Friedrich Novalis
(Alemania, 1772-1801)
De Gérmenes o Fragmentos
El mundo es la suma del pasado y de lo que se desprendió de nosotros.
No sólo la facultad de reflexión funda la teoría. Pensar, sentir y contemplar hacen una sola cosa.
Pensar es un movimiento muscular.
El lenguaje significa para la filosofía lo mismo que para la música o para la pintura: de ninguna manera es el medio adecuado de la representación.
La vida es una enfermedad del espíritu, una acción apasionada.
El espacio traspasa al tiempo como el cuerpo al alma.
Tiempo es espacio interior. – Espacio es tiempo exterior.
Morir es una actitud genuinamente filosófica.
Versión de J. Gebser
**
De HIMNOS A LA NOCHE
¿Debe retornar siempre la mañana?…
¿Debe retornar siempre la mañana? ¿No tiene fin la fuerza terrestre? Desventurada agitación consume la llegada celeste de la noche. ¿No arderá eternamente la víctima secreta del amor? Medido fue el tiempo a la luz, pero el dominio de la noche no tiene espacio ni tiempo. -Eterna es la duración del reposo, santo reposo-siempre agrada al consagrado de la noche en este día de trabajo terreno. Solamente los torpes te desconocen y no saben de ningún sueño como el de las sombras, el que en aquel crepúsculo de la noche verdadera compasivamente nos envías. No te sienten en el raudal dorado de las uvas -ni en el aceite milagroso del almendro, ni en el jugo marrón de la amapola. No saben que eres quien mueve el pecho suave de la doncella y vuelve cielo al regazo- entras libremente abriendo el cielo de antiguas historias y traes la llave a las habitaciones de los bienaventurados, mensajero callado de infinitos misterios.
**
5
Sobre el extenso linaje humano…
(Fragmento)
Sobre el extenso linaje humano dominaba en otros tiempos un destino férreo con silencioso poder. Un lazo fuerte y oscuro circundaba su alma recelosa. -Infinita era la tierra- residencia de los dioses y patria suya. Desde la eternidad se levantaba su edificio secreto. Sobre la montañas rojas de la mañana, en el seno sagrado del mar habitaba el sol, la vivida luz que todo lo enciende. Un viejo gigante transportaba al mundo venturoso. Bajo las montañas yacían los hijos prístinos de la madre tierra. Impotentes en su furia destructora contra la nueva y magnífica estirpe divina y contra sus familiares, los hombres felices. La profundidad verde y oscura del mar era el regazo de una diosa. En las grutas de cristal holgaba un pueblo opulento. Ríos, árboles, flores y animales tenían sentidos humanos. El vino sabía dulce, escanciado por la juventud plena -un dios en las uvas-una diosa amante y maternal crecía henchida de gavillas doradas- la santa embriaguez del amor servía a la hermosísima esposa divina -una fiesta perdurable y colorida embriagaba la vida de los niños celestes y de los habitantes terrenales como una primavera a través de los siglos-. Todas las especies honraban con sencillez la llama suave y múltiple como lo más elevado del mundo. Sólo había un pensamiento, una pavorosa imagen soñada,
que horrible entró a las mesas alegres y cubrió el ánimo de espanto salvaje.
Los mismos dioses no sabían palabra alguna que consolara el pecho angustiado, era secreto el sendero de esa hostilidad, ni súplica ni ofrenda sosegaban ese furor; era la muerte que interrumpía el placer y la orgía con miedo y con dolor y con lágrimas.
Separado eternamente de todo lo que incita el corazón con voluptuosidad,
separado de los amados que en este mundo
se mueven por el dolor largo y un anhelo vano,
apareció el sueño abatido que el muerto conoce,
desmayada lucha sólo impuesta a él. Quebrado estaba el arco del gozo en la roca del disgusto infinito.
Con espíritu audaz y ardor sensible el hombre embelleció su horripilante máscara- Un suave joven apaga la luz y reposa-suave es el fin como un soplo en el arpa.
El recuerdo se derrite en el fresco río de sombras,
así cantaba la canción a la triste necesidad.
Indescifrable fue la noche eterna, signo grave de una fuerza remota.
En el fin se inclinó el mundo viejo. Se marchitó el jardín de delicias de la estirpe joven -hacia el espacio desierto y frío avanzaban hombres precoces y crecientes. Los dioses desaparecieron con su cortejo-La naturaleza quedó solitaria y sin vida. Con una cadena de hierro se ciñó el número árido y la medida estricta. La inconmensurable flor de la vida se desbarató en oscuras palabras como en polvo y en aire.
**
Cuando un poeta canta estamos en sus manos: él es el que sabe despertar en nosotros aquellas fuerzas secretas; sus palabras nos descubren un mundo maravilloso que antes no conocíamos.
El camino misterioso va hacia el interior. Es en nosotros, y no en otra parte, donde se halla la eternidad de los mundos, el pasado y el futuro.
Todo objeto amado es el centro de un paraíso
Cuando veas un gigante, examina antes la posición del Sol; no vaya a ser la sombra de un pigmeo
Lo que ahora no alcanza la perfección, la alcanzará en un intento posterior o reiterado; nada de lo que abrazó la historia es pasajero, y a través de transformaciones innumerables renace de nuevo en formas siempre más ricas.
Es tocar el cielo, poner el dedo sobre un cuerpo humano.
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jueves, 8 de noviembre de 2018
miércoles, 20 de junio de 2018
Y luego aullaría toda la noche, solitario
Hermann Hesse
(Alemania, nacionalizado suizo, 1877-1962)
Lobo estepario
Yo, lobo estepario, troto y troto,
la nieve cubre el mundo,
el cuervo aletea desde el abedul,
pero nunca una liebre, nunca un ciervo.
¡Amo tanto a los ciervos!
¡Ah, si encontrase alguno!
Lo apresaría entre mis dientes y mis patas,
eso es lo más hermoso que imagino.
Para los afectivos tendría buen corazón,
devoraría hasta el fondo de sus tiernos perniles,
bebería hasta hartarme de su sangre rojiza,
y luego aullaría toda la noche, solitario.
Hasta con una liebre me conformaría.
El sabor de su cálida carne es tan dulce de noche.
¿Acaso todo, todo lo que pueda alegrar
una pizca la vida está lejos de mí?
El pelo de mi cola tiene ya un color gris,
apenas puedo ver con cierta claridad,
y hace años que murió mi compañera.
Ahora troto y sueño con ciervos,
troto y sueño con liebres,
oigo soplar el viento en noches invernales,
calmo con nieve mi garganta ardiente,
llevo al diablo hasta mi pobre alma.
**
Libros
Ninguno de los libros de este mundo
te dará la felicidad,
aunque ellos te muestran clandestinamente
el camino de regreso a ti.
Allí está todo cuanto precisas,
el sol, las estrellas y la luna,
pues la luz tras la que vas
en ti mismo habita.
La sabiduría que largamente buscaste
en las bibliotecas
luce ahora en cada página,
ahora es tuya.
**
Noche solitaria
Vosotros, hermanos míos,
pobres hombres, cercanos o alejados;
vosotros, que a la luz de las farolas
soñáis con un consuelo para vuestras penas;
vosotros, silentes, que unís las manos,
orando, renunciando, sufriendo
en las pálidas noches estrelladas;
vosotros, que padecéis o permanecéis despiertos,
navegantes sin astros ni ventura,
rebaño errante sin cobijo,
extraños y, sin embargo, mis hermanos,
¡devolvedme el saludo que os ofrezco!
**
Hoja marchita
Toda flor desea su fruto,
todo amanecer se encamina al crepúsculo,
nada eterno hay en la tierra,
excepto la transformación y la fuga.
También el más bello verano
quiere sentir alguna vez el otoño y lo caduco.
Detente, hoja, sé paciente y silenciosa
cuando el viento desee llevarte.
Sigue jugando tu juego, no te detengas,
deja, tranquila, que las cosas ocurran.
Permite que el viento que te arranca
sople y te conduzca a casa.
**
Cumpleaños
Hemos nacido a medias, no del todo,
somos un simple ensayo de lo Eterno,
aunque creemos, a pesar de ello,
que cada criatura se encamina a un fin,
que de la Unidad parte y se dirige al Todo.
Efímeros y débiles
nos ha creado la Naturaleza,
y es, sin embargo, meta y esperanza de todo ser piadoso
hacerse en Dios fuerte y eterno.
Versiones de Carlos Javier González Serrano.
(Alemania, nacionalizado suizo, 1877-1962)
Lobo estepario
Yo, lobo estepario, troto y troto,
la nieve cubre el mundo,
el cuervo aletea desde el abedul,
pero nunca una liebre, nunca un ciervo.
¡Amo tanto a los ciervos!
¡Ah, si encontrase alguno!
Lo apresaría entre mis dientes y mis patas,
eso es lo más hermoso que imagino.
Para los afectivos tendría buen corazón,
devoraría hasta el fondo de sus tiernos perniles,
bebería hasta hartarme de su sangre rojiza,
y luego aullaría toda la noche, solitario.
Hasta con una liebre me conformaría.
El sabor de su cálida carne es tan dulce de noche.
¿Acaso todo, todo lo que pueda alegrar
una pizca la vida está lejos de mí?
El pelo de mi cola tiene ya un color gris,
apenas puedo ver con cierta claridad,
y hace años que murió mi compañera.
Ahora troto y sueño con ciervos,
troto y sueño con liebres,
oigo soplar el viento en noches invernales,
calmo con nieve mi garganta ardiente,
llevo al diablo hasta mi pobre alma.
**
Libros
Ninguno de los libros de este mundo
te dará la felicidad,
aunque ellos te muestran clandestinamente
el camino de regreso a ti.
Allí está todo cuanto precisas,
el sol, las estrellas y la luna,
pues la luz tras la que vas
en ti mismo habita.
La sabiduría que largamente buscaste
en las bibliotecas
luce ahora en cada página,
ahora es tuya.
**
Noche solitaria
Vosotros, hermanos míos,
pobres hombres, cercanos o alejados;
vosotros, que a la luz de las farolas
soñáis con un consuelo para vuestras penas;
vosotros, silentes, que unís las manos,
orando, renunciando, sufriendo
en las pálidas noches estrelladas;
vosotros, que padecéis o permanecéis despiertos,
navegantes sin astros ni ventura,
rebaño errante sin cobijo,
extraños y, sin embargo, mis hermanos,
¡devolvedme el saludo que os ofrezco!
**
Hoja marchita
Toda flor desea su fruto,
todo amanecer se encamina al crepúsculo,
nada eterno hay en la tierra,
excepto la transformación y la fuga.
También el más bello verano
quiere sentir alguna vez el otoño y lo caduco.
Detente, hoja, sé paciente y silenciosa
cuando el viento desee llevarte.
Sigue jugando tu juego, no te detengas,
deja, tranquila, que las cosas ocurran.
Permite que el viento que te arranca
sople y te conduzca a casa.
**
Cumpleaños
Hemos nacido a medias, no del todo,
somos un simple ensayo de lo Eterno,
aunque creemos, a pesar de ello,
que cada criatura se encamina a un fin,
que de la Unidad parte y se dirige al Todo.
Efímeros y débiles
nos ha creado la Naturaleza,
y es, sin embargo, meta y esperanza de todo ser piadoso
hacerse en Dios fuerte y eterno.
Versiones de Carlos Javier González Serrano.
lunes, 9 de abril de 2018
La cambiante superficie distorsionada
(Alemania, 1749-1832)
Daimon
(Fragmento)
Al igual que ocurrió en el día
que fuiste lanzado al mundo el sol
estaba en lo alto como si se saludara
a los planetas. Desde entonces
has ido desarrollándote cada vez más firme,
según una luz íntima que va en ti y que a ti atañe.
Tienes que ser tú.
***
El espejo de la Musa
Cierto día, temprano, cuando el empeño se adornó con impaciencia,
La Musa siguió la corriente del río,
Hasta un rincón apartado y tranquilo.
Rápida y sonora fluía
La cambiante superficie distorsionada,
Hacia sus figura encantadora que huía,
Entonces la Diosa abandonó la ira.
Sin embargo, el arroyo la llamó burlándose::
¿No verás entonces la verdad en mi claro espejo?
Pero ella corría lejos, cerca del océano;
En su figura el regocijo alababa,
Adornando debidamente su guirnalda.
**
ELEGÍAS
A vosotros debemos el saber
que hemos sido felices una vez.
¡Decid, piedras; hablad vosotros, altos palacios!
¡Una palabra, oh vías! Genio, ¿no te conmueves?
Sí, un alma tiene todo dentro tus sacros muros,
¡oh Roma eterna! Solo que aun para mí está muda.
¡Oh, quién podría decirme en qué ventana antaño
vi la pura beldad cuyo fuego es un bálsamo!
¡Ay, qué torpe mi alma no adivina aún la senda,
vagando por la cual tiempo perdí precioso!
Templos, palacios, ruinas y columnas hoy miro
cual hombre que al viajar sacar provecho sabe.
Mas pronto su tarea termina y solo queda
un templo, el del amor, que a iniciados acoge.
¡Un mundo, en verdad, eres, Roma! Mas sin Amor,
¡ni el mundo sería mundo ni Roma fueras tú!
**
Cuando dícesme, amada, que nunca te miraron
con grado los hombres, ni hizo caso la madre
de ti, hasta que en silencio una mujer te hiciste,
lo dudo y me complace imaginarte rara,
que asimismo a la vid faltan color y forma,
cuando ya la frambuesa a dioses y hombres seduce.
**
Muchos ruidos me enojan; pero el ladrar de un perro
es el que yo más odio, pues me desgarra el tímpano.
Pero hay uno al que oigo ladrar con gran fruición,
y es el de mi vecino, pues una vez ladróle
a mi amada, y por poco nos descubre el indino.
Ahora cuando ladrar lo oigo, pienso: “¡Ella viene!”
O con nostalgia evoco aquella vez que vino.
Versiones sin datos
domingo, 30 de julio de 2017
¿Os prosternáis, Millones de seres?
Friedrich Schiller
(Marbach, Alemania, 1759 - Weimar, id., 1805)
Coral del cuarto movimiento de la novena sinfonía de Ludwig van Beethoven
¡Alegría, bella chispa divina,
hija del Elíseo!
¡Penetramos ardientes de embriaguez,
¡Oh celeste, en tu santuario!
Tus encantos atan los lazos
que la rígida moda rompiera;
y todos los hombres serán hermanos
bajo tus alas bienhechoras.
Quien logró el golpe de suerte,
de ser el amigo de un amigo.
Quien ha conquistado una noble mujer
¡Que una su júbilo al nuestro!
