domingo, 23 de marzo de 2014

Yo iba en el sueño

ESTELA ZANLUNGO
Tomada de www.noticiasdelomas.com.ar

(Buenos Aires, Argentina, s/d)

En un extremo de la noche
En un extremo de la noche
que no retorna nunca
un hombre hace infusión de mí:
trama hace
de esta que escribe
y huye.

Jala de la razón
él
mientras yo me desnudo
como al descuido
para torcer la soga
que nos enreda
blanco
hacer
en el centro de los ojos.

Con la primera luz
el siempre da la espalda
para volver con la mano escondida
y mi nombre sabiendo
en su boca
a lengua muerta.
***

Yo iba en el sueño
ínfima
apoyada en sus pies
y él me llevaba.

Yo lo dejaba hacer
sin resistirme
ni objetar.

Caminaba por mí
él
y yo como de seda
minúscula en el regazo
del verdugo.
***

El primer frío del otoño
me encuentra hecha un ovillo
de madrugada y sin las medias.

Sobre la mesa
quedó inconclusa una idea del amor
junto a la taza de café
con su resto de líquido.

Una luz neutra se descuelga
de las hendijas
sin llegar a tentarme.

Es un abismo
el metro que separa esta desidia
de mi saco de lana.

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Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char