lunes, 18 de octubre de 2010

Su pluma acuesta lo que escribe en lo anterior que pone

FLORENCIA WALFISCH
(Buenos Aires, Argentina, 1970)




haber equivocado con vocación de gozo
no puedo tocar
yo también apreté la mano del fantasma
nadie sabe quién tembló

si la parte más blanda del dolor tuviese
otra sustancia

la que abandona el tiempo inexacto y pone
tus ojos

en su lugar
***
madre trabajaba sobre un fondo suntuoso. la exuberancia de su geografía la volvía paisaje. tomaba los frutos con esmero: ciruelas, uvas, sandías. no preguntaba nada sobre su sábana de flores: dalias, claveles, margaritas. a donde entraba, entraba su atavío; lo portentoso de su imaginación

todo lo que hubiera podido ser
***

trabaja sobre sus zapatos de cuero. un tacón y otro. una correa y otra. una hebilla y otra. traspasa los muchos todos escalones ascendentes hasta el sitio. oaxaca abre su noche en el recuerdo de su noche anterior. anterior risa anterior máscara anterior lenguaje. como una sombra su pecho, su espacio pegado a ese círculo de flores. tiene lo amarillo entre sus manos, lo rojo en sus hombros, el borde quebrado de la oscuridad que consuma hasta tela; hebra delgada en el tiempo flojo o hueco de la dicha. la sustancia que se le antoja a la nada para convertirse en pájaro. su pluma acuesta lo que escribe en lo anterior que pone. vuelve a su casa y rompe el gesto del gesto en el estado de detenido. no suma ningún otro destello boca abajo, boca abajo; porque todavía siente el aliento que trabaja en el vaivén quebrado de sus tacones que suben hasta el sitio desde donde se ve.
***

ella lo ve desnudo en el centro. hablaron de vientos y animales de pueblo. un viento como arena y mar. un mar como caracoles y caballos. el corazón de él cabalgaba sin tocarla. pero luego, quizás, a su manera. todo eso es lo que vio entonces. hace tanto y hace ahora. la noche avanza como los carros. sus ojos; el aire limpio como después de la lluvia.
**
Foto tomada de www.elportaldemexico.com

domingo, 17 de octubre de 2010

Pues si alguna vez fui alguien

VERONICA ZONDEK

(Santiago de Chile, Chile, 1953)


EL BESO DE LA MUERTE

Una pequeña torsión de su cuerpo
y ya
está atrapada.
Verdes
lacias
sus escamas relucen
viscosas en el rechoque de dientes.
Una lengua
larga
dividida
penetra
socava hasta infiltrar el vacío
la oquedad oculta entre huesos
el suspiro que sale por el ojo ciego
el inútil deseo cogido entre los pechos
prendida entre el ropaje
el cuello ansioso
la mirada ausente
la trampa ahí
la trampa aquí en la carne tibia
en la mano que acerca el silencio
hasta hacer rendir el pequeño gesto de voluntad.
Miedo
pujo
pasión tremenda
huestes
quejidos
gritos furibundos
satisfacción
y ratonera.

Una vida en manos de la muerte.
***
ELEMENTOS

Un viento en la tembladera del alma
Entró y menguó.
Silencio.
Acaece un silencio
una carpa enorme sobre la mente
una nada sin bruma sobre los pájaros.

Trshhhhhhh………
entra
de cuajo entra
de cuajo arranca
enhebra ojos
ve desalojos
y arrastra al tiempo que abre y cierra.
Clava
clava el cuerpo en alas dementes
afloja lluvias
torrentes enardecidos de costado
truenos que parten el alma denostados
y tú

la danza del vientre en las ramas.
Vuelves
vuelves y te vas
tergiversas
enganchas tu rabia a un ala feroz y grazna el pájaro
grazna
chilla
canta tu rugido
cubre con mantos tibios el pecho con aire ya quedo
como con un ungüento para la cicatriz
en una historia de azoros que arden muy adentro.