¡Sí! que venga aquel que en la Tierra
pueda llamar suya siquiera un alma.
Pero quien jamás lo ha podido,
¡que se aparte llorando de nuestro grupo!
Se derrama la alegría para los seres
por todos los senos de la Naturaleza.
todos los buenos, todos los malos,
siguen su camino de rosas.
Ella nos dio los besos y la vid,
y un amigo probado hasta la muerte;
Al gusanillo fue dada la Voluptuosidad
y el querubín está ante Dios.
Alegres como vuelan sus soles,
A través de la espléndida bóveda celeste,
Corred, hermanos, seguid vuestra ruta
Alegres, como el héroe hacia la victoria.
¡Abrazaos Millones de seres!
¡Este beso al mundo entero!
Hermanos, sobre la bóveda estrellada
Debe habitar un Padre amante.
¿Os prosternáis, Millones de seres?
¿Mundo presientes al Creador?
Búscalo por encima de las estrellas!
¡Allí debe estar su morada!
¡Alegría, bella chispa divina,
hija del Elíseo!
¡Penetramos ardientes de embriaguez,
¡Oh celeste, en tu santuario!
Tus encantos atan los lazos
que la rígida moda rompiera;
y todos los hombres serán hermanos
bajo tus alas bienhechoras.
¡Alegría, bella chispa divina,
hija del Elíseo!
¡Alegría, bella chispa divina!
Versión definitiva 1808.
Publicado por fernando delgado.
***
Amor y apetito
Muy bien dicho, Schlosser: se ama
lo propio; y si no se tiene
se apetece. El alma rica
ama, la pobre apetece.
Versión de J. L. Estelrich
(Marbach, Alemania, 1759 - Weimar, id., 1805)
Coral del cuarto movimiento de la novena sinfonía de Ludwig van Beethoven
¡Alegría, bella chispa divina,
hija del Elíseo!
¡Penetramos ardientes de embriaguez,
¡Oh celeste, en tu santuario!
Tus encantos atan los lazos
que la rígida moda rompiera;
y todos los hombres serán hermanos
bajo tus alas bienhechoras.
Quien logró el golpe de suerte,
de ser el amigo de un amigo.
Quien ha conquistado una noble mujer
¡Que una su júbilo al nuestro!
¡Sí! que venga aquel que en la Tierra
pueda llamar suya siquiera un alma.
Pero quien jamás lo ha podido,
¡que se aparte llorando de nuestro grupo!
Se derrama la alegría para los seres
por todos los senos de la Naturaleza.
todos los buenos, todos los malos,
siguen su camino de rosas.
Ella nos dio los besos y la vid,
y un amigo probado hasta la muerte;
Al gusanillo fue dada la Voluptuosidad
y el querubín está ante Dios.
Alegres como vuelan sus soles,
A través de la espléndida bóveda celeste,
Corred, hermanos, seguid vuestra ruta
Alegres, como el héroe hacia la victoria.
¡Abrazaos Millones de seres!
¡Este beso al mundo entero!
Hermanos, sobre la bóveda estrellada
Debe habitar un Padre amante.
¿Os prosternáis, Millones de seres?
¿Mundo presientes al Creador?
Búscalo por encima de las estrellas!
¡Allí debe estar su morada!
¡Alegría, bella chispa divina,
hija del Elíseo!
¡Penetramos ardientes de embriaguez,
¡Oh celeste, en tu santuario!
Tus encantos atan los lazos
que la rígida moda rompiera;
y todos los hombres serán hermanos
bajo tus alas bienhechoras.
¡Alegría, bella chispa divina,
hija del Elíseo!
¡Alegría, bella chispa divina!
Versión definitiva 1808.
Publicado por fernando delgado.
***
Amor y apetito
Muy bien dicho, Schlosser: se ama
lo propio; y si no se tiene
se apetece. El alma rica
ama, la pobre apetece.
Versión de J. L. Estelrich
sábado, 8 de julio de 2017
Lo que se sabe no se puede usar
JOHANN WOLFGANG VON GOETHE
(Alemania, 1749-1832)
"Todos los días deberíamos oír un poco de música, leer una buena poesía, contemplar un cuadro hermoso y si es posible, decir algunas palabras sensatas."
(Johann Wolfgang von Goethe)
“Atreveos a hacer cosas que otro tan sólo se atrevería a rozar durante muchos años, aprended a tomarles el pulso y, con mirada audaz y fogosa, oprimidles sus estrechas caderas para ver qué bien apretado tienen el corsé.”
"¡Feliz aquel que todavía tiene esperanza de emerger de este mar de confusión! Lo que se necesita no se sabe, lo que se sabe no se puede usar.”
“No conseguirás conmover otros corazones si del corazón nada te sale.”
“Había una rata en la despensa que sólo comía grasa y mantequilla, tenía una panza tan lustrosa como la tuvo el buen Doctor Lutero. Mas la cocinera le puso veneno y la vida se le hizo tan angustiosa como si en el pecho abrigara el amor.”
FAUSTO
¡Cuánto tarda en disiparse la esperanza en la cabeza de quien se aferra a bagatelas y, escarbando curiosamente en busca de tesoros, se siente feliz si encuentra lombrices!
MEFISTÓFELES
El sentido de la Medicina es fácil de entender. Ella estudia el mundo grande y el pequeño para, finalmente, dejar que todo vaya como Dios quiera.
MEFISTÓFELES [que, contando una historia, pone estas palabras en boca de un cura al que se le ofrecen unos bienes de dudosa procedencia]
La Iglesia tiene buen estómago, ha devorado países enteros y nunca se ha empachado hasta ahora. Sólo la Iglesia, estimadas señoras, puede digerir bienes injustos.
MEFISTÓFELES
Ésta es la pequeña alma, psique con sus alas, si la priváis de ellas, queda convertida en un mísero gusano.
**
(A Fausto que ha dejado de bailar)
MEFISTÓFELES: ¿Por qué dejas marchar a esa linda muchacha, que tan deliciosamente cantaba para incitarte a bailar?
FAUSTO: ¡Ah! En medio del canto , saltó de su boca un ratoncito colorado.
MEFISTÓFELES: ¡Vaya una razón! Eso no hay que tomarlo a pecho. Ya basta que el ratón no fuera gris. ¿Quién hace caso de ello en la hora propicia del amor?
FAUSTO: Luego vi …
MEFISTÓFELES: ¿Qué?
(…)
FAUSTO: ¡Qué delicia! ¡Qué tormento! No puedo sustraerme a su mirada. ¡Cuán singular es que adorne su hermoso cuello un solo cordoncito rojo no más ancho que el borde de una cuchilla!
MEFISTÓFELES: En efecto. También lo veo yo. Puede así llevar la cabeza bajo el brazo, pues se la cortó Perseo."
(Fausto, Goethe)
(Alemania, 1749-1832)
"Todos los días deberíamos oír un poco de música, leer una buena poesía, contemplar un cuadro hermoso y si es posible, decir algunas palabras sensatas."
(Johann Wolfgang von Goethe)
“Atreveos a hacer cosas que otro tan sólo se atrevería a rozar durante muchos años, aprended a tomarles el pulso y, con mirada audaz y fogosa, oprimidles sus estrechas caderas para ver qué bien apretado tienen el corsé.”
"¡Feliz aquel que todavía tiene esperanza de emerger de este mar de confusión! Lo que se necesita no se sabe, lo que se sabe no se puede usar.”
“No conseguirás conmover otros corazones si del corazón nada te sale.”
“Había una rata en la despensa que sólo comía grasa y mantequilla, tenía una panza tan lustrosa como la tuvo el buen Doctor Lutero. Mas la cocinera le puso veneno y la vida se le hizo tan angustiosa como si en el pecho abrigara el amor.”
FAUSTO
¡Cuánto tarda en disiparse la esperanza en la cabeza de quien se aferra a bagatelas y, escarbando curiosamente en busca de tesoros, se siente feliz si encuentra lombrices!
MEFISTÓFELES
El sentido de la Medicina es fácil de entender. Ella estudia el mundo grande y el pequeño para, finalmente, dejar que todo vaya como Dios quiera.
MEFISTÓFELES [que, contando una historia, pone estas palabras en boca de un cura al que se le ofrecen unos bienes de dudosa procedencia]
La Iglesia tiene buen estómago, ha devorado países enteros y nunca se ha empachado hasta ahora. Sólo la Iglesia, estimadas señoras, puede digerir bienes injustos.
MEFISTÓFELES
Ésta es la pequeña alma, psique con sus alas, si la priváis de ellas, queda convertida en un mísero gusano.
**
(A Fausto que ha dejado de bailar)
MEFISTÓFELES: ¿Por qué dejas marchar a esa linda muchacha, que tan deliciosamente cantaba para incitarte a bailar?
FAUSTO: ¡Ah! En medio del canto , saltó de su boca un ratoncito colorado.
MEFISTÓFELES: ¡Vaya una razón! Eso no hay que tomarlo a pecho. Ya basta que el ratón no fuera gris. ¿Quién hace caso de ello en la hora propicia del amor?
FAUSTO: Luego vi …
MEFISTÓFELES: ¿Qué?
(…)
FAUSTO: ¡Qué delicia! ¡Qué tormento! No puedo sustraerme a su mirada. ¡Cuán singular es que adorne su hermoso cuello un solo cordoncito rojo no más ancho que el borde de una cuchilla!
MEFISTÓFELES: En efecto. También lo veo yo. Puede así llevar la cabeza bajo el brazo, pues se la cortó Perseo."
(Fausto, Goethe)
martes, 20 de junio de 2017
No era realmente un ser humano, sino un lobo de estepa
HERMANN HESSE
(Calw, Alemania, 1877-Montagnola, Suiza, 1962)
El lobo estepario
(Fragmentos)
Erase una vez un individuo, de nombre Harry, llamado el lobo estepario. Andaba en dos pies, llevaba vestidos y era un hombre, pero en el fondo era, en verdad, un lobo estepario.
Había aprendido mucho de lo que las personas con buen entendimiento pueden aprender, y era un hombre bastante inteligente. Pero lo que no había aprendido era una cosa: a estar satisfecho de sí mismo y de su vida. Esto no pudo conseguirlo.
Acaso ello proviniera de que en el fondo de su corazón sabía (o creía saber) en todo momento que no era realmente un ser humano, sino un lobo de estepa.
Que discuten los inteligentes acerca de si era en realidad un lobo, si en alguna ocasión, acaso antes de su nacimiento ya, había sido convertido por arte de encantamiento de lobo en hombre, o si había nacido desde luego hombre, pero dotado del alma de un lobo estepario y poseído o dominado por ella, o por último, si esta creencia de ser un lobo no era más que un producto de su imaginación o de un estado patológico. (...)
El hombre simpático, pero sentimental, que canta la canción del niño dichoso, quisiera volver también a la naturaleza, a la inocencia, a los principios, y ha olvidado por completo que los niños no son felices en absoluto, que son capaces de muchos conflictos, de muchas desarmonías, de todos los sufrimientos.
(...)
_Tú llevabas dentro de ti una imagen de la vida, estabas dispuesto a hechos, a sufrimientos y sacrificios, y entonces fuiste notando poco a poco que el mundo no exigía de ti hechos ningunos, ni sacrificios, ni nada de eso, que la vida no es una epopeya con figuras de héroes y cosas por el estilo, sino una buena habitación burguesa, en donde uno está perfectamente satisfecho con la comida y la bebida, con el café y la calceta, con el juego de tarot y la música de la radio. Y el que ama y lleva dentro de sí lo otro, lo heroico y bello, la veneración de los grandes poetas o la veneración de los santos, ése es un necio y un quijote.
ANOTACIONES DE HARRY HALLER
Sólo para locos
El que haya gustado los otros días, los malos, los de los ataques de gota o los del maligno dolor de cabeza clavado detrás de los globos de los ojos, y convirtiendo, por arte del diablo, toda actividad de la vista y del oído de una satisfacción en un tormento, o aquellos días de la agonía del espíritu, aquellos días terribles del vacío interior y de la desesperanza, en los cuales, en medio de la tierra destruida y esquilmada por las sociedades anónimas, nos salen al paso, con sus muecas como un vomitivo, la humanidad y la llamada cultura con su fementido brillo de feria, ordinario y de hojalata, concentrado todo y llevado al colmo de lo insoportable dentro del propio yo enfermo; el que haya gustado aquellos días infernales, ése ha de estar muy contento con estos días normales y mediocres como el de hoy; lleno de agradecimiento se sentará junto a la amable chimenea y con agradecimiento comprobará, al leer el periódico de la mañana, que no se ha declarado ninguna nueva guerra ni se ha erigido en ninguna parte ninguna nueva dictadura, ni se ha descubierto en política ni en el mundo de los negocios ningún chanchullo de importancia especial; con agradecimiento habrá de templar las cuerdas de su lira enmohecida para entonar un salmo de gratitud mesurado, regularmente alegre y casi placentero, con el que aburrir a su callado y tranquilo dios contentadizo y mediocre, como anestesiado con un poco de bromuro; y en el ambiente de tibia pesadez de este aburrimiento medio satisfecho, de esta carencia de dolor tan de agradecer, se parecen los dos como hermanos gemelos, el monótono y adormilado dios de la mediocridad y el hombre mediocre algo encanecido que entona el salmo amortiguado.
