL FONDO DE UN NAUFRAGIO
SEA

que

el Abismo

blanqueare
calmo
furioso

planeare desesperadamente
bajo una inclinación

de su

propia ala

de

antemano afectada por la imposibilidad de levantar el vuelo
cubriendo los borbollones
cortando a ras los saltos

muy interiormente resume
la sombra oculta en la profundidad por esa vela alternativa

hasta adaptar
en la envergadura

su anchurosa profundidad mientras que el esqueleto

de un navío

se inclina de una a otra borda

EL MAESTRO

ha surgido fuera de los antiguos cálculos
en el sitio en que la maniobra con la edad olvidada

sugiere

que antaño empuñaba el timón

de esa conflagración

del horizonte unánime

que sucede
a sus pies
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(De Un golpe de dados nunca suprimirá el azar, traducción de A. O. Larrauri. La disposición del poema en la página, a modo de "constelación", no ha podido ser respetada).
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Copy: De "El estante maldito", blog del Diario Clarín. Publicado por Jorge Aulicino el 06/05/2008.

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Imagen: Mallarmé según un retrato
de Édouard Manet (detalle)
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char