Ni fresca ni original.
Un nuevo asomo de ala demente
un torbellino de alma caliente
un misterio de soplo crujiente.
Un ay!

Dizque dulce es la compañía y el ronquido
el cierto despeñadero de cielo o mar adentro
el castigo de fustes o el premio al paso del tiempo
la danza de fuego frío
ufff…. y en algo
encontrar un sentido.

Abismos
acantilados
arenas del desierto
cobijos todos al descubierto alado del viento
de esta ánima que
por no poder darle un nombre
no adueña palabra ni cadencia
mas
encabrita locuras sordas
o descansa en mí
pues si alguna vez fui alguien
ya no soy más que una de nada
en un medio pasto
y en vientoymedio
atrapada.
***
La sombra tras el muro

I.

Todo animal en su piel
……………………….yo en la mía.
Toda piel y su sangre
……………………………yo en la mía.
Toda piel y su sangre
toda sangre y su terrón

todo terrón y su planta
toda planta y su animal

y todo

…….pronto a repartir moléculas en rendija de muro.


Crece pronto el hombre

……………………………..su cuerpo inmenso

………………………………..su mirar sepulto.

Crece la tristeza de su conquista

Crecen trincheras
…………hambre
…………espanto volátil
y hay quien perfora esa bala
que balancea triste un cuello joven.
***
DE CUERPOS ABATIDOS

La vida se carga sobre el propio hombro.
La muerte carga a otros sobre la propia vida.
Si la vida es muerte entre paréntesis
nacer es la única victoria.
Después
todo nos precipita extraños.

La luz nace de la sombra
sólo para hacerla desaparecer.
Escapa el ojo la lectura
y se interna en el húmedo vientre del caos.
Por voluptuosa tiniebla desciende el latido.
Un magnetismo extraño ata la lengua.
Los sentidos mueren sobre la tierra.
Entonces
verde en sus cantos
iluminada entre las hojas
plateada la sombra
mágica
en súbita floración
ella oculta el sudor
encarnece todo soplo
toda pulpa ruborosa
guarda el silencio
sube por la cola
por el dedo al hombro
al ojo
al encanecido cabello
hasta ver la lombriz
muda
sin
misericordia.
**
Foto tomada de 3bp.blogspot.com

sábado, 16 de octubre de 2010

Tanto amor, y avergonzada

EVA AYLLÓN

(Lima, Perú, 1956)

Cardo o ceniza
(Canción)

Cómo será mi piel junto a tu piel
cómo será mi piel junto a tu piel
cardo o ceniza
cómo será…

Si he de fundir mi espacio junto al tuyo
cómo será tu cuerpo al recorrerme
y cómo mi corazón si estoy de muerte…
mi corazón si estoy de muerte

Cómo será el gemido
y cómo el grito
al escapar mi vida entre la tuya
y cómo el letargo al que me entregue
cuando adormezca el sueño entre tus sueños

Han de ser breves mis siestas
mis esteros despiertan con tus ríos
Pero…

Se quebrará mi voz cuando se apague
de no poderte hablar en el oído
y quemará mi boca salivada
de la sed que me queme si me besas
de la sed que me queme si me besas
Pero…

Pero cómo serán mis despertares
Pero cómo serán mis despertares
Pero cómo serán mis despertares

Cada vez que despierte avergonzada…
cada vez que despierte avergonzada…
Tanto amor, y avergonzada…
tanto amor, y avergonzada.
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Foto: tomada de  www.criollo.perujax.org

viernes, 15 de octubre de 2010

Todo vive porque se opone a algo

Un poco más de FERNANDO PESSOA
(Lisboa, Portugal, 1888-1935)

