jueves, 6 de agosto de 2015

¿De lo que era yo estaba yo pensando?

WALLACE STEVENS
(Reading, Pennsylvania, EE.UU., 1879-Hartford, Connecticut, EE.UU, 1955)




NO IDEAS SOBRE LA COSA
SINO LA COSA EN SI
En el más temprano final de invierno,
En marzo, un estremecido lamento desde afuera
Parecía como un sonido en su mente.
Él supo haberlo oído.
El lamento de un pájaro, a la luz del día o antes,
En el viento más temprano de marzo.
El sol subía a las seis.

No más golpeado encanto sobre la nieve...

Habría sido a lo exterior.
No era de la inmensa ventriloquia
Del papel-piedra marchito de sueño...  
El sol venía desde afuera.

Ese lamento descarnado --era
Una corista cuya "c" precedió el coro.
Era parte del sol colosal,
Rodeado por sus anillos de coral,
Todavía lejos. Era como
Un nuevo conocimiento de la realidad.
**
METAFORAS
DE UN
MAGNIFICO

Veinte hombres cruzando un  puente
Hacia una aldea
Son veinte hombres cruzando veinte puentes
Hacia veinte aldeas
O un hombre
Cruzando un solo puente
Hacia una aldea sola.

Esta es una canción vieja
que no declarará de sí misma...

Veinte hombres cruzando un puente
Hacia una villa
Son
Veinte hombres cruzando un puente
Hacia una villa.

Que no declarará de sí
aún es certero como el sentido...

Las botas del grupo de los hombres
En las tablas del puente.

La primera pared blanca del pueblo
entre los árboles frutales levantada
¿De lo que era yo estaba yo pensando?
Para que el significado escapara.
La primera pared blanca del pueblo. . .
Los árboles frutales. . .

Versiones s/d
Imagen: Jackson Pollock.
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char