viernes, 29 de julio de 2011

Ay, mundo, lo siento por ti

Algo más de EZRA W.L. POUND
(EE.UU., 1885 – id., 1972)



El ARTE DE LA POESÍA
(Fragmento)


Constantemente repito que se necesitaron dos siglos de Provenza y uno de Toscana para desarrollar los instrumentos que utilizó Dante en su obra maestra, y que fueron necesarios los latinistas del Renacimiento y la Pléyade, además del lenguaje colorido de su propia época, para preparar los instrumentos de Shakespeare. Es de enorme importancia que se escriba gran poesía, pero no importa en absoluto quién la escriba.

Si algo se expresó de una manera definitiva en la Atlántida o en la Arcadia, en el año 450 a.C., o en el 1290 de nuestra era, no nos toca a los modernos decirlo de nuevo ni empañar la memoria de los muertos diciendo lo mismo pero con menos habilidad y convicción.

En cada época uno o dos genios descubren algo y lo expresan. Puede estar sólo en una o dos líneas, o en alguna cualidad de una cadencia, y después veinte o doscientos o dos mil o más seguidores repiten y diluyen y modifican.

La gran literatura es sencillamente idioma cargado de significado hasta el máximo de sus posibilidades. Tal como en medicina existen el arte de diagnosticar y el arte de curar, también en las artes, y en las artes particulares de la poesía … existe el arte de diagnosticar y el de curar. Uno persigue el culto de la fealdad y el otro el culto de la belleza.

La mayoría de los llamados poetas mayores han regalado su propio don, pero el término de “mayor” es más bien un regalo que les hace Cronos a ellos. Quiero decir que han nacido justamente a su hora y que les fue dado amontonar y arreglar y armonizar los resultados de los trabajos de muchos hombres.
En el verso algo le ha sucedido a la inteligencia. En la prosa la inteligencia ha encontrado un objeto para sus observaciones. El hecho poético preexiste.

Los artistas son las antenas de la raza. … digamos que los escritores de un país son los voltímetros y los manómetros de la vida intelectual de la nación. Son los instrumentos registradores, y si falsifican sus informes no hay límite al daño que pueden causar. El mal arte es un arte inexacto. Es arte que rinde informes falsos.

Toda crítica debería ser admitidamente personal. Al final de cuentas el crítico sólo puede decir “me gusta” o “me conmueve”, o algo por el estilo. Cuando se nos ha mostrado a sí mismo, podemos comprender lo que quiere decir. Todo crítico debería dar información acerca de las fuentes y límites de su conocimiento.
***
Zapatillas negras: Bellotti

En la mesa próxima a la nuestra,
Tras quitarse las pequeñas zapatillas de gamuza,
Con los pies cubiertos con unas medias blancas
Cuidadosamente protegidos del suelo por una servilleta,
Ella conversa:
"Connaissez-vous Ostende?"
La charlatana dama italiana, en el extremo opuesto del restaurante,
Responde con cierta hauteur,
Pero yo espero pacientemente
Para ver a Celestine ponerse de nuevo las zapatillas,
Calzárselas con un gemido.

Versión de Jonio González
***
LA ISLA EN EL LAGO

Oh Dios, oh Venus, oh Mercurio, patrono de los ladrones,
dadme a su tiempo —os ruego— una pequeña tabaquería
con las cajitas relucientes
apiladas con esmero en los estantes
y el cavendish suelto y aromático
y el fuerte shag,
y el rubio Virginia
en hebras bajo el vidrio reluciente de los mostradores,
y una balanza no muy engrasada,
y las putas que entran a cambiar una o dos palabras al pasar,
a soltar un insulto, y arreglarse un poco el pelo.

Oh Dios, oh Venus, oh Mercurio, patrono de los ladrones,
prestadme una tabaquería
o instaladme en cualquier profesión
excepto esta maldita profesión de escritor,
en que uno necesita su cerebro todo el tiempo.

Versión de Gerardo Gambolini
***

Y los días no están lo suficientemente llenos
Y las noches no están lo suficientemente llenas
Y la vida se pasa como pasa un ratón por el campo
Sin agitar la hierba.

Versión de Ezequiel Zaidenwerg
**
De Argentarium***

Antología de los poemas cortos, traducidos por autores argentinos.
Recopilación y selección de Jorge Aulicino.


Reúno estas palabras para cuatro personas;
otros pueden oírlas casualmente.
Ay, mundo, lo siento por ti:
tú no conoces a estas cuatro personas.
**
Crédito foto: Ezra Pound por David Lees (Corbis) Venecia, 1964

2 comentarios:

huggh dijo...

lucidez aquí te encuentro. gracias señora!

irene gruss dijo...

Nio tiene por qué, Irene

Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char