miércoles, 28 de diciembre de 2016

Y la vida pasa como las nubes en la ventana

LUCILA NOGUEIRA 
(Brasil, 1950-2016)

Sentimiento súbito

A Cícero Belmar
Marina Nogueira
Y Eduardo Diógenes

Porque tú nada sabes del insomnio
no vengas así despreocupado con ese universo de frases protocolares
y toda una higiene pasteurizada de ternura
cuidado no te aproximes demasiado
existe una parte de mí donde nadie llegó aún
y el desespero siempre hace que la gente precise creer
en todo. Voy quedando cada vez
más con miedo de ese sentimiento súbito

el agua que lavó las letras de la biblioteca
es señal de que el amor y la palabra exigen renovación
que tanto estudio no resuelve el desamparo
y que continúa deshabitada la casa que soy

fínjome autobiográfica y renazco como personaje
espasmo de electroshock yo sirvo a mi señor
ducha de electricidad yo sirvo a mi señor
y basta que su tono de voz sea un poco menos tierno
que yo ya siento dolor

como quien escoge una ensalada de rúcula
en un menú de terciopelo oscuro
tú estás sentado en una poltrona de acero
que ya comienza a ser engullida
por el mar volcánico de mi locura

no sé por que todo venía tan vagarosamente de modo calmo
y de repente fue aquel estallido aquel sobresalto
y tú no entendiste en los intervalos del lenguaje
mi manera por el reverso de cantar un blue

tú no entendiste nada
tú no percibiste que soy un fósforo apagado
olvidado en el hollín con memoria del pasado
que la vida cae pesadamente en mi cabello
azulado y para que la pantalla pierda el color
basta una pila gastarse

por eso yo me acerco a ti en una pompa de jabón gigante
soplada en canuto de lechozo del huerto de la infancia
cuando aprendí la noche el sol los
cristales coloreados y las músicas gitanas
de ahí que basta que me toques y yo retorno a la vida
se quiebra el encanto y el hechizo
y salgo hacia la realidad carne que se desprende de las páginas del libro

escribo sobre la vida como un exorcismo
no tengo remordimiento del que vivo
mi poema es el sinónimo de mi piel expuesta
en la implosión del muro de Berlín de los sentimientos físicos
semáforo rojo
rostros vacíos
caminé cubierta de sargazo por la avenida
como un insignificante alfiler atraído por un imán
y perdí el sueño deambulando en los tejados
en busca de las palabras más precisas
cuando finalmente descubrí que lo que importa en verdad
siempre está implícito

y ahora
yo sólo quiero que tú oigas mi voz subterránea
retumbando más allá de toda superficie
aunque en mí nada esté a salvo
quiero que observes con perplejidad como yo tengo estilo
y la melancolía de mis ojos claros
atraviesa nerviosamente el cosmos como un neutrino
arcilla submarina de temblores sísmicos
en la mañana de una calle vacía de domingo

hoy me falta compañía para salir y beber un vino
nada acontece y yo no sé cómo haga para mantenerme viva
nada acontece y yo quedo inerte sin regreso ni partida
debo mudar una vida que ya no me sirve
pero ando muy cansada de ser siempre yo en tomar todas las iniciativas

tú no entendiste nada
y yo estaba diciendo apenas de verdad
que súbitamente yo me fui quedando perturbada
tú me lees solamente para encontrar tus palabras
mas yo vengo de una raza de saltimbanquis y acróbatas
y brillan relámpagos de las tempestades
en mis gestos delicados

mi cuerpo fluctúa como sílabas de imágenes congeladas
y en esa opresión desarticulada
decido desesperadamente quedar callada
pero no olvido el convite a ver las estrellas en un
desierto de Marruecos
ni mi extraña fuga automática
de aquel mundo rosa entre peñascos
para volver aquí y quedar siempre a la espera del destino
y del acaso centinela de la nada

y la vida pasa como las nubes en la ventana
la próxima vez yo voy a tener más cuidado
porque las otras sé que estragué todo
sólo por tener miedo de encarar la realidad

yo voy a telefonear
después hablamos
ahora no puedo despertar
entiende que yo cargo la saudade de las aves migratorias
que sobrevuelan a los alpinistas del círculo polar

porque tú nada sabes del insomnio
y existe una parte de mí donde nadie llegó aún
y la desesperación siempre hace que la gente
precise creer en todo
voy quedando cada vez más con miedo de ese
sentimiento súbito.
**
Cantiga de amigo
o al lado del Bar Garagem
había un puente de Van Gogh

ayer quise entregarme a la alegría y casi por acaso
salí con mi abanico inmenso rojo de Madame Butterfly
y después de cantar al micrófono el principio de Summertime
me dejé llevar a um lugar donde desde hacía mucho quería estar
y a la hora que entré allí mismo en lo oscuro del sonido um fauno de casi dos metros
gritó mi nombre y danzamos twist bajando hasta el suelo
en ese bar sin lujo como los que connocí en Colombia
después llegó otro sátiro que toldavía no me conocía
y quizás por eso me llamó rápidamente al piso de encima
yo confidendié a mi amigo esa propuesta con ironía
pero el amigo no entendió y quiso subir primero y quiso ver qué pasaba
y volvió diciendo que era apenas un acampamiento de sofás
fue cuando en la acerca no sé porque me vinieron a presentar
una versión del Tadzio de Visconti en plena Venecia tropical
yo era apenas una ex-coleccionista delante de un cuadro colgado en el museo del Louvre
cuando alguien tiró su bebida encima de aquella piel que exaltaba la vida
desde unos cinco metros de distancia en una fatal puntería de Robin Hood
ocurre que el Tadzio era como el ídolo de aquel súbito Edén subterráneo
y al momento vinieron guardianes para agredir al agresor insensato que vestía camisa azul
yo me coloqué como Juana De Arco en el centro do remolino y del túnel de Ernesto Sábato
y todo se tranquilizó en la esquina de un bar de fin de noche en día de sábado
el cielo amparaba una luna embriagada sobre las manchas de la pantera
en el colar y en el voile transparente que hacía la valquiria volar
yo me acordé de la Sala de Reboco cuando el aventurero de Estocolmo
repentinamente pareció querer bajar en dirección al rio silencioso por las orillas
tejían alamedas plantas y jardines que mirábamos todos en pie con
nostalgia de la copa del Grial
llegué a casa con la mañana en los ojos y en la barra de la túnica
y un amuleto hecho de los sueños de siete druidas para recordar
que al lado del bar Garagem había un puente de Van Gogh

Versiones sin datos
**
Despedázame

despedázame
pero no me dejes inacabada
palacio inviolado en memoria de la nada
regresión miserable a visiones abstractas

despedázame
pero no me dejes quimera en el cristal
porque yo sé satisfacer tu carne
incluso así aérea en la alucinación.
**
Nave en el diluvio

Más fuerte que los dioses soy ahora 
senos que arden bajo un olor de lluvia
sangre al final del sueño, rosa y piedra:
abstracta hembra de un dragón nocturno
concha dilacerada, tosca espada
cerco de soledad única y múltiple
y hojas, astros, colores, mares súbitos
jamás pueden frenar esa ardentía
soberana visión, fiera encendida
simétrica memoria semidesnuda
soy más fuerte que los dioses en esta hora 
fugaz, cristal de nave en el diluvio.


Traducciones de Elkin Obregón
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char