miércoles, 9 de septiembre de 2015

¿Por qué estoy sola, puertas adentro?

VANNA ANDREINI
(Padova, Italia, 1970. Reside en Buenos Aires, Argentina)







De II. Mi pequeña barca

    "Ho sfilato via la mia vita dai miei desideri. Se tu potessi risalire il 
    mio cammino, 
                           li troveresti lì uno dopo l´altro, incantati, immobili, 
                 fermati lì per sempre a segnare 
                                                    la rotta di questo viaggio strano..." 
                                                    Alessandro Baricco, Novecento

Concertino  

Educada 
para entretener 
pequeñas plateas 
suonatore ambulante 
sin placer 
en un acto de 
extrema excentricidad 
resuelvo 
la sirenita cambia 
de forma 
o muere 
amar en uno 
anonimato tranquilizador 
liquida respiro 
impune
planeo un monstruo 
lineal 
medieval y geométrico 
rápido e invisible 
algún día caerás 
mortal y para siempre.      
**
I
Continuo y persistente
el zumbido de los motores
impide mi hilvanar
recuerdos
cada semáforo
una pequeña multitud
se acerca a nosotros
minúsculo cortejo fúnebre
devorados
por el terco rugir
del tránsito metropolitano
rojo todavía rojo
sin compasión
mueven al arranque
embrague 1º y va 2º
el andar ritmado
conduce la marcha
de la palabra antigua
Riposa in Pace
Riposa in Pace
** 
VIII
Y cada tanto íbamos
vos nosotras
hacia tu amado
arreglábamos las flores
limpiabas la foto
nos pedías que le habláramos
eran pasillos infinitos
blancos de tanta luz
inundados de diminutas fotos
de flores sin perfume
como en un tren de pequeños
vagones
pasábamos corriendo
nos reíamos de los nombres
y luego
nos hacías callar
la paz
no sonríe como niño
calla y soporta
como adulto.
**
Querida Kitty,

nadie mejor que vos a la hora de elegir una amiga imaginaria, una amiga a su modo famosa, ¿quién no leyó el Diario de Ana Frank? Querida kitty, ¿está mal imaginarte con la carita de la gatita blanca que amaba siendo niña y que nada sabía del diario de Ana?  Kitty querida, vos que  entendés el encierro, gatita blanca en el altillo escondido,
¿por qué estoy sola, puertas adentro?

De Salud familiar, El Ojo del Mármol, Buenos Aires, 2015.
Imagen: tomada de youtube.com
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char