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lunes, 2 de enero de 2012

La Commedia es el canto de un deseo. O del deseo, sin más

Ed. gog y magog, 2011
El canto del orden infernal
por Pablo E. Chacón


(Fuente: Télam
30.12.2011)


El poeta y traductor Jorge Aulicino acaba de publicar una nueva versión de El Infierno de Dante Alighieri, acompañado por más de diez ilustraciones del artista plástico mendocino Carlos Alonso, una dupla que se consolida sin necesidad del nombre propio.


Aulicino nació en Buenos Aires en 1949. Fue miembro del taller de Mario Jorge De Lellis y del Diario de Poesía; colaborador de la revista Xul y de 18 Whiskys, y traductor de Guido Cavalcanti, John Keats, Cesare Pavese y Eugenio Montale, entre otros.


Publicó quince libros de poesía, entre ellos Vuelo bajo, Paisaje con autor, La línea del coyote, La nada, Cierta dureza en la sintaxis y Libro del engaño y del desengaño.


Alonso nació en 1929. Es uno de los mejores ilustradores argentinos. El Quijote, Romancero criollo, Antología de Juan, El juguete rabioso y La lección de anatomía son algunos de los títulos que se beneficiaron con sus dibujos.


A propósito de la obra, publicada por el sello Gog y Magog —una editorial artesanal al mando de Julia Sarachu y Miguel Angel Petrecca—, Aulicino dice que "en términos técnicos, no existe la traducción. Pero digamos que no pretendí para nada reescribir a Dante, sino aprender a escribirlo y aprender a escribir".
Y agrega: "El porqué: yo creo que me propuse el desafío de entender el idioma de Dante real (no solo «el idioma de Dante» como se llama al italiano) y no seguir citando a la bartola".
Además, "por tradición, porque es mi cultura, porque es uno de mis idiomas, el idioma oficial de mis abuelos paternos, antes de que fuera idioma oficial. Mis abuelos, como todos los italianos, hablaban un dialecto. La Commedia es el dialecto de los dialectos por obra de Dante".


La aparición de las ilustraciones de Alonso son una sorpresa y una epifanía: "Alonso hizo ilustraciones para la traducción de Battistessa, que no fueron utilizadas. Miguel Petrecca, uno de los editores de Gog y Magog, pensó que eran las que mejor iban con este nuevo texto y se las pidió", indicó Aulicino.
¿La construcción del Infierno dantesco cruza los registros mítico-sobrenaturales y los humanos con algún propósito particular, o es una disposición política del poeta que encuentra que otros poemas abandonan esa dimensión, la ignoran o la descartan? El traductor aclara: "No soy medievalista, e ignoro si existían antes de la Commedia obras de carácter político en verso equiparables a la misma. Su dimensión política es evidente. Se escribió mucho sobre todos los aspectos de la Commedia como para que yo pretenda decir algo nuevo".
"La disposición de los estamentos o estadios de la Commedia, esa obra de ingeniería política que es la Commedia, resulta admirable. No hay casualidades en el libro, y aun así, creo que fue una gran inspiración, no creo que haya tenido Dante un plan con todos sus pormenores".
"El primer parlamento importante que tiene Dante en el Infierno es con su adversario político, Farinata degli Uberti. Esto no es casualidad. Y no es casualidad que lo haya puesto entre los epicúreos, que es una denominación general de los herejes que niegan la divinidad", dice Aulicino.
Esto es, "no lo puso entre los traidores. Incluso le habla con dureza pero con respeto. ¿Por qué? Porque pese a haber aplastado a los guelfos, al partido de Dante, Farinata se opuso a la destrucción de Florencia".


"La política de escritura de Dante ha sido, claramente, usar el toscano para escribir la Commedia, no el latín. Políticamente, Dante osciló entre los guelfos, su partido de cuna, y los gibelinos. Finalmente, y aunque se declaró partidario de sí mismo, fue más gibelino que guelfo, es decir, estaba convencido de que un emperador debía regir Italia", apunta el poeta.


