domingo, 4 de diciembre de 2011

Tan alto como la desesperación

Tomada de http://www.rodriguezpelaezcs.or
KATHLEEN JESSIE RAINE 
(Londres, Inglaterra, 1908-2003)

Purificad

Purifica mi pena,
lluvia que lloras,
nubes arrastradas
sobre países donde se ignora
de qué corazón corren las lágrimas del mundo.
Purificad
mi pena, rayos radiantes
de la luz del sol que se aleja para siempre
de aquí y ahora, donde yazgo.
Purifica
la pena del corazón en el polvo, en la tumba
y el surco donde se siembra el trigo.
Fin y principio.
Purificadora yo clamo
con el soplo de los vivos,
tan alto como la desesperación, o bajo
como un suspiro, voz
del aire, de los vientos
que para siempre suena
en la euritmia de los astros.

Versión de Manuel Acuña
Para leer algo más de la autora, aquí 
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char