***
No duró mucho tiempo, acaso un cuarto de hora; volvió en sueños aquella noche, y desde entonces, a través de los días de tristeza, surgía radiante alguna que otra vez de un modo furtivo; lo veía a veces cruzar claramente por mi vida durante algunos minutos, como una huella de oro, divina, envuelta casi siempre profundamente en cieno y en polvo, brillar luego otra vez con chispas de oro, pareciendo que no había de perderse ya nunca, y, sin embargo, perdida pronto de nuevo en los profundos abismos. Una vez sucedió por la noche que, estando despierto en la cama, empecé de pronto a recitar versos, versos demasiado bellos, demasiado singulares para que yo hubiera podido pensar en escribirlos, versos que a la mañana siguiente ya no recordaba y que, sin embargo, estaban guardados en mí como la nuez sana y hermosa dentro de una cáscara rugosa y vieja. Otra vez tomó la visión con la lectura de un poeta, con la meditación sobre un pensamiento de Descartes o de Pascal; aún en otra ocasión volvió a surgir, estando un día con mi amada, y a conducirme más adentro en el cielo. ¡Ah, es difícil encontrar esa huella de Dios en medio de esta vida que llevamos, en medio de este siglo tan contestadizo, tan burgués, tan falto de espiritualidad, a la vista de estas arquitecturas, de estos negocios, de esta política, de estos hombres! ¿Cómo no había yo de ser un lobo estepario y un pobre anacoreta en medio de un mundo, ninguno de cuyos fines comparto, ninguno de cuyos placeres me llama la atención? No puedo aguantar mucho tiempo ni en un teatro ni en un cine, apenas puedo leer un periódico, rara vez un libro moderno; no puedo comprender qué clase de placer y de alegría buscan los hombres en los hoteles y en los ferrocarriles totalmente llenos, en los cafés repletos de gente oyendo una música fastidiosa y pesada; en los bares y varietés de las elegantes ciudades lujosas, en las exposiciones universales, en las carreras, en las conferencias para los necesitados de ilustración, en los grandes lugares de deportes; no puedo entender ni compartir todos estos placeres, que a mí me serían desde luego asequibles y por los que tantos millares de personas se afanan y se agitan. Y lo que, por el contrario, me sucede a mí en las raras horas de placer, lo que para mí es delicia, suceso, elevación y éxtasis, eso no lo conoce, ni lo ama, ni lo busca el mundo más que si acaso en las novelas; en la vida, lo considera una locura. Y en efecto, si el mundo tiene razón, si esta música de los cafés, estas diversiones en masa, estos hombres americanos contentos con tan poco tienen razón, entonces soy yo el que no la tiene, entonces es verdad que estoy loco, entonces soy efectivamente el lobo estepario que tantas veces me he llamado, la bestia descarriada en un mundo que le es extraño e incomprensible, que ya no encuentra ni su hogar, ni su ambiente, ni su alimento.
(Calw, Alemania, 1877-Montagnola, Suiza, 1962)
El lobo estepario
(Fragmentos)
Erase una vez un individuo, de nombre Harry, llamado el lobo estepario. Andaba en dos pies, llevaba vestidos y era un hombre, pero en el fondo era, en verdad, un lobo estepario.
Había aprendido mucho de lo que las personas con buen entendimiento pueden aprender, y era un hombre bastante inteligente. Pero lo que no había aprendido era una cosa: a estar satisfecho de sí mismo y de su vida. Esto no pudo conseguirlo.
Acaso ello proviniera de que en el fondo de su corazón sabía (o creía saber) en todo momento que no era realmente un ser humano, sino un lobo de estepa.
Que discuten los inteligentes acerca de si era en realidad un lobo, si en alguna ocasión, acaso antes de su nacimiento ya, había sido convertido por arte de encantamiento de lobo en hombre, o si había nacido desde luego hombre, pero dotado del alma de un lobo estepario y poseído o dominado por ella, o por último, si esta creencia de ser un lobo no era más que un producto de su imaginación o de un estado patológico. (...)
El hombre simpático, pero sentimental, que canta la canción del niño dichoso, quisiera volver también a la naturaleza, a la inocencia, a los principios, y ha olvidado por completo que los niños no son felices en absoluto, que son capaces de muchos conflictos, de muchas desarmonías, de todos los sufrimientos.
(...)
_Tú llevabas dentro de ti una imagen de la vida, estabas dispuesto a hechos, a sufrimientos y sacrificios, y entonces fuiste notando poco a poco que el mundo no exigía de ti hechos ningunos, ni sacrificios, ni nada de eso, que la vida no es una epopeya con figuras de héroes y cosas por el estilo, sino una buena habitación burguesa, en donde uno está perfectamente satisfecho con la comida y la bebida, con el café y la calceta, con el juego de tarot y la música de la radio. Y el que ama y lleva dentro de sí lo otro, lo heroico y bello, la veneración de los grandes poetas o la veneración de los santos, ése es un necio y un quijote.
ANOTACIONES DE HARRY HALLER
Sólo para locos
El que haya gustado los otros días, los malos, los de los ataques de gota o los del maligno dolor de cabeza clavado detrás de los globos de los ojos, y convirtiendo, por arte del diablo, toda actividad de la vista y del oído de una satisfacción en un tormento, o aquellos días de la agonía del espíritu, aquellos días terribles del vacío interior y de la desesperanza, en los cuales, en medio de la tierra destruida y esquilmada por las sociedades anónimas, nos salen al paso, con sus muecas como un vomitivo, la humanidad y la llamada cultura con su fementido brillo de feria, ordinario y de hojalata, concentrado todo y llevado al colmo de lo insoportable dentro del propio yo enfermo; el que haya gustado aquellos días infernales, ése ha de estar muy contento con estos días normales y mediocres como el de hoy; lleno de agradecimiento se sentará junto a la amable chimenea y con agradecimiento comprobará, al leer el periódico de la mañana, que no se ha declarado ninguna nueva guerra ni se ha erigido en ninguna parte ninguna nueva dictadura, ni se ha descubierto en política ni en el mundo de los negocios ningún chanchullo de importancia especial; con agradecimiento habrá de templar las cuerdas de su lira enmohecida para entonar un salmo de gratitud mesurado, regularmente alegre y casi placentero, con el que aburrir a su callado y tranquilo dios contentadizo y mediocre, como anestesiado con un poco de bromuro; y en el ambiente de tibia pesadez de este aburrimiento medio satisfecho, de esta carencia de dolor tan de agradecer, se parecen los dos como hermanos gemelos, el monótono y adormilado dios de la mediocridad y el hombre mediocre algo encanecido que entona el salmo amortiguado.
***
No duró mucho tiempo, acaso un cuarto de hora; volvió en sueños aquella noche, y desde entonces, a través de los días de tristeza, surgía radiante alguna que otra vez de un modo furtivo; lo veía a veces cruzar claramente por mi vida durante algunos minutos, como una huella de oro, divina, envuelta casi siempre profundamente en cieno y en polvo, brillar luego otra vez con chispas de oro, pareciendo que no había de perderse ya nunca, y, sin embargo, perdida pronto de nuevo en los profundos abismos. Una vez sucedió por la noche que, estando despierto en la cama, empecé de pronto a recitar versos, versos demasiado bellos, demasiado singulares para que yo hubiera podido pensar en escribirlos, versos que a la mañana siguiente ya no recordaba y que, sin embargo, estaban guardados en mí como la nuez sana y hermosa dentro de una cáscara rugosa y vieja. Otra vez tomó la visión con la lectura de un poeta, con la meditación sobre un pensamiento de Descartes o de Pascal; aún en otra ocasión volvió a surgir, estando un día con mi amada, y a conducirme más adentro en el cielo. ¡Ah, es difícil encontrar esa huella de Dios en medio de esta vida que llevamos, en medio de este siglo tan contestadizo, tan burgués, tan falto de espiritualidad, a la vista de estas arquitecturas, de estos negocios, de esta política, de estos hombres! ¿Cómo no había yo de ser un lobo estepario y un pobre anacoreta en medio de un mundo, ninguno de cuyos fines comparto, ninguno de cuyos placeres me llama la atención? No puedo aguantar mucho tiempo ni en un teatro ni en un cine, apenas puedo leer un periódico, rara vez un libro moderno; no puedo comprender qué clase de placer y de alegría buscan los hombres en los hoteles y en los ferrocarriles totalmente llenos, en los cafés repletos de gente oyendo una música fastidiosa y pesada; en los bares y varietés de las elegantes ciudades lujosas, en las exposiciones universales, en las carreras, en las conferencias para los necesitados de ilustración, en los grandes lugares de deportes; no puedo entender ni compartir todos estos placeres, que a mí me serían desde luego asequibles y por los que tantos millares de personas se afanan y se agitan. Y lo que, por el contrario, me sucede a mí en las raras horas de placer, lo que para mí es delicia, suceso, elevación y éxtasis, eso no lo conoce, ni lo ama, ni lo busca el mundo más que si acaso en las novelas; en la vida, lo considera una locura. Y en efecto, si el mundo tiene razón, si esta música de los cafés, estas diversiones en masa, estos hombres americanos contentos con tan poco tienen razón, entonces soy yo el que no la tiene, entonces es verdad que estoy loco, entonces soy efectivamente el lobo estepario que tantas veces me he llamado, la bestia descarriada en un mundo que le es extraño e incomprensible, que ya no encuentra ni su hogar, ni su ambiente, ni su alimento.
sábado, 6 de mayo de 2017
Plutarco me ha mostrado el camino de la resignación
Ludwig van Beethoven
(Alemania, 1770-1827)
Carta a Franz Gerhard Wegeler
Viena, 29 de junio de 1800
Mi querido y buen Wegeler:
¡Cuánto he agradecido tu recuerdo! A decir verdad, lo he merecido bien poco, y aun he procurado mucho menos merecerlo. Pero eres tan bondadoso, que todo lo perdonas, incluso mi imperdonable negligencia. Sigues siendo siempre el tan leal, inquebrantable, el perfecto amigo mío. Pero ni remotamente puedas pensar nunca que yo te he olvidado, ni a ti, ni a ninguno de ustedes(1) que fueron tan queridos y preciados para mí. Hay momentos en los cuales, yo siento el deseo profundo de verlos, y lo que es más, me gustaría pasar algún tiempo con ustedes. ------ Mi patria, ese hermoso país donde por primera vez abrí los ojos a la luz, todavía me parece verlo ante mí, tan bella y tan claramente como cuando lo dejé. Para decirlo brevemente, el día en el que yo pueda volver encontrarlos a ustedes, y a nuestro Padre Rhin, será el más feliz día de mi vida ------- Cuándo eso será, no puedo todavía decirlo. Pero realmente puedo asegurarte que cuando nos volvamos a encontrar, ciertamente verás que me he vuelto un tipo de primera; no solamente como artista, sino también como hombre, me verán mejor y completamente desarrollado. Y si nuestra Patria Natal estuviera entonces en una condición más próspera, mi arte sería ejercitado solamente para el beneficio de los pobres. Oh, qué bendito instante, qué feliz sería si me fuese dado acercarte a mis deseos, a mis obras ------ Tú quieres saber pormenores acerca de mi situación presente. Bien, a grandes rasgos no me va nada mal. Ya que desde el año pasado Lichnowsky quien, aunque lo encuentres difícil de creer, fue siempre y todavía es mi más cálido amigo (por supuesto que hemos tenido pequeños contratiempos, pero que solo han fortalecido nuestra amistad) ha dispuesto para mi una suma fija de 600 gulden, con la que puedo contar hasta que consiga un puesto adecuado. Mis composiciones me producen un buen monto; y puedo decir que tengo más encargos de los que puedo cumplir. Es más, para cada composición, puedo contar con seis o siete editores, y más si los quisiera; la gente ya no llega a acuerdos conmigo sobre precios, yo decido mi precio y ellos pagan. Por lo que ves me encuentro bastante agradablemente situado. Por ejemplo, si veo a un amigo en necesidad, y mi monedero no me permite ayudarlo inmediatamente; bien, entonces lo único que tengo que hacer es sentarme y componer, y en un corto tiempo puedo acudir en su ayuda ------- También, me encuentro viviendo más económicamente de forma más sensata de lo que solía hacerlo; y si me quedo a vivir en Viena, no tengo dudas de poder conseguir un día por año para un concierto. Ya he dado algunos conciertos. Pero ese demonio celoso, que es mi desgraciada salud, me ha puesto un feo palo en la rueda; y la cosa es así: que por los últimos 3 años mi oído se ha ido debilitando más y más. El problema supuestamente ha sido causado por la condición de mi abdomen, que como sabes siempre me ha molestado, inclusive desde antes de dejar Bonn, pero que se ha vuelto peor en Viena, donde he sido constantemente atacado por diarrea y por lo tanto por una extraordinaria debilidad. Frank(2) ha tratado de tonificar mi constitución con medicinas fortificantes, y mi oído con aceite de almendras, pero la sordera se volvió peor, y mi abdomen siguió igual que antes. Tal era mi condición hasta el otoño pasado, y algunas veces llegué a desesperar. Entonces un asno doctoral me aconsejó tomar baños fríos para mejorar mi condición. Otro doctor, más sensato, prescribió los usuales baños tibios en el Danubio. El resultado fue milagroso; y mis entrañas mejoraron. Pero mi sordera persistió o, debería decir que se tornó aun peor. Durante el último invierno me sentí realmente desgraciado, ya que pasé verdaderamente tremendos ataques de cólicos, y otra vez volví completamente a la situación anterior. De esa forma permanecí hasta cerca de hace cuatro semanas, cuando fui a ver a Vering(3). Ya que comencé a pensar que mi condición demandaba la atención de un cirujano también; y de cualquier modo, yo tenia confianza en el. Bueno, el tuvo éxito en controlar casi completamente esta violenta diarrea. Prescribió baños tibios en el Danubio, a los cuales tenia que siempre agregar una botella de ingredientes fortificantes. No ordenó medicinas hasta hace cerca de 4 días, cuando me prescribió pastillas para mi estómago y una infusión para mi oído. Como resultado, podría decir que me siento mucho mejor y más fuerte; pero mis oídos continúan zumbando y vibrando día y noche. Debo confesarte que estoy viviendo una vida miserable. Por casi dos años he cesado de concurrir a eventos sociales, ya que encuentro imposible decirle a la gente: estoy sordo. Si tuviera otra profesión cualquiera, podría ser capaz de manejarme con esa incapacidad; pero en mi profesión es una debilidad terrible. Y si mis enemigos, de los cuales tengo un numero apreciable, supieran de esto, qué dirían? ------- Para que te hagas una idea de esta extraña sordera, déjame decirte que en el teatro, tengo que ubicarme bastante cerca de la orquesta para poder entender lo que el actor está diciendo, y que a mayor distancia no puedo oír las notas altas de los instrumentos o las voces. En cuanto a la palabra hablada, es sorprendente que alguna gente no haya notado aún mi sordera; pero ya que soy conocido por lo distraído, atribuyen mi falta de oído a eso. Algunas veces casi no puedo escuchar a una persona que habla suavemente; puedo escuchar sonidos, es verdad, pero no puedo comprender las palabras. Pero si alguien grita, no puedo soportarlo. Solo el Cielo sabe qué pasará conmigo. Vering me dice que mi oído mejorará sin duda, aunque mi sordera no sea completamente curada ----- Ya he maldecido a menudo a mi creador y a mi existencia. Plutarco me ha mostrado el camino de la resignación. Si es posible voy a retar al destino, aunque mientras viva habrá momentos en los que seré la más infeliz criatura de Dios ------- Te ruego no digas nada de mi condición a nadie, ni siquiera a Lorchen; solamente te estoy contando esto como un secreto; pero me parecería bien si tienes correspondencia con Vering acerca de esto(4). Si mi problema persiste, los visitaré la próxima primavera. Tu me alquilarás una casa en alguna bella parte del país, y entonces por seis meses llevaré la vida de un campesino. Tal vez eso haga alguna diferencia. Resignación! Qué triste recurso! Y es el único que me queda ----- Tú me perdonarás, lo sé, por pedirte a ti, que estás enfrentando ya tanto dolor, que te intereses por los problemas de tu amigo ------ Steffen Breuning está ahora en Viena, y nos vemos casi cada día. Me hace muy bien renovar los viejos sentimientos de amistad. El se ha transformado en un excelente, espléndido muchacho, muy bien informado, y que, como todos nosotros, más o menos, lleva su corazón en el sitio correcto. Yo tengo ahora muy buenas habitaciones que miran hacia la muralla (Bastei) y que por lo tanto son extremadamente beneficiosos para mi salud. Casi seguramente podré arreglar para que B[reuning] se venga conmigo ------- Voy a mandarte tu Antíoca y también una gran cantidad de mis composiciones, siempre que no lo consideres un gasto excesivo de correo. Francamente tu amor por el arte todavía me da el más grande placer. Si me haces saber, como arreglarlo te mandaré todas mis obras, que debo admitir que en este momento son un numero bastante grande y un numero que crece cada día -------- Como cambio por el retrato de mi abuelo, que te pido me mandes por el carruaje de correo tan pronto como te sea posible, te mandaré el retrato del nieto, de tu siempre leal, afectuoso Beethoven. Este retrato(5) esta siendo publicado aquí por Artaria, que como muchos editores de otros países, me había pedido un retrato a menudo. ------ Pronto le escribiré a Stoffel y lo voy a sacudir un poco a cerca de su terquedad; voy a remachar sus oídos acerca de nuestra vieja amistad y voy a insistirle en recibir de él la solemne promesa de no causarte mas problemas, que ya estas sufriendo demasiado -------- también le voy a escribir a nuestra Lorchen, de amable corazón. -------- Aunque nunca les he mandado noticias de mí, jamás he olvidado a ninguno de ustedes queridos míos, pero como sabes, escribir nunca fue mi punto fuerte. Mis mejores amigos no han recibido carta mía por años. Vivo enteramente en mi música; y casi no he terminado una composición, cuando ya he comenzado otra. A mi actual ritmo de composición, a menudo estoy produciendo tres o cuatro trabajos al mismo tiempo ------ Ahora, escríbeme más a menudo y yo me prometo encontrar tiempo para escribirte ocasionalmente. Saluda de mi parte a todos, en particular a nuestra amable Frau Hofrätin (Frau von Breuning, madre de Lorchen), y dile que “todavía tengo mis raptus a veces”(6) En cuanto a Kochs no estoy sorprendido para nada por su cambio de suerte. La fortuna tiene la forma de una esfera, y por lo tanto, casi no necesito agregar, no siempre cae sobre la gente mejor o más noble ------- En cuanto a Ries, a quien mando cordiales saludos, te escribiré más largamente acerca de su hijo, aunque creo que el podría hacer fortuna más fácilmente en Paris que en Viena. Viena esta inundada de músicos y por lo tanto hasta los más merecedores, encuentran difícil sobrevivir ---- De cualquier modo, en el otoño o el invierno, cuando la gente vuelva a la ciudad, veré qué puedo hacer por él ----- Todos mis mejores deseos, amable, leal Wegeler; que queda seguro del afecto y amistad de tu
Beethoven
(1) Se refiere naturalmente a la Familia Breuning.
