miércoles, 22 de julio de 2015

Piel de gallina sólo sesgada

Manolo Marcos
Tomada de totbarcelona.blogspot.com

(Rotterdam, Holanda, 1968. Reside en Córdoba, Andalucía, España)




REMEDIOS CASEROS CONTRA LA ANSIEDAD

No vigile nunca a sus semejantes,
a lo sumo limítese a atarles los zapatos.
El interruptor de la luz es verdad.
La dialéctica de Dios es hablar entre líneas,
no se le ocurra imitarle.
Dios es camaleón en calma.
Para ser poeta del cambio,
primero hay que pasar por la etapa:
ubicuo mentor del absurdo.
Prefiera medusa aunque pique.
La ansiedad es verdad,
deje que se pasee por el salón y acaríciela
cuando se acerque a carantoña con usted.
La nada nada fatal, no se acerque a socorrerla o
morirá usted por nada.
Nada más. Eso es todo.
***
Guiso de lentejas para dos

Usted dice, béseme aquí
en el labio umbrío. A pupila abierta.
Yo le propongo
hacha o violín
o bien contar lentejas,
no condenar la negra huérfana
a la inclusa.

La nuda rajatabla de un abrazo
sin pactos de ceniza.
Sean mis días una sonata o
piel de gallina sólo sesgada
por su voz párvula, felina, indecisa,
que me dice:
córteme el aliento otra vez.

¿Con qué hacha o violín?
**
TRACTATUS

La totalidad de los hechos
en el espacio lógico
son = mundo

una suma de
estados de cosas
cuyas figuraciones
son los nombres,

que significan el mismo
objeto que nombran.

Sobre este particular no se admite discusión.
***
Aritmética pesadumbre

Si eso es lo que desea,
sumaré caballero su tristeza a la mía,
señorita (en el pelo la flor) sumaré
su tristeza a la ya grande mía
para colmo de males
y bien de la poesía.
Sumaré también ésta:
la tristeza que calla
que es obesa y paciente
o quizá muy delgada.
Tanta tristeza unida
como quepa en mi manga,
hasta sumar la más ancha tristeza.
Mi traje de hombre parecerá un guiñapo
urdido por precisas dentelladas de pena.
La pena universal, señor, usted también,
con su forma de pene por completo vacía.

Aunque sea una pena absurda,
fruto de la economía,
sumo a la mía todas las tristezas y penas
que el anónimo mundo lleva encima.

Pero que nadie piense que estoy triste,
la infinita tristeza es indolora
como el llanto de un niño,
que parece de mimbre.

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Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char