"Su canto al imperio comienza con la propia elección de Virgilio como guía, y convierte a Virgilio en cantor supremo del imperio, que en cierto sentido ya lo era. A Virgilio lo llama, además de maestro, «duca», es decir, conductor. Conductor político, claro está. No he querido traducir la palabra como «guía»", indica.


"Y pese a esto (pero no es incoherente, porque su visión era en cierto sentido la de un imperio «federal»), Dante rechaza el idioma de la Iglesia y del imperio. Dante escribe en un idioma que usaban varios miles de italianos, nada más... ¡escribe en el idioma de su aldea!", explica.


Aulicino introdujo algunos cambios a las traducciones anteriores: "Intenté mantener algún ritmo sin respetar el endecasílabo, un ritmo asonante, en general, y me ceñí en lo posible a la raíz latina. Si hay algún logro de actualidad, es, paradojalmente, por haber seguido el camino de Dante en su torsión del latín, por haber intentado mantener ese clima de idioma de fragua, de idioma en ebullición".


El traductor repite que no quiso abrumar con citas o notas al pie. "Puse datos básicos en las notas. Y sólo dos o tres anotaciones que para mí son clave: creo que discutí con Borges en algunos puntos. Borges interpretó a su modo, según su estética. No creo, por ejemplo, que el Limbo transmita la percepción de lo siniestro", sostiene.


Al contrario, "es un lugar de encuentro, de alegría. Dante encuentra allí a todos sus maestros. Es tal su euforia al ver, en un mismo escenario, a Aristóteles, a Julio César, a Saladino, a Platón, a Homero, que el Canto termina en una enumeración".


Es que "la condena de los habitantes del «noble castillo» del Limbo es que no verán a Dios, tampoco reciben los castigos del infierno, pero viven en deseo. Este es un punto notable. Dante es acogido por estos maestros, Dante se siente a gusto con ellos, se siente reverenciado, Dante es un habitante del Limbo. La Commedia es el canto de un deseo. O del deseo, sin más", aclara.


"Mi punto de partida es que la Commedia es simbólica pero no alegórica. La Commedia narra hechos. Lo que leemos son hechos, no son claves, no son representaciones alegóricas, no debiera tener notas. Pero se escribieron millones de notas. Y en uno o dos puntos, más que anotar, hay que discutir las notas", remata Aulicino.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Yo no morí, y tampoco quedé vivo


Ed. gog y magog, 2011
DANTE ALIGHIERI
EL INFIERNO
Versión: Jorge Aulicino
Ilustraciones: Carlos Alonso

Canto trigesimocuarto

"Vexilla regis prodeunt Inferni *
hacia nosotros; por lo tanto, mira",
dijo mi maestro, "a ver si lo disciernes".

Como cuando una gran niebla se alarga,
o cuando en nuestro hemisferio anochece,
y lejos un molino parece mover sus aspas,

ver me pareció una tal máquina entonces;
enseguida, por el viento, me refugié detrás
de mi duca; no había por allí otro reparo.

Ya estaba, y con pavor lo pongo en verso,
donde todas las sombras son cubiertas,
y transparentan, como briznas en el vidrio.

Unas yacen, otras están erguidas,
aquella de cabeza, esta sobre las plantas,
otra, como arco, hacia los pies doblada.

Cuando hubimos avanzado tanto
que a mi maestro le plugo mostrarme
el ser que tuvo el bello rostro,

delante de mí se puso para detenerme,
"Aquí Dite", diciendo, "y este el sitio **
donde conviene de fortaleza armarte."

Cómo entonces me volví helado y mudo,
no preguntes, lector que no lo escribo
porque todo lo que dijese sería poco.

Yo no morí, y tampoco quedé vivo,
piensa ahora por ti, en flor de ingenio,
cómo devine de una y otra privado.

El emperador del doloroso reino
medio pecho sacaba de la helada,
y más con un gigante me comparo

que los gigantes no con esos brazos:
juzga pues cuánto debe ser el todo
que a parte así hecha se convenga.

Si él fue tan bello como ahora feo,
y contra su Creador alzó las cejas,
bien debe de él venir el luto.