(2) Probablemente Johann P Frank, Director del Hospital General y Profesor de la Universidad de Viena.
(3) Gerhard Vering, distinguido cirujano en Viena, su hija Julie, fue la primera esposa de Stephan Breuning pero murió al año de casada. Beethoven le dedicó la versión para piano del Op.61
(4) Es evidente que gran parte de la queja acerca de su salud, y los detalles mencionados, están directamente relacionados con la realidad de que Wegeler era médico, y seguramente Beethoven esperaba también alguna opinión acerca de los malestares que lo aquejaban. Por eso propone la correspondencia de Wegeler con Vering.
(5) Se habla aquí del retrato al óleo de su abuelo, el primer Ludwig van Beethoven (1712/1773) pintado por Radoux, Pintor de la Corte en Bonn. La idea es “intercambiarlo” por el grabado de Johann Neidl, realizado sobre un dibujo de Stainhauser.
(6) La Sra. von Breuning, solía decir a Beethoven que este se encontraba en un “raptus” cuando se lo veía distraído, perdido en si mismo y su música. Frau von Breuning fue una beneficiosa influencia en la adolescencia del compositor.
Notas del Traductor:
El doctor Wegeler, fue uno de los primeros amigos de Beethoven en Bonn. Unos años mayor que éste, fue quien lo introdujo en la amistad de la familia Breuning, que tan beneficiosa resultara para el joven músico, en su primera adolescencia. Los miembros de esta familia se contaron siempre como los amigos más fieles y antiguos de Beethoven, esto dicho por el mismo. El Dr. Wegeler contrajo matrimonio con Leonore von Breuning (Lorchen) en 1802, y ambos mantuvieron correspondencia con el compositor hasta días antes de su muerte.
No sabemos cual es el dolor que esta sufriendo Wegeler al que hace mención Beethoven en esta carta.
***
Las así llamadas cartas a la “Amada Inmortal” representan una incontrolada explosión de sentimientos apasionados dirigidos hacia una mujer desconocida. Siempre, desde el descubrimiento de la misma descrito mas arriba, la identidad de la Amada Inmortal, ha sido la causa de enorme especulación. De forma crucial, datos como el año, el lugar de composición y el nombre de la persona a la que estaba dirigida, todos faltan de la carta, aunque la fecha afortunadamente fue suministrada por Beethoven.
Por estos datos faltantes, no ha sido posible identificar sin duda a la destinataria de la carta.
“6 de julio por la mañana.
Mi ángel, mi todo, mi ser mismo. Hoy sólo unas palabras y escribo con lápiz [el tuyo]. Sólo mañana determinaré definitivamente mi alojamiento, qué inútil pérdida de tiempo. ¿Por qué este dolor tan profundo cuando se impone la necesidad? Acaso nuestro amor no puede perdurar como no sea a través del sacrificio, de modo que cada uno no lo exija del otro; acaso puedes modificar el hecho de que no eres totalmente mía, y yo no soy totalmente tuyo.
¡Oh, Dios mío, contempla las bellezas de la naturaleza y reconforta tu corazón con lo que debe ser! El amor lo exige todo y es muy justo que así sea, esa es mi actitud hacia ti y la tuya hacia mí. Pero tú olvidas muy fácilmente que debo vivir para mí y para ti; si estuviéramos totalmente unidos sentirías del dolor tan poco como yo. […]
Seguramente nos veremos pronto: más aún, hoy no puedo compartir contigo los pensamientos que tuve los últimos días en relación con mi propia vida. Si nuestros corazones estuviesen siempre unidos, no concebiría tales pensamientos. Mi corazón desborda con tantas cosas que necesito decirte. ¡Ah! Hay momentos en que siento que el lenguaje de nada sirve. Anímate, continúa siento mi auténtico y único tesoro, mi todo, como yo lo soy tuyo. Los dioses deben depararnos lo que merecemos.
Tu fiel Ludwig”.
“Lunes 6 de julio, por la noche.
Estás sufriendo, mi amadísima criatura –sólo ahora supe que es necesario despachar las cartas muy temprano la mañana de los lunes y los jueves, los únicos días que la diligencia del correo sale de aquí. Estás sufriendo. ¡Ah, donde quiera que estoy estás conmigo. […]
La humildad del hombre hacia el hombre me agobia y cuando considero mi propia persona en relación con el universo, lo que soy y lo que es Él, el mismo al que llamamos el más grande, y todavía, aquí está lo divino del hombre. […]
Tanto como me amas te amo. Buenas noches. Como estoy tomando los baños debo ir a acostarme. ¡Oh, Dios mío! ¡Tan cerca! ¡Tan lejos! ¿Acaso nuestro amor no es de verdad una estructura celestial, y también tan firme como la bóveda del cielo?.”
“Buenos días, el 7 de julio.
Aunque estoy acostado, mis pensamientos van hacia a ti mi Amada Inmortal, a veces alegres y otras esperando saber si el destino no oirá o no. Puedo vivir totalmente solo contigo o no viviré. Si, estoy decidido a vagar tanto tiempo lejos de ti hasta que pueda volar a tus brazos y decir que me siento realmente sereno contigo.
Tú debes dominarte tanto más cuanto que conoces la fidelidad que te profeso. Nadie puede poseer jamás mi corazón, nunca, nunca. ¡Oh, Dios mío, por qué uno tiene que separarse del ser y sin embargo, mi vida en Viena es ahora muy desgraciada. Tu amor me convierte en el más feliz y al mismo tiempo en el más desgraciado. A mi edad necesito una vida tranquila y serena. […] Serénate, sólo mediante la tranquila consideración de nuestra existencia podremos realizar nuestro propósito de vivir unidos.
Ten calma, ámame, hoy, ayer, qué doloroso anhelo de ti, mi vida, mi todo. Adiós. ¡Oh, continúa amándome, nunca juzgues mal el más fiel corazón de tu amado.
Siempre tuyo,
Siempre mía,
Siempre nuestro.
L.”
***
Carta que escribió Beethoven a Emilia, una niña de 8 años, que había escrito en secreto al genio para decirle que su música la hacía feliz. Con la carta, también le envió una cartera, que ella misma había hecho.
Toeplitz, 17 de Julio de 1812.
¡Mi querida y buena Emilia, mi querida Emilia!:
Mi respuesta a tu carta llega tarde; un cúmulo de ocupaciones y mi persistente indisposición me excusan. Mi presencia aquí para el restablecimiento de mi salud prueba la veracidad de mis excusas. -No arranques a Haendel, Haydn y Mozart su corona de laurel; les pertenece a ellos y no a mí todavía-. Guardo tu billetera entre otras señales de la estima que me han demostrado otras personas, y que todavía no merezco.
Continúa, no ejercites tan sólo tu arte, sino penetra en su intimidad; él lo merece, pues sólo el arte y la ciencia elevan al hombre hasta la divinidad. Si alguna vez deseas alguna cosa, mi querida Emilia, escríbeme con toda confianza. El verdadero artista no tiene orgullo; bien sabe que el arte no tiene límites; siente oscuramente hasta qué punto está alejado de su objetivo, y mientras otros, puede ser, le admiran, deplora no haber llegado todavía ahí donde su genio mejor brilla para él como un sol lejano.
Posiblemente iría gustoso a tu casa, con los tuyos, que a las casas de muchos ricos en las que se adivina la pobreza de su espíritu. Si voy alguna vez a Hamburgo, iré a tu casa con los tuyos. No reconozco en ningún hombre otro signo de superioridad más que la bondad. -Ahí donde la encuentro, ahí está mi hogar-.
Si quieres escribirme, querida Emilia, dirige tu carta aquí, donde pasaré algunas semanas todavía, o bien a Viena; es lo mismo. Considérame como tu amigo y el de tu familia.
