jueves, 10 de julio de 2014

Rezamos y sucede la resurrección

RAE ARMANTROUT

(Vallejo, California, EE.UU., 1947)


Generación

Conocemos la historia.
Ella se vuelve hacia atrás para encontrar su rastro
devorado por las aves.


Los años; la maleza.

Traducción: Natalia Carbajosa 

**

Chuck y yo nos sentimos satisfechos
de haber encontrado un lugar
donde mis cenizas puedan ser esparcidas.
Parece un sitio en construcción
ahora
pero se halla junto
a un impresionante espacio rocoso de la costa.
Chuck busca puntos
donde pueda bucear.
Hemos sido guiados
por una especie de corredora de bienes raíces.
Estamos interesados pero no conseguimos
hacer que fije el precio.

Traducción: David Ojeda
**
Al tiempo le encanta
alargarse,

permitirse
rizos colgantes

para concederles
sentido,

ese sentido,

mientras continúa

su marcha.

Traducción: David Ojeda
**
EXACTO 

Rápido, antes de que te mueras,
describí

el tono exacto
de esta alfombra de hotel.

¿Qué significan
las irregulares, amarillas

esferas, algunas de ellas
hundidas,

unidas por remiendos
sobre esta cubrecama?

Si me amás,
adorá

los objetos
a los que he hecho

representarme
en mi ausencia.
**

Una y otra vez
hileras

de casas se riegan
placenteramente

por la colina.
Quizás

sea posible
enumerar los acontecimientos.

Traducción: G.A. Chaves
**
I.
Rezamos
y sucede la resurrección

Aquí vienen los jóvenes
otra vez

disparando y riéndose

temblorosamente
como timbres de teléfono.

II. 
Lo único que pedimos
es que nuestro pensamiento

sostenga su momentum
identifique sus blancos.

La presión
en mi baja espalda
asciende para ser reconocida
como dolor.

Los triángulos azules
en la alfombra
se repiten.

Viene
una discusión
sobre los usos
de la tortura.

El miedo
de que todo esto
termine.

El miedo
de que no termine.

Traducción del inglés: s/d

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Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char