Alexander Search es uno de los heterónimos que muestran el talante inglés del escritor portugués. Su admirable manera de expresarse tan bien en la lengua extranjera como en la propia. Poco conocidos son, estos con un aire Sherlock Holmes, los cuentos de suspenso como El banquero anarquista y Una cena muy peculiar, ya traducido al español, del mismo modo que las novelas policiacas firmadas por el heterónimo Fernando Pessoa y escritas originalmente en inglés.
Pero Alexander Search es también el vínculo entre los poemas ingleses y las novelas que nos están poniendo al alcance los guardianes de la casa número 18 de la rua coelho da rocha: la temática, si es que de esto hay en la obra completa del poeta, que está siempre presente en los cuentos y las novelas es no el misterio, sino el diablo. Fue Alexander Search, un residente del infierno, quien firmó compromisos con Jacob Satanás, señor, aunque no rey, del mismo lugar en los siguientes términos, según la fecha y los firmantes de este documento:

1. Nunca desalentar ni renunciar al propósito de hacer el bien a la humanidad.
2. Nunca escribir cosas sensuales, o malas en cualquier sentido, que puedan ofender y perjudicar a quien las lea.
3. Nunca olvidar, al atacar a la religión en nombre de la verdad, que la religión difícilmente puede ser sustituida y que el pobre ser humano llora en las tinieblas.
4. Nunca olvidar el sufrimiento y el padecimiento de los hombres.

+ La huella de Satanás.

2 de octubre de 1907
Alexander Search
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De este contrato parece haber resultado el poema Primeiro Fausto, compuesto de tres partes: “La hora del mundo”, “El horror de conocer” y “La falta de amor y placer”. Pero también, una novela que los especialistas dicen que escribió entre los catorce y los dieciséis años, proyectada por otra personalidad inglesa de Pessoa, un tal David Merrik: Devil’s hour, La hora del diablo.
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La hora del Diablo
(fragmento)

Y, con un gesto de gran cansancio y olvidándose de un beso, fue a acostarse.
Su hijo, cuando nació, nació normal de figura, pero no demoró en mostrar que era un hombre de genio. Sus poemas tienen una calidad extraña y lunar. Planea en ellos un deseo de grandes cosas, como de alguien que un día hubiera planeado, en una vida antes de ésta, por sobre todas las ciudades de la Tierra. Recorre sus versos una visión de grandes puentes, inexplicable mediante cualquier experiencia que se le conozca. Y una vez, en un poema escrito casi en sueños, dijo que algo en él había sido tentado, como Cristo, en la gran altura desde donde se ve todo el mundo.
Abajo, a una distancia más que imposible, había, como astros diseminados, grandes manchas de luz: ciudades, sin duda, de la Tierra. El Diablo las señaló.
–Son las grandes ciudades del mundo: aquélla es Londres  —Y señaló una a la distancia, abajo—. Aquélla es Berlín  —Y señaló otra—. Y aquélla, allá, es París. Son manchas de luz en las tinieblas, y nosotros, en este puente, pasamos alto por sobre ellas, peregrinos del misterio y del conocimiento.
(...)
Aquello, querida señora, es el mundo. Fue ahí que, por encargo de Dios, tenté a su hijo, Jesús. Pero no dio resultado, tal como lo esperaba, porque el Hijo era más que el Padre, y estaba en contacto directo con los Superiores Incógnitos de la Orden. Fui una provocación, como se dice en el lenguaje iniciático, y el candidato se portó de una manera excepcional.