¡Oh, cómo me pareció gran maravilla
cuando vi tres caras en su cabeza!
Una, delante, y ésta era bermeja;

las otras eran dos, unidas a aquélla
por arriba de una y otra espalda,
y se reunían en el sitio de la cresta;

y parecía la derecha entre blanca y amarilla;
la izquierda era a la vista como la de aquellos
que vienen de donde el Nilo se abalanza.

Debajo de cada una salían dos grandes alas,
como correspondía a tan grande pájaro:
velas de mar no vi yo como eran éstas.

No tenían plumas: como de murciélago
era su aspecto; y tanto se agitaban
que tres vientos se movían desde aquello;

a causa de eso, el Cocito se helaba.***
Con seis ojos lloraba, y por tres barbas
corría el llanto y sanguinolenta baba.

En cada boca trituraba con los dientes
a un pecador, como una máquina,****
y a tres a un tiempo hacía allí sufrientes.

Al de adelante, la mordida le era nada,
frente al arañazo, que con frecuencia
le dejaba la espalda desollada.

"Aquella alma, arriba, que sufre mayor pena,
es Judas Iscariote”, dijo el maestro,
“con la cabeza dentro y las piernas fuera.

"De los otros dos que cuelgan de cabeza,
el que pende de los negros belfos es Bruto;
¡mira como se retuerce, pero ni palabra!

Y el otro es Casio, tan membrudo.
Pero la noche resurge; y es la hora
de partir, que lo hemos visto todo."

Me abracé a su cuello, como quiso,
y él eligió el tiempo y el lugar,
y cuando estuvieron las alas bien abiertas,

se aferró a los velludos lados,
y descendió de vello en vello,
entre pelo hirsuto y heladas costras.

Cuando llegamos justo donde el muslo
se vuelve del grueso de las ancas,
el duca, con fatiga y con angustia,

volvió la cabeza hacia las zancas,
y se agarró al pelo como quien sube,
tal que al Infierno creí tornar también.

"Sujétate bien, que por esta escala",
dijo el maestro jadeando muy cansado,
"es preciso partir de tantos males."

Luego salió por el hueco de una roca,
y me dejó sentado sobre el borde;
y puso junto a mí su pie seguro. *****

Yo levanté los ojos y creí que vería
a Lucifer como lo habíamos dejado,
y lo vi con las patas para arriba.

Si yo quedé entonces confundido,
es la gente tosca quien no ve
cuál era el punto que había atravesado.

"Levántate", dijo el maestro, "de pie,
el viaje es largo y el camino malo,
y el sol en medio de la tercia cae." ******

No era el pasillo de un palacio
allí donde estábamos, sino un buraco
de suelo magro y de luz escaso.

"Antes que del abismo me separe,
maestro mío", dije al levantarme,
"para salir de error, un poco háblame.

¿Dónde está el hielo? ¿Y cómo se ha vuelto éste
de arriba a abajo? ¿Y cómo en tan pocas horas,
de la noche a la mañana, el sol ha caminado?"

Y él a mí: "Imaginas que te encuentras todavía
allá en el centro, donde me agarré
al pelo del gusano vil que horada el mundo.

"De allá te fuiste cuando descendí;
cuando me volví, cruzaste el punto
al que se atraen los pesos de ambas partes.

"Y ahora estás bajo el hemisferio
opuesto a aquel que la gran seca
cubre, y bajo del ápice en que fue muerto

"el hombre que nació y vivió sin mácula;
tienes los pies sobre la pequeña esfera
que la otra cara hace de Judea.

"Aquí es de mañana cuando allá es de noche,
y éste, que nos hizo escalera con el pelo,
sigue parado allí, como estaba antes.

"Por esta parte cayó del cielo abajo;
y la tierra que aquí entonces se mostraba,
por miedo a él, del mar hizo su velo,

"y fue al hemisferio nuestro; y tal vez,
por huir de él, dejó aquí este lugar vacío
la que surgió desde acá, y arriba acude." *******

Lugar hay abajo de Belcebú remoto,
tanto cuanto su tumba se dilata,
que no se nota por la vista, sino por el sonido

de un arroyito que hasta allí desciende
por la grieta de una piedra que ha cavado
con su curso que se enrosca y poco pende.

