martes, 7 de abril de 2015

La muerte es un ser literario

JOSÉ MARÍA CUMBREÑO 
Tomada de liliputcontrablefescu.blogspot.com

(Cáceres, Extremadura, 1972)

Maestro

El maestro debe tener menos certezas que sus alumnos.
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EL COLADOR

La mujer del pescador cuela el agua antes de beberla para no soñar por la noche con tempestades y naufragios.
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OPERACIONES MATEMÁTICAS

Un poema es el resultado de multiplicar el silencio por sí mismo.
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Identidad

                    Durante años, la ropa que me he puesto la he heredado de mi hermano mayor.
                    Mi nombre me lo pusieron por mi abuelo.
                    El primer coche que conduje era de segunda mano.
                    La primera mujer que me besó ya había besado a otros.
                    La casa en la que vivo es de alquiler.
                    Todo lo que escriba ya lo habrá escrito alguien mucho antes y mucho mejor.
                    El hermano de mi hija no es hijo mío.
                    Su padre hace como si no lo fuera y quien no es su padre se esfuerza por aprender a serlo.
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El significado de las palabras

                  Una misma palabra puede significar una cosa y la contraria.
                  Igual que un mismo color unas veces representa la pureza y otras, la muerte.
                  De hecho, las palabras pueden significar cualquier cosa.
                  Cualquier cosa.
                  Excepto la verdad.
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LA GUADAÑA Y LA MUERTE

La muerte es un ser literario que, por encima de todas las cosas, odia las historias mal contadas o resueltas con precipitación.
No cree en dios: cree en la retórica.
De ahí su predilección por la guadaña, cuya hoja curva mata dando un rodeo.

Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


No haría falta amar a los hombres para darles una ayuda real. Sólo desear hacer mejor cierta expresión de su mirada cuando se detiene en algo más empobrecido que ellos, prolongar en un segundo cierto minuto agradable de su vida. A partir de esta diligencia y cada raíz tratada, su respiración se haría más serena. Sobre todo, no suprimirles por entero esos senderos penosos, a cuyo esfuerzo sucede la evidencia de la verdad a través de los llantos y los frutos.
René Char