–No entiendo muy bien. ¿Fue desde aquí, realmente, que tentó a Jesucristo?
–Sí, sí. Claro que donde ahora hay un valle inmenso había entonces una montaña. En el abismo también hay geologías. Aquí, por donde estamos pasando, había un pináculo. ¡Lo recuerdo perfectamente! El hijo del Hombre me repudió más allá de Dios. Seguí, porque era mi deber, el consejo y la orden de Dios: lo provoqué con todo cuanto había. Si hubiera seguido mi propio consejo lo habría tentado con lo que no puede haber. Tal vez la historia del mundo en general, y la de la religión cristianan en particular, habría sido diferente. ¿Pero qué puede contra la fuerza del Destino, supremo arquitecto de todos los mundos, el Dios providencial que creó a este otro, y yo, un Diablo de distrito que, por negarlo lo sustenta?
—¿Pero cómo es que se puede sustentar una cosa por negarla?
—Es la ley de la vida, señora mía. El cuerpo vive porque se desintegra, sin desintegrarse demasiado. Si no se desintegrara segundo a segundo, sería un mineral. El alma vive porque es perpetuamente tentada, aunque resista. Todo vive porque se opone a algo. Yo soy aquello a lo que todo se opone. Pero, si yo no existiera, nada existiría, porque no habría nada a que oponerse, como la paloma de mi discípulo Kant, que, volando al aire libre, juzga que podría volar mejor en el vacío.
—La música, la luz de la luna y los sueños son mis armas mágicas. Mas por música no debe entenderse sólo aquella que se toca, sino también aquella que queda eternamente por tocar. Y por luz de luna no debe suponerse que se habla sólo de lo que viene de la luna y torna los árboles en grandes perfiles; hay otra luz de luna, que ni el propio sol excluye, y oscurece en pleno día lo que las cosas fingen ser. Sólo los sueños son siempre lo que son. Es el lado de nosotros en que nacemos y en que somos siempre naturales y nuestros.
—Pero, si el mundo es acción, ¿cómo es que el sueño forma parte del mundo?
—Es que el sueño, señora mía, es una acción que se tornó idea y que por eso conserva la fuerza del mundo y le repugna la materia, que es el estar en el espacio. ¿No es verdad que somos libres en el sueño?
—Sí, pero es triste despertar...
—El buen soñador no despierta. Yo nunca desperté.
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Traductora: Rosa Corgateli
Fuente e imagen: lahuesuda.com

jueves, 14 de octubre de 2010

Estos tipos todavía inéditos o casi inéditos

VINCENT VAN GOGH

(Holanda, 1853-Francia, 1890)

Borinage, 26 de diciembre de 1878:

..."Estos últimos días era curioso ver por la tarde sobre la nieve blanca, a la hora del crepúsculo, a los obreros de las minas que volvían a sus casas. Estas gentes están todas negras cuando salen de las oscuras minas a la luz del día, tienen aspecto de desollinadores. Sus casas son más bien pequeñas, podría decirse que son chozas, a lo largo de los caminos profundos y en los bosques y sobre las laderas de las colinas. Aquí y allá se ven aún techos cubiertos de musgo y por las noches las ventanas de los pequeños vidrios arrojan una claridad amable. "
***
 "Los carboneros y los tejedores siguen constituyendo una raza aparte de los demás trabajadores y artesanos y siento por ellos una gran simpatía y me sentiría feliz si un día pudiera dibujarlos, de modo que estos tipos todavía inéditos o casi inéditos fuesen sacados a luz.(...)."
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Van Gogh consideraba que si no se adaptaba a la clase de vida de los mineros, nunca les transmitiría la religión, pensando que "No es muy difícil dar lecciones, pero lo es mucho más que aprendan" (Ref. Libros 13, Pág. 40). Cuando convivió con ellos compartió conocimientos y aprendizaje: "Acabo de recibir de un obrero a destajo lecciones que me parecen más útiles que el griego" (Ref. Libros 13, Pág. 66 ). En Borinage comenzó a realizar dibujos de los mineros, a quienes acompañó cuando iban de su casa a la mina, al interior de la mina, o de regreso con sus familias. Se puede decir que su decisión para ser pintor la tomó en Borinage, para dedicarse a esa actividad durante los últimos diez años de su vida.
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De CARTAS A THÉO, por VINCENT VAN GOGH y Google.
Imagen: El regreso de los mineros. Borinage, 1881
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char