sábado, 22 de mayo de 2010

Eran puros como un lápiz


Tres poemas de BATANIA
(España, s/d)


LOS COMUNISTAS

Se alzaron contra
el hambre
la guerra
el capital
la injusticia
su espuma agitaba
el dédalo de sordos
eran puros
como un lápiz
prometían
peras azules
panes trisílabos
bicicletas
cuando al fin subieron
a los balcones de mármol
forjaron
tantas hambres
tantas guerras
tantos capitales
tantas injusticias
que hubimos
de arrancarles
su caja sin música
hubimos de borrar
su cuenta de ceros
hubimos de huirlos
y desaparecerlos
para volver
al mismo hambre de siempre
la misma guerra de siempre
el mismo capital
la misma injusticia.
.
Publicado por Neorrabioso
***
LAS PAREDES ME HABLAN

Llevo dos años haciendo pintadas en las paredes.

Lo que no he contado
es que suelo hablar mucho con las paredes.

Yo estoy solo, les digo,
vosotras estáis solas,
ellos están solos,
hagamos una trenza de diez caimanes.

Llenémonos de ojos hasta llegar a veinte.
Doblemos las cinturas hasta llegar a mil.
Juguemos a la oca, al lapicero, a la teja.

Parece que hay personas
que pintan las paredes sin hablarlas.

No me lo explico.

No deben ser poetas.
***
Mi ciudad

Extraña ciudad la mía,
aquí se dice que habitan
tres millones de personas,
pero las veo en la calle el trabajo en el súper el bar en el banco en el bus en el metro en el cine el estadio
y acabo pensando
que en realidad sólo habita
una
única
persona
tres millones de veces.
**
Imagen tomada de su blog neorrabioso

2 comentarios:

Alejandro dijo...

Muchos comunistas continúan alzándose Irene-Neorrabiosa tratando de hacer esta cárcel mas amable.
Abrazos Alejandro

Irene Gruss dijo...

Alejandro, una cárcel, amable o no, es una cárcel. Pero bue. Gracias, Irene

Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char