jueves, 11 de septiembre de 2014

Como lo arriesgó Adán

DENISE LEVERTOV
La guerra: Jackson Pollock

(Inglaterra, 1923-EE.UU., 1997)

OTRA PRIMAVERA

En la boca dorada de una flor
el olor negro de la tierra en primavera.
Basta de cráneos en el escritorio
solo el estudio
generalizado de la muerte -¿como si hicieran
falta nuevas maneras de morir? No,
no hacen ninguna falta
nuevas maneras de morir.
La muerte en nosotros sigue
probando el riesgo
salvaje de vivir
como lo arriesgó Adán.
Boca-dorada, la sonrisa torcida
de la luna hacia el oeste
en la ventana negra,
Calavera* de Primavera.
¿No me entendés?
Hablo de vivir,
de moverse de un momento
al otro, y al que viene
después, respirando
la muerte en el aire de la primavera, sabiendo
que aire también quiere decir
música para cantarle.

*N de la T: en español en el original.
**
NOTHER SPRING

In the gold mouth of a flower
the black smell of spring earth.
No more skulls on our desks

but the pervasive
testing of death – as if we had need
of new ways of dying? No,

 we have no need
of new ways of dying.
Death in us goes on

testing the wild
chance of living,
as Adam chanced it.

Golden-mouth, the tilted smile
of the moon westering
is at the black window,

Calavera of spring.
Do you mistake me?
I am speaking of living

of moving from one moment into
the next, and into the
one after, breathing

death in the spring air, knowing
air also means
music to sing to.

(de "Poems 1960-1967", New Directions Publishing Corporation, 1987.)
Versión en castellano de Sandra Toro

No hay comentarios:

Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char