Mi duca y yo, por ese camino oculto
entramos para volver al mundo claro;
y sin cuidado de hallar algún reposo,

subimos él primero y yo segundo,
hasta que divisé las cosas bellas
del cielo, por un hueco redondo;
y salimos a ver de nuevo las estrellas.

* "Los estandartes del rey del Infierno avanzan": paráfrasis de un himno religioso, interpretada como una ironía sobre su sentido, o como sarcasmo de Virgilio acerca de la penuria del diablo.

** Dite: Lucifer, quien fuera el más hermoso de los ángeles. Dis Pater es sobrenombre de Plutón en la mitología romana.

*** Cocito: uno de los ríos del Hades.

**** El término que usa Dante es machiula, agramadera: máquina para machacar el cáñamo.

***** Este pasaje es de discutido sentido, incluso entre los exégetas italianos. Desde que appresso puede ser, como preposición, junto, al lado, y como adverbio después, se puede entender así: "después me puso (me instruyó) en el sagaz paso" -la palabra traducida aquí como firme (accorto), tiene también las acepciones de cauto, prudente y sagaz-. De modo que Virgilio estaría aleccionando a Dante sobre la maniobra que había hecho, cosa que no sucede hasta varios versos más abajo, ante las preguntas de Dante.

****** Los romanos contaban las horas a partir del amanecer y hasta la noche. La regla conventual para las oraciones en parte mantiene la denominación romana; la prima viene después de laudes, que se celebra antes del amanecer. Mitad de la tercia es mitad de la mañana. Virgilio había dicho que llegaba la noche cuando estaban en el otro hemisferio.

******* La resolución completa del problema que representa la explicación de Virgilio suele eludirse. Se debe suponer que, siguiendo la geografía de su tiempo, Dante ubicaba todas las tierras en el hemisferio norte. Entonces, Lucifer cayó en el hemisferio austral y obligó a la tierra a replegarse en el boreal, el “nuestro”, según dice Virgilio. Dante responde de este modo a la pregunta que en su época se formulaba acerca de cómo las tierras parecían flotar, siendo que naturalmente debían hundirse en el mar que cubría todo el hemisferio sur, “debajo”. Por miedo al diablo, se ha replegado y emergido, explica Virgilio, “la tierra que aquí entonces se mostraba”. Es esto lo menos oscuro del presente pasaje. Pero se infiere en casi todos los comentarios que el Purgatorio es consecuencia del mismo incidente, por los versos: “y tal vez, / por huir de él, dejó aquí este lugar vacío / la que surgió desde acá, y arriba acude”. En esta interpretación, casi toda la tierra huyó al otro hemisferio pero una parte se retrajo dentro del hemisferio sur, formando la única elevación en esa región que se suponía enteramente cubierta de mar. Ahora bien: la montaña del Purgatorio se alza en una isla, según se describe en el segundo libro de la Comedia, en el hemisferio opuesto al de Judea: el vértice de la colina del Purgatorio y el Calvario son antípodas, indica el texto. Con esto, parece justificarse la presunción de que la montaña a la que tal vez alude el final del "Infierno" (no la nombra como tal) es el Purgatorio. Pero conviene atender en los versos anteriores a la mención de la “pequeña esfera” sobre la que ahora tienen sus pies Dante y Virgilio. Sus polos serían precisamente el monte Calvario y el Purgatorio, y su centro, el Infierno. Puede tratarse de otra esfera, distinta a la de la Tierra. Se diría que sólo comparten el centro, y el resto es sobrenatural o místico. Tal vez aquí se revela que la narración realística de Dante es un extendido y complejo juego de imágenes. La otra explicación plausible es que el Purgatorio no tiene nada que ver con el cataclismo formado por la caída, y está en el mismo hemisferio que el Infierno, casi contiguo a él, por disposiciones que escapan a toda ciencia. Esto no contradice las formas simétricas que parecen tener Infierno y Purgatorio: dos conos, uno hacia adentro, el otro, emergente, sino el esquema telúrico que pretende el uno como ocasión física del otro.
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char