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sábado, 26 de noviembre de 2011

Ardo y me apago y aún puedo vivir mucho

Soneto a Tommaso dei Cavalieri
MIGUEL ÁNGEL BUONARROTI

(Caprese, Italia, 1475–Roma, íd., 1564)


No tiene el gran artista ni un concepto
que el mármol en sí no circunscriba
en su exceso, mas solo a tal arriba
la mano que obedece al intelecto.
El mal que huyo y el bien que prometo,
en ti, señora hermosa, divina, altiva,
igual se esconde; y porque más no viva,
contrario tengo el arte al deseado efecto.
No tiene, pues, Amor ni tu belleza
o dureza o fortuna o gran desvío
la culpa de mi mal, destino o suerte;
si en tu corazón muerte y piedad
llevas al tiempo, el bajo ingenio mío
no sabe, ardiendo, sino sacar de ahí muerte.

Traducción de L.A. de Villena
***
Soneto 19

Tan amigo a la fría piedra le es su fuego interno
que, si con un golpe, la circunscribe,
aunque la queme y despedace, aún vive
uniendo con ello otras para lugar duradero.
Y si resiste en la hornaza, vence al estío
o al invierno, y alcanza mayor valor que
antes, como purgada entre las altas y divinas
almas que al cielo volviese del infierno.
Librado de mí, si me disuelve el fuego,
que dentro me es como un juego oculto,
ardo y me apago y aún puedo vivir mucho.
Entonces, si vivo hecho humo y polvo,
eterno bien seré, si me endurezco al fuego;
y quien me golpea no es hierro sino oro.
***
V (10)

Aquí se hacen yelmos y espadas de los cálices
y la sangre de Cristo se vende a manos llenas,
y cruces y espinas son lanzas y rodelas,
y hasta la paciencia de Cristo se acaba.
Mas Él no debiera volver a estas regiones,
si hasta las estrellas llegase su sangre,
ahora que en Roma le venden la piel
y a toda bondad clausuran las sendas.
Si tuviese yo deseos de perder tesoro,
pues que aquí ya he perdido mi trabajo,
puede el del manto hacer lo que Medusa en Moro;
mas si al alto cielo la pobreza agrada
¿qué hacer para retornar a nuestro estado,
si otra señal a la otra apaga?
***
VIII (34)

La vida de mi amor no está en mi corazón,
pues corazón no tiene el amor con que te amo;
que donde hay cosa mortal, llena de error,
no puede él morar, ni pensamiento indigno.
Al separarse el alma y Dios, Amor
me dio un ojo sano, y a ti luz y esplendor;
dejar de verlo así o puede en esa parte
que muerte en ti, por nuestro mal, mi gran deseo.
Como del fuego el calor dividirse no puede,
tampoco mi juicio de la belleza eterna,
cuando exalta, pues de ella viene, cuanto le asemeja.
Ya que en tus ojos está entero el paraíso,
por retornar ahí donde te amé primero,
ardientemente voy yo bajo tus cejas.
***
Carta a Tommaso dei Cavalieri (1516–1574), quien tenía 16 años cuando Miguel Ángel se encontró con él en 1532, teniendo éste 57.

1° de enero de 1533

Su señoría, única luz del mundo en nuestra era, nunca estará satisfecho con el trabajo de otro hombre porque no hay otro hombre que se te asemeje, ninguno que te iguale... Me apena grandemente que no pueda recuperar mi pasado, y así de esa manera por más tiempo estar a su servicio. Tal como es, sólo puedo ofrecerle mi futuro, el cual es corto ya que soy anciano... Eso es todo lo que tengo que decir. Leed mi corazón ya que la pluma es incapaz de expresarse bien.

domingo, 31 de octubre de 2010

Parloteo como una avispa en una botella

MIGUEL ÁNGEL BUONARROTI
(Caprese, Italia, 1475–Roma, íd., 1564)



Como la médula en su envoltorio, estoy aislado, pobre, solitario, espíritu de vino en la botella (alcohol etílico, alcohol ordinario). Mi residencia sepulcral impide la expansión de mi pensamiento, las arañas y sus hermanas tejen sus mil telas grises. Quienes han comido o bebido se alivian ante mi puerta. Aprendo a distinguir el olor de los orines en las calles, la fetidez de los locos que deambulan de noche, de los gatos, de la carroña; bacinilla o barriles, el que vacía algo de este tipo viene de seguro hasta aquí. Es verdad que mi alma tiene ventaja ante mi cuerpo, pues si también ella sintiera todo eso, no conservaría nada, ni pan, ni queso. La tos y el frío me sacuden, estoy exhausto, desgarrado, quebrado por todos mis trabajos, y han desaparecido los lugares donde antaño comía. Mi amiga es la Melancolía; mi descanso, mis tormentos. La llama de amor se ha extinguido, el alma está ajada. Parloteo como una avispa en una botella. Soy una alforja llena de huesos y tendones, y tengo piedras en el vientre. Mis ojos están opacos y enfermos, mis dientes se mueven cuando hablo. Mi cara es una imagen del espanto. En uno de mis oídos habita una araña; en el otro, una cantárida, cuyos movimientos me vedan el sueño. El amor, las Musas, las grutas floridas, todo ha naufragado en el fango. ¿De qué sirve haber hecho tantas "muñecas", si uno termina como aquel que quiso atravesar el océano y se hundió en una ciénaga? El arte tan celebrado cuyos secretos conocía me ha conducido a este extremo. Viejo, pobre, dependiente de otros, me descompondré si no muero pronto.


[Se trata de uno de los Tercetos de Miguel Ángel Buonarroti, citado por Roland Barthes en Lo neutro, Siglo XXI, 2004.]
***
SONETO 5: [YA ME HA NACIDO UN BUCHE EN ESTA FATIGA]


Ya me ha nacido un buche en esta fatiga,
como el agua hace a los gatos en Lombardía
o en cualquier otro lugar que exista
donde a la fuerza vientre y mentón se arriman.

La barba al cielo, y la memoria siento
sobre la joroba, y tengo el pecho de arpía,
y el pincel sobre el rostro todavía
lo convierte, goteando, en rico pavimento.

Y los lomos me han entrado en la panza,
y hago del culo contrapeso de la grupa,
y sin los ojos doy pasos en vano.
Por delante se me alarga la corteza,
y para plegarse atrás se amontona,
y me tiendo como un arco de Soria.

Por eso falaz y extraño
surge el juicio que la mente aporta,
pues mal se trae por cerbatana torcida.

Mi pintura muerta
defiende ya, Juan, y mi honor,
que no es este buen lugar, ni yo pintor.

Traducción de Trinidad Blanco de García

***

A Vittoria Colonna



Non ha l'ottimo artista alcun concetto
c'un marmo solo in sé non circoscriva
col suo soverchio; e solo a quello arriva
la man che ubbidisce all'intelletto.


Il mal ch'io fuggo, e 'l ben ch'io mi prometto,
in te, Donna leggiadra, altera e diva,
tal si nasconde; e perch'io più non viva,
contraria ho l'arte al disiato effetto.


Amor dunque non ha, né tua beltate,
o durezza, o fortuna, o gran disdegno,
del mio mal colpa, o mio destino o sorte,


se dentro del tuo cor morte e pietate
porti in un tempo, e che 'l mio basso ingegno


non sappia, ardendo, trarne altro che morte.
**
Imagen: Autorretrato, Miguel Ángel
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char