lunes, 19 de julio de 2010

Soy tuya, pero tú no existes.

RAÚL GUSTAVO AGUIRRE
(Argentina, 1927-1984)


ALGUNA MEMORIA
II
(...)

«Soy tuya, pero tú no existes.» Ante la tristeza de esta alondra, fue preciso inventar la noche.
*

Y tú, pez volador, ¿cómo escaparás para siempre de este mar de neurosis y de amistades inútiles?
*

En tu cabeza, una máquina implacable pone en peligro la vida de esa criatura cuya verdadera relación contigo pretende formular. ¿Por qué sospechas que su desaparición ocurrirá con ello? ¿Por qué defiendes ese lugar recóndito de tu inocencia? (¡Oh, enamorado!).
 *

Si accedo a su supresión, ¿tendré, cabeza en blanco, que habitarte de nuevo?
*

(«Fiesta asesinada, fiesta asesinada.» A menudo tropiezas con este rumor.)
***


Ínfimo papel que estrujo y arrojo lejos, ¿a qué transformación, a qué mañana endemoniado?
*

¿Adónde vas, en medio de la noche que bosteza sin apuro, la noche larga que te necesita? En esta confusión de huesos y de rayos, de lava y de ciclones, todos los extremos son posibles, todas las distancias, toda la eternidad. Cualquier camino puede ser el de tu casa.
*

¿Por qué tu pasión sólo puede ser, y a la vez, este paisaje de gloria y este cimiento de dolor?
*

En todo se trata siempre de una igual aventura: la de alcanzar la dignidad del viento, la sencillez de una hierba que arde, para nosotros y para un fuego que vendrá.
*

Historia que no estás en la otra mesa, sino en ésta, donde una copa canta entre tus dedos descuidados. ¿Y qué hace aquí la Poesía? Iluminar, como siempre, el rostro de la verdad.

De Asteroides (1952-1975), Botella al Mar, 1999
***
"La poesía es algo maldito, y es necesario explicar de nuevo este lugar común.
Maldita por ser la moral más pura en un mundo inmoral, el rostro único
en un mundo inmoral, el rostro único en un mundo de máscaras,
la hombría cierta ante la intelectualidad bufona y pierdetiempo.
Maldita por ser la inteligencia y el amor fundiendo juntos.

Maldita por sus exigencias, por su avidez de conciencia
y de verdad, por su necesidad de existir sin condiciones."
(Raúl Gustavo Aguirre)

Última entrevista

Por Raúl Enao


¿Fundamentalmente, en qué consiste para usted la experiencia poética? ¿Qué ha representado la poesía a lo largo de su vida?
—Parafraseando a Tristan Tzara, diría que la experiencia poética no es para mí “una vaga ocupación de orden estético”, sino una manera de vivir, pero tampoco una entre otras, sino la única posible.

¿Cree que el poeta debe salvar el abismo que separa el arte de la vida o, por el contrario, cultivar el arte como una actividad marginal, que en nada compromete su vida cotidiana?
—El “abismo” entre el arte y la vida es uno de los caracteres inhumanos de nuestra civilización actual. La función creadora es esencialmente humana. El poeta no hace más que servir a la recuperación de esa característica fundamental de la especie y lo hace según sus medios y recursos, por lo común, modestos. Pero lo que importa es que vaya en esa dirección.

¿Cómo ve el actual panorama de la literatura argentina. Qué obra poética ha sido para usted la más valiosa y cercana en ese contexto?
—Uno de los rasgos más definidos de la literatura argentina actual sigue siendo la multiplicidad de visiones estéticas que resulta de la convivencia de varias generaciones y de las características disímiles de los diversos centros culturales esparcidos en un vasto territorio. Esta multiplicidad es riqueza en cuanto se concreta en diálogo. Doy un ejemplo que –también– contesta la segunda parte de la pregunta. Para mí ha sido, entre otras, muy valioso el conocimiento de la obra poética de Juan L. Ortiz, pero este poeta, nacido en 1896, sólo comienza a ser reconocido en toda su importancia cuando ya tiene ochenta años. Una de las razones de esto es que siempre vivió en Paraná, ciudad situada a unos seiscientos kilómetros de Buenos Aires. Algunos poetas de mi generación debemos mucho también al ejemplo de Aldo Pellegrini y Oliverio Girondo.