Ludwig van Beethoven
Traducción de Virginia Behars
(Alemania, 1770-1827)
Carta a Franz Gerhard Wegeler
Viena, 29 de junio de 1800
Mi querido y buen Wegeler:
¡Cuánto he agradecido tu recuerdo! A decir verdad, lo he merecido bien poco, y aun he procurado mucho menos merecerlo. Pero eres tan bondadoso, que todo lo perdonas, incluso mi imperdonable negligencia. Sigues siendo siempre el tan leal, inquebrantable, el perfecto amigo mío. Pero ni remotamente puedas pensar nunca que yo te he olvidado, ni a ti, ni a ninguno de ustedes(1) que fueron tan queridos y preciados para mí. Hay momentos en los cuales, yo siento el deseo profundo de verlos, y lo que es más, me gustaría pasar algún tiempo con ustedes. ------ Mi patria, ese hermoso país donde por primera vez abrí los ojos a la luz, todavía me parece verlo ante mí, tan bella y tan claramente como cuando lo dejé. Para decirlo brevemente, el día en el que yo pueda volver encontrarlos a ustedes, y a nuestro Padre Rhin, será el más feliz día de mi vida ------- Cuándo eso será, no puedo todavía decirlo. Pero realmente puedo asegurarte que cuando nos volvamos a encontrar, ciertamente verás que me he vuelto un tipo de primera; no solamente como artista, sino también como hombre, me verán mejor y completamente desarrollado. Y si nuestra Patria Natal estuviera entonces en una condición más próspera, mi arte sería ejercitado solamente para el beneficio de los pobres. Oh, qué bendito instante, qué feliz sería si me fuese dado acercarte a mis deseos, a mis obras ------ Tú quieres saber pormenores acerca de mi situación presente. Bien, a grandes rasgos no me va nada mal. Ya que desde el año pasado Lichnowsky quien, aunque lo encuentres difícil de creer, fue siempre y todavía es mi más cálido amigo (por supuesto que hemos tenido pequeños contratiempos, pero que solo han fortalecido nuestra amistad) ha dispuesto para mi una suma fija de 600 gulden, con la que puedo contar hasta que consiga un puesto adecuado. Mis composiciones me producen un buen monto; y puedo decir que tengo más encargos de los que puedo cumplir. Es más, para cada composición, puedo contar con seis o siete editores, y más si los quisiera; la gente ya no llega a acuerdos conmigo sobre precios, yo decido mi precio y ellos pagan. Por lo que ves me encuentro bastante agradablemente situado. Por ejemplo, si veo a un amigo en necesidad, y mi monedero no me permite ayudarlo inmediatamente; bien, entonces lo único que tengo que hacer es sentarme y componer, y en un corto tiempo puedo acudir en su ayuda ------- También, me encuentro viviendo más económicamente de forma más sensata de lo que solía hacerlo; y si me quedo a vivir en Viena, no tengo dudas de poder conseguir un día por año para un concierto. Ya he dado algunos conciertos. Pero ese demonio celoso, que es mi desgraciada salud, me ha puesto un feo palo en la rueda; y la cosa es así: que por los últimos 3 años mi oído se ha ido debilitando más y más. El problema supuestamente ha sido causado por la condición de mi abdomen, que como sabes siempre me ha molestado, inclusive desde antes de dejar Bonn, pero que se ha vuelto peor en Viena, donde he sido constantemente atacado por diarrea y por lo tanto por una extraordinaria debilidad. Frank(2) ha tratado de tonificar mi constitución con medicinas fortificantes, y mi oído con aceite de almendras, pero la sordera se volvió peor, y mi abdomen siguió igual que antes. Tal era mi condición hasta el otoño pasado, y algunas veces llegué a desesperar. Entonces un asno doctoral me aconsejó tomar baños fríos para mejorar mi condición. Otro doctor, más sensato, prescribió los usuales baños tibios en el Danubio. El resultado fue milagroso; y mis entrañas mejoraron. Pero mi sordera persistió o, debería decir que se tornó aun peor. Durante el último invierno me sentí realmente desgraciado, ya que pasé verdaderamente tremendos ataques de cólicos, y otra vez volví completamente a la situación anterior. De esa forma permanecí hasta cerca de hace cuatro semanas, cuando fui a ver a Vering(3). Ya que comencé a pensar que mi condición demandaba la atención de un cirujano también; y de cualquier modo, yo tenia confianza en el. Bueno, el tuvo éxito en controlar casi completamente esta violenta diarrea. Prescribió baños tibios en el Danubio, a los cuales tenia que siempre agregar una botella de ingredientes fortificantes. No ordenó medicinas hasta hace cerca de 4 días, cuando me prescribió pastillas para mi estómago y una infusión para mi oído. Como resultado, podría decir que me siento mucho mejor y más fuerte; pero mis oídos continúan zumbando y vibrando día y noche. Debo confesarte que estoy viviendo una vida miserable. Por casi dos años he cesado de concurrir a eventos sociales, ya que encuentro imposible decirle a la gente: estoy sordo. Si tuviera otra profesión cualquiera, podría ser capaz de manejarme con esa incapacidad; pero en mi profesión es una debilidad terrible. Y si mis enemigos, de los cuales tengo un numero apreciable, supieran de esto, qué dirían? ------- Para que te hagas una idea de esta extraña sordera, déjame decirte que en el teatro, tengo que ubicarme bastante cerca de la orquesta para poder entender lo que el actor está diciendo, y que a mayor distancia no puedo oír las notas altas de los instrumentos o las voces. En cuanto a la palabra hablada, es sorprendente que alguna gente no haya notado aún mi sordera; pero ya que soy conocido por lo distraído, atribuyen mi falta de oído a eso. Algunas veces casi no puedo escuchar a una persona que habla suavemente; puedo escuchar sonidos, es verdad, pero no puedo comprender las palabras. Pero si alguien grita, no puedo soportarlo. Solo el Cielo sabe qué pasará conmigo. Vering me dice que mi oído mejorará sin duda, aunque mi sordera no sea completamente curada ----- Ya he maldecido a menudo a mi creador y a mi existencia. Plutarco me ha mostrado el camino de la resignación. Si es posible voy a retar al destino, aunque mientras viva habrá momentos en los que seré la más infeliz criatura de Dios ------- Te ruego no digas nada de mi condición a nadie, ni siquiera a Lorchen; solamente te estoy contando esto como un secreto; pero me parecería bien si tienes correspondencia con Vering acerca de esto(4). Si mi problema persiste, los visitaré la próxima primavera. Tu me alquilarás una casa en alguna bella parte del país, y entonces por seis meses llevaré la vida de un campesino. Tal vez eso haga alguna diferencia. Resignación! Qué triste recurso! Y es el único que me queda ----- Tú me perdonarás, lo sé, por pedirte a ti, que estás enfrentando ya tanto dolor, que te intereses por los problemas de tu amigo ------ Steffen Breuning está ahora en Viena, y nos vemos casi cada día. Me hace muy bien renovar los viejos sentimientos de amistad. El se ha transformado en un excelente, espléndido muchacho, muy bien informado, y que, como todos nosotros, más o menos, lleva su corazón en el sitio correcto. Yo tengo ahora muy buenas habitaciones que miran hacia la muralla (Bastei) y que por lo tanto son extremadamente beneficiosos para mi salud. Casi seguramente podré arreglar para que B[reuning] se venga conmigo ------- Voy a mandarte tu Antíoca y también una gran cantidad de mis composiciones, siempre que no lo consideres un gasto excesivo de correo. Francamente tu amor por el arte todavía me da el más grande placer. Si me haces saber, como arreglarlo te mandaré todas mis obras, que debo admitir que en este momento son un numero bastante grande y un numero que crece cada día -------- Como cambio por el retrato de mi abuelo, que te pido me mandes por el carruaje de correo tan pronto como te sea posible, te mandaré el retrato del nieto, de tu siempre leal, afectuoso Beethoven. Este retrato(5) esta siendo publicado aquí por Artaria, que como muchos editores de otros países, me había pedido un retrato a menudo. ------ Pronto le escribiré a Stoffel y lo voy a sacudir un poco a cerca de su terquedad; voy a remachar sus oídos acerca de nuestra vieja amistad y voy a insistirle en recibir de él la solemne promesa de no causarte mas problemas, que ya estas sufriendo demasiado -------- también le voy a escribir a nuestra Lorchen, de amable corazón. -------- Aunque nunca les he mandado noticias de mí, jamás he olvidado a ninguno de ustedes queridos míos, pero como sabes, escribir nunca fue mi punto fuerte. Mis mejores amigos no han recibido carta mía por años. Vivo enteramente en mi música; y casi no he terminado una composición, cuando ya he comenzado otra. A mi actual ritmo de composición, a menudo estoy produciendo tres o cuatro trabajos al mismo tiempo ------ Ahora, escríbeme más a menudo y yo me prometo encontrar tiempo para escribirte ocasionalmente. Saluda de mi parte a todos, en particular a nuestra amable Frau Hofrätin (Frau von Breuning, madre de Lorchen), y dile que “todavía tengo mis raptus a veces”(6) En cuanto a Kochs no estoy sorprendido para nada por su cambio de suerte. La fortuna tiene la forma de una esfera, y por lo tanto, casi no necesito agregar, no siempre cae sobre la gente mejor o más noble ------- En cuanto a Ries, a quien mando cordiales saludos, te escribiré más largamente acerca de su hijo, aunque creo que el podría hacer fortuna más fácilmente en Paris que en Viena. Viena esta inundada de músicos y por lo tanto hasta los más merecedores, encuentran difícil sobrevivir ---- De cualquier modo, en el otoño o el invierno, cuando la gente vuelva a la ciudad, veré qué puedo hacer por él ----- Todos mis mejores deseos, amable, leal Wegeler; que queda seguro del afecto y amistad de tu
Beethoven
(1) Se refiere naturalmente a la Familia Breuning.
(2) Probablemente Johann P Frank, Director del Hospital General y Profesor de la Universidad de Viena.
(3) Gerhard Vering, distinguido cirujano en Viena, su hija Julie, fue la primera esposa de Stephan Breuning pero murió al año de casada. Beethoven le dedicó la versión para piano del Op.61
(4) Es evidente que gran parte de la queja acerca de su salud, y los detalles mencionados, están directamente relacionados con la realidad de que Wegeler era médico, y seguramente Beethoven esperaba también alguna opinión acerca de los malestares que lo aquejaban. Por eso propone la correspondencia de Wegeler con Vering.
(5) Se habla aquí del retrato al óleo de su abuelo, el primer Ludwig van Beethoven (1712/1773) pintado por Radoux, Pintor de la Corte en Bonn. La idea es “intercambiarlo” por el grabado de Johann Neidl, realizado sobre un dibujo de Stainhauser.
(6) La Sra. von Breuning, solía decir a Beethoven que este se encontraba en un “raptus” cuando se lo veía distraído, perdido en si mismo y su música. Frau von Breuning fue una beneficiosa influencia en la adolescencia del compositor.
Notas del Traductor:
El doctor Wegeler, fue uno de los primeros amigos de Beethoven en Bonn. Unos años mayor que éste, fue quien lo introdujo en la amistad de la familia Breuning, que tan beneficiosa resultara para el joven músico, en su primera adolescencia. Los miembros de esta familia se contaron siempre como los amigos más fieles y antiguos de Beethoven, esto dicho por el mismo. El Dr. Wegeler contrajo matrimonio con Leonore von Breuning (Lorchen) en 1802, y ambos mantuvieron correspondencia con el compositor hasta días antes de su muerte.
No sabemos cual es el dolor que esta sufriendo Wegeler al que hace mención Beethoven en esta carta.
***
Las así llamadas cartas a la “Amada Inmortal” representan una incontrolada explosión de sentimientos apasionados dirigidos hacia una mujer desconocida. Siempre, desde el descubrimiento de la misma descrito mas arriba, la identidad de la Amada Inmortal, ha sido la causa de enorme especulación. De forma crucial, datos como el año, el lugar de composición y el nombre de la persona a la que estaba dirigida, todos faltan de la carta, aunque la fecha afortunadamente fue suministrada por Beethoven.
Por estos datos faltantes, no ha sido posible identificar sin duda a la destinataria de la carta.
“6 de julio por la mañana.
Mi ángel, mi todo, mi ser mismo. Hoy sólo unas palabras y escribo con lápiz [el tuyo]. Sólo mañana determinaré definitivamente mi alojamiento, qué inútil pérdida de tiempo. ¿Por qué este dolor tan profundo cuando se impone la necesidad? Acaso nuestro amor no puede perdurar como no sea a través del sacrificio, de modo que cada uno no lo exija del otro; acaso puedes modificar el hecho de que no eres totalmente mía, y yo no soy totalmente tuyo.
¡Oh, Dios mío, contempla las bellezas de la naturaleza y reconforta tu corazón con lo que debe ser! El amor lo exige todo y es muy justo que así sea, esa es mi actitud hacia ti y la tuya hacia mí. Pero tú olvidas muy fácilmente que debo vivir para mí y para ti; si estuviéramos totalmente unidos sentirías del dolor tan poco como yo. […]
Seguramente nos veremos pronto: más aún, hoy no puedo compartir contigo los pensamientos que tuve los últimos días en relación con mi propia vida. Si nuestros corazones estuviesen siempre unidos, no concebiría tales pensamientos. Mi corazón desborda con tantas cosas que necesito decirte. ¡Ah! Hay momentos en que siento que el lenguaje de nada sirve. Anímate, continúa siento mi auténtico y único tesoro, mi todo, como yo lo soy tuyo. Los dioses deben depararnos lo que merecemos.
Tu fiel Ludwig”.
“Lunes 6 de julio, por la noche.
Estás sufriendo, mi amadísima criatura –sólo ahora supe que es necesario despachar las cartas muy temprano la mañana de los lunes y los jueves, los únicos días que la diligencia del correo sale de aquí. Estás sufriendo. ¡Ah, donde quiera que estoy estás conmigo. […]
La humildad del hombre hacia el hombre me agobia y cuando considero mi propia persona en relación con el universo, lo que soy y lo que es Él, el mismo al que llamamos el más grande, y todavía, aquí está lo divino del hombre. […]
Tanto como me amas te amo. Buenas noches. Como estoy tomando los baños debo ir a acostarme. ¡Oh, Dios mío! ¡Tan cerca! ¡Tan lejos! ¿Acaso nuestro amor no es de verdad una estructura celestial, y también tan firme como la bóveda del cielo?.”
“Buenos días, el 7 de julio.
Aunque estoy acostado, mis pensamientos van hacia a ti mi Amada Inmortal, a veces alegres y otras esperando saber si el destino no oirá o no. Puedo vivir totalmente solo contigo o no viviré. Si, estoy decidido a vagar tanto tiempo lejos de ti hasta que pueda volar a tus brazos y decir que me siento realmente sereno contigo.
Tú debes dominarte tanto más cuanto que conoces la fidelidad que te profeso. Nadie puede poseer jamás mi corazón, nunca, nunca. ¡Oh, Dios mío, por qué uno tiene que separarse del ser y sin embargo, mi vida en Viena es ahora muy desgraciada. Tu amor me convierte en el más feliz y al mismo tiempo en el más desgraciado. A mi edad necesito una vida tranquila y serena. […] Serénate, sólo mediante la tranquila consideración de nuestra existencia podremos realizar nuestro propósito de vivir unidos.
Ten calma, ámame, hoy, ayer, qué doloroso anhelo de ti, mi vida, mi todo. Adiós. ¡Oh, continúa amándome, nunca juzgues mal el más fiel corazón de tu amado.
Siempre tuyo,
Siempre mía,
Siempre nuestro.
L.”
***
Carta que escribió Beethoven a Emilia, una niña de 8 años, que había escrito en secreto al genio para decirle que su música la hacía feliz. Con la carta, también le envió una cartera, que ella misma había hecho.
Toeplitz, 17 de Julio de 1812.
¡Mi querida y buena Emilia, mi querida Emilia!:
Mi respuesta a tu carta llega tarde; un cúmulo de ocupaciones y mi persistente indisposición me excusan. Mi presencia aquí para el restablecimiento de mi salud prueba la veracidad de mis excusas. -No arranques a Haendel, Haydn y Mozart su corona de laurel; les pertenece a ellos y no a mí todavía-. Guardo tu billetera entre otras señales de la estima que me han demostrado otras personas, y que todavía no merezco.
Continúa, no ejercites tan sólo tu arte, sino penetra en su intimidad; él lo merece, pues sólo el arte y la ciencia elevan al hombre hasta la divinidad. Si alguna vez deseas alguna cosa, mi querida Emilia, escríbeme con toda confianza. El verdadero artista no tiene orgullo; bien sabe que el arte no tiene límites; siente oscuramente hasta qué punto está alejado de su objetivo, y mientras otros, puede ser, le admiran, deplora no haber llegado todavía ahí donde su genio mejor brilla para él como un sol lejano.
Posiblemente iría gustoso a tu casa, con los tuyos, que a las casas de muchos ricos en las que se adivina la pobreza de su espíritu. Si voy alguna vez a Hamburgo, iré a tu casa con los tuyos. No reconozco en ningún hombre otro signo de superioridad más que la bondad. -Ahí donde la encuentro, ahí está mi hogar-.
Si quieres escribirme, querida Emilia, dirige tu carta aquí, donde pasaré algunas semanas todavía, o bien a Viena; es lo mismo. Considérame como tu amigo y el de tu familia.
Ludwig van Beethoven
Traducción de Virginia Behars
sábado, 11 de marzo de 2017
No debes encerrar en tu abrazo a la noche
Friedrich Ruckert
(Alemania, 1788-1866)
Canciones para los niños muertos
Entre 1901 y 1904 Gustav Mahler (Kalisch, 1860 - Viena, 1911) compuso una selección de poemas que había escrito Friedrich Rückert llorando la muerte de sus dos hijos.
1.
Ahora el sol se levantará tan radiante
como si la noche no hubiera traído desgracia.
La desgracia me ha ocurrido sólo a mí,
mientras que el sol brilla para todos.
No debes encerrar en tu abrazo a la noche,
sino sumergirla en la luz eterna.
Una lampara se enciende en mi morada,
¡saludad a la alegre luz del mundo!
2.
Ahora entiendo por qué lanzas
tan oscuras llamas hacia mí,
¡Oh ojos!
Como si desearas recoger
todo tu poder en una simple mirada.
