domingo, 16 de agosto de 2015

Quisiera que parte de mí descansara

Ballerina Vargas Tinajero 
(Sevilla, España, 1976) 


INSTRUCCIONES PARA MI FUNERAL

Así de cómico
y así de trágico
Karmelo C. Iribarren


Lo primero
Que alguien compruebe
Punto por punto
La lista de invitados
La verdad es muy corta
No pude decidir en mi bautizo
Ni en mi comunión
Tampoco me casé
Quiero controlar el cotarro
por una vez
Desde el más allá ejerzo
El derecho de admisión en mi adiós
Lloradme
Lloradme mucho durante la ceremonia
Hasta que se os sequen los sesos
Que todo el mundo se suene
escandalosamente
Y se abrace
No quiero a nadie entero
O lo hago pedazos
No quiero chistes ni chascarrillos
Que alivien la tensión
Al que haga uno
de noche
me presento
Y le hago una putada
por ejemplo
Le escondo el cargador
Quemadme pero antes
Que alguien abra la tapa y se asegure
De que sigo bien muerta
Que grite viva el Betis
siempre fui manquepierda
O que me pellizque una teta
no sé
Que me cante una de Enrique Iglesias
Si no me levanto y le arreo un sopapo
Pueden proceder a mi cremación
Si alguien quiere leer algo
Que sea algún poema
Ninguno mío por favor
Que no estará la cosa para tacones
Sombras perplejidades ni más penas
Además mis padres no saben
Que me entretengo con esto
Que a ratos juego a ser poeta
Y como se enteren
mira Pepe lo que escribe la niña
Acaban los dos en urgencias
Mejor algo de Bécquer Borges o Gimferrer
O Bolaño o Quevedo
Todo lo que alguna vez quise escribir
lo mío es perder el tiempo
Ya estos lo escribieron
Siempre me dieron consuelo
Y ahora andaré perdida
Entonadlos bien alto
Que sus versos me acompañen
En esta última travesía
Y una vez hecha ceniza
Esparcidme por el parque
A la sombra de algún árbol
O en la glorieta
Quisiera que parte de mí descansara
En Florencia pero entiendo
Que ya es pedir demasiado
Y si me echáis al mar con la abuela
Que sea bien adentro
Lejos de los veraneantes horteras
y sus meados
No me metáis en urnas ni agujeros
Que ya vivo en uno y no
Yo quiero tener aunque sea en la otra vida
Mi infinito espacio
Que me dé la luz del día
Y me picoteen mis odiados pájaros
Rezad una oración agradecida
Y cuando hayáis hecho esto
Secaos las lágrimas
Y no echéis ni una más
Al menos con mi nombre
Daos la vuelta regresad tranquilos
No sintáis pena
Acaso recordadme con una sonrisa
Frente a una tapa de jamón
Y un botellín de cerveza
Yo ya descansé
A vosotros os queda lo más duro
Volver a la vida a fingir cada día
Como si nada
Como si el tic tac de vuestro tiempo
No sonase cada vez
Más bajo
Como si la oscuridad que acaba de tragarme
No continuase hambrienta
Esperando

De Antolejía. Poemas para limpiar el váter (Ed.Liliputienses, 2015).
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char