¿Qué alternativa queda al poeta en el momento presente ante la imposibilidad de vivir de su actividad. ¿No piensa usted que tanto el periodismo como la cátedra universitaria -por hablar de algunas de las alternativas escogidas generalmente por los poetas para “ganarse la vida”- terminan limando, agotando, las facultades poéticas reacias a toda normatividad o servidumbre?
—Me parece bien que el poeta no viva de la poesía porque la poesía no es una profesión. En cuanto al problema de sus medios de vida, no quisiera pecar de moralismo. Sólo quiero hablar de mi caso personal: a mí el periodismo me espanta porque me fatiga intelectualmente. Otro tanto creo que ocurriría con la publicidad. En cambio la cátedra -sólo ejercí la secundaria- me parece algo positivo, por el contacto viviente y cuestionante con los jóvenes. Claro que yo siempre entendí la enseñanza como un intercambio, donde a veces es el alumno el que enseña y el maestro el que aprende.

Cuando hablaba de facultades poéticas me refería a la “inspiración”, ese particular “estado de gracia”, de receptividad absoluta que, por así decirlo, permite que el poema se escriba a través del poeta. ¿Qué piensa usted de la inspiración?
—No sé si la inspiración existe. En todo caso habría que definirla antes con suma precisión. Más bien me parece que es el desencadenamiento de un largo trabajo previo, a veces de años… Lo que sí puedo decir es que yo nunca escribí un poema en estado neutro, de redactor. Siempre lo hice bajo el signo de una pasión, de una exaltación o de una necesidad experimentada como angustia. Le diré también que los poemas que más quiero son los que menos tuve que tocar después, en esa etapa que algunos llaman de trabajo crítico.

A propósito, usted ha mantenido una constante actividad crítica, complementaria a su trabajo poético. ¿Cuál es la función que cumple la crítica en el contexto de la literatura moderna?
—La crítica ayuda a leer mejor, sin duda, o debiera. Creo que ésa es su función.

¿Y el poeta?... Finalmente juega algún papel en nuestro tiempo o por el contrario, habría que decir que es un personaje pasado de moda, una especie de fósil viviente, sin nada que decir o hacer en el mundo actual?
—Esto se relaciona con lo que decíamos al comienzo. Sin los artistas y sin los poetas el hombre no sería humano. La vida no tendría sentido. El hombre que talló la primera piedra ¿era poeta o cazador? No lo podemos discernir hoy. La función del arte y la poesía me parece más importante que nunca, porque consisten sobre todo en reconciliar a los hombres con el mundo, con los otros, consigo mismo, con todo eso que se les ha vuelto cada vez más extraño.

Tomada de solnegro.com
Imagen: tomada de taringa.com

14 comentarios:

Anónimo dijo...

vos sos pelotuda, lesbiana o que cosa? dejate de joder con los "desaparecidos" porque vamos a ir a tu casa y te vamos a cortar los diez dedos, entendes?

Maria Taurizano dijo...

Obviamente el anónimo es un idiota con dos dedos de frente, si es que los tiene, además de ser cobarde como todos aquellos que se escudan en el "anónimo" para decir estupideces retrógradas. No será ellos quienes hagan honor a la verdad o la historia de las civilizaciones. No cuentan. No existen. Hermosa la poesía de Raúl Aguirre, vale la pena dedicar la paz de un minuto para enriquecerse de esos versos y no confurndirlos como al temple del acero ruso. Hace falta más corazón y más cerebro y menos caca.
Gracias Irene. Idola.

lunes, julio 19, 2010

Jorge Aulicino dijo...

Genial, siguen tal cual.

Lucio Madariaga dijo...

INDIFERENCIA

Irene Gruss dijo...

y paciencia. Gracias, gente; Irene

Irene Gruss dijo...

Ahora que lo pienso, ¡tengo veinte dedos! "¿Qué hacer?", dijo Vladimir...

José María Pallaoro dijo...

Por este tipo de anónimos pelotudos tuve que comenzar a moderar los comentarios. Cada dos por tres llegan, no hay que darles bola. Por mi parte te mando un beso enorme y todo el sol.

Irene Gruss dijo...

Eso, ¡salió el sol! Gracias, Irene

María del Carmen Colombo dijo...

Hay de todo en "la viña del señor"... No te preocupes, borrálo y adelante. Feliz día!

María del Carmen Colombo dijo...

Irene, no sé si te llegó mi otro mensaje,
quería decirte que no le des bola a ese inmundo mensaje. Un abrazo en este día, soleado!

Julieta dijo...

Irene, el anónimo no tiene voz. Vos sos poesía y eco.
¡Saludos!

Irene Gruss dijo...

Herr Avocatten, frau Coto y a uno por uno, gracias por estos mensajes: In di fruguen di sheguen!! Piu avanti! Porca miseria! Va fan culo! Mi abrazo, Irene

Pedro Donangelo dijo...

Lo que se escucha deben ser los últimos estertores de una especie en extinción.

S dijo...

Me perdí, anduve por muchos lugares de la página, mañana vuelvo y tal vez nunca más llegue acá. Gracias por todos estos espacios.

Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char