Pero no sospeché, que la confusión hilada
por el frustrante destino que me envuelve,
producido por el regreso a casa,
era la fuente de todas las desgracias.
Querías decírmelo con tu fulgor:
Nos gustaría estar contigo,
pero nos fue denegado por el destino.
¡Miradnos, pronto estaremos lejos de ti!
Aquellos que ahora nos observan,
no serán más que estrellas en la noche.
3.
Cuando tu madre
viene hacia la puerta,
y giro la cabeza,
para observarla,
mi mirada no cae
primero hacia su rostro,
sino sobre el lugar,
cerca del umbral,
donde tu pequeña carita
solía estar,
cuando tú, radiante de alegría,
entrabas, también,
tan normal, mi hijita.
Cuando tu madre
viene hacia la puerta
a la luz de la vela,
me parece como si
estuvieras entrando,
fugazmente tras ella,
como solías hacer, a la habitación.
Oh tú, trocito de tu padre,
¡ay, tan pronto,
mi alegría, tan pronto extinguida!
4.
¡A menudo pienso que nos abandonaron!
¡Pronto regresarán a casa!
¡Bello día! ¡No estéis inquietos!
Sólo están haciendo una larga caminata.
Desde luego, nos abandonaron
y regresarán ahora a casa.
¡Oh, no os inquietéis, es un bello día!
¡Han ido a caminar por las altas colinas!
Nos han abandonado antes de tiempo
¡y no querrán regresar a casa!
¡Les cogeremos en las altas colinas al ocaso!
¡Es un bello día sobre las altas colinas!
5.
Con este tiempo, con este tumulto,
no debería haber enviado fuera a los niños;
alguien les llevó fuera,
y yo no he dicho nada.
Con este tiempo, con este tumulto,
no debería haber enviado fuera a los niños;
ellos podrían caer enfermos,
vanos son ahora los pensamientos.
Con este tiempo, con este horror,
he dejado salir a los niños,
ellos podrían morir mañana,
no debo de preocuparme de eso ahora.
Con este tiempo, con este horror,
no debería haber enviado fuera a los niños;
Fueron raptados,
no podría decir una palabra contra eso.
Con este tiempo, con esta tormenta, con este tumulto,
descansan como si en la casa de su madre,
no se asustaran por ninguna tempestad,
protegidos por la mano de Dios.
Están esperando como si estuvieran
en la casa de su madre.
Versiones sin datos
**
¡No escuches mis canciones!
¡No escuches mis canciones!
Mis ojos miran al suelo
como si hubiese hecho algo malo.
Ni siquiera yo mismo
me atrevo verlos crecer.
¡Tu curiosidad es una traición!
Cuando las abejas construyen sus celdas
no se observan entre ellas
ni tampoco se observan a sí mismas.
Mas cuando a los deliciosos panales
bañe la luz del día,
¡entonces serás la primera en probarlos!
**
A medianoche
A medianoche
me despierto
y miro al cielo;
ni una estrella de la galaxia
me sonríe
a medianoche.
A medianoche
pensé
en los sombríos espacios infinitos.
Mas ningún pensamiento luminoso
me trajo consuelo
a medianoche.
A medianoche
presté atención
a los latidos de mi corazón;
sólo un pulso de tristeza
me incendió
a medianoche.
A medianoche
peleé en la lucha,
¡oh, Humanidad! de tu sufrimiento;
mas no pude decidirla
ni con toda mi fuerza
a medianoche.
¡A medianoche
puse mis fuerzas
en tus manos!
¡Señor! ¡Sobre la vida y la muerte
Tú eres el centinela
a medianoche!
Versiones de Francisco López Hernández
**
Dedicatoria
Tú, mi alma; tú, mi corazón;
tú, mi placer; ¡oh tú, mi dolor!
tú, el mundo en el cual vivo;
tú, mi cielo, del que me encuentro suspendido.
¡Oh tú, mi tumba, en cuyo interior
entregaré mi pesar por siempre!
Tú eres el reposo, tú eres la paz,
tú me has sido deparado por el cielo.
Que tú me ames, me hace más valioso,
tu mirada me torna glorioso,
tú haces que me supere a mí mismo,
mi buen espíritu: ¡eres lo mejor que poseo!
(Alemania, 1788-1866)
Canciones para los niños muertos
Entre 1901 y 1904 Gustav Mahler (Kalisch, 1860 - Viena, 1911) compuso una selección de poemas que había escrito Friedrich Rückert llorando la muerte de sus dos hijos.
1.
Ahora el sol se levantará tan radiante
como si la noche no hubiera traído desgracia.
La desgracia me ha ocurrido sólo a mí,
mientras que el sol brilla para todos.
No debes encerrar en tu abrazo a la noche,
sino sumergirla en la luz eterna.
Una lampara se enciende en mi morada,
¡saludad a la alegre luz del mundo!
2.
Ahora entiendo por qué lanzas
tan oscuras llamas hacia mí,
¡Oh ojos!
Como si desearas recoger
todo tu poder en una simple mirada.
Pero no sospeché, que la confusión hilada
por el frustrante destino que me envuelve,
producido por el regreso a casa,
era la fuente de todas las desgracias.
Querías decírmelo con tu fulgor:
Nos gustaría estar contigo,
pero nos fue denegado por el destino.
¡Miradnos, pronto estaremos lejos de ti!
Aquellos que ahora nos observan,
no serán más que estrellas en la noche.
3.
Cuando tu madre
viene hacia la puerta,
y giro la cabeza,
para observarla,
mi mirada no cae
primero hacia su rostro,
sino sobre el lugar,
cerca del umbral,
donde tu pequeña carita
solía estar,
cuando tú, radiante de alegría,
entrabas, también,
tan normal, mi hijita.
Cuando tu madre
viene hacia la puerta
a la luz de la vela,
me parece como si
estuvieras entrando,
fugazmente tras ella,
como solías hacer, a la habitación.
Oh tú, trocito de tu padre,
¡ay, tan pronto,
mi alegría, tan pronto extinguida!
4.
¡A menudo pienso que nos abandonaron!
¡Pronto regresarán a casa!
¡Bello día! ¡No estéis inquietos!
Sólo están haciendo una larga caminata.
Desde luego, nos abandonaron
y regresarán ahora a casa.
¡Oh, no os inquietéis, es un bello día!
¡Han ido a caminar por las altas colinas!
Nos han abandonado antes de tiempo
¡y no querrán regresar a casa!
¡Les cogeremos en las altas colinas al ocaso!
¡Es un bello día sobre las altas colinas!
5.
Con este tiempo, con este tumulto,
no debería haber enviado fuera a los niños;
alguien les llevó fuera,
y yo no he dicho nada.
Con este tiempo, con este tumulto,
no debería haber enviado fuera a los niños;
ellos podrían caer enfermos,
vanos son ahora los pensamientos.
Con este tiempo, con este horror,
he dejado salir a los niños,
ellos podrían morir mañana,
no debo de preocuparme de eso ahora.
Con este tiempo, con este horror,
no debería haber enviado fuera a los niños;
Fueron raptados,
no podría decir una palabra contra eso.
Con este tiempo, con esta tormenta, con este tumulto,
descansan como si en la casa de su madre,
no se asustaran por ninguna tempestad,
protegidos por la mano de Dios.
Están esperando como si estuvieran
en la casa de su madre.
Versiones sin datos
**
¡No escuches mis canciones!
¡No escuches mis canciones!
Mis ojos miran al suelo
como si hubiese hecho algo malo.
Ni siquiera yo mismo
me atrevo verlos crecer.
¡Tu curiosidad es una traición!
Cuando las abejas construyen sus celdas
no se observan entre ellas
ni tampoco se observan a sí mismas.
Mas cuando a los deliciosos panales
bañe la luz del día,
¡entonces serás la primera en probarlos!
**
A medianoche
A medianoche
me despierto
y miro al cielo;
ni una estrella de la galaxia
me sonríe
a medianoche.
A medianoche
pensé
en los sombríos espacios infinitos.
Mas ningún pensamiento luminoso
me trajo consuelo
a medianoche.
A medianoche
presté atención
a los latidos de mi corazón;
sólo un pulso de tristeza
me incendió
a medianoche.
A medianoche
peleé en la lucha,
¡oh, Humanidad! de tu sufrimiento;
mas no pude decidirla
ni con toda mi fuerza
a medianoche.
¡A medianoche
puse mis fuerzas
en tus manos!
¡Señor! ¡Sobre la vida y la muerte
Tú eres el centinela
a medianoche!
Versiones de Francisco López Hernández
**
Dedicatoria
Tú, mi alma; tú, mi corazón;
tú, mi placer; ¡oh tú, mi dolor!
tú, el mundo en el cual vivo;
tú, mi cielo, del que me encuentro suspendido.
¡Oh tú, mi tumba, en cuyo interior
entregaré mi pesar por siempre!
Tú eres el reposo, tú eres la paz,
tú me has sido deparado por el cielo.
Que tú me ames, me hace más valioso,
tu mirada me torna glorioso,
tú haces que me supere a mí mismo,
mi buen espíritu: ¡eres lo mejor que poseo!
viernes, 6 de enero de 2017
Los días y las noches brillantes son irrespirables en su apuro
Lisel Mueller
(Hamburgo, Alemania, nacionalizada estadounidense, 1924)
***
Dando nombre a los animales
Hasta que él llamó al caballo
caballo,
no dejaron los cascos huella sobre la tierra,
no fueron inventadas las crines,
la velocidad y la gracia no se hermanaron.
Hasta que él llamó a la vaca
vaca,
nadie dormía de pie,
nadie veía a través de ojos opacos,
la comida se masticaba sólo una vez.
Sólo cuando él llamó al pez
pez,
puso la luz sobre las pieles
aceite de amarillo y plata,
revelándose a sí misma como bailarina
y campeona del mundo en salto de altura,
así como por último
hubo de llamar a la mujer
amor
antes de que pudiera él mostrarle al conocimiento
quién era ella, la de pequeñas manos.
Versión de Antonio Mengs
**
La risa de las mujeres
La risa de las mujeres incendia
los Salones de la Injusticia
y las falsas evidencias arden
en un hermoso resplandor blanco
Sacude las Cámaras del Congreso
y abre las ventanas de par en par
para que los discursos fatuos se vayan volando
La risa de las mujeres desempaña
los anteojos de los viejos;
les contagia una gripe feliz
y ellos se ríen como si fuesen jóvenes otra vez
Los prisioneros en sus mazmorras
imaginan que ven la luz del día
cuando recuerdan la risa de las mujeres
Ella corre a través de las aguas divididas
y como una bengala que da la noticia a cada bando
reconcilia las orillas hostiles
Qué lenguaje éste, el de la risa de las mujeres
subversivo y de alto vuelo
mucho antes que la Ley y la Escritura
nosotros escuchábamos esta risa y entendíamos la libertad.
Versión de Isaías Garde
**
Curriculum vitae
1) Nací en una ciudad libre, cerca del Mar del Norte
2) En el año de mi nacimiento, el dinero se transformó en papel picado. Una pieza de pan costaba un millón de marcos. Por supuesto no recuerdo esto.
3) Mis padres y mis abuelos estaban encima de mí. El mundo en que vivía tenía una voz suave y no tenía garras.
4) Una cornucopia llena con delicias me llevó a un edificio con campanas. Una maestra de amplio pecho me hizo entrar.
5) En casa los estantes de los libros conectaban el paraíso y la tierra.
6) Los domingos el chico de la ciudad caminaba a través de piñas y pantanos de prímulas, un tren corría cerca.
7) Mi país fue golpeado más mortalmente por la historia que con los terremotos y los huracanes.
8) Mi padre estaba ocupado evitando a los monstruos. Mi madre me contó que las paredes tenían oídos. Aprendí la carga de los secretos.
9) Me moví dentro de los días muy claros, los días más oscuros de la adolescencia.
10) Dos padres, dos hijas, seguimos al sol y a la luna a través del océano. Mis abuelos permanecieron detrás en la oscuridad.
11) En el nuevo idioma cada uno hablaba muy rápido. Finalmente pude alcanzarlo.
12) Cuando te conocí, el nuevo idioma se transformó en el lenguaje del amor.
13) La muerte de la madre lastimó a la hija llevándola a la poesía. La hija se transformó en madre de hijas.
14) Vida común: la plenitud y estar en el medio de la cosa. Nudos atando hilos hacia todos lados. El pasado se apartó, el futuro permaneció inimaginado por el bien del glorioso, difícil, apasionado presente.
15) Años y años de esto.
16) Los chicos ya no son chicos. Dolor de un hombre viejo, soledad de un hombre viejo.
17) Y luego también mi padre desapareció.
18) Intenté ir a casa nuevamente. Me paré enfrente de la puerta de mi niñez, pero la puerta está cerrada para el público.
19) Un día, en un ascensor lleno de gente, todos los rostros eran más jóvenes que el mío.
20) Por el momento, bien. Los días y las noches brillantes son irrespirables en su apuro. Continuamos, tú y yo.
Traducción de Myriam Rozenberg
(Hamburgo, Alemania, nacionalizada estadounidense, 1924)
***
Dando nombre a los animales
Hasta que él llamó al caballo
caballo,
no dejaron los cascos huella sobre la tierra,
no fueron inventadas las crines,
la velocidad y la gracia no se hermanaron.
Hasta que él llamó a la vaca
vaca,
nadie dormía de pie,
nadie veía a través de ojos opacos,
la comida se masticaba sólo una vez.
Sólo cuando él llamó al pez
pez,
puso la luz sobre las pieles
aceite de amarillo y plata,
revelándose a sí misma como bailarina
y campeona del mundo en salto de altura,
así como por último
hubo de llamar a la mujer
amor
antes de que pudiera él mostrarle al conocimiento
quién era ella, la de pequeñas manos.
Versión de Antonio Mengs
**
La risa de las mujeres
La risa de las mujeres incendia
los Salones de la Injusticia
y las falsas evidencias arden
en un hermoso resplandor blanco
Sacude las Cámaras del Congreso
y abre las ventanas de par en par
para que los discursos fatuos se vayan volando
La risa de las mujeres desempaña
los anteojos de los viejos;
les contagia una gripe feliz
y ellos se ríen como si fuesen jóvenes otra vez
Los prisioneros en sus mazmorras
imaginan que ven la luz del día
cuando recuerdan la risa de las mujeres
Ella corre a través de las aguas divididas
y como una bengala que da la noticia a cada bando
reconcilia las orillas hostiles
Qué lenguaje éste, el de la risa de las mujeres
subversivo y de alto vuelo
mucho antes que la Ley y la Escritura
nosotros escuchábamos esta risa y entendíamos la libertad.
