miércoles, 23 de febrero de 2011

Toda sabiduría procede de un agujero en la tierra

KATHLEEN RAINE

(Londres, Inglaterra, 1908-2003)


Velo

Ese verde jardín, esas rosas
ocultan, desocultan
terrores de tormenta,
terrores de fuegos,
terrores de mares.
Cada hoja de hierba
revela y vela
terrores de fuego,
terrores de agua,
terrores de sueño,
terrores de rosas.
***
La pitonisa

Yo soy esa cueva donde la serpiente ronda
Cuyo ombligo engendra los destinos de los hombres.
Toda sabiduría procede de un agujero en la tierra:
Los dioses se forman en mi tiniebla y vuelven a disolverse.
De mi vientre ciego surgen todos los reinos
Y desde mi tumba siete durmientes profetizan.
Ningún bebé nonato que no despierte a mi sueño,
Ningún amante que por último en mí deje de yacer sepultado.
Yo soy ese temido y anhelado lugar ardiente
Donde hombre y fénix se consumen
Y de mi lecho maculado y mezquino se levantan
Nuevos hijos, nuevos soles, nuevos cielos.
***
¿Son de cielos interiores o exteriores?


Estas aves de sueño,
Que giran tan alto como águilas en los cielos del sueño,
Que descienden a posarse en los árboles…
Vi con asombro aves del paraíso,
Iridescente, luminoso
Su plumaje, y otras, como palomas, grises.
De nuevo hacia aquel cielo interior emergieron, pero entonces
Regresaron una vez más a esperar. ¿Son esas
Aves de las imágenes campestres del alma,
De la tierra, recordadas? Pavos reales
Que adornan miniaturas de Brindavan, o páginas persas
Pintadas con dos pelos de ardilla por artesanos
Expertos en maravillas,
¿Son ellos de cielos interiores o exteriores,
Esplendor de la naturaleza, o del recuerdo?
¿O son los ocelos enjoyados de los pavones terrestres
Espejos del paraíso? Sus plumas
Que hacen rielar la luz son sólo polvo
De la tierra, su brillo en el ojo del que mira.
¿Dónde, de qué tierra son?
O cuándo polvo y espíritu
Se separaron de modo que criaturas de barro
No significaron ya el cielo,
De nuestro mundo real ¿se alejan volando las aves del cielo?
***
Luz en el agua brillante

Miríada instantáneas gotas de lluvia aterrizando en una corriente
Que sin quiebro hacia abajo se ha deslizado y sigue
Desde que este paraje familiar un día fue mi casa,
Cada una al aterrizar destella el fulgor del sol y se desvanece
Y otra, otra, y otra viene a mi encuentro,
Ángel tras ángel tras ángel, su punto danzante
Siempre aquí y ahora,
La misma brillante innumerable compañía que llega
De nuevo el presente absolviendo siempre del fluir del tiempo.
Anciana sé ahora
¡Cuántas, cuántas, cuántas epifanías de luz!

Versiones de Clara Janés
***
Entonces el cielo me habló

Entonces el cielo me habló en un lenguaje claro,
Familiar como el corazón, que el amor más cercano.
El cielo le dijo a mi alma "Tienes lo que deseas!"
Ahora debes saber que has nacido junto con estas nubes
y vientos y estrellas y mares siempre en movimiento
y habitantes de los bosques. Ésta es tu naturaleza.
"Levanta de nuevo tu corazón sin miedo, duerme en la tumba, o respira en el aire vivo,
Este mundo lo compartes con la flor y con el tigre"

Versión de Joan-Doménech Ros

3 comentarios:

María del Carmen Colombo dijo...

qué belleza estos poemas: EXCELENTE TRADUCCIÓN. gRACIAS!

Irene Gruss dijo...

Gracias, Coto. Un beso, Irene

Anónimo dijo...

me encantó la cita de las cartas Rilke

Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char