jueves, 10 de septiembre de 2015

Me temo que dejé mucho en el plato

RICHARD ALDINGTON

(Edward Godfree Aldington)
(Portsmouth, Hampshire, Inglaterra), 1892- Sury-en-Vaux, Francia, 1962)

Imágenes

I

Como una góndola de verdes frutos perfumados
Deslizándose por los canales venecianos,
Tú, la exquisita,
Has entrado en mi ciudad desolada.

II

El humo azul brota
Como arremolinadas nubes de pájaros que desaparecen.
Así también mi amor brota hacia ti,
Desaparece y es renovado.

III

Una luna de amarillo sonrosado en un pálido firmamento
Cuando el crepúsculo es tenue bermellón
Sobre la bruma entre las ramas de los árboles
Eres para mí.

De grandespoetasfamosos.blogspot.com.ar
Versiones sin datos.
**

” .. La sopa de Antoinette se me antojó maravillosa,
y luego sirvió pescado comprado del barco aquel mismo día
y un ragut muy inspirado,
como solo puede tomarse en Francia,
y fruta.
Me temo que dejé mucho en el plato,
porque ¿cómo se puede comer cuando el corazón retumba
arrebatado aún por el primer beso de una dríade?
Pero mi amada me dio a probar el vino tinto
que le había comprado a un tal Padre Nosequé de las colinas
y después el blanco adquirido en un pequeño auberge
de un pueblecito pintoresco, oh, a muchas millas de distancia.
Bebí de ambos, y los elogié,
porque eran caldos excelentes,
que es imposible degustar en Inglaterra
y, a menudo, ni siquiera en París.
Y tras el postre, aunque alegué
que estaba tan borracho de amor
que resultaba temerario ofrecerme nada más,
insistió en que probase un licor nuevo y sorprendente
que había descubierto en España el año anterior.
Antes de que trajera los puros, saqué mi petaca
y le ofrecí; y ella advirtió
que la había rellenado con los que más le gustaban.
Cogió uno, porque sabía que me complacería,
y que los había comprado pensando en ella;
y luego cogí yo uno de los suyos.
Al acercarme a darle fuego,
no pude evitar inclinarme y besarle el cabello,
suave y satinado a la tenue luz de la tarde,
como las encrespadas hojas de encina del Pincio..”
 
” …Una espesa nube del Norte engulló el sol
y apagó la luz del Luxemburgo;
y me envolvió una brisa glacial.
El sueño se había roto, se había convertido en polvo,
como la fuente blanca, como el cristal veneciano
corroído por el veneno..”

De Poemas, Un sueño en el Parque de Luxemburgo
Traducción: Eduardo Maga
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char