Versión de Isaías Garde
**
Curriculum vitae
1) Nací en una ciudad libre, cerca del Mar del Norte
2) En el año de mi nacimiento, el dinero se transformó en papel picado. Una pieza de pan costaba un millón de marcos. Por supuesto no recuerdo esto.
3) Mis padres y mis abuelos estaban encima de mí. El mundo en que vivía tenía una voz suave y no tenía garras.
4) Una cornucopia llena con delicias me llevó a un edificio con campanas. Una maestra de amplio pecho me hizo entrar.
5) En casa los estantes de los libros conectaban el paraíso y la tierra.
6) Los domingos el chico de la ciudad caminaba a través de piñas y pantanos de prímulas, un tren corría cerca.
7) Mi país fue golpeado más mortalmente por la historia que con los terremotos y los huracanes.
8) Mi padre estaba ocupado evitando a los monstruos. Mi madre me contó que las paredes tenían oídos. Aprendí la carga de los secretos.
9) Me moví dentro de los días muy claros, los días más oscuros de la adolescencia.
10) Dos padres, dos hijas, seguimos al sol y a la luna a través del océano. Mis abuelos permanecieron detrás en la oscuridad.
11) En el nuevo idioma cada uno hablaba muy rápido. Finalmente pude alcanzarlo.
12) Cuando te conocí, el nuevo idioma se transformó en el lenguaje del amor.
13) La muerte de la madre lastimó a la hija llevándola a la poesía. La hija se transformó en madre de hijas.
14) Vida común: la plenitud y estar en el medio de la cosa. Nudos atando hilos hacia todos lados. El pasado se apartó, el futuro permaneció inimaginado por el bien del glorioso, difícil, apasionado presente.
15) Años y años de esto.
16) Los chicos ya no son chicos. Dolor de un hombre viejo, soledad de un hombre viejo.
17) Y luego también mi padre desapareció.
18) Intenté ir a casa nuevamente. Me paré enfrente de la puerta de mi niñez, pero la puerta está cerrada para el público.
19) Un día, en un ascensor lleno de gente, todos los rostros eran más jóvenes que el mío.
20) Por el momento, bien. Los días y las noches brillantes son irrespirables en su apuro. Continuamos, tú y yo.
Traducción de Myriam Rozenberg
sábado, 20 de agosto de 2016
El amor no es consuelo, es luz
Simone Weil
(París, 1909 - Londres, 1943)
"La gravedad y la gracia"
(Fragmentos)
Aprende a rechazar la amistad, o más bien, el sueño de la amistad. Desear la amistad es una gran falta. La amistad debe ser una alegría gratuita como las que da el arte, o la vida. Es necesario renunciar a ella para ser digno de recibirla. Pertenece al orden de la gracia ("Dios mío, aléjate de mí...") Está en todas las cosas que nos son dadas por añadidura.
Todo sueño de amistad merece quebrarse. No es por azar que tú no hayas sido amada jamás.... Desear escapar a la soledad es cobardía. La amistad no se busca, no se sueña, no se desea: se ejercita (es una virtud). Abolir todo margen de sentimiento impuro y de turbación.
O más bien (pues no hay que podar en sí con demasiado rigor) todo lo que en la amistad no pasa de intercambios afectivos debe pasar a la reflexión. Es totalmente inútil abandonar la virtud inspiradora de la amistad. Lo que debe prohibirse severamente es soñar con el goce de los sentimientos. Es corrupción. De igual modo que no se sueña con la música o la pintura. La amistad no se deja separar de la realidad, no es más que lo bello. Constituye un milagro... como lo bello. Y el milagro consiste simplemente en el hecho de que existe. A los veinticinco años, es tiempo de terminar radicalmente con la adolescencia...
**
Quien soporta un momento el vacío, o bien recibe el pan sobrenatural, o bien cae. Riesgo terrible, pero hay que correrlo, aun sin esperanzas por un momento. Pero no hay que arrojarse en él.
**
Afirmar a Dios, en la destrucción de Troya y de Cartago, sin consuelos. El amor no es consuelo, es luz.
**
El pasado y el futuro entorpecen el efecto saludable de la desdicha presente, ofreciendo un campo ilimitado a las construcciones de la imaginación. Por eso, la renuncia al pasado y al porvenir es la primera de las renuncias.
**
Un modo de purificación: orar a Dios, no sólo en secreto con respecto a los hombres, sino pensando que Dios no existe.
**
A los ojos de Platón, el amor carnal es una imagen degradada del verdadero amor; y el amor humano casto (fidelidad conyugal) es una imagen menos degradada.
La idea de la sublimación sólo podía nacer de la estupidez contemporánea.
**
No podrías haber nacido en mejor época que ésta, en que todo se ha perdido.
De La gravedad y la gracia. Trotta. Traducción, introducción y notas de Carlos Ortega.
(París, 1909 - Londres, 1943)
"La gravedad y la gracia"
(Fragmentos)
Aprende a rechazar la amistad, o más bien, el sueño de la amistad. Desear la amistad es una gran falta. La amistad debe ser una alegría gratuita como las que da el arte, o la vida. Es necesario renunciar a ella para ser digno de recibirla. Pertenece al orden de la gracia ("Dios mío, aléjate de mí...") Está en todas las cosas que nos son dadas por añadidura.
Todo sueño de amistad merece quebrarse. No es por azar que tú no hayas sido amada jamás.... Desear escapar a la soledad es cobardía. La amistad no se busca, no se sueña, no se desea: se ejercita (es una virtud). Abolir todo margen de sentimiento impuro y de turbación.
O más bien (pues no hay que podar en sí con demasiado rigor) todo lo que en la amistad no pasa de intercambios afectivos debe pasar a la reflexión. Es totalmente inútil abandonar la virtud inspiradora de la amistad. Lo que debe prohibirse severamente es soñar con el goce de los sentimientos. Es corrupción. De igual modo que no se sueña con la música o la pintura. La amistad no se deja separar de la realidad, no es más que lo bello. Constituye un milagro... como lo bello. Y el milagro consiste simplemente en el hecho de que existe. A los veinticinco años, es tiempo de terminar radicalmente con la adolescencia...
**
Quien soporta un momento el vacío, o bien recibe el pan sobrenatural, o bien cae. Riesgo terrible, pero hay que correrlo, aun sin esperanzas por un momento. Pero no hay que arrojarse en él.
**
Afirmar a Dios, en la destrucción de Troya y de Cartago, sin consuelos. El amor no es consuelo, es luz.
**
El pasado y el futuro entorpecen el efecto saludable de la desdicha presente, ofreciendo un campo ilimitado a las construcciones de la imaginación. Por eso, la renuncia al pasado y al porvenir es la primera de las renuncias.
**
Un modo de purificación: orar a Dios, no sólo en secreto con respecto a los hombres, sino pensando que Dios no existe.
**
A los ojos de Platón, el amor carnal es una imagen degradada del verdadero amor; y el amor humano casto (fidelidad conyugal) es una imagen menos degradada.
La idea de la sublimación sólo podía nacer de la estupidez contemporánea.
**
No podrías haber nacido en mejor época que ésta, en que todo se ha perdido.
De La gravedad y la gracia. Trotta. Traducción, introducción y notas de Carlos Ortega.
viernes, 29 de julio de 2016
No poseo una sola cosa de la que pueda decir: esto es mío
FRIEDRICH HÖLDERLIN
(Lauffen am Neckar, Alemania, 1770-Tubinga, id., 1843)
¡Ah, pobres de vosotros […] los que os sentís cada vez más atrapados por la nada que reina sobre nosotros, fundamentalmente convencidos de que nacemos para nada, de que amamos una nada, creemos en nada, nos esforzamos por nada, para hundirnos poco a poco en la nada…!
[…]
Cuando contemplo la vida, ¿qué es lo último de todo? Nada. Cuando me elevo en el espíritu, ¿qué es lo más elevado de todo? Nada.
¡Pero, cálmate corazón! ¡Estás desperdiciando tus últimas fuerzas! ¿Tus últimas fuerzas? ¿Y tú, tú quieres asaltar el cielo? Pues, ¿dónde están tus cien brazos, Titán, dónde tu Pelión y tu Osa, tus escalas para asaltar el castillo del padre de los dioses, para que subas y derribes al dios mismo y la mesa de los dioses y todas las cumbres inmortales del Olimpo, y prediques a los mortales: “¡Quedaos abajo, hijos del instante, no os esforcéis por subir a estas alturas, porque aquí arriba no hay nada!
**
“¡Ay, amigos! ¡También nosotros
somos pobres de hechos y ricos de pensamiento!
Mas, ¿y qué, si como el relámpago que aparece entre las nubes
tal vez del pensamiento, maduro e inspirado surgiera el acto?
¿Sucederá tal vez el fruto, cual oscuro follaje
en la floresta, a la callada letra?”
[An die Deutschen/A los alemanes]
**
“¡Oh lluvia del cielo! ¡Oh entusiasmo! Tú volverás a traernos la primavera de los pueblos. A ti no puede hacerte nacer el Estado […] ¿Me preguntas cuándo llegará? Cuando la preferida del tiempo, la más joven, la más hermosa hija del tiempo, la nueva Iglesia, surja de entre esas formas manchadas y viejas, cuando el despertar del sentimiento de lo divino devuelva al hombre su divinidad […] ¡Entonces, entonces seremos; entonces habremos encontrado el elemento de los espíritus!”
Hiperión
Versión de Jesús Munárriz en Ediciones Hiperión, Madrid, reedición de 1995.
***
A LOS JÓVENES POETAS
“Mis queridos hermanos, quizá va a madurar
nuestro arte, tras un largo fermentar juvenil,
y llegará a lograr la calma de lo bello;
no dejéis la virtud, imitad a los griegos.
A los dioses amad, pensad en los mortales.
Ni ebriedad ni frialdad, ni descripción
ni lección; si os asusta algún maestro,
pedid sólo consejo a la naturaleza”.
***
EL JOVEN A SUS JUICIOSOS CONSEJEROS
¿Pretendéis que me apacigüe? ¿Que domine
este amor ardiente y gozoso, este impulso
hacia la verdad suprema? ¿Que cante
mi canto del cisne al borde del sepulcro
donde os complacéis en encerrarnos vivos?
¡Perdonadme!, mas no obstante el poderoso impulso que lo arrastra
el oleaje surgente de la vida
hierve impaciente en su angosto lecho
hasta el día en que descansar en su mar natal.
La viña desdeña los frescos valles,
los afortunados jardines de la Hesperia
sólo dan frutos de oro bajo el ardor del relámpago
que penetra como flecha el corazón de la tierra.
¿Por qué moderar el fuego de mi alma
que se abrasa bajo el yugo de esta edad de bronce?
¿Por qué, débiles corazones, querer sacarme
mi elemento de fuego, a mí que sólo puedo vivir en el combate?
La vida no está dedicada a la muerte,
ni al letargo el dios que nos inflama.
El sublime genio que nos llega del Éter
no nació para el yugo.
Baja hacia nosotros, se sumerge, se baña
en el torrente del siglo; y dichosa, la náyade
arrastra por un momento al nadador,
que muy pronto se sumerge, su cabeza ceñida de luces.
¡Renunciad al placer de rebajar lo grande!
¡No habléis de vuestra felicidad!
¡No plantéis el cedro en vuestros potes de arcilla!
¡No toméis al Espíritu por vuestro siervo!
¡No intentéis detener los corceles del sol
y dejad que las estrellas prosigan su trayecto!
¡Y a mí, no me aconsejéis que me someta,
no pretendáis que sirva a los esclavos!
Y si no podéis soportar la hermosura,
hacedle una guerra abierta, eficaz.
Antaño se clavaba en la cruz al inspirado,
hoy lo asesinan con juiciosos e insinuantes consejos.
¡Cuántos habéis logrado someter
al imperio de la necesidad! ¡Cuántas veces
retuvisteis al arriesgado juerguista en la playa
cuando iba a embarcarse lleno de esperanza
para las iluminadas orillas del Oriente!
Es inútil: esta época estéril no me retendrá.
Mi siglo es para mí un azote.
Yo aspiro a los campos verdes de la vida
y al cielo del entusiasmo.
Enterrad, oh muertos, a vuestros muertos,
celebrad la labor del hombre, e insultadme.
Pero en mí madura, tal como mi corazón lo quiere,
la bella, la vida Naturaleza.
***
Canto del destino de Hiperión
Vagáis arriba en la luz,
en blando suelo, ¡genios felices!
brisas de Dios, radiantes,
suaves os rozan
como los dedos de la artista
las cuerdas santas.
Sin sino, como infantes
que duermen, respiran los dioses;
resplandecen
en casto capullo guardados
sus espíritus
eternamente.
Y en sus ojos beatos
brilla tranquilo
fulgor perpetuo.
Mas no nos es dado
en sitio alguno posar.
Vacilan y caen
los hombres sufrientes,
ciegos, de una
hora en la otra,
como aguas de roca
en roca lanzados,
eternamente, hacia lo incierto.
***
Diotima (Después de 1800)
Callas y sufres, no te comprenden,
¡oh noble espíritu! Miras abajo y callas
al claro día, pues vanamente,
bajo el sol buscas los tuyos, hijos
de reyes, que antes como hermanos,
como en los bosques las cimas gemelas,
de amor y patria jubilosos
gozaban al recuerdo de su origen
bajo el abrazo infinito del cielo;
fieles y gratos llevaron sin duda
aun a la sima del Tártaro la alegría,
libres criaturas, hijos de los dioses,
almas henchidas de gracia, y ya extintas;
a ellas en estos años luctuosos
y al cotidiano clamor de estrellas
que fueron, llora nuestro corazón,
y este fúnebre trueno nunca fin habrá.
Mas el tiempo sana. Los seres divinos son fuertes
y raudos. Recobra la naturaleza
su antiguo y alegre dominio
¡Mira, amor! Aun antes de que nuestra colina
se hunda, un canto mortal ha de ver
el día, oh Diotima, que en pos de los dioses
y en pos de los héroes te nombre su igual”.
***
Fragmentos de Hyperion
A ser uno con todo lo viviente, volver en un feliz olvido de sí mismo, al todo de la naturaleza. A menudo alcanzo esa cumbre...pero un momento de reflexión basta para despeñarme de ella. Medito, y me encuentro como estaba antes, solo, con todos los dolores propios de la condición mortal, y el asilo de mi corazón, el mundo enteramente uno, desaparece; la naturaleza se cruza de brazos, y yo me encuentro ante ella como ante un extraño, y no la comprendo. Ojala no hubiera ido nunca a vuestras escuelas, pues en ellas es donde me volví tan razonable, donde aprendí a diferenciarme de manera fundamental de lo que me rodea; ahora estoy aislado entre la hermosura del mundo, he sido así expulsado del jardín de la naturaleza, donde crecía y florecía, y me agosto al sol del mediodía. Oh, sí! El hombre es un dios cuando sueña y un mendigo cuando reflexiona. "
No poseo una sola cosa de la que pueda decir: esto es mío.
