domingo, 2 de agosto de 2015

Y la estrella de oriente emparedada





BLANCA VARELA
(Lima, Perú, 1926 - 2009)


CANTO VILLANO 

Y de pronto la vida en mi plato de pobre
Un magro trozo de celeste cerdo aquí en mi plato
Observarme observarte
O matar una mosca sin malicia
Aniquilar la luz o hacerla
Hacerla como quien abre los ojos y elige
Un cielo rebosante en el plato vacío

Rubens cebollas lágrimas
Más rubens más cebollas
Más lágrimas tantas historias
Negros indigeribles milagros
Y la estrella de oriente emparedada,
Y el hueso del amor tan roído
Y tan duro brillando en otro plato
Este hambre propio existe

Es la gana del alma que es el cuerpo
Es la rosa de grasa que envejece
En su cielo de carne mea culpa ojo turbio
Mea culpa negro bocado mea culpa divina náusea
No hay otro aquí en este plato vacío
Sino yo devorando mis ojos y los tuyos
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char