domingo, 7 de agosto de 2011

Erizado por la electricidad de la noche

Otro poema de JUAN MANUEL INCHAUSPE

(Santa Fe, 1940-1985)

Trabajo nocturno

Temprano
esta mañana
encontré en el patio de casa
el cuerpo de una enorme rata
inmóvil.
Moscas de alas tornasoladas
zumbaban alrededor del cadáver
y se apretaban en los orificios de unas heridas
que habían sido sin duda mortales.
Con bastante asco
la alcé con la pala y la enterré
en un rincón alejado
del jardín.

Al volverme
desde el matorral de hortensias florecidas
emergió mi gata dócil
desperezándose.
Su brillante pelaje estaba todavía
erizado por la electricidad de la noche.
Me miró
y después comenzó a seguirme
maullando suavemente
pidiéndome –como todas las mañanas–
su tazón de leche fresca
y pura.

**
Imagen: Gato.-Pierre Bonnard.- 1903.-Olga s Gallery

3 comentarios:

Vebu dijo...

Me encantó. Cuánta fuerza! Gracias por compartirlo.

EMMAGUNST dijo...

Los gatos tienen esa ductilidad tan asombrosa, a veces los envidio. Muy buen poema!
Saludos Irene

huggh dijo...

q poeta, éste, Irene... ah... salud y gracias!!!

Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char