Los seres que me son queridos están lejos de mí o han muerto, y ya voz alguna me habla de ellos.
Mis trabajos aquí en la tierra terminado. Los emprendí lleno de ardor, costáronme muchos sudores de sangre con un solo ochavo.
Desconocido y solitario, vuelvo y vago como en un vasto cementerio por mi patria, donde tal vez me espera el puñal del cazador para quien los somos, como la caza de los bosques, un motivo de alegría.
Pero tú, oh Sol, brillas todavía en el cielo! ¡Y tú Tierra, aún continúas verdeciendo! Los ríos todavía hacen correr sus aguas hacia el mar, y los árboles frondosos aún se estremecen a la brisa del mediodía. Los cantos voluptuosos de la primavera mecen mis sombríos pensamientos. La vida, que todo lo reanima en el universo, nutre y sacia hasta la embriaguez mi pobre alma hambrienta.
¡Oh feliz naturaleza! No sé lo que siento cuando elevo mis miradas hacia tus bellezas, pero nada me deleita tanto, ¡oh la más amada de las bienamadas!, como las lágrimas que vierto al contemplarte.
Mi ser entero calla y escucha cuando el dulce aliento del céfiro me acaricia el pecho. Mis miradas, perdidas a lo lejos en el azur del cielo, van del éter a las profundidades de la mar sagrada, y me parece como si un espíritu familiar me acogiese en sus brazos, como si el dolor del aislamiento se confundiera con la vida de la Divinidad.
Formar un solo ser con todo lo que vive, ¿no es vivir como los dioses y poseer el cielo en la tierra?
Ser una sola cosa con todo lo que vive, volver, por un olvido de sí mismo, al Todo de la Naturaleza, es alcanzar el más alto grado de pensamiento y de gozo, es estar en la cumbre sagrada de la montaña, en el reposo eterno, donde la hora última del día pierde su calor abrumador y el trueno no hace oír ya su voz, donde las aguas ardorosas del mar ondulan como los trigales bajo la brisa.
Formar una sola cosa con todo lo que vive, significa que la virtud abandona su armadura de rigores y la inteligencia humana su cetro, y todos los pensamientos se borran en presencia de este universo eternamente uno, como frente a Urania se desvanecen las leyes que ponen trabas al genio del artista; significa que el destino inexorable abdica su soberanía, y la Muerte rompe el pacto que la ligaba a todos los seres, y la unión indisoluble y la juventud eterna embellecen el mundo”.
(...)
“He visto una vez lo único, lo que mi alma buscaba y la perfección que situamos lejos, más allá de las estrellas que relegamos al final del tiempo, yo la he sentido presente...¡Estaba aquí, lo más elevado estaba aquí, en el círculo de la naturaleza humana y de las cosas!
Ya no pregunto donde está; estaba en el mundo, puede volver a él, sólo que ahora está más oculto en él. Ya no pregunto qué es; lo he visto, lo he conocido.
“¡Oh vosotros, los que buscáis lo más elevado y lo mejor en la profundidad del saber, en el tumulto del comercio, en la oscuridad del pasado, en el laberinto del futuro, en las tumbas o más arriba de las estrellas! ¿Sabéis su nombre?, el nombre de lo que es uno y todo?
SU NOMBRE ES BELLEZA”...
Versiones de Jesús Munarriz
Textos tomados, en su mayor parte, de terraxaman.blogspot.com.ar
(Lauffen am Neckar, Alemania, 1770-Tubinga, id., 1843)
¡Ah, pobres de vosotros […] los que os sentís cada vez más atrapados por la nada que reina sobre nosotros, fundamentalmente convencidos de que nacemos para nada, de que amamos una nada, creemos en nada, nos esforzamos por nada, para hundirnos poco a poco en la nada…!
[…]
Cuando contemplo la vida, ¿qué es lo último de todo? Nada. Cuando me elevo en el espíritu, ¿qué es lo más elevado de todo? Nada.
¡Pero, cálmate corazón! ¡Estás desperdiciando tus últimas fuerzas! ¿Tus últimas fuerzas? ¿Y tú, tú quieres asaltar el cielo? Pues, ¿dónde están tus cien brazos, Titán, dónde tu Pelión y tu Osa, tus escalas para asaltar el castillo del padre de los dioses, para que subas y derribes al dios mismo y la mesa de los dioses y todas las cumbres inmortales del Olimpo, y prediques a los mortales: “¡Quedaos abajo, hijos del instante, no os esforcéis por subir a estas alturas, porque aquí arriba no hay nada!
**
“¡Ay, amigos! ¡También nosotros
somos pobres de hechos y ricos de pensamiento!
Mas, ¿y qué, si como el relámpago que aparece entre las nubes
tal vez del pensamiento, maduro e inspirado surgiera el acto?
¿Sucederá tal vez el fruto, cual oscuro follaje
en la floresta, a la callada letra?”
[An die Deutschen/A los alemanes]
**
“¡Oh lluvia del cielo! ¡Oh entusiasmo! Tú volverás a traernos la primavera de los pueblos. A ti no puede hacerte nacer el Estado […] ¿Me preguntas cuándo llegará? Cuando la preferida del tiempo, la más joven, la más hermosa hija del tiempo, la nueva Iglesia, surja de entre esas formas manchadas y viejas, cuando el despertar del sentimiento de lo divino devuelva al hombre su divinidad […] ¡Entonces, entonces seremos; entonces habremos encontrado el elemento de los espíritus!”
Hiperión
Versión de Jesús Munárriz en Ediciones Hiperión, Madrid, reedición de 1995.
***
A LOS JÓVENES POETAS
“Mis queridos hermanos, quizá va a madurar
nuestro arte, tras un largo fermentar juvenil,
y llegará a lograr la calma de lo bello;
no dejéis la virtud, imitad a los griegos.
A los dioses amad, pensad en los mortales.
Ni ebriedad ni frialdad, ni descripción
ni lección; si os asusta algún maestro,
pedid sólo consejo a la naturaleza”.
***
EL JOVEN A SUS JUICIOSOS CONSEJEROS
¿Pretendéis que me apacigüe? ¿Que domine
este amor ardiente y gozoso, este impulso
hacia la verdad suprema? ¿Que cante
mi canto del cisne al borde del sepulcro
donde os complacéis en encerrarnos vivos?
¡Perdonadme!, mas no obstante el poderoso impulso que lo arrastra
el oleaje surgente de la vida
hierve impaciente en su angosto lecho
hasta el día en que descansar en su mar natal.
La viña desdeña los frescos valles,
los afortunados jardines de la Hesperia
sólo dan frutos de oro bajo el ardor del relámpago
que penetra como flecha el corazón de la tierra.
¿Por qué moderar el fuego de mi alma
que se abrasa bajo el yugo de esta edad de bronce?
¿Por qué, débiles corazones, querer sacarme
mi elemento de fuego, a mí que sólo puedo vivir en el combate?
La vida no está dedicada a la muerte,
ni al letargo el dios que nos inflama.
El sublime genio que nos llega del Éter
no nació para el yugo.
Baja hacia nosotros, se sumerge, se baña
en el torrente del siglo; y dichosa, la náyade
arrastra por un momento al nadador,
que muy pronto se sumerge, su cabeza ceñida de luces.
¡Renunciad al placer de rebajar lo grande!
¡No habléis de vuestra felicidad!
¡No plantéis el cedro en vuestros potes de arcilla!
¡No toméis al Espíritu por vuestro siervo!
¡No intentéis detener los corceles del sol
y dejad que las estrellas prosigan su trayecto!
¡Y a mí, no me aconsejéis que me someta,
no pretendáis que sirva a los esclavos!
Y si no podéis soportar la hermosura,
hacedle una guerra abierta, eficaz.
Antaño se clavaba en la cruz al inspirado,
hoy lo asesinan con juiciosos e insinuantes consejos.
¡Cuántos habéis logrado someter
al imperio de la necesidad! ¡Cuántas veces
retuvisteis al arriesgado juerguista en la playa
cuando iba a embarcarse lleno de esperanza
para las iluminadas orillas del Oriente!
Es inútil: esta época estéril no me retendrá.
Mi siglo es para mí un azote.
Yo aspiro a los campos verdes de la vida
y al cielo del entusiasmo.
Enterrad, oh muertos, a vuestros muertos,
celebrad la labor del hombre, e insultadme.
Pero en mí madura, tal como mi corazón lo quiere,
la bella, la vida Naturaleza.
***
Canto del destino de Hiperión
Vagáis arriba en la luz,
en blando suelo, ¡genios felices!
brisas de Dios, radiantes,
suaves os rozan
como los dedos de la artista
las cuerdas santas.
Sin sino, como infantes
que duermen, respiran los dioses;
resplandecen
en casto capullo guardados
sus espíritus
eternamente.
Y en sus ojos beatos
brilla tranquilo
fulgor perpetuo.
Mas no nos es dado
en sitio alguno posar.
Vacilan y caen
los hombres sufrientes,
ciegos, de una
hora en la otra,
como aguas de roca
en roca lanzados,
eternamente, hacia lo incierto.
***
Diotima (Después de 1800)
Callas y sufres, no te comprenden,
¡oh noble espíritu! Miras abajo y callas
al claro día, pues vanamente,
bajo el sol buscas los tuyos, hijos
de reyes, que antes como hermanos,
como en los bosques las cimas gemelas,
de amor y patria jubilosos
gozaban al recuerdo de su origen
bajo el abrazo infinito del cielo;
fieles y gratos llevaron sin duda
aun a la sima del Tártaro la alegría,
libres criaturas, hijos de los dioses,
almas henchidas de gracia, y ya extintas;
a ellas en estos años luctuosos
y al cotidiano clamor de estrellas
que fueron, llora nuestro corazón,
y este fúnebre trueno nunca fin habrá.
Mas el tiempo sana. Los seres divinos son fuertes
y raudos. Recobra la naturaleza
su antiguo y alegre dominio
¡Mira, amor! Aun antes de que nuestra colina
se hunda, un canto mortal ha de ver
el día, oh Diotima, que en pos de los dioses
y en pos de los héroes te nombre su igual”.
***
Fragmentos de Hyperion
A ser uno con todo lo viviente, volver en un feliz olvido de sí mismo, al todo de la naturaleza. A menudo alcanzo esa cumbre...pero un momento de reflexión basta para despeñarme de ella. Medito, y me encuentro como estaba antes, solo, con todos los dolores propios de la condición mortal, y el asilo de mi corazón, el mundo enteramente uno, desaparece; la naturaleza se cruza de brazos, y yo me encuentro ante ella como ante un extraño, y no la comprendo. Ojala no hubiera ido nunca a vuestras escuelas, pues en ellas es donde me volví tan razonable, donde aprendí a diferenciarme de manera fundamental de lo que me rodea; ahora estoy aislado entre la hermosura del mundo, he sido así expulsado del jardín de la naturaleza, donde crecía y florecía, y me agosto al sol del mediodía. Oh, sí! El hombre es un dios cuando sueña y un mendigo cuando reflexiona. "
No poseo una sola cosa de la que pueda decir: esto es mío.
Los seres que me son queridos están lejos de mí o han muerto, y ya voz alguna me habla de ellos.
Mis trabajos aquí en la tierra terminado. Los emprendí lleno de ardor, costáronme muchos sudores de sangre con un solo ochavo.
Desconocido y solitario, vuelvo y vago como en un vasto cementerio por mi patria, donde tal vez me espera el puñal del cazador para quien los somos, como la caza de los bosques, un motivo de alegría.
Pero tú, oh Sol, brillas todavía en el cielo! ¡Y tú Tierra, aún continúas verdeciendo! Los ríos todavía hacen correr sus aguas hacia el mar, y los árboles frondosos aún se estremecen a la brisa del mediodía. Los cantos voluptuosos de la primavera mecen mis sombríos pensamientos. La vida, que todo lo reanima en el universo, nutre y sacia hasta la embriaguez mi pobre alma hambrienta.
¡Oh feliz naturaleza! No sé lo que siento cuando elevo mis miradas hacia tus bellezas, pero nada me deleita tanto, ¡oh la más amada de las bienamadas!, como las lágrimas que vierto al contemplarte.
Mi ser entero calla y escucha cuando el dulce aliento del céfiro me acaricia el pecho. Mis miradas, perdidas a lo lejos en el azur del cielo, van del éter a las profundidades de la mar sagrada, y me parece como si un espíritu familiar me acogiese en sus brazos, como si el dolor del aislamiento se confundiera con la vida de la Divinidad.
Formar un solo ser con todo lo que vive, ¿no es vivir como los dioses y poseer el cielo en la tierra?
Ser una sola cosa con todo lo que vive, volver, por un olvido de sí mismo, al Todo de la Naturaleza, es alcanzar el más alto grado de pensamiento y de gozo, es estar en la cumbre sagrada de la montaña, en el reposo eterno, donde la hora última del día pierde su calor abrumador y el trueno no hace oír ya su voz, donde las aguas ardorosas del mar ondulan como los trigales bajo la brisa.
Formar una sola cosa con todo lo que vive, significa que la virtud abandona su armadura de rigores y la inteligencia humana su cetro, y todos los pensamientos se borran en presencia de este universo eternamente uno, como frente a Urania se desvanecen las leyes que ponen trabas al genio del artista; significa que el destino inexorable abdica su soberanía, y la Muerte rompe el pacto que la ligaba a todos los seres, y la unión indisoluble y la juventud eterna embellecen el mundo”.
(...)
“He visto una vez lo único, lo que mi alma buscaba y la perfección que situamos lejos, más allá de las estrellas que relegamos al final del tiempo, yo la he sentido presente...¡Estaba aquí, lo más elevado estaba aquí, en el círculo de la naturaleza humana y de las cosas!
Ya no pregunto donde está; estaba en el mundo, puede volver a él, sólo que ahora está más oculto en él. Ya no pregunto qué es; lo he visto, lo he conocido.
“¡Oh vosotros, los que buscáis lo más elevado y lo mejor en la profundidad del saber, en el tumulto del comercio, en la oscuridad del pasado, en el laberinto del futuro, en las tumbas o más arriba de las estrellas! ¿Sabéis su nombre?, el nombre de lo que es uno y todo?
SU NOMBRE ES BELLEZA”...
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Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char
No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char
René Char
No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char








