martes, 3 de septiembre de 2013

Y la noche... ¿qué quiere decir? ¿por qué su voz?

SERGIO DE MATTEO
Tomada del blog poetassigloveintiuno

(Santa Rosa, La Pampa, Argentina, 1969)

Brújula

                       El poeta es un fingidor
                       Fernando Pessoa

I
La palabra es telaraña en medio del silencio.
Quizá la tabla que ha de salvarte del naufragio;
quizá el hilo que te aleje del minotauro;
o tal vez, ¿y por qué no?, sea todo lo contrario:
la fonética que te hunda y habrá de destruirte.

II
Una memoria compenetrada en pensamientos
(esa encarnadura que es tan bella y condenada)
alterna su estado en lo que se extiende el día
y la noche... ¿qué quiere decir? ¿por qué su voz?

III
¿Y todo es (o se asemeja) a lo encendido
y a lo apagado aquella primera vez? ¿verbo único?
¿la certeza ha de tornar en la luz? (¿en las sombras?)

IV
¿Todo es y ha sido siempre una pregunta? (¿la misma?)

V
¿Escribiente serás reiteración del instante?
¿la insistencia es miedo a lo mudo, a lo quieto, a lo ido?

VI
Una lámpara cruza y desnuda a la ciudad;
marca con su ritual el camino imaginario.
¿Y crece la incisión a través de la memoria
de los habitantes? Oh! Imágenes inventadas.

VII
Escriba: ¿el vocerío intranscendente ha de ser texto?
¿su forma es tributo de tiempo a cambio de signos?

VIII
La escritura exige su alimento en oraciones.

IX
La palabra: ¿una tentación en el solitario?

X
¿Escribiente, serás tu propio calumniador?

de Barqueros (1997-2002), inédito.
Tomado de www.bariloche2000.com/cultura/una-de-poetas

1 comentario:

Horacio Beascochea dijo...

"¿Escribiente serás reiteración del instante?
¿la insistencia es miedo a lo mudo, a lo quieto, a lo ido?"

Bellísimo

Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char