jueves, 5 de marzo de 2015

Los álamos brisan

REYNALDO JIMÉNEZ
Tomada de youtube.com

(Lima, Perú, 1959. Reside en Buenos Aires desde 1963)

–¿el silencio, la soledad, la transparencia, el orden, adentro, afuera, a veces, nunca?
  –Busca infinita de silencio. Esa claridad del adentro pero en relación con una calma en los objetos, si es posible lejos o fuera del radio de influencia de cualquier mecánica o sus útiles elementos, lo machacón y urbanita a expensas de una sinfonía que va por debajo de esos sietes (máquinas y parla y parla y máquinas) en la superficie del silencio. La soledad como una bendición, aun cuando a veces sea un estilete en las costillas o una patada en el cuarto trasero. Transparencia en cuanto condición de la atmósfera en consonancia con el alma, bien a la manera de un Rothko, por ejemplo, que pintaba, no la correspondencia, sino la ecualización, entre esos supuestos: exterior/interior. Adentro, sí. Y si afuera, mejor. También. Difícil eso, sin embargo. A veces, hay.
(Tomado de Cuestionario Schmidt)
**
Tres años y medio en el jardín

El palomo hembra habrá quedado sin su pareja.
Anida aún inexorable en el palto que se seca.
Mientras escribo observa esta sombra y su sigilo.

El benteveo gentil pero distante. El otro cerco.

Los colibríes son varios, aunque por tiempo
creímos que era uno cada verano, que regresaba.

Una vez quedó él en su desmayo contra el vidrio,
lo creímos muerto pero vivió, revivía ante lo perplejo
en la mano. Cuando abrió los ojos, se alejó volando
como si nada, ni pasado, hubiera pasado.

Nunca había tenido un colibrí
en la mano. No había peso ni sopesar. Sólo néctar
emplumado. El oro del pecho, en contraste tribal,
esmeralda saliendo vía onda corta del sonido raro.

Hoy, mientras regaba, estuvo tan cerca que lo creí
reconocer. Incandescente se despide en breve arcoiris,
tanto del sol como del agua. Luego la hembra llegó,
los ojos delineados. Quise acercarme, se fue.

El picaflor ante el peligro se suspende, y pensé
en los que vencen a la muerte.

El resplandor traspasa las reposeras. Las agujerea.

Estoy de pie mientras escribo
acerca de un charco cálido y fresco como la misma
antigüedad de estar presente y ya saberlo,
por un momento, siempre nunca jamás.

Pluma incrustada entre las briznas,
haces de pasto. El sol de febrero a las siete
de la tarde. Los álamos brisan.
Ni una nube que salga de la boca.

Suena una fuente que no distingo.
El pájaro rojo en los penachos.
Las últimas flores del mundo.

Calandria en lo alto.

Loros fugaces puntas del ciprés.
***

no me preocuparía tanto por el sabor del milagro
_____acaso tras la puerta esté el osario escuchando
__________con rosario de cuentas que nunca habrán terminado
_______________ni cuando el tiempo anihilado muy otro desocupe

diría en cambio que el sucedáneo el reemplazante
_____no pasan de un daño en el parlante y sin embargo
__________por donde pasan los años para fumarse como por
________________un caño el durante el continente el entre el antes

es sorprendente que me crezcan estos cuernos
______de ciervo por lo pronto en los cien universos
___________paralelos ni uno que aparezca cual un cuervo
_________________entero en el sendero de viento al entonarlo

saciar sin fin la estepa del deseo arisco
_____llenar no se llena nunca enero a enero
__________cómo hacer agujeros con el esplendor
_______________si sordo un sortilegio surte a lo lejos

no habría cómo al milagro hurtarle cuerpo
_____hacerse ancla anzuelo desconsuelo hasta contra
__________el suelo dar ni una puerta abría el eco nunca
_______________consigo se encuentra y gasta cuero

el zapato hace rato rasca el témpano
_____aquella incruenta indiferencia rodea
__________al gran paso y al pequeño ese lapso entre
_______________dos lados como gato merodea

pero no veas el tajo en el filamento no creas
_____que hay firmamentos fuera del cielo sólo
__________escucha la sangre hace rato despierta
_______________el tímpano rasca la más pura

indiferencia que inocente ya es de cuajo
_____agonía cardumen de alegrías en rama
__________voltaje delta que se desplaza pescado
_______________te saca inicuo de la red adónde

los pasos amigos esta noche sin contrapeso
_____que ampare el mirar arrancado este
__________párpado para que sin darse cuenta
________________otra pupila siga escuchando

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Para ver algo más del